Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar nuestro estudio de este tema oportuno y práctico “Los doce pasos para un buen año”. Estos pasos para un buen año fueron tomados de la epístola a los Hebreos. En esta epístola el autor usa doce veces las palabras “por tanto” y un verbo imperativo. Estas palabras están siempre en el plural y nos indican resolución, o decisión, es decir algo que no podemos hacer nosotros como individuos solos porque necesitamos hacer juntos como creyentes. Cuando se toman juntos estos doce pasos de Hebreos, constituyen doce resoluciones bíblicas para un buen año nuevo, hasta ahora hemos visto cinco de estas doce resoluciones: por tanto, temamos a Dios, por tanto, esforcémonos, por tanto, retengamos nuestra confesión, por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia, por tanto, avancemos hacia la madurez.

Le sugiero que memorice estos doce pasos en el trascurso de nuestro estudio, así al final de esta serie, usted tendrá más que una impresión general, usted tendrá algo positivo y permanente para llevar con usted en el año nuevo. Para ayudarle voy a resumir brevemente estos cinco pasos: Por tanto, temamos a Dios, por tanto, esforcémonos, por tanto, retengamos nuestra confesión, por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia, por tanto, avancemos hacia la madurez.

Hoy vamos a ver la sexta determinación, se encuentra en Hebreos, capítulo 10. Necesitamos leer los versículos 19 al 22 para entender el contexto. Es interesante que casi todas estas decisiones comienzan con la palabra “Por tanto”. Es decir indican el desarrollo lógico de una secuencia de pensamientos y un gran paso en la aplicación práctica de esta secuencia esta expresada en esas declaraciones: “Por tanto”. Leamos pues Hebreos 10, versículos 19 al 22:

19 Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina [este es su cuerpo], es decir, a través de su cuerpo; 21 y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. 22 Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. (NVI)

Quiero comparar la decisión número cuatro, que ya hemos estudiado que dice: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia”. Pero aquí dice: “Acerquémonos, pues, a Dios”. Tenemos que entenderlo en el contexto. Está directamente relacionada con la declaración hecha en Hebreos, capitulo 10, versículo 19 que dice:

“Tenemos plena libertad para entrar en el lugar santísimo”.

Luego continua:

“Acerquémonos, pues, a Dios”.

Está claro que acercarse a Dios equivale a entrar al lugar santísimo. Por lo tanto quiero comparar estas dos declaraciones. Acercarnos al trono significa que venimos buscando ayuda cuando necesitamos misericordia. Sin embargo, acercarse al “lugar santísimo”, o a Dios, nos lleva un paso más allá. Creo que la sugerencia no es acercarnos al trono para obtener ayuda solamente sino que somos invitados a tomar nuestro lugar con Cristo en el trono, esto es semejante a entrar en el lugar santísimo.

No hay tiempo para explicar en detalle del tabernáculo pero estoy seguro de que usted recordará que había tres áreas principales en el tabernáculo, el atrio y luego dentro de la tienda, detrás de la primera cortina, está el lugar santo; detrás de la segunda cortina, está el lugar santísimo. El lenguaje de Hebreos está basado en el patrón del tabernáculo. Nuestro destino es el lugar santísimo, detrás de la segunda cortina. Y el único mueble en ese lugar diseñado por Dios fue el Arca del pacto, una caja de madera de acacia cubierta de oro puro. Y como tapa estaba lo que se llamaba el propiciatorio o asiento de la gracia. Las dos tablas con los diez mandamientos estaban adentro, pero estaban cubiertos por el propiciatorio; esto indica que por medio de la propiciación de Cristo a nuestro favor, la ley que fue quebrada, los diez Mandamientos, fueron cubiertos por su propiciación. Y en los dos extremos del propiciatorio mirándose de frente había dos querubines con las alas extendidas hacia adelante.

Esa caja, ese asiento de misericordia era el trono de Dios, Dios se sienta en un trono de misericordia, su misericordia cubre la ley que fue rota. Los dos querubines con sus rostros frente a frente y con las alas tocándose hacia adelante representan el lugar de comunión. De manera que es un lugar de misericordia, un lugar de comunión, pero también es un trono, el asiento de Dios como rey.

En este pedazo de mueble no había ninguna representación del mismo Dios, que por supuesto estaba prohibida para los israelitas. Pero Dios venía allí para tomar su lugar en el trono. El venía en la forma de Shekina, la gloria visible, la misma presencia del Dios Todopoderoso. Sin esa gloria ese santísimo lugar estaba en oscuridad total. No había luz natural ni artificial, pero cuando la Shekina, la presencia de Dios descendía, entonces Dios estaba tomando su lugar en el trono.

Y en esta escritura se nos invita a entrar al lugar santísimo. Somos invitados a acercarnos a Dios. En realidad, somos invitados a tomar nuestro lugar con Cristo en el trono. Y ese pasaje nos dice también que debemos acercarnos por el camino nuevo y vivo - ¿Qué es este camino nuevo y vivo? … El camino nuevo y vivo es Jesús. Debemos entrar exactamente como Él vino.

Al hablar de nuestra entrada al lugar santísimo, de acercarnos al trono de la gracia; el autor de Hebreos dice que hay cuatro requisitos para hacerlo. Primero, un corazón sincero; segundo, plena seguridad de la fe; tercero, los corazones purificados de una conciencia culpable; cuarto, exteriormente lavados con agua pura. Veamos brevemente cada uno de estos requisitos.

Primero, un corazón sincero: Nos acercamos a Dios con nuestro corazón, no con nuestra mente. Dios no es la respuesta a un enigma intelectual, pero El satisface un corazón anhelante. Pero, tiene que ser con un corazón sincero. Tenemos que acercarnos sin pretensiones, sin hipocresías, y abrirnos a Dios tal como somos sin cubrir nada o pretender que somos diferentes. Tenemos que ser honestos con Dios.

La segunda condición: En plena seguridad de la fe. En Hebreos, capítulo 11 versículo 6 dice:

“sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer …”

De manera que tenemos que acercarnos con nuestra fe puesta en la finalidad de Dios, no en nuestra propia capacidad o justicia sino con una fe absoluta en la fidelidad de Dios.

Tercero: los corazones purificados de una conciencia culpable. Una conciencia mala viene de los actos malos y pecaminosos que hemos cometido en el pasado, pero a través de la sangre de Jesús, podemos recibir seguridad de que todas esas acciones malas del pasado fueron perdonadas y que nuestros corazones han sido purificados de pecado. De manera que con la sangre de Jesús podemos purificar nuestros corazones de una conciencia culpable.

La cuarta condición es estar exteriormente lavados con agua pura. En la primera epístola de Juan leemos que Jesús vino mediante agua y sangre. Allí vemos ambos elementos: La sangre que purifica de una conciencia culpable, el agua que lava nuestros cuerpos. Personalmente creo que la referencia al agua es el bautismo cristiano. El bautismo cristiano explicado en todo el Nuevo Testamento es compartir la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo; de manera que el camino nuevo y vivo es Jesús, es venir y participar de su muerte, de su sepultura y su resurrección. Debemos identificarnos con todo lo que Jesús atravesó después que murió por nuestros pecados.

Vemos lo que Pablo dice en Efesios 2: 4-6

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, 5 nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! 6 Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,

Note las tres etapas de nuestra identificación con Jesús. Primero, nos dio vida; segundo, nos resucitó; tercero, nos hizo sentar con Él. ¿Dónde está sentado Jesús? … En el trono. ¿Qué significa estar sentados con Él? .. significa sentarnos en el trono, compartir el trono con él.

Observe que una vez que veamos nuestra identificación con Jesús, somos invitados para seguirle todo el camino. Ese es el camino nuevo y vivo. Podemos recibir vida con Él, podemos resucitar con Él, pero no tenemos que detenernos allí. Podemos compartir el trono con Él.

Note también que en el patrón del tabernáculo la primera cortina representaba el lugar donde entramos cuando compartimos la resurrección de Jesús. Pero la segunda cortina que lleva al lugar santísimo representa el lugar donde entramos por medio de nuestra identificación con la ascensión de Jesús. Jesús no solo resucitó, sino que después ascendió a los cielos y se sentó en el trono. Allí es donde Dios quiere que estemos. Dios quiere que no nos detengamos en este camino nuevo y vivo hasta que lleguemos al trono y compartirlo con Jesús, sentados con Él en los lugares celestiales. Ese es nuestro destino.

Tomemos nuestra decisión este año de que nos detendremos hasta llegar al lugar donde Dios nos quiere.

Nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, para explicar el séptimo paso para un buen año.

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