Por tanto, avancemos hacia la madurez

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted. Esta semana continuaré con el tema que se comenzó la semana pasada “Los doce pasos para un buen año”, un tema que está especialmente diseñado para ayudarle a iniciar bien el año nuevo. Cada uno de estos doce pasos está basado en un pasaje de la epístola a los Hebreos que comienza con las palabras “por tanto” y un verbo en el imperativo. Al unir estos doce pasajes constituyen doce resoluciones bíblicas para el año nuevo. Hasta hoy hemos visto las primeras cuatro de estas resoluciones que dicen: Por tanto, temamos a Dios Por tanto, esforcémonos Por tanto, retengamos nuestra confesión Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia Voy a repetirlos: Por tanto, temamos a Dios Por tanto, esforcémonos Por tanto, retengamos nuestra confesión Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia.
Hoy vamos a ver la quinta de estas resoluciones, se encuentra en Hebreos, capítulo 6, versículo 1:
“Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez
Esa es la resolución: Por tanto, avancemos hacia la madurez. Es muy importante saber que esto se tiene que hacer, no tenemos ninguna otra opción. Muchos cristianos tienen la idea de que en la vida cristiana se puede alcanzar algo y luego descansar y decir: Ya he llegado. Pero esto nunca es cierto en la vida cristiana. Es casi imposible mantenerse estático en la vida espiritual.
Quiero compartir con usted un versículo muy penetrante de Proverbios, está en Proverbios 4, versículo 18:
“Más la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto.”
Pues bien, esa frase “la senda de los justos” es absolutamente general. Este no habla de algún creyente en particular o de algún grupo de creyentes, habla de cada persona justa.
Note primeramente que la justicia es una senda. Una senda es algo por lo que caminamos. Una senda no está diseñada para quedarse parado allí, mucho menos sentarse. De manera que la justicia es una senda que implica movimiento, implica progreso y desarrollo. Luego dice que esta senda es como la luz de la aurora. Esto se refiere a aquella primera vez cuando conocimos al Señor en su plenitud gloriosa como Salvador y Señor. Es como el sol que sale después de la oscuridad de la noche, es como el amanecer que llega a nuestro corazón.
Pero la aurora no es el final del propósito de Dios, es el comienzo. Dice que es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto, es el comienzo. De manera que cuando andamos en la senda de justicia, la luz de nuestro día debería siempre ir en aumento. Cada paso, cada día la luz sería más intensa que antes. Y dice: “Hasta que el día es perfecto”. Ese es nuestro destino, el día perfecto, la luz del medio día. Dios no está contento de que nos detengamos antes que el día sea perfecto. La aurora es nuestro punto de partida, la senda es el camino de progreso, la luz se hace cada vez más brillante. Pero no hay lugar para detenerse hasta que lleguemos al día perfecto.
Este es el error que cometieron los hebreos. Por eso esta palabra en particular es tan apropiada para ellos. Como dije la semana pasada, pero lo voy a repetir nuevamente: los hebreos cometieron el error de confiar en sus privilegios especiales y, por así decirlo, se quedaron estancado allí; realmente se habían vuelto perezosos, estaban tomando las cosas por sentado. Esto es lo que el escritor les dice en Hebreos 5:11-14:
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
Lo que el autor está diciendo aquí es muy tajante: Ustedes apenas son bebés espirituales, pero no tienen porqué ser niños a esta altura de su vida espiritual, han tenido muchas oportunidades, muchos años, ya debieron haber alcanzado la madurez. El dice que “El alimento sólido es para lo que han alcanzado la madurez”. Quienes han ejercitados los sentidos en el discernimiento del bien y del mal. De manera que al avanzar a la madurez en el camino de la justicia donde la luz aumenta de día en día, viene con la práctica y el uso constantes, al practicarlo. No es algo que debemos dar por hecho, no es algo que sucede automáticamente, requiere que lo apliquemos. Por eso, uno de los primeros pasos dice: “Por tanto, esforcémonos, seamos diligentes”. Entonces, el uso constante nos ayuda a distinguir entre el bien y el mal.
Esto es muy importante. Lamento decirlo, pero muy a menudo veo grandes congregaciones cristianas que parecen ser absolutamente incapaces de distinguir lo que es realmente espiritual y bíblico de lo que es puramente carnal, que demanda el alma y no tiene ningún efecto duradero y a menudo ningún fundamento bíblico. Sin embargo muchos cristianos son engañados por aquellas cosas almáticas y no han aprendido a distinguir entre el bien y el mal. En lo práctico, el único remedio es entrenarnos en el uso constante de los sentidos. La única otra alternativa es que el uso espiritual sea inhibido, que se continue siendo niños en vez de madurar.
Quiero cerrar mi charla de hoy dándole la provisión para alcanzar la madurez, Dios ha hecho una provisión muy especial y necesitamos conocerlo, se encuentra en Efesios 4, versículos 11 al 13
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, [Hay cinco ministerios mencionados aquí, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros].
El versículo 12 y los que siguen dicen el propósito de estos ministerios – a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”
Note que son dos los propósitos. Para que el pueblo de Dios esté preparado para hacer obras de servicio. El pueblo de Dios no puede hacer automáticamente la obra que se espera de ellos, tienen que ser preparados, tienen que ser entrenados, para eso están estos ministerios. Luego dice: Para la edificación del cuerpo de Cristo, ese es el segundo propósito. Siguiendo con el versículo 13:
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Estos ministerios son puestos para llevarnos a la unidad de la fe y la madurez:
hasta alcanzar la medida de la estatura de Cristo,
Por lo tanto, Jesucristo, quien es cabeza de la iglesia, nos ha provisto estos cinco ministerios principales para alcanzar madurez. Francamente no creo que el pueblo de Dios llegue a la madurez sin estos cinco ministerios.
Luego, Pablo dice en el versículo 16 de este capítulo, al hablar de Cristo nuevamente:
“De quien todo el cuerpo bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Observe que el final no es el número de individuos aislados o separados, cada uno haciendo lo suyo, es un solo cuerpo unido entre sí por coyunturas, lazos fuertes que los mantienen unidos, edificándose y creciendo. Y la parte esencial es que cada uno haga su trabajo.
Este es el programa de Dios para que maduremos. Hay dos requisitos principales: Primero, tenemos que entrar bajo la disciplina de los ministerios que Dios ha dado, los que Pablo ha mencionado: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Sin esa disciplina, sin esa supervisión, sin esa instrucción. No veo de que otra manera pueda el pueblo de Dios alcanzar madurez. No hay ninguna provisión que Jesucristo haya hecho que no fuese importante, y creo que esta provisión es esencial.
La segunda condición. Tenemos que ser parte de un cuerpo en crecimiento, no solo de individuos aislados. En ese mismo pasaje Pablo dice cuál es la única y triste alternativa, si no seguimos el plan de Dios para la madurez, la alternativa es esta, leemos Efesios 4:14:
“para que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera por todo viento de doctrina por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.”
Podrá ver que, si no se somete a estos ministerios, si no funcionamos como parte de un cuerpo, si no aceptamos esta disciplina bíblica, Pablo dice que la única alternativa es que seguiremos siendo niños. Seremos llevados por doquiera de todo viento de doctrina.
Yo conozco a muchos creyentes así, que cada año tienen una moda pasajera y a menudo un nuevo maestro que les provee con una doctrina nueva, “por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”. Tenemos que someternos a la disciplina de esos ministerios. Tenemos que formar parte del cuerpo, este es el único camino hacia la madurez.
Para terminar mi charla de hoy quiero hacerle una pregunta personal ¿Qué de usted?, ¿Está usted bajo disciplina?, ¿Forma parte de un cuerpo?, ¿Está usted avanzando hacia la madurez?
Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para explicarle el sexto paso para tener un buen año.
Código: RP-R049-102-SPA