Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que estaré compartiendo más “Llaves para vivir con éxito”, las que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano. Esta semana voy a continuar con el tema que comencé la semana pasada “Los doce pasos para un buen año”.

Pero primero, déjenme decir "Gracias" a aquellos que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Me anima mucho escuchar cómo este ministerio de radio mío les ha estado ayudando y bendiciendo. Así que, por favor, tómense el tiempo para escribirme, incluso si es solo una breve nota.

Este tema es particularmente apropiado para el comienzo de un nuevo año, está diseñado para equiparlo con una nueva actitud y perspectiva que lo capacitará para recibir todas las bendiciones y las provisiones de Dios en el año que se inicia.

Como puede ver, mucho depende de estas dos cosas, su actitud y su perspectiva para que usted entre en todo lo que Dios tiene en este año nuevo. Mis charlas están basadas en la epístola a los Hebreos, donde el autor usa doce veces las palabras “por tanto” junto a un verbo imperativo. Estas palabras indican resolución, decisión, algo que se relaciona con nuestra voluntad. Estas palabras en plural indican una decisión que debemos tomar todos juntos con nuestros hermanos creyentes. Nos muestra la interrelación con los otros miembros del cuerpo de Cristo. Al unirse los doce “por tanto, …” en los pasajes de Hebreos estos constituyen doce resoluciones bíblicas para el año nuevo. Veamos brevemente los primeros tres pasos que estudiamos la semana pasada, y estos están en el capítulo 4.

El primero está en el versículo 1:

“Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado.”

El segundo está en el versículo 11:

“Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.”

El tercero está en el versículo 14:

“Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe [Confesión]”

Resumimos brevemente los primeros tres pasos para un buen año: Temamos Esforcémonos Retengamos

Hoy vamos a seguir con el cuarto paso. Este también se encuentra en Hebreos, capítulo 4, en el último versículo, el 16:

“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”.

Este es el cuarto paso: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia”. Ese cuarto paso está directamente relacionado con los primeros tres, creo que tiene un significado. Para acercarnos confiadamente al trono de la gracia, tenemos que asegurarnos de haber dado primero los otros tres pasos: El primero “por tanto, temamos”, que nos acerquemos con una actitud de reverencia y una aceptación de nuestra necesidad de la gracia de Dios. En segundo lugar “Por tanto, esforcémonos”, seamos diligentes, es nuestra respuesta a la gracia de Dios, que no seamos flojos o perezosos, indiferentes, ni presumidos, sino que procuremos ser diligentes. El tercero, retengamos nuestra fe. Si queremos acercarnos confiadamente al trono de la gracia se necesita la confesión correcta, es decir, confesar con nuestra boca lo correcto acerca de Jesús, sobre lo que EL hizo por nosotros.

Con respecto a acercarnos al trono de la gracia, se nos dice que vengamos por dos cosas: misericordia y gracia. Mi convicción es que si en Su palabra, Dios nos invita a acercarnos y si llenamos las condiciones que he resumido brevemente y Dios dice que hay gracia y misericordia esperándonos, entonces podemos contar con su gracia y misericordia. Creo que jamás vamos a ser desilusionados. Creo que Dios no nos dará una invitación y que Él no la respalde. Muchas de las promesas y de las invitaciones en la Biblia son condicionales. Dios dice: “Si hace esto y aquello, yo haré lo otro”. Creo que aquí Dios nos está diciendo: “Si te acercas a mi trono, habiendo cumplido con las condiciones y reconoces tu necesidad de mi misericordia y mi gracia, entonces puedes contar con ella; yo te daré mi gracia y mi misericordia. De ninguna manera tiene que dudar de eso.

Por esa razón la Escritura dice: Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia. Si venimos como hijos de Dios no tenemos que entrar como mendigos, fuimos invitados, Dios no tiene hijos de segunda clase. Él nunca nos mira en la distancia si hemos llenado las condiciones para acercarnos es muy importante que nos acerquemos confiadamente. Esta es la fe en acción, es fe que no es negada, es fe que toma a Dios en serio y cree que Dios es tan bueno como su palabra. Es tener fe en la fidelidad de Dios. De esa manera debemos acercarnos al trono: confiadamente.

Se nos dice que nos acerquemos al trono de Dios para recibir dos cosas: misericordia y gracia. Es importante saber lo que estas dos cosas implican, creo que el orden nos demuestra que primeramente necesitamos misericordia y luego gracia. La misericordia se relaciona esencialmente con la gente que ha hecho algo incorrecto que no puede reclamar sus derechos, quienes son débiles e indignos.

Una actitud que el mundo tiene es que todos quieren reclamar sus derechos, todo el mundo dice: “Esto es mío, yo me lo merezco ¿por qué no lo recibí yo? yo debo recibirlo”. Y con esa actitud predominante es difícil que la gente vea que necesita misericordia. En lo personal agradezco a Dios que desde que conocí al Señor, hace casi cuarenta años, nunca he dudado de que necesito la misericordia del Señor. Lo veo bien claro, no importa en qué situación me encuentre. No puedo confiar en mis derechos solamente, no son suficientes, necesito la misericordia de Dios.

Es muy importante ver esto. Recuerdo a un amigo ministro que en cierta época de su vida había sido vendedor ambulante, él era un mal conductor y había recibido varias multas por exceso de velocidad y por otras infracciones y lo citaron en la oficina de tránsito. Él se fue muy preocupado y pensando que le suspenderían su licencia de conductor. Por supuesto que eso hubiera sido muy serio para él porque no podría continuar con su trabajo como vendedor. Por lo tanto pensó que decir cuando esté frente al oficial de tránsito, y esto fue lo que le dijo: “Oficial, no le pido justicia, le pido misericordia”. El oficial impresionado le respondió: “Nadie me había dicho eso antes”. Y aunque le dio una severa reprimenda le permitió mantener su licencia.

Bueno, estas palabras me quedaron grabadas, creo que cuando venimos a Dios es mejor venir con esa actitud “No pido justicia, pido misericordia”. Creo que cuando nos acercamos a Él con esa actitud, El nunca nos niega su misericordia. El único problema, la única razón porque la gente no recibe misericordia es porque no ve que haya necesidad de ella.

La segunda cosa que buscamos es gracia. ¿Qué es gracia? … la gracia es lo que Dios hace libremente por nosotros, más allá de lo que merecemos. Una cosa esencial respecto a la gracia es que no se puede merecer. En segundo lugar la gracia de Dios es sobrenatural. Va más allá de los límites de nuestra capacidad natural, dice que debemos venir en tiempos de necesidad. Esto es muy importante ¿Se encuentra usted en una situación de necesidad? … Bueno, no deje que el diablo lo engañe haciéndole pensar que no hay esperanza o que es demasiado tarde para venir a Dios y que no hay nada que se pueda hacer. Dios lo invita específicamente a venir cuando tenga necesidad. De manera que si usted oye este mensaje hoy y está en una situación desesperada, quiero recomendarle esto, que se acerque confiadamente al trono de Dios, para recibir estar dos cosas: Primeramente, misericordia, no reclame sus derechos, porque si usted recibiera sus derechos se sorprendería. En realidad no quiere lo que se merece. En segundo lugar, acérquese para recibir gracia. No lo limite a Dios en lo que Él puede hacer a favor suyo. No se desanime porque la situación parece ser apremiante. Este es el tiempo justo para acercarse.

Finalmente, recuerden que están viniendo a un trono. Y en ese trono hay un rey. Y el rey al que se están acercando es el rey del universo. Toda autoridad y poder, en el cielo y en la tierra, están en Sus manos.

Bueno, nuestro tiempo de hoy se terminó. Regresaré mañana a la misma hora, para ver el quinto paso para un buen año.

Como
Compartir