Los Mensajeros de Dios

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted en la continuación de nuestro tema para esta semana “El Dios velado”.
En mis charlas anteriores di algunas razones por las que Dios a veces se presenta encubierto. Dije que había tres cosas que él no quiere hacer No nos quiere impresionar con su poder. No nos quiere cautivar con sus bendiciones. Ni quiere satisfacer solo la curiosidad intelectual de nadie. Él quiere que lo deseemos por quien es El, más allá de su poder, de sus bendiciones u otros beneficios.
Ayer hablé sobre la manifestación más importante y maravillosa de Dios, dentro de la historia de la humanidad, la persona del hijo del carpintero, Jesús de Nazaret. El hijo del carpintero que terminó siendo ejecutado en un madero romano. Este fue una manifestación única en toda la historia de la humanidad.
Hoy voy a hablar sobre una manera que Dios ha usado muchas veces en la historia y que aún continúa usándolo. Me refiero a los mensajeros de Dios, es un principio que la Escritura demuestra muchas veces y que es enfatizado en su enseñanza; que Dios se identifica con aquellos a los que Él envía como sus representantes. Esto significa que Dios considera como respondemos a sus mensajeros es una forma de responderle a él mismo. No podemos rechazar los mensajeros de Dios y decir que recibimos a Dios. Me temo que esto es algo que la gente aún no ha logrado entender.
Leamos lo que dice Jesús en algunos pasajes del Nuevo Testamento, en Juan 13, versículo 20, el Señor habla a sus discípulos de esta manera:
“En verdad les digo, que el que recibe al que Yo envíe, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envio”
Puede ver, este principio llega hasta a Dios el Padre. Dios el Padre envió a Jesús, el hijo del carpintero. Los que reciben a Jesús reciben al Padre. Los que rechazan a Jesús rechazan a Dios el Padre. Pero no termina allí, Jesús también escogió a ciertos hombres, que no aparentaban lo que eran. No eran teólogos ni sacerdotes, ni altamente educados. Tales personas eran pescadores, recaudadores de impuestos, y de ese tipo de gente. Personas a quienes el mundo no hubiera estimado demasiado pero Jesús los hizo sus discípulos y los envió como sus representantes. Y dijo: “como los traten a ustedes, así me tratan a mí, si los reciben a ustedes me reciben a mí; si los rechazan, [aunque no lo vean así], me rechazan a mí y si me rechazan a mí también rechazan al Padre. La declaración de Jesús es muy enfática, la voy a leer de nuevo:
“En verdad les digo, que el que recibe al que Yo envíe, me recibe a Mí;
y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió" Jesús lo definió con más claridad cuando envió a sus primeros discípulos en Mateo capítulo 10, versículo 11 en adelante:
11 En cualquier ciudad o aldea donde entren, averigüen quién es digno en ella, y quédense allí hasta que se marchen. 12 Al entrar en la casa, denle su saludo de paz. 13 Y si la casa es digna, que su saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que su saludo de paz se vuelva a ustedes
¿Puede ver que tremendo es esto?, los mensajeros de Jesús tienen la autoridad de transmitir su paz a los que los reciben. Además si no fueron recibidos dignamente podían retener esa paz. El Señor continúa diciendo:
14 Cualquiera que no los reciba ni oiga sus palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies.
Esto fue un símbolo de repudio. Al sacudir el polvo de los pies era decir “no tengo ninguna responsabilidad”,
Luego continua:
15 En verdad les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.
Esto es algo extraordinario Sodoma y Gomorra fueron ciudades culpables de un pecado que Dios juzgó y las condenó a destrucción total. Dios juzgó y lo ejecutó dramáticamente estableciendo un ejemplo para el futuro, para todos los que cometieran el mismo pecado. Fue algo terrible. Pero Jesús dice que será peor a los que rechacen a sus mensajeros que a Sodoma y Gomorra; espero que usted se dé cuenta de la serio que es rechazar a los mensajeros que Dios envía.
También el Señor dijo:
16 »Miren, Yo los envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sean astutos como las serpientes e inocentes como las palomas.
No hay nada extraordinario en una oveja. Jesús pudo haber usado otras imágenes, pudo haber dicho: “Os envío como leones, o leopardos, o caballos o cualquier otra criatura con características impresionantes”. Yo no conozco a nadie que haya impresionado al ver una oveja. No conozco ninguna oveja que haya atemorizado a nadie. Sin embargo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así los voy a enviar y estarán en medio de lobos, pero tienen que ser como ovejas”.
Ve que Dios no quiere que nosotros impresionemos con poder o grandeza para ser recibidos. Él quiere que seamos recibidos de la misma manera que Él es recibido.
40 »El que los recibe a ustedes, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe al que me envió.
El Señor repite el mismo principio: si los reciben a ustedes me reciben a mí, si me reciben a mí reciben a mi Padre que me envió. Y si los rechazan a ustedes me rechazan a mí y a mi Padre. Luego resume el principio en estas palabras:
41 El que recibe a un profeta como profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como justo, recibirá recompensa de justo. 42 Y cualquiera que como discípulo dé a beber aunque solo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad les digo que no perderá su recompensa».
Si consideramos a los profetas en la Biblia, nos daremos cuenta de que algunos de ellos fueron e hicieron cosas bastante extrañas. Se aparecían en el momento menos pensado, decían cosas chocantes y se iban como habían entrado. El profeta Elías por ejemplo, no hay personaje menos convencional que él,
Pero Jesús dice que vale la pena discernir al profeta bajo cualquier apariencia exterior con que se presente, por poco convencional que sea, porque si identificamos al profeta y lo recibimos, recibiremos la misma recompensa del profeta, igualmente con el hombre justo.
En resumen, rechazar a los mensajeros que Jesús envía es peor que el pecado de Sodoma. He dicho que Dios se oculta tras el velo de sus mensajeros. Él se nos presenta en la forma de sus mensajeros con quienes él se identifica, y la forma como los recibiremos o rechazamos, es igual como si hubieras recibido o rechazado a Dios mismo.
Voy a tomar dos ejemplos bien interesantes para ilustrar, uno está en el Antiguo Testamento y se trata del juez Barac. En los días de Barac, Israel había sido invadida y estaba siendo oprimida por un ejército extranjero, más numeroso, poderoso y mejor equipado que el de Israel. Entonces Dios llamó a Barac, un hombre aparentemente joven y no muy bien conocido para que tomara la dirección de Israel contra el ejército enemigo. Barac bastante reservado y no se sentía capaz, buscó a la profetiza de su pueblo que se llamaba Débora y le pidió que lo acompañara. Se ve que Barac no era una figura muy impresionante. Sin embargo tenía valor, era obediente y condujo al ejército de Israel a la victoria y el ejército enemigo fue derrotado y expulsado.
Fue entonces que Débora compuso un cántico para celebrar la victoria. Ella dijo varias cosas de las tribus de Israel. Algunas habían venido para ayudar a Barac, otras se habían rehusado, pero dijo algo sobre un pueblo llamado Meroz, que no se vuelve a mencionar más en la Escritura. Esto es lo que dice de Meroz en Jueces 5:23:
23 “Maldigan a Meroz”, dijo el ángel del Señor,“Maldigan, maldigan a sus moradores;Porque no vinieron en ayuda del Señor,En ayuda del Señor contra los guerreros”.
¿Entiende lo que dice? … Ellos creyeron que solo se trataba de Barac y no vinieron para ayudarlo. Quizás hasta se burlaron de él, pero Dios lo tomó personalmente y pronunció una maldición contra ese pueblo porque no vino en la ayuda de Barac, era como si no hubieran ayudado a Dios.
El segundo ejemplo es el de Juan el Bautista, Juan fue el predecesor del Señor que vino para preparar el camino, era su representante. A Herodes no le gustaba Juan porque denunciaba su inmoralidad. Lo metió en la cárcel y una noche que una joven danzarina lo alagó le prometió que le daría cualquier cosa que pidiera. Para vengarse de Juan la joven, hija de la mujer con quien Herodes quería casarse, le pidió la cabeza de Juan. Herodes ejecutó a Juan y trajo su cabeza en una bandeja. Tiempo después Jesús fue arrestado y traído frente a Herodes y oiga lo que pasó, Lucas 23:8-9
8 Al ver a Jesús, Herodes se alegró en gran manera, pues hacía mucho tiempo que lo quería ver por lo que había oído hablar de Él, y esperaba ver alguna señal que Él hiciera. 9 Lo interrogó extensamente, pero Jesús nada le respondió.
¿Puede verlo?, Herodes había rechazado a Juan el Bautista y no logró ninguna respuesta de Jesús. El principio es que si usted rechaza a los siervos y a los mensajeros de Dios, no espere recibir de Dios de otro lado.
Bien, nuestro tiempo de hoy concluyó, regresaré mañana a la misma hora, para continuar con el tema del Dios velado.
Código: RP-R045-103-SPA