Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que voy a compartir con usted algunas “Llaves para vivir con éxito”, llaves que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano.

El título de las charlas para esta semana podría sorprenderle “El Dios velado”, ¿Porqué a veces Dios está encubierto? Bueno esta es una de las cosas que estaremos viendo durante esta semana.

Pero primero, déjenme agradecer a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Me anima mucho escuchar cómo este ministerio de radio mío les ha estado ayudando y bendiciendo. Así que, por favor, tómense el tiempo para escribirme, incluso si es solo una nota breve.

Ahora, examinemos esta cuestión de los disfraces de Dios. ¿Por qué debería Dios querer usar disfraces? Seguramente Él sería la última persona en hacer algo así.

Este principio de que a veces Dios se presenta encubierto está declarado en varios pasajes de la Escritura.Hay un versículo de Proverbios 25, versículo 2, que lleva a la reflexión y dice así:

Es gloria de Dios encubrir una cosa,Pero la gloria de los reyes es investigar un asunto.

Dios encubre y los reyes escudriñan.

Los reyes están de cierta manera en el nivel más alto de la humanidad. De modo que uno de los logros más alto de la humanidad es escudriñar lo que Dios ha encubierto. Podría decir que esto es quizás lo que usted y yo estaremos haciendo esta semana. Vamos a escudriñar algunas de las cosas que Dios ha encubierto.

¿Por qué Dios encubre las cosas? O más específicamente ¿Por qué Él esta encubierto? ¿Por qué se nos presenta de una manera para ser escudriñado? Hay tres cosas que Dios no quiere hacer cuando viene a nosotros: La primera, él no quiere impresionarnos con su poder. Él no quiere que solamente lo recibamos porque Él es todopoderoso y pensar que si no lo recibimos nos va a aplastar en un instante o que nos va a quitar el aliento para terminar con nosotros. Ese no es un motivo aceptable para aceptar a Dios.

En segundo lugar; Dios no quiere cautivarnos con sus bendiciones. Él está dispuesto a bendecirnos en todas las áreas de nuestra vida. Él es poderoso para darnos todo lo que necesitamos y mucho más. Puede sanarnos y proveernos abundancia financiera, Él puede resolver todos nuestros problemas. Pero Él no quiere que lo recibamos solo por lo que podamos conseguir de Él. No quiere atraernos con sus bendiciones.

Tercero; Dios no quiere satisfacer solo la curiosidad intelectual. Para algunas personas la vida y el universo son como el enorme rompecabezas compuesto de muchas partes diferentes y una de ellas se llama Dios. Algunos quieren intentar poner a Dios en un lugar correcto de su rompecabezas. Bueno, en realidad Dios no es solo una parte del rompecabezas. Si tenemos esa actitud con El, nunca se nos revelará.

Yo he oído que las personas dicen “Si lograra poner a Dios a prueba, yo creería en El”. Eso es ridículo para mí, cualquier dios que se pueda poner a prueba no es un dios digno de ser creído. Repito entonces las tres cosas que Dios no quiere hacer cuando se acerca a nosotrosÉl no quiere impresionarnos con su poder.No quiere cautivarnos con sus bendiciones.No quiere satisfacer solamente la curiosidad intelectual.

Bueno, entonces ¿qué es lo que Dios quiere? Pienso que podemos responder de esta manera. Dios quiere que nuestro anhelo sea Él mismo; más allá que su poder, sus bendiciones o cualquier otro beneficio. Dios no nos ve como nos vemos unos a otros. Dios ve hasta lo más profundo del corazón. Hay un versículo en 1 Samuel 16:7, que lo expresa claramente. El profeta Samuel fue enviado a la casa de Isaí para ungir a uno de sus hijos como el próximo rey de Israel. Isaí le presentó a siete de sus hijos bien parecidos, que bien pudieron haber sido elegidos el próximo rey de Israel. Samuel se quedó impresionado con cada uno de ellos, pero Dios le decía: “Este no es”. Después que vio a todos los hijos que Isaí le presentó a Samuel, el todavía no había escogido a un rey. Entonces preguntó Samuel a Isaí: ¿son estos todos tus hijos? Y él respondió, más bien sin ganas: “queda el más pequeño pero está cuidando el rebaño”. Pero ese octavo hijo con el que no querían molestarse, ese era David, el futuro rey de Israel y cuando lo trajeron el Señor dijo: Este es, levántate y úngelo, y esto es lo que el Señor le dijo a Samuel en el versículo 7:

“No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; porque Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón”.

Dios no ve la apariencia externa. Él mira el corazón. Así también, Dios no quiere que nos fijemos en las cosas externas solamente, Dios quiere que lo recibamos por lo que Él es, sin fijarnos en sus tremendos atributos de poder, de riquezas o de sabiduría. De alguna manera, Dios en su gran humildad no quiere que lo busquemos por las cosas que Él pueda darnos, sino que lo amemos por quien es Él.Él dispone las circunstancias y las situaciones en nuestra vida para que tarde o temprano todos seamos puestos a prueba. ¿Estamos buscando a Dios? Creemos en Dios por que conseguimos algo de él? o ¿lo hacemos porque en si Él es Dios?

¿Qué son las cosas que Dios busca en nuestros corazones? Voy a leer tres pasajes del Antiguo Testamento, dos del libro de los Salmos y uno del profeta Isaías. Creo que en ellos encontramos lo que Dios busca en nuestros corazones.El Salmo 34, versículo 18, dice así:

Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón,Y salva a los abatidos de espíritu.

Quebrantado significa “quebrado en el espíritu”, esta “contrito”. Viene de una raíz latina “contrite”, es alguien quien fue triturado, aplastado, quebrado. Es el mismo significado en nuestra lengua moderna.

Así que Dios está buscando a los que están quebrantados y quebrados, bastante extraño para nosotros.Y en el Salmo 138, versículo 6 dice:

“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde,Mas al altivo mira de lejos.”

Dios está buscando al humilde. Dice también que: “al altivo mira de lejos”, y los mantiene alejados. Los orgullosos no tienen acceso a Dios.

Y la otra escritura está en Isaías 57 en el versículo 15, donde se describe en una forma hermosa la majestad y la gloria eterna de Dios:

Porque así dice el Alto y Sublime Que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: «Yo habito en lo alto y santo, Y también con el contrito y humilde de espíritu, Para vivificar el espíritu de los humildes Y para vivificar el corazón de los contritos.

Dios es alto y majestuoso y habita en la eternidad, pero también El escoge otra morada, él dice: yo habito… también con el contrito y humilde de espíritu. ¿A quienes busca entonces Dios?, a los contritos y a los humildes. No así a los orgullosos, ni arrogantes, ni autosuficientes, muchos de estos pasan por experiencias en sus vidas que los despojan de su arrogancia y toda la confianza que tienen en sí mismos, y llegan a entender el verdadero sentido de la palabra, “quebrantados”. A estos busca Dios, a los humildes, a los contritos y a los quebrantados de corazón.

“Contrito” significa que genuinamente está quebrado por lo malo que ha hecho. Muchas personas hacen lo malo y sufren las consecuencias desagradables y quieren salir de esas consecuencias pero realmente nunca tienen tristeza por su mala acción. Dios no los recibe. El recibe a quienes no solo quieren salir de las consecuencias desagradables pero también sienten tristeza por sus malos actos. Por esa razón Dios se nos presenta encubierto. El viene de tal manera que si no somos sensibles y si no estamos buscando su verdadera naturaleza, si solo nos interesan las cosas externas o queremos satisfacer nuestros propios fines egoístas no lo vamos a reconocer. Es importante que reconozcamos cuales son los velos que Dios usa, de otra manera él vendrá y pudiera ser que se nos desaparecerá.

En las siguientes charlas de esta semana estaré describiendo algunos de los velos que Dios usa, nuestro tiempo por hoy terminó. Recuerde que regresaré mañana a la misma hora para estar con usted.

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