Me alegro de estar nuevamente con ustedes, en el comienzo de otra semana en la que estaré compartiendo más Llaves para vivir con éxito, llaves que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano.

Esta semana continuaré con el rico y emocionante tema que comencé la semana pasada: “Dios revelado en Sus nombres”, lo que podemos conocer de Dios a través de los nombres que se encuentran en la Escritura.

Pero primero, déjenme agradecer a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daré una dirección postal a la que pueden escribir. Significa mucho para mí escuchar cómo este ministerio de radio mío les ha estado ayudando y bendiciendo, así que por favor tómense el tiempo para escribir, incluso si es solo una nota breve.

La semana pasada hablé de los dos principales nombres hebreos para Dios en el Antiguo Testamento: Elohim y Jehová. Expliqué que Elohim muestra a Dios principalmente como creador y autoridad del universo. Se alinea a Su poder, Su majestad, Su rectitud, a Su justicia, a lo que es eterno y celestial.

Por otro lado, Jehová o Yawe tiene diferentes asociaciones: 1ro. Es un nombre personal de Dios para relacionarse con el hombre de persona a persona; 2do. El nombre de Jehová o Yawe enfatiza que esta persona es inmutable y eterna. Así que esos son los dos énfasis puestos al nombre de Jehová. Es personal y que la persona es inmutable y eterna.

Por esas razones, Jehová está relacionado particularmente con el pacto de Dios y el hombre; porque el pacto es también una relación de persona a persona y además es inmutable y eterno. Los dos aspectos principales del nombre Jehová reaparecen en la palabra y el concepto de pacto.Jehová está directamente unido a siete nombres o títulos específicos que representan los siete aspectos de la fidelidad del pacto de Dios en su trato con el hombre.

Conforme a los hechos bíblicos, estos siete nombres revelan a Jehová en los siguientes aspectos: 1ro. Dios, el que provee, 2do. Dios, El que sana, 3ro. Dios, nuestro estandarte, 4to. Dios nuestra Paz, 5to. Dios, Nuestro Pastor, 6to. Dios, Nuestra Justicia y 7mo. Dios, El Señor está allí o El que está siempre presente.

La semana pasada hablé de los dos primeros nombres de pacto: Dios, el que Provee y Dios, El que Sana. Esta semana voy a hablar de los otros cinco nombres de pacto, comenzando hoy con el 3ro.: Dios, es nuestro Estandarte.

Ese nombre del pacto de Jehová esta mencionado en el libro de Éxodo, capítulo 17. Registra un incidente en la experiencia de Israel al salir de Egipto en su viaje por el desierto yendo a la tierra prometida. Durante el curso de su viaje una de las naciones gentiles del área, los amalecitas vinieron e intentaron oponerse al viaje del pueblo de Israel y tuvieron que luchar para poder continuar. Eventualmente los israelitas vencieron a los amalecitas y siguieron adelante. El relato de este incidente está en Éxodo 17:8, del 13 al 16:

Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.

Luego leemos lo que sucedió en la batalla y aquí está la conclusión:

13 Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.14 Entonces dijo el Señor a Moisés: «Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Josué que Yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo». 15 Y edificó Moisés un altar, y le puso por nombre El Señor es mi Estandarte [Jehová Nisi], 16 y dijo: «El Señor lo ha jurado. El Señor hará guerra contra Amalec de generación en generación».

Ese incidente en particular tiene un significado permanente. Yo veo así, la lección es que siempre vamos a encontrar oposición en nuestro caminar por la vida y en nuestro intento de poseer la herencia que Dios nos proveyó. Eso no es algo que sucede solo una vez, va a pasar de generación en generación. El Señor estará de nuestro lado al enfrentar los obstáculos; pero nosotros tenemos que pelear esas batallas. Un aspecto particular de la ayuda del Señor resaltada aquí se encuentra en el nombre del altar que hizo Moisés: El Señor es mi Estandarte [Jehová-Nisi]. El Señor nos ha dado un estandarte que traerá victoria en la guerra que enfrentemos.

Existen muchos pasajes en el Nuevo Testamento sobre la lucha del creyente. Por ejemplo, Pablo dice en Efesios 6:12:

12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.

En otras palabras, nosotros como cristianos vamos a encontrar oposición y lucha, aunque ésta no sea con enemigos físicos, sino contra fuerzas espirituales satánicas que se opondrán a nuestro camino.

En 2 de Corintios, capítulo 10:3-4, Pablo habla de las armas que necesitamos para esta lucha:

3 Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne. 4 Porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Estas armas no son carnales, en realidad es lo opuesto, estas son espirituales. Dios nos ha provisto de armas espirituales para una guerra espiritual.En el Salmo 20:5, habla del estandarte que el Señor ha provisto:

Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria,y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera.Que el Señor cumpla todas tus peticiones.

Nuestro estandarte es el nombre del Señor, nuestro Dios y su victoria se convierte en nuestra victoria cuando levantamos nuestros estandartes en Su nombre. Es decir, al levantar el estandarte en Su nombre, su victoria que ya fue ganada está disponible para nosotros.

Se encuentra muchos pasajes sobre el nombre del Señor en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Pablo dijo esto de Jesús en Filipenses 2: 9-11:

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10 para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

En el nombre del Señor Jesucristo tenemos un estandarte, en el nombre del Señor Jesucristo hay victoria, en el cual todas las fuerzas del mal doblarán sus rodillas. Entonces, Pablo dice

en 2 Corintios 2:14 que de esta manera la victoria de Cristo se convierte en nuestra victoria:

14 Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento.

Cristo venció a Satanás en la cruz y allí Su victoria está a nuestra disposición; pero una condición es que usemos el estandarte que Dios nos proveyó, el cual es el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Así que el nombre del Señor es nuestro estandarte en esta lucha.

Antes de continuar con el nombre del Señor, “nuestro estandarte”, voy a mostrarle, en la Escritura del Antiguo Testamento y en la historia, la importancia del que llevaba la bandera o el estandarte en un ejército en la antigüedad.El profeta Isaías describe la derrota de un gran ejercito gentil en Isaías 10:18 dice esto:

“…y vendrá a ser como abanderado en derrota”. (RV1960)

El ejército se desorganizaba cuando el abanderado caía porque en la antigüedad los ejércitos sabían que si ellos eran presionados en la batalla estarían expuestos a dividirse, a separarse y perder contactos entre ellos, pero el abanderado buscaba un lugar alto en una colina y allí levantaba la bandera. Los soldados fueron entrenados para reagruparse alrededor del estandarte. Entonces, si caía el abanderado ya no había lugar donde reagruparse. Eso creaba un serio problema en el ejército. En nuestro caso como cristianos nuestro estandarte es el Espíritu Santo. Escuche lo que dice Isaías 59:19 dice:

Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol, su gloria; porque vendrá el enemigo como río, más el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. (RVR1960)

El Espíritu del Señor, el Espíritu Santo es nuestro estandarte defensor cuando estamos bajo la opresión del enemigo que viene como río contra nosotros.La buena noticia para nosotros es que nuestro comandante en jefe dirige a nuestro portaestandarte: el Espíritu Santo, para que levante el estandarte y reagruparnos a su alrededor. El estandarte es el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Él es nuestro punto de encuentro. Cuando estamos presionados en esta lucha cristiana, el Espíritu Santo levanta el estandarte, que es el nombre del Señor Jesús. Nos reunimos allí donde vemos que su nombre es levantado.

Eso es lo que está sucediendo hoy en todo el mundo. El Espíritu Santo está levantando nuevamente el estandarte del nombre de Jesús y el pueblo de Dios se está reuniendo sin tomar en cuenta las denominaciones u otras cosas que lo han separado.

Finalmente veamos este cuadro de la iglesia victoriosa en Cantar de los Cantares, capítulo 6:4:

Eres hermosa como Tirsa, amada mía, encantadora como Jerusalén, imponente como ejército con estandartes (LBLA)

A continuación en el versículo 10 dice:

«¿Quién es esta que se asoma como el alba,hermosa como la luna llena, refulgente como el sol,imponente como escuadrones abanderados?

Esa es la novia de Cristo, pero también es su ejército. La novia es también el ejército. Es muy interesante que en la Epístola a los Efesios de los últimos dos cuadros que describen a los cristianos, el penúltimo es la novia y el ultimo es el ejército. Por lo tanto, somos ambos, la novia y el ejército y vamos a pasar a la historia como está profetizado allí en el canto de Salomón como un ejército imponente con su estandarte. Recuerden que nuestro estandarte es el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro tiempo de hoy ha terminado. Estaré nuevamente con usted mañana a la misma hora, para compartir el siguiente nombre del pacto de Jehová: Nuestra Paz.

Como
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