Me alegro de estar nuevamente con ustedes para continuar con nuestro tema “Dios Revelado en sus Nombres”, lo que podemos conocer de Dios a través de sus nombres que se encuentra en la Escritura.

En mis charlas anteriores de esta semana he hablado sobre los dos nombres principales en hebreo para Dios que se encuentra en el Antiguo Testamento: Elohim, Jehová o Yawe, como queramos decirlo. He dicho que Elohim es el nombre para Dios como el creador del universo. Jehová es el nombre personal para Dios y aparece primero en la creación del hombre. Un Dios personal creó a un hombre como persona, para una comunión personal entre ambos.

Las dos conexiones principales de Jehová son: personal y eterno. Se deriva o asocia con el verbo “ser”. Nos sugiere lo que es inmutable y eterno, resumido en Malaquías 3:6 que dice:

“6 Porque yo, el Señor, no cambio…”

Luego en el Nuevo Testamento con el título correspondiente dice en Apocalipsis 1:8 dice: “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. El que combina pasado, presente y futuro en su ser eterno.

Por esas razones Jehová se relaciona particularmente a los pactos de Dios con el hombre. Este es el tema que voy a tratar en mi charla de hoy. Hay dos razones que relacionan el pacto con la naturaleza del hombre: 1ro.: El pacto es una relación de persona a persona, así que es apropiado que el nombre personal de Dios sea usado en esa conexión.

2do.: El pacto es inmutable y permanente, entonces es apropiado relacionar el nombre que enfatiza la naturaleza eterna e inmutable de Dios con el pacto.

Veamos dos declaraciones que hace Dios en el Salmo 89, versículo 28 y 34:

“Para siempre conservaré mi misericordia hacia él,y mi pacto le será confirmado”

Note que un pacto es para siempre. Y el versículo 34 dice:

“No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios”.

Lo que Dios promete en un pacto es inquebrantable: Es inviolable. Así que es particularmente apropiado relacionar esa característica con el nombre de Dios que habla de su naturaleza eterna e inmutable.

La palabra “misericordia” en el hebreo es Jesed, y aparece en los versículos de ese Salmo que siempre está relacionado con el pacto. Es un aspecto de la naturaleza de Dios que se relaciona con el pacto. La traducción que yo escogería seria la fidelidad del pacto de Dios, realmente se traduce como: el amor inagotable, la bondad infinita, misericordia, etc. Solo cuando relacionamos al pacto de Dios, se puede entender correctamente. Es ese aspecto de la naturaleza de Dios que mantiene Su pacto.

Ese nombre en particular “Jehová” o Yawe está directamente unido a siete nombres o títulos específicos que representan los siete aspectos de la fidelidad del pacto de Dios, en su trato con el hombre.

Conforme a los hechos, estos siete nombres revelan a Jehová en los siguientes aspectos: 1ro. Dios provee, 2do. Dios sana, 3ro. Dios nuestro estandarte, 4to. Dios nuestra Paz, 5to. Nuestro Pastor, 6to. Nuestra Justicia y 7mo. El que está ahí o El que está siempre presente.

En mi próxima charla de esta semana y la que sigue, estaré hablando sucesivamente de estos nombres de Pacto del Señor. Hoy hablaré sobre el primero: Dios, El proveedor. La primera vez que se menciona es en Génesis 22 cuando Abraham lleva a su hijo Isaac al monte Moriah para ofrecerlo en sacrificio al Señor, cuando llegaron al pie de la montaña, Abraham le indica a sus siervos que se queden allí con el asno, mientras el sube a la montaña con Isaac. La historia sigue en Génesis 22 versículos del 6 al 8 y dice así:

6 Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Y los dos iban juntos.7 Isaac habló a su padre Abraham: «Padre mío». Y él respondió: «Aquí estoy, hijo mío». «Aquí están el fuego y la leña», dijo Isaac, «pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». 8 Y Abraham respondió: «Dios proveerá para Sí el cordero para el holocausto, hijo mío». Y los dos iban juntos.

Probablemente usted conoce el resto de la historia y sabrá que cuando llegaron a la cima de la montaña, Dios había preparado el sacrificio y también que Dios intervino a último momento, diciendo que no requería el sacrificio de Isaac y en lugar de ello sacrificó a un carnero que halló en un zarzal trabado por sus cuernos.

Leemos en el mismo capítulo, versículo 14, aquí es donde aparece el nombre:

14 Y Abraham llamó aquel lugar con el nombre de El Señor Proveerá (Jehová Yireh), como se dice hasta hoy: «En el monte del Señor se proveerá

Los dos van juntos. “Abraham llamó aquel lugar “El Señor o Jehová proveerá” Por tanto, se dice hasta hoy: “En el monte del Señor se proveerá.

“Y Abraham llamó el nombre de aquel lugar El Señor Proveerá, como se dice hasta el día de hoy: ‘En el monte del Señor será provisto.’”

Allí es donde aparece el primer nombre del pacto de Jehová, Jehová [el Señor] proveerá.

Observe la palabra “proveer”, en el hebreo es literalmente “ver”. Por lo tanto, tenemos este pensamiento hermoso que al ver Dios provee. Además, el primer compromiso del pacto de Dios es el de proveer para Su pueblo. Esa es la raíz de todo su pacto, El proveerá para su pueblo.

Miremos al cumplimiento de este compromiso, el pacto del Señor es para su pueblo. Es un cuadro hermoso de Su obra en la revelación subsecuente de la Escritura. Esto nos señala una persona que cumple todos los compromisos del pacto de Dios: a Jesús, el Mesías. Note algunos puntos particulares. 1ro. La principal provisión fue un cordero, Isaac pregunto: ¿dónde está el cordero?, y Abraham contestó: “Dios proveerá para si el cordero” y cuando vino el cumplimiento del compromiso, fue un cordero: El cordero de Dios. Juan el bautista dijo de Él en Juan 1:29:

Al día siguiente vio [ese fue Juan el bautista] a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo

De esta manera Dios no defraudó la confianza que Abraham había puesto en Él. Unos 2.000 años después, El proveyó el cordero, el sacrificio supremo en quien todos los compromisos del pacto de Dios se cumplieron. Por eso cuando usted piense en eso: “El Señor proveerá”, deje que su mente lo lleve a ese cordero, en quien la provisión de Dios fue cumplida: “Dios proveerá para Sí el cordero para el holocausto”. Cuando Jesús vino, Él fue ese cordero ofrecido por Dios, “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Luego en ese momento con Abraham, leemos: “En el monte del Señor se proveerá”. Esto es fascinante al trazar su resultado. En general, todos están de acuerdo que Moriah es la misma montaña del Gólgota o Calvario que se menciona en el Nuevo Testamento. En esa misma montaña Abraham hizo esa confesión original de Fe: “Dios proveerá para Sí el cordero” y donde luego se dijo: “En el monte del Señor se proveerá”. Así fue como 2.000 años después, esto se cumplió con la muerte de Jesús en la cruz. Esa fue la provisión suprema de Dios para lo que necesitaba, no solo Abraham y el pueblo judío; sino también para toda la simiente de Abraham, todo aquel que creyere en Jesús se convierte en su simiente.

Luego tenemos un precedente hermoso de lo que sucedió en el Calvario cuando Abraham e Isaac fueron a la montaña. Abraham simboliza a Dios el Padre. Isaac simboliza a Dios el Hijo. El fuego para el sacrificio tipifica al Espíritu Santo y la leña que llevaba Isaac simboliza la cruz. Aquí tenemos el precedente del calvario. Abraham el padre ofreciendo en sacrificio a su único hijo Isaac, el fuego del Espíritu que se necesita para que ese sacrificio sea posible, y la leña donde se llevó a cabo el sacrificio.

Un versículo del Nuevo Testamento resume todo esto, Romanos 8:32.

El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?

Ahí está el compromiso total, El Señor proveerá. No solo para una situación o para una necesidad, sino para todas las situaciones, todas las necesidades en todo tiempo y toda la eternidad. El Señor ha hecho un compromiso de pacto asociado a su nombre divino, personal e inmutable. El proveerá siempre para su pueblo. La prueba y provisión suprema está en el Hijo de Dios, El Señor Jesucristo, quien fue el sacrificio por el pecado, El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Leeré ese hermoso pasaje otra vez. Medite en esto, Romanos 8:32

“El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?”

Recuerde que es en Él. No hay provisión sin el cordero. La provisión está en el cordero de Dios: Es Jesús.

Nuestro tiempo de hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora, para continuar con esos nombres de pacto del Señor, mañana estaré hablando del segundo de sus nombres: El que Sana.

Como
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