Me alegro de estar nuevamente con ustedes en esta semana. En mis charlas anteriores hablé del principal nombre de Dios en el hebreo del Antiguo Testamento: “Elohim”. Expliqué que principalmente se relaciona al poder, majestad, la rectitud y la justicia y también con lo eterno y la morada celestial.

Dije que la palabra Elohim contiene la semilla de la verdad revelada en la Biblia. La esencia de esta verdad puede explicarse en una paradoja: Elohim representa la perfecta unidad de aquello que contiene más que uno. Dios es esencialmente uno y más que uno.

El desarrollo de esta paradoja en la Biblia nos brinda la revelación total de Dios dada por Jesús, quien se identifica con la pluralidad en la unidad de Dios como: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un entendimiento correcto de la palabra Elohim nos permite ver que la revelación de Jesús no es una separación de la revelación original sino su cumplimiento lógico.

Hoy voy a hablar del segundo gran nombre de Dios en hebreo que tradicionalmente ha sido traducido como Jehová. En su forma hebrea original esa palabra se compone de cuatro consonantes en hebreo y no tiene vocales. Normalmente en el lenguaje hebreo escrito solo se escriben las consonantes. Las vocales tienen que ser suplida por el lector. A veces son colocadas debajo de las consonantes. En todo caso, alguien que ya no conozca la palabra no siempre la podrá pronunciar, porque no sabe dónde ni cuales vocales colocar.

Entonces, tenemos cuatro consonantes que forman este nombre sagrado y único de Dios. Este nombre no ha sido pronunciado por el pueblo judío desde la construcción del segundo templo. Se consideraba demasiado sagrado como para ser pronunciado y cuando aparece en el hebreo de la Biblia ellos lo reemplazaban por otra forma. Se sustituye por el termino Adonai que significa “mi Señor”. Adonai significa Señor, el dato interesante es que Adonai (plural) deriva del singular Adon (Señor). Como alternativa, en lugar de pronunciar esa palabra sagrada, los judíos solamente dicen: “EL NOMBRE”. Volvemos a ese punto, ese nombre de cuatro consonantes está revelado en la Escritura. Si lo vamos a pronunciar debemos determinar que vocales vamos a agregar. En la Biblia ese nombre es representado por la palabra “Señor” con mayúscula, entonces en el texto original hebreo, es “Adonai”.

Sin embargo Jehová no es la única manera de representarlo. En otra versión bíblica está escrito como Yawé, la pronunciación más parecida al original, luego explicaré el motivo de esto. En algunos idiomas el nombre traducido es el “Eterno”. En otras palabras, se traduce como un adjetivo. Hay un cierto misterio acerca de este nombre.

Ahora, veamos la aplicación de este nombre que el mismo Señor da a Moisés en Éxodo 3:13-15. El Señor le dijo a Moisés que regresara a Egipto para liberar al pueblo de Israel y Moisés pregunto: “¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”

Pero Moisés insistió—Supongamos que me presento ante los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”. ¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”?14 —Yo soy el que soy —respondió Dios a Moisés—. Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: “Yo soy me ha enviado a ustedes”.15 Además, Dios le dijo a Moisés—Diles esto a los israelitas: “El Señor [Ese es el nombre sagrado], el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre eterno; este es mi nombre por todas las generaciones”. (NVI)

Así que el nombre tiene un significado, está relacionado Yo Soy . Justamente aquí está representado el Yo Soy; pero la explicación original es: “YO SOY EL QUE SOY”.

En esos tiempos, el hebreo antiguo usaba la tercera persona “EL ES, EL QUE ES” y muy probable que haya sido en la forma de Yawe, “EL ES”. Esa es una buena razón para creer que el nombre Yawe se aproxima bastante a la pronunciación original. También tenemos que tomar en cuenta que en el hebreo la forma del presente muchas veces tiene significado hacia el futuro, puede ser: Yo Soy El Que Soy y Quien Será, El Es Quien Es o El Será Quien Será. En otras palabras, se explica más de lo que podemos decir en una o dos palabras sencillas.

Pero veámoslo de esta manera, si lo tomamos como Yawe, significa El Es, Quien Es. Sin embargo, gramaticalmente es más un nombre propio que un sustantivo común. De esa manera enfatiza a Dios como una persona. Ese nombre propio Yawe o Jehová, El Señor o de la manera que lo quiera decir, aparece primero en el segundo capítulo de Génesis que habla sobre la creación del hombre. Génesis 2:7 dice:

7 Y Dios el Señor [Yawe, Elohim o Jehová,Elohim] formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz hálito de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente.

El término hebreo que significa hombre Adam. Además, el mismo corresponde al nombre propio Adán. El nombre propio de Jehová (Dios) creó el nombre propio Adam (un hombre). Así se resalta la personalidad de Dios y la del hombre. Un Dios personal creó un hombre personal. ¿Por qué? Para la comunión entre ambos. Al usar el nombre Jehová o Yawe se resalta que Dios como persona creó al hombre como una persona. Se enfoca desde el principio en el deseo de Dios de tener una relación personal con el hombre. Podemos resumir de esta manera lo que hemos dicho hasta ahora: Elohim describe al creador general del universo, Jehová o Yawe describe al creador personal del hombre.

El primer aspecto entonces de ese nombre sagrado, Jehová o Yawe es un nombre personal, Dios es una persona. No es algo abstracto, no es una entidad o solo un ser supremo; pero si, es una persona.

Lo segundo que enfatiza con ese nombre es que la persona nombrada es eterna e inmutable. Esto está implícito en este contexto al usarse el verbo “ser”, El Es, El Es Quien Es. De cierta forma el pasado, presente y futuro se combinan en Dios en una eternidad.

La naturaleza eterna e inmutable de Jehová, o Yawe está también indicada en el hombre. Justo al fin del Antiguo Testamento, el Señor mismo resalta esto, en Malaquías 3:6 dice a Israel:

6 »Yo, el Señor [Jehová o Yawe], no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido exterminados.

La sobrevivencia de Israel depende de la fidelidad eterna e inmutable del Señor.

Prefiero otra traducción que dice: “ Yo soy el Señor, yo no cambio”. Esa es la misma esencia de Su nombre. Él es eterno e inmutable. Esa verdad es revelada de varias maneras en el Nuevo Testamento. Observe que siempre se refiere a la misma persona. Hebreos 13:8 dice:

Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.

El pasado, el presente y el futuro están en una sola persona. Además, en Apocalipsis 1:8 dice:

8 «Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso»

Aquí vemos que trasciende el tiempo, yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el fin. Soy el principio y el fin a la vez. Yo soy el que Es y quien era y que ha de venir. Esa última frase es probablemente la mejor manera de representar el verdadero significado de la palabra Jehová o Yawe. El que Es, no solo es el presente sino también el pasado y el futuro: El que es y que era y que ha de venir. Para resumir, este nombre único y sagrado “Jehová” o Yawe, tiene dos significados particulares: primero es una persona y el segundo enfatiza que Dios es eterno e inmutable.

Bueno nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora, continuaré con este tema “Dios Revelados En Sus Nombres”. Mañana empezaré mi estudio de los siete nombres de pactos que se dan a Jehová: El Señor.

Como
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