El arma de la predicación

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar con nuestro tema de “la guerra espiritual”. En mis charlas previas de esta semana, he tratado con dos armas básicas de ataque, el arma de la oración y el arma de la alabanza. Para ser completamente eficaces, cada una de estas armas necesita combinarse con la Palabra de Dios.
Hoy voy a hablar de otra arma de ataque que tiene una relaciona aún más estrecha con la Palabra de Dios: es el arma de la predicación. Agregaré que solo tengo en mente la predicación de la Palabra de Dios. No tiene nada que ver con la predicación de otro tipo de ideas, como filosofías humanas, ideologías políticas y aún teología complicada.
Empecemos con la solemne exhortación que le dio Pablo a Timoteo en 2 Timoteo, capítulo 4, versículos del 1 al 4:
En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: 2 Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar. 3 Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. 4 Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.
Quiero resaltar algunos puntos importantes:Examinemos primero; la seriedad de la exhortación es dada “en presencia de Dios y de Cristo Jesús …que ha de venir en su reino y juzgará a los vivos y a los muertos”. Es uno de los encargos más solemnes que jamás se haya dado a un siervo de Dios. Se trata de una exhortación a predicar la Palabra.
Este implica la responsabilidad del predicador sobre lo que predica. La referencia de que Jesús juzgará a los vivos y a los muertos indica que los predicadores responderán al Señor por los mensajes que hayan predicado.
Aquí Pablo advierte de no acomodarse a los deseos de personas rebeldes, y egocéntricas que siguen sus propios deseos sin querer oír la verdad, buscan prédicas que les complacen. Es una advertencia de que no todos recibirán la verdad. No obstante, a pesar de la oposición y la crítica, el encargo es: predicar la palabra, la Palabra de Dios.
Las Escrituras tiene mucho que decir sobre la eficacia de la Palabra de Dios. En Isaías 55:11, Dios dice lo siguiente:
…así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos. (NVI)
Además, en Jeremías 23:29, Dios dice:
¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca? —afirma el Señor (NVI)
Luego, Hebreos 4:12 declara:
Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.
Hay un poder tremendo cuando se predica la Palabra de Dios. Sus resultados están garantizados: no volverá vacía. Cumplirá los propósitos que Dios quiera. Es un martillo que pulveriza toda roca que se oponga a los propósitos de Dios. Es como una espada afilada que penetra hasta lo más recónditos de la personalidad humana y pone al descubierto los secretos del corazón y de la mente del hombre.
En Hechos 19:8–10, durante el ministerio de Pablo en Éfeso vemos un ejemplo del poder de la Palabra de Dios predicada:
8 Pablo entró en la sinagoga y habló allí con toda valentía durante tres meses. Discutía acerca del reino de Dios, tratando de convencerlos,9 pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del Camino. Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatía en la escuela de Tirano.10 Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los griegos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor.
Hay tres adjetivos que califican esta predicación de Pablo; fue intensa, continua y extensa. Diariamente, por dos años enseñó la Palabra de Dios. Fue extensa en el sentido de que su enseñanza llegó a difundirse por toda la gran provincia de Asia, la cual era extensa. Muchas veces no nos damos cuenta de que Pablo estuvo más de dos años en la ciudad de Éfeso, predicando diariamente la Palabra de Dios.
Los resultados fueron como tirar una piedra en una laguna y luego ver el efecto dominó de las ondas que se están moviendo desde el lugar donde cayó la piedra, extendiéndose más y más en todas las direcciones hasta que llegan a la orilla de la laguna.El primer resultado fue una confirmación sobrenatural. Las Escrituras nos dicen que Dios confirmará su Palabra. El no confirmará teorías o filosofías humanas ni protocolo denominacional o religioso. Sino que él confirmará su Palabra. Esto hizo con Pablo. Esto es lo que dice. Hechos 19:11-12:
11 Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo,
Me gusta la frase: “milagros extraordinarios”. ¿Sabe lo que implica eso? Que algunos milagros se consideraban comunes y corrientes, pero los que sucedieron en Éfeso eran fuera de lo normal. Me pregunto si en este tiempo: ¿cuántas de nuestras iglesias ven estos milagros corrientes, sin hablar de los milagros extraordinarios? La Biblia describe estos milagros extraordinarios de la siguiente manera:
12 a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos.
Yo puedo dar testimonio de haber visto este tipo de milagros en mi vida. El hacer milagros no ha pasado de moda. La clave es la predicación de la Palabra de Dios.
He dicho que el primer resultado de la predicación de Pablo en Éfeso fue que sus predicas fueron confirmadas sobrenaturalmente mediante los milagros.El segundo resultado es muy interesante, los espíritus malignos eran echados fuera. Hechos 19, versículos del 13-16:
13 Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús. Decían: «¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!»14 Esto lo hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de los sacerdotes judíos.15 Un día el espíritu maligno les replicó: «Conozco a Jesús, y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿quiénes son?»16 Y abalanzándose sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos. Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos. (NVI)
Una de las cosas importante en el ministerio es exponer a los agentes secretos de Satanás, es decir, a los demonios, o espíritus malignos. Representa una gran etapa de progreso en el ministerio de la Palabra de Dios cuando estos espíritus inmundos son puestos al descubierto. Eso fue lo que sucedió aquí. Me conmueve lo que dijo el espíritu inmundo: “Conozco a Jesús y sé quién es Pablo”. Ese es un tipo de elogio encubierto cuando los representantes de Satanás pueden decir de un predicador “Sé quién es él, está logrando algo”.
¿Cuál fue el tercer resultado de la predicación de Pablo? Fue que el dominio del ocultismo sobre una ciudad entera fue quebrantada.Leemos Hechos 19: 17-19:
17 Cuando se enteraron [es el incidente del hombre con el espíritu inmundo] los judíos y los griegos que vivían en Éfeso, el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era glorificado.18 Muchos de los que habían creído llegaban ahora y confesaban públicamente sus prácticas malvadas.19 Un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta mil monedas de plata.
Muchas personas eran creyentes, pero habían estado involucrados en el ocultismo, una situación similar en la iglesia de hoy. Tenían un pie en el reino de Dios y el otro en el reino de Satanás. Pero cuando vieron esta gran demostración de la realidad del poder de Satanás, decidieron comprometerse completamente para seguir a Dios y dar la espalda a Satanás. Como prueba de esto trajeron los libros y los rollos del ocultismo, de magia, brujería y así sucesivamente. Todos estos libros fueron quemados públicamente en la ciudad de Éfeso.
Leemos que el valor de los libros ascendió a cincuenta mil monedas de plata.Una pieza de plata o dracma en ese tiempo era el salario diario de un jornalero. Si estimamos, que un hombre en nuestros tiempos gane 40 pesos al día, cincuenta mil dracmas corresponderían a dos millones de pesos. Es una gran cantidad de dinero. Note el impacto que eso produjo en la ciudad, y creo hoy en día, lo mismo debería suceder en casi todas las ciudades de nuestro país.
Veamos lo que las Escrituras dicen de lo ocurrido en Hechos 19:20:
Así la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador
¿Cuál fue el poder detrás de todo esto?: la Palabra del Señor. La ministración de la Palabra por parte de Pablo por más de dos años produjo resultados dramáticos y poderosos. El reino de Satanás en esa zona fue conmovido hasta la fundación y sus fortalezas fueron derribadas.
Para terminar veamos un relato de Pablo de su propio ministerio en Éfeso. Hechos 20, versículos 20, 26 y 27.
Ustedes saben que no he vacilado en predicarles todo lo que les fuera de provecho, sino que les he enseñado públicamente y en las casas.Luego dice:Por tanto, hoy les declaro que soy inocente de la sangre de todos,27 porque sin vacilar les he proclamado todo el propósito de Dios.
Al resumir su ministerio, sin omitir nada, ni hacer concesiones. Esta es la clase de predicación de la Palabra que produce resultados como hemos visto. Lo necesitamos hoy.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar de la cuarta arma principal de ataque, el arma del testimonio.
Código: RP-R038-104-SPA