Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de una nueva semana para compartir con usted las “Llaves para vivir con éxito”. Esas llaves Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano.

Hoy hablaré de las “tres cosas que podemos darle a Dios” y sobre las bendiciones que recibimos cuando las hacemos.

Usted tendrá que hacer un ajuste a su manera de pensar para valorar lo que voy a decir. Muchas veces en nuestra relación con Dios pensamos solo en términos de lo que podemos recibir de Dios. No nos damos cuenta de lo mucho que podemos darle a Dios.

En Hechos 20:35, Pablo está hablando a un grupo de líderes cristianos y los exhorta a que recuerden las Palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”.

El Señor Jesús nos da, en esas palabras, una clave para recibir la mayor bendición posible. Hay una bendición para recibir, sin embargo hay una bendición aun mayor cuando damos. Eso es verdad, no solo en nuestra relación con nuestro prójimo, también es cierto en nuestra relación con Dios. Nos bendice recibir de Dios, pero especialmente somos bendecidos cuando le damos a Dios.

En realidad Dios mismo ha establecido que cuando su pueblo se presenta ante Él, que no se acerque solo para recibir sino también para dar.

Bajo el pacto Mosaico Dios le dijo a Israel en Éxodo 23 versículo 15:

“… ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías...”

En el Salmo 96:8, de nuevo Dios le habla a su pueblo colectivamente:

Den al Señor la gloria debida a Su nombre; Traigan ofrenda y entren en Sus atrios. (NBLA)

Vemos que Dios siempre quiere que tengamos algo para darle cuando venimos a Él. Si venimos a Él con las manos vacías no estamos cumpliendo con sus requisitos.

Al ser confrontados con este requerimiento de Dios de que siempre debemos traer algo para aceramos a Él y generalmente pensamos que se trata de dinero o de posesiones materiales. Es verdad, que Dios requiere que le honremos con nuestras finanzas y posesiones materiales, este requisito está claramente establecido en Proverbios 3:9 y 10, que dice:

9 Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos;10 entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto (NBLA)

Por lo tanto, honrar a Dios con nuestros bienes y con las primicias de nuestro fruto, claramente, se refiere a la ofrenda de nuestras finanzas y posesiones materiales. Sin embargo, hay muchas otras cosas tan importantes que podemos dar a Dios. En mi charla de hoy hablaré de estos puntos; es decir que se trata de otras cosas más que dinero y posesiones materiales que Dios requiere que le entreguemos.

Voy a leer varios pasajes de las Escrituras, primero del Antiguo Testamento y luego del Nuevo Testamento, todos hablan de las cosas que podemos darle a Dios. Note que en cada situación, estos pasajes no mencionan dinero ni posesiones materiales.

Empezaré con el Salmo 29 versículos 1 y 2:

1 Tributad al Señor, oh hijos de los poderosos, tributad al Señor gloria y poder.2 Tributad al Señor la gloria debida a su nombre; adorad al Señor en la majestad de la santidad

Aquí se nos pide que le demos al Señor gloria y poder, obviamente, esas no son cosas materiales. No se trata de dinero ni otras posesiones materiales, pero Dios dice que le demos gloria y poder. Hay una frase que nos indica cómo podemos hacer eso: “adorad al Señor en la majestad de la santidad”. Por lo tanto, cuando le adoramos a Dios le estamos ofreciendo algo intangible.

Ahora leamos en el Nuevo Testamento en Primera de Pedro, capítulo 2, versículo 5, aquí Pedro les escribe a los cristianos y les dice:

5 también ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo

Aquí se nos dice que como cristianos somos un sacerdocio y que como tal debemos ofrendar a Dios. Pero, Pedro dice que las ofrendas específicas no son materiales sino espirituales. Por lo tanto, vemos que Dios requiere que cuando venimos a Él le ofrezcamos sacrificios espirituales porque somos un sacerdocio y es la responsabilidad de los sacerdotes ofrecer sacrificios.

Luego en Hebreos, capítulo 13, versículo 15, el autor dice:

15 Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él [Jesús], sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre. (NBLA)

El autor, también habla de un sacrificio que Dios requiere que le ofrezcamos. Pero no es algo material; no es un animal; y tampoco es dinero. Es un sacrificio de alabanza. Ese es uno de los sacrificios espirituales que Pedro tenía en mente cuando habló de ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios.

Ahora vamos a estudiar más específicamente del tipo de sacrificio espiritual que Dios pide que le demos.

Hay tres sacrificios espirituales específicos que podemos dar a Dios: Acción de Gracias, Alabanza y Adoración. Lo repetiré, estos son: Acción de Gracias, Alabanza y Adoración.

Explicaré brevemente como se relacionan, en que son diferentes, y lo que tienen en común.

Podría pensar en estos en términos de los colores del arco iris. Sabemos que hay siete colores en el arco iris, todos son distintos. Aun así cada uno se mezcla gradualmente con los colores que tiene a la par. Creo que eso es cierto con respecto al tema que estamos hablando: Acción de Gracias, Alabanza y Adoración. Son diferentes y aun así se integran gradualmente unos con otros.

Le daré una manera muy simple para pensar en estos como diferentes, algo que le ayude a ver la diferencia entre ellos. No pretendo que eso sea una ley absoluta sino una sugerencia útil.

  • La Acción de Gracias se relaciona con la bondad de Dios.
  • La Alabanza se relaciona con la grandeza de Dios. La Adoración se relaciona con la santidad de Dios.

Esencialmente cuando damos gracias a Dios lo hacemos por su bondad, las cosas buenas que El hace.

Específicamente las cosas buenas que ha hecho por nosotros. Cuando alabamos a Dios pensamos en su grandeza, uno de los Salmos dice: “Grande es el Señor, y muy digno de ser alabado”. La grandeza de Dios es la que provoca nuestra alabanza, pero la Adoración está relacionada con la santidad.

De todos los atributos de Dios, la santidad está en una categoría aparte. Es una de las cosas que se aplican a Dios para lo que no tenemos un verdadero estándar correspondiente al nivel del ser humano. Al pensar en la bondad, podemos pensar en algún ser humano que hasta cierto punto es bueno. Igualmente cuando pensamos en la grandeza podemos pensar en grandes hombres o mujeres. Pero cuando pensamos en la santidad no tenemos ningún tipo de referencia excepto a Dios mismo. Así que la santidad está en una categoría por si sola. Eso pone a la adoración en una categoría única porque La Adoración se relaciona a la santidad de Dios.

La Acción de Gracias y la Alabanza son principalmente expresiones de nuestra boca, pero La Adoración es primordialmente una actitud. Daré más detalles sobre esto en otra charla más adelante, por ahora solo estableceré el principio: La acción de Gracias y la alabanza son principalmente expresiones de nuestra boca, la adoración primordialmente es una actitud.

Ahora quiero tomar una ilustración de la adoración y la alabanza para mostrarle como es en el nivel celestial. Esta ilustración está en Isaías 6 versículos del 1 al 4, y dice:

1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

Observamos tres cosas en esa descripción hermosa y vívida: Adoración, Alabanza y Servicio. La adoración es la actitud. Con sus alas, los serafines se cubrían tanto sus rostros como sus pies. La Alabanza se expresaba con palabras articuladas, las palabras declaradas. El Servicio se expresaba al volar.

Ahora note las siguientes proporciones, usaban cuatro alas para adorar, y dos para servir. En otras palabras, La Adoración es doblemente tan importante como el servicio. Segundo, La Adoración viene antes que el Servicio. La Escritura dice: “...al Señor tu Dios adoraras y a él solo servirás...”

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora para hablar específicamente sobre la primera de esas tres cosas que podemos dar a Dios, “La Acción de Gracias”, seguiré hablando de esto por el resto de la semana.

ACCION DE GRACIAS

Una expresión de la llenura del Espíritu Santo

Como
Compartir