Me allegro de estar nuevamente hoy con Ud. en la conclusión de otra semana. Hoy continuaré y terminaré el tema que he estado tratando esta semana: la alabanza.

Empezaré con un breve repaso de una de las verdades de la alabanza, que he compartido con usted esta semana.

  1. Primero, la alabanza es una actividad continúa de todas las criaturas gloriosas que tienen acceso directo a Dios en los cielos.
  2. Segundo; para nosotros en la tierra la alabanza es el único camino de acceso a la presencia y a la morada de Dios.
  3. Tercero; la alabanza es la manera apropiada en la que nos relacionamos con Dios, como rey en su trono.
  4. Cuarto; también es una vestidura de realeza que nos hace dignos para entrar en su presencia.
  5. Quinto; la alabanza es el propósito por el cual Dios nos bendice.
  6. Sexto; la alabanza es un medio de liberación.
  7. Séptimo; la alabanza es un arma para la guerra espiritual, que puede hacer callar las acusaciones de Satanás contra nosotros.

Hoy contestaré ciertas preguntas específicas acerca de la alabanza ¿Cuándo tenemos que alabar a Dios? ¿Cómo tenemos que alabar a Dios? y ¿Quiénes deben alabar a Dios?

Empecemos con la pregunta: ¿Cuándo tenemos que alabar a Dios? En el Salmo 145, versículo 2, David le habla a Dios:

“2 Todos los días te bendeciré, Y alabaré Tu nombre eternamente y para siempre”

Al decir: “Todos los días”, no deja afuera ningún día, ¿cuánto tiempo debe hacerlo?, eternamente y para siempre. En otras palabras, no hay un día o una hora en que no deberíamos alabar a Dios.

Me gustaría leer también las palabras de David, en el Salmo 34, versículo 1. Primero quiero destacar el título especial de este Salmo. Está descrito como un Salmo de David cuando fingió estar loco delante de Abimelec, quien lo echó y se fue. En ese entonces David era un fugitivo en su propia tierra. Había sido acusado injustamente por el rey Saúl que quería apresarlo y matarlo. David huyó desesperado a la corte de Abimelec, un rey gentil, que de ninguna manera era amigo del pueblo de Dios, Israel. Leemos que David fingió estar loco para poder preservar su vida en la corte de Abimelec, dejaba caer saliva en su barba, y escribía en las puertas con las uñas. Eventualmente Abimelec se cansó de éste aparente lunático y lo echó de su corte. Esta es la situación en la que David escribió estas palabras, quiero que las escuche atentamente:

“Bendeciré al Señor en todo tiempo; Continuamente estará Su alabanza en mi boca.”

Que victoria, allí en esa situación desesperada, y con la humillación de tener que fingir estar loco para conservar su vida; David sale con esta gloriosa declaración de alabanza, “Bendeciré al Señor en todo tiempo; Continuamente estará Su alabanza en mi boca.”

¿Cuántos de nosotros hubiésemos tenido el deseo de alabar a Dios en una situación como esa? Por supuesto que no se trata de un sentimiento, es cuestión de tomar una decisión. Recuerde la alabanza es un sacrificio. Se origina en la voluntad, no en las emociones, ni en las circunstancias. Es una decisión. Vemos que David tomó esa decisión de antemano. Ya había decidido sobre lo que iba hacer. “Bendeciré al Señor en todo tiempo; Continuamente estará Su alabanza en mi boca.” Por lo tanto, ¿Cuándo tenemos que alabar a Dios?, todos los días, para siempre, eternamente y en todo tiempo, continuamente.

La segunda pregunta es, ¿Cómo tenemos que alabar a Dios? El Salmo 111, versículo 1, dice:

“Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alabaré al Señor con todo el corazón en la asamblea, en compañía de los rectos.” (NVI)

Así se tiene que alabar a Dios, con todo el corazón. Yo creo que Dios se entristece, cuando ofrecemos alabanza débil, sin ánimo, cuando estamos pensando en otra cosa, tal vez avergonzados de lo que la gente pueda pensar si expresamos verdaderamente nuestros sentimientos, nuestro amor y nuestra devoción al Señor. La Escritura dice, que tenemos que alabar a Dios con todo nuestro corazón.

Ahora el Salmo 47, versículo 7:

“Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.” (Reina Valera 1960)

Pero la Nueva Biblia de las Americas dice:

Porque Dios es Rey de toda la tierra; Canten alabanzas con armonioso salmo. (NBLA)

Alabamos a Dios con inteligencia o armoniosamente. Es decir, entregamos nuestra mente y nuestra habilidad para alabar al Señor.

En el Salmo 63, versículos 4 y 5, David dice:

“4 Así te bendeciré mientras viva, En Tu nombre alzaré mis manos. 5 Como con médula y grasa está saciada mi alma; Y con labios jubilosos te alaba mi boca.” (NBLA)

Note lo que David dice acerca de las varias maneras en que él alabará a Dios. Alabará a Dios con las manos alzadas, con la boca y con los labios.

Entonces, continuemos con el Salmo 150, versículo 4:

“4 Alaben a Dios con pandero y danza; Alábenlo con instrumentos de cuerda y flauta.”

Allí hay mucho acerca de cómo alabar a Dios. Leemos de tres instrumentos musicales específicos: el pandero, instrumento de cuerda y la flauta. Estos son tres clases diferentes de instrumentos. La flauta, es un instrumento de viento. El pandero, es un instrumento de percusión y también se incluyen los instrumentos de cuerda. Así que se nos dice específicamente que alabemos a Dios con esas tres clases de instrumentos musicales: Percusión, cuerdas y viento.

También dice con danza. La danza por supuesto involucra los pies y de hecho todo el cuerpo: las manos, los brazos, las piernas, los pies, todas las partes del cuerpo.

Resumamos, ¿Cómo tenemos que alabar al Señor? Aquí está la lista:

  • con nuestro corazón
  • con inteligencia
  • con nuestra boca
  • con nuestros labios
  • con nuestras manos
  • con nuestros pies
  • con todo nuestro cuerpo
  • y con varios tipos de instrumentos musicales.

Ahora responderé a la tercera pregunta, ¿Quién debe alabar a Dios? Leeré el Salmo 148, versículos 2 al 4; y luego del 7 al 12. los primeros tres versículos hablan de criaturas celestiales, los versículos restantes hablan de criaturas en la esfera de la tierra.

Primero veamos quienes deben alabar a Dios en los cielos:

“2 Alábenlo, todos Sus ángeles; Alábenlo, todos Sus ejércitos. 3 Alábenlo, sol y luna; Alábenlo, todas las estrellas luminosas. 4 Alábenlo, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.”

Esa es la lista quienes están en las esferas celestiales que alaban a Dios.

Ahora veamos aquí en la esfera terrenal, quien es exhortado y llamado, a alabar a Dios aquí en la tierra. Comenzaremos en el versículo 7 hasta el 12:

“7 Alaben al Señor desde la tierra, Monstruos marinos y todos los abismos; 8 Fuego y granizo, nieve y bruma; Viento tempestuoso que cumple Su palabra; 9 Los montes y todas las colinas; árboles frutales y todos los cedros; 10 Las fieras y todo el ganado; Reptiles y aves que vuelan; 11 Reyes de la tierra y todos los pueblos; Príncipes y todos los jueces de la tierra; 12 Jóvenes y también vírgenes; Los ancianos junto con los niños.”

Repasemos esa lista. Es larga y emocionante. Quienes son llamados a alabar a Dios desde los cielos:

  • Vers.2; los ángeles y los ejércitos.
  • Vers.3; el sol, la luna y las estrellas.
  • Vers.4; los cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos.
  • Quienes son llamados a alabar a Dios desde la tierra:
  • Vers.7; los monstruos marinos y los abismos. Siempre me ha gustado la idea de que los monstruos y los abismos alaban a Dios.
  • Vers.8; el fuego, el granizo, la nieve, el vapor y el viento de tempestad. No le parece bueno que hasta el viento tempestuoso alabe a Dios y cumple su palabra. La próxima vez que esté en una tormenta, recuerde eso.
  • Vers.9; los montes, los collados, los árboles frutales y los cedros.
  • Vers.10; las bestias y todo animal, los reptiles y los volátiles.
  • Vers.11; los reyes y los pueblos, los príncipes y los jueces.
  • Vers.12; los jóvenes, las doncellas, los ancianos, y los niños.

Sumé todos los elementos de la lista. ¿Sabe cuántos tipos diferentes de criaturas son llamados específicamente a alabar al Señor? 30 criaturas de Dios de diferentes clases. Supongamos que podría pensar que no está incluido en esa lista, en realidad no se como puede ser dejado de lado, pero supongamos que se sintiera excluido; le daré esta palabra, el Salmo 150, versículo 6:

“6 Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!”

Si usted respira tiene que alabar al Señor. En realidad para eso se le fue dado su aliento. ¿Recuerda que dije de que su lengua es su gloria? Su respiración permite que su lengua glorifique al Señor.

Solamente una pregunta final y una muy importante. Hemos contestado la pregunta sobre ¿Quién debe alabar a Dios? Ahora contestemos la pregunta de ¿Quién no alaba a Dios? Hay una respuesta dada, el Salmo 115, versículo 17:

“17 Los muertos no alaban al Señor, ni ninguno de los que descienden al silencio”

Ese es el único tipo de persona que no alaba al Señor: alguien que está muerto. Les diré francamente, que si usted no alaba a Dios eso es señal de muerte espiritual. La iglesia o el grupo que no alaba al Señor en voz alta, alegre y continuamente, es señal segura de una muerte espiritual. El “rigor mortis” se establece, cuando la persona deja de alabar a Dios.

Bueno, nuestro tiempo se ha acabado por hoy. Estaré de vuelta con ustedes la próxima semana a la misma hora, de lunes a viernes. La semana pasada y esta semana he estado tratando los dos temas relacionados de acción de gracias y alabanza. La próxima semana trataré el tema que sigue de manera muy natural a estos, el tema de la adoración.

Si deseas estudiar todo este tema de la alabanza más a fondo en la tranquilidad de su propio hogar, todos mis cinco mensajes de esta semana sobre la alabanza están disponibles en un unico archivo cuidadosamente editado.

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