Un arma para la guerra espiritual

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar con nuestro tema para esta semana, el tema de la alabanza.
En mi charla de ayer hablé de la alabanza como una manera de liberación. Expliqué que cuando nos encontramos en una situación crítica o desesperada la alabanza abre el camino, para que Dios intervenga a nuestro favor y nos libere, a menudo en un nivel mucho más alto que cualquier otra cosa que pudiéramos lograr con nuestro esfuerzo humano.
Un ejemplo que vimos fue de Pablo y Silas en la cárcel de Filipos, sus espaldas sangraban y sus pies estaban encadenados. Al cantar las alabanzas a Dios a medianoche, en la hora más oscura, Dios intervino a su favor dramática y sobrenaturalmente, enviando un terremoto que sacudió la prisión, abrió las puertas, liberó a los presos y puso al carcelero en una posición de pedir su salvación. Fueron las alabanzas de Pablo y Silas, las que prepararon el camino para esta intervención sobrenatural de Dios a su favor. Este incidente también destaca el hecho de que la alabanza, es un sacrificio; es un acto de obediencia que se origina en la voluntad y no en los sentimientos o en las circunstancias. Estoy seguro de que Pablo y Silas, no tenían deseos de alabar a Dios, pero ofrecieron su alabanza a Dios como un sacrificio.
Hoy llevaré este concepto de la alabanza un paso más adelante. Hablaré de la alabanza como un arma para la guerra espiritual. Usé la frase un paso más adelante para señalar una diferencia importante. Cuando usamos la palabra liberación, nuestra actitud es esencialmente defensiva; necesitamos ayuda para salir de una situación. Pero cuando usamos la palabra “arma”, nuestra actitud es más agresiva. Pensamos en términos de atacar al enemigo. El objetivo que tenemos en mente es la victoria y no es solo la liberación. Con este punto de vista positivo y agresivo continuaré con el tema de la alabanza en mi charla de hoy.
Por supuesto que el uso de la palabra arma en conexión con la alabanza, supone de una guerra. Presupone que como cristianos estamos involucrados en una guerra y de hecho esto es cierto. Está expuesto claramente en muchos pasajes diferentes de la Escritura. En realidad, en cuanto a esto no hay otra alternativa; si somos cristianos estamos involucrados en una guerra. Por lo tanto es mejor que conozcamos de que se trata la guerra y las armas que Dios nos ha provisto. Pablo describe esto en Efesios 6:10-12; donde escribe a cristianos, esto es lo que dice:
10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. 11 Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
Note la palabra armadura enfatiza la imagen de una guerra, y en el siguiente versículo, el 12, Pablo dice el tipo de fuerzas que están contra nosotros en esta guerra:
12Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne…
Otra traducción dice: Personas con cuerpo. No luchamos contra personas con cuerpos no es una guerra natural, contra sangre ni carne, entonces ¿contra quién luchamos?; Pablo dice:
sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.
No tenemos tiempo en esta charla para analizar en detalle la naturaleza del reino de Satanás y su estructura. Pero notamos que en un reino altamente organizado de seres espirituales malignos con su centro en sus regiones celestiales que están listos para atacarnos y tenemos que reconocer esta situación y tomar la acción apropiada. Una de las provisiones de Dios para nosotros en esta guerra es el arma de la alabanza, ¿En qué nos beneficia la alabanza en esta guerra? Veamos un pasaje en el Salmo 8:2, el salmista David dice esto:
2 Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido tu fortaleza, por causa de tus adversarios, para hacer cesar al enemigo y al vengativo.
Aquí vemos que está hablando de los enemigos de Dios y de las provisiones que El nos dio para que resistamos a estos enemigos, en particular, el salmista habla de un enemigo específico, el enemigo y el vengativo. Yo creo que ese es Satanás. Entonces aquí hay una provisión de Dios, la fortaleza que Dios proveyó para tratar con nuestro enemigo Satanás, y con todo ese reino espiritual maligno que se nos opone.
Pero, ¿cuál es esta fortaleza? Esta es una de esas ocasiones en que la Biblia se explica, porque en el Nuevo Testamento, Mateo, capitulo 21, versículos 15-16; Jesús mismo cita este versículo del Salmo 8:2, pero le cambia una u otra palabra. La escena es cuando Jesús está en el templo enseñando y haciendo milagros, los niños corren de un lado a otro aclamando, ¡Hosanna al hijo de David!, entonces los líderes religiosos protestaron, y le pidieron que haga callar a los niños. Esto es lo que Jesús dice:
15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza?
Jesús estaba citando el Salmo 8, versículo 2, pero el salmista dice: has establecido tu fortaleza, Jesús dice: perfeccionaste la alabanza. ¿Que nos dice esto? Algo vitalmente importante, la fortaleza que Dios ha fundado para su pueblo es la alabanza perfecta. Cuando la alabanza perfecta sale de nuestros labios, silenciamos a nuestro adversario, el diablo. Hay algunas otras cosas que debemos notar allí, son muy significativas.
Primero, los líderes religiosos estaban muy molestos con esta alabanza. Me temo que a veces eso es cierto en nuestros días. Algunas personas no entienden la importancia de alabar a Dios con fervor, en voz alta y continuamente, esto les desagrada a ellos.
Luego Jesús habla de niños, los niños significan aquellos que dependen menos de la fuerza natural o la razón. En una ocasión Jesús habló de sus discípulos como niños, dijo al padre, Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. (Mateo 11:25, NBLA) Así que los niños son aquellos que dependen menos de la fuerza natural y de la razón.
Note que todo esto está relacionado con los enemigos de Dios; el resultado de esta alabanza perfecta es para callar al enemigo y al vengador. Así que la alabanza es un arma que podemos usar contra Satanás y su reino, un arma para silenciarlo.
Se preguntará, ¿por qué necesitamos silenciar a Satanás? Le daré una respuesta simple tomada de Apocalipsis 12:10; en este versículo se describe a Satanás como “el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche”. Los ángeles son los que dicen esto, y cuando hablan de nuestros hermanos, se refieren a nosotros los creyentes de la tierra. Aprendemos de este versículo que Satanás nos acusa continuamente, a nosotros los creyentes en Jesús. Nos acusa ante Dios día y noche.
¿Por qué nos acusa Satanás? ¿Cuál es su objetivo? Es muy obvio. Satanás quiere demostrar que somos culpables, recuerde que la culpa es el arma principal contra nosotros. Mientras él puede hacernos sentir culpables no podremos contra él.
Ud. podrá preguntarse ¿Por qué Dios no silencia a Satanás? Le daré una razón práctica y muy buena; Dios no va a callar a Satanás porque él nos ha dado los medios para que los hagamos nosotros y Él está esperando, que usemos esos medios: La alabanza perfecta. De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza, perfeccionaste la alabanza, para hacer callar al enemigo y al vengativo. No son esas buenas noticias, que cuando aprendamos a alabar a Dios correctamente, silenciaremos a Satanás.
Recuerdo de algo que sucedió en mi Ministerio hace muchos años, Yo estaba pastoreando una congregación en Londres, en Inglaterra. Dos mujeres rusas-judías, que eran creyentes habían venido a visitarnos a nuestra casa y estábamos alabando a Dios juntos en nuestra sala. Ellas realmente creían en alabar a Dios en voz alta, y a mitad de esto, una señora, que era miembro de mi congregación, llegó inesperadamente con su esposo. Me dijo: éste es mi esposo, acaba de salir de la cárcel y tiene un espíritu maligno y necesita ser liberado. Eso de verdad me causó vergüenza, en realidad no sabía que hacer al respecto, pero no podía rehusarme, entonces los dejé entrar y dije que siguiéramos orando. Continuamos orando y alabando y después de un tiempo este hombre se acercó tímidamente y dijo: “me voy, hay demasiado ruido aquí”. Yo no tuve ninguna respuesta preparada, pero estoy seguro de que mi respuesta fue correcta; le dije: “escuche, lo que pasa es que al diablo no le gusta esto, porque estamos alabando a Jesús y el diablo odia eso. Ud. tiene dos opciones: si se va ahora el diablo se irá con usted. Pero si se queda el diablo se irá sin Ud. y él me dijo: “Me quedaré”.
Seguimos alabando a Dios, y como diez minutos más tarde, se me acercó otra vez y me dijo: El diablo se acaba de ir, lo sentí cuando salió de mi garganta.
Siempre recuerdo eso; en ese entonces no sabía cómo tratar con espíritus malignos, pero en mi insensatez, en mi ignorancia y en mi debilidad, Dios me ayudó a mí y también a ese hombre. La lección que aprendí fue esta: cuando alabamos a Dios en voz alta y continuamente, avergonzamos y molestamos al diablo mucho más de lo que él puede avergonzarnos y molestarnos a nosotros. Recuerde que en muchas situaciones, cuando se enfrenta con el desafío de alabar a Dios, tiene dos opciones, si se rinde al diablo, el seguirá con usted, pero si continúa alabando continuamente al Señor, el diablo huirá. La alabanza es un arma dada por Dios para que nosotros silenciemos a Satanás y sus acusaciones en contra nuestro.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana, a la misma hora para darle mi charla final sobre la alabanza, responderé a ciertas preguntas específicas, ¿Cuándo debemos alabar a Dios? ¿Cómo podemos alabar a Dios? ¿Quién debe alabar a Dios?
Código: RP-R033-104-SPA