Ingratitud: El preludio del desastre

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Transcript
Es bueno estar con ustedes nuevamente mientras nos acercamos al final de otra semana. Hoy voy a continuar y concluir el tema que he estado tratando toda la semana, el agradecimiento.
En mis charlas anteriores de esta semana he explicado los siguientes hechos sobre la acción de gracias o la gratitud.
Primero, la acción de gracias es uno de los dones o sacrificios que Dios requiere de nosotros siempre que entramos en Su presencia.
En segundo lugar, la gratitud es un mandato directo de las Escrituras y también una marca indispensable de estar lleno del Espíritu Santo.
En tercer lugar, la acción de gracias es una clave para desbloquear el poder milagroso de Dios.
Y cuarto, la acción de gracias sella la permanencia de las bendiciones que de otro modo podrían ser solo temporales. En el caso de los diez leprosos, marcó la transición de ser sanados, algo parcial y temporal; a ser salvos, algo total y permanente.
En mi charla de clausura de hoy estaré analizando la otra cara de la moneda: la ingratitud. Voy a poner al descubierto la sutil trampa de la ingratitud y todas las consecuencias desastrosas que le siguen. Lo primero que necesitamos ver es que tanto la gratitud como la falta de este se expresan mediante nuestra boca. La ingratitud sale de nuestra boca en forma de tales cosas como queja o murmuración, y la Escritura tiene muchas advertencias serias contra la queja o la murmuración. Por ejemplo, en Filipenses, capítulo 2, versículos 14–15, Pablo dice:
14 Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo
La implicación es clara. Si queremos ser verdaderos hijos de Dios, intachables y puros, vamos a tener que aprender a hacer todo sin quejarnos ni murmurar. La queja y la murmuración son dos cosas que no deben salir de la boca de los hijos de Dios.
También en la epístola de Judas hay una imagen de los impíos. En el versículo 15 de esta epístola, la palabra "impío" en realidad aparece varias veces en un solo versículo. Y en el siguiente versículo, versículo 16, tenemos esta descripción de estos hombres impíos:
16 Estos son murmuradores, criticones, que andan tras sus propias pasiones. Hablan con arrogancia, adulando a la gente para obtener beneficio.
Observe que la primera característica notable de estos hombres impíos es que son murmuradores y son así porque andan detrás de sus propias pasiones. Una cosa con seguridad sucede, cuando comenzamos a quejarnos es porque seguimos nuestros propios deseos.
Observe que por ultimo las palabras que salen de nuestra boca son positivas o negativas. Nada es neutral en nuestra habla, es bueno o malo, aceptable o desagradable a Dios. No hay término medio. Escuche lo que dice Jesús en Mateo 12:36-37
36 Pero Yo les digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio.
Una palabra “vana” en griego es una palabra que no tiene buen fruto. Es decir, cualquier palabra que no produce nada bueno que no da buenos resultados vamos a tener que dar cuenta de ello en el día del juicio. Francamente, algunos de nosotros haríamos bien en hablar menos, porque muchas de las cosas que decimos cuando hablamos demasiado un día vamos a tener que dar cuenta a Dios por ellas.
Luego, en el versículo siguiente, Jesús continúa así:
37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado».
Por lo tanto, por nuestras palabras vamos a ser justificados (para ser aceptados como justos con Dios) o condenados (para ser rechazados por Dios) sin que haya nada de por medio. Todas las palabras que hablamos tienen consecuencias. Nos justifican o nos condenan.
Ahora, en 1ra de Corintios, capítulo 10, el apóstol Pablo nos da una imagen de Israel después de su liberación de Egipto en su caminar por el desierto, y señala muchos errores y cosas lamentables y malas que hicieron. Y nos advierte que no debemos seguir el mal ejemplo de Israel. Esto es lo que dice:
6 Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron. 7 No sean, pues, idólatras, como fueron algunos de ellos, según está escrito: «El pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a jugar». 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y en un día cayeron veintitrés mil. 9 Ni provoquemos al Señor, como algunos de ellos lo provocaron y fueron destruidos por las serpientes.10 Ni murmuren, como algunos de ellos murmuraron, y fueron destruidos por el destructor. [Otra version dice “muertos por ángeles de destrucción”]11 Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos.
En otras palabras, todas estas cosas que le sucedieron a Israel están registradas en las Escrituras como ejemplo y advertencia para que no hagamos lo mismo. Específicamente, se nos advierte contra cinco pecados:
En el versículo 6 dice: a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron.
En el versículo 7: Idolatría
En el versículo 8 encontramos: Inmoralidad sexual
En el versículo 9: “No provocar al Señor”, es decir, cuestionar su sabiduría, su poder, capacidad y la fidelidad de Dios.
En versículo 10: murmurar
Por lo tanto, note los otros pecados que la murmuración trae. Son estos: anhelando cosas malas, idolatría, inmoralidad sexual y provocar a Dios. Esa es la evaluación de Dios de la murmuración y está registrada en las Escrituras para nuestra advertencia. Entonces, cuando comience a murmurar, solo tenga en cuenta que está categorizado con aquellos que anhelan lo malo, aquellos que practican la idolatría y la inmoralidad sexual, y aquellos que son culpables de provocar o probar a Dios.
También es interesante que hubo un tipo particular de juicio sobre aquellos israelitas que murmuraron. Dice que sucumbieron a manos del ángel destructor (NVI). Eso realmente me conmueve. Dios tuvo que enviar un ángel, no solo una calamidad o desastre natural, sino un ángel real para tratar con su pueblo por causa de su murmuración. Te digo, eso me hace pensar dos veces antes de murmurar.
La más solemne de todas las advertencias contra el peligro de la ingratitud se encuentra en Romanos 1, desde el versículo 21 en adelante. Pablo está hablando de la declinación de toda la humanidad en su condición de pecado, ignorancia, oscuridad y miseria. Y en el versículo 21 nos muestra cómo comenzó este deterioro de la humanidad. Él dice:
21 Pues aunque conocían a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.
¿Cuáles fueron los dos primeros pasos hacia la caída de la humanidad? La primera es no glorificar a Dios. La segunda es no dar gracias a Dios. En lo referente a glorificar a Dios, compare lo que Pablo dice un poco más adelante en Romanos 3:23. Él dice:
23 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
La esencia misma del pecado es no glorificar a Dios. Alguien dijo una vez: "El hombre no tiene derecho a existir si no existe para glorificar a Dios". Y cuando fallamos en glorificar a Dios en nuestra existencia, eso en sí mismo es la esencia del pecado. El primer fracaso siempre conduce al segundo. Cuando dejamos de glorificar a Dios, en poco tiempo dejaremos de darle gracias. Y a partir de este punto el camino va más profundo y oscuro hacia un horrible abismo inmundo de maldad, ignorancia y miseria.
Leeré los versículos siguientes, Romanos 1:22-32, teniendo en cuenta que este es el resultado en nuestra experiencia cuando no le glorificamos ni le damos gracias a Dios:
22 Profesando ser sabios, se volvieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.24 Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. 25 Porque ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén.26 Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza. 27 De la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío.28 Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen. 29 Están llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia, llenos de envidia, homicidios, pleitos, engaños, y malignidad. Son chismosos, 30 detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, 31 sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados. 32 Ellos, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.
¿No es esa una lista terrible? ¡Qué lamentable! ¡Qué oscuro! ¡Qué desalentador! Sin embargo, tome en cuenta los pasos que llevaron a ese deterioro. Aunque conocían a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias. Ahora aquí está la garantía, Hebreos 12:28–29:
28 Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Recuerde que la gracia y el agradecimiento no se pueden separar.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré la próxima semana de Lunes a Viernes en la misma hora, para hablar del segundo sacrificio que Dios requiere de nosotros para acercarnos a Él: “El Sacrificio de Alabanza”.
Si desean estudiar este tema más a fondo en la tranquilidad de su propio hogar y con la oportunidad de enfocarse en pasajes de especial interés para ustedes, todos mis cinco mensajes de esta semana sobre la acción de gracias están disponibles en un solo archivo, cuidadosamente editado. También esta semana estoy haciendo una oferta especial de mi libro, El Bautismo en el Espíritu Santo. Este libro contiene una clave scriptural vital para liberar el tipo de adoración que Dios desea recibir de nosotros. El anuncio que sigue te dirá cómo obtener tanto la cinta como el libro.
Código: RP-R032-105-SPA