Me alegro de estar nuevamente con usted, para seguir compartiendo sobre las cosas que podemos ofrendar a Dios.

En la charla introductoria de ayer establecí dos principios básicos,

1. Primero, Dios ha ordenado que siempre que nos presentemos ante Él como Su pueblo, no solo debemos venir a recibir de Él, sino también a darle a Él. Cité dos pasajes de las Escrituras: 

a. Éxodo 23:15, donde Dios dice:

“Nadie se presentará ante Mí con las manos vacías.”

b. y Salmo 96:8, donde el salmista dice:

“Trae una ofrenda y ven a sus atrios.”

En otras palabras, nunca vengas sin una ofrenda.

2. Y luego en Hechos 20:35, Pablo nos recuerda las palabras de Jesús.

“Es más bienaventurado dar que recibir.”

Este principio se aplica no solo en nuestra relación con nuestros semejantes, sino también en nuestra relación con Dios. Somos bendecidos cuando recibimos de Dios, pero somos aún más bendecidos cuando damos a Dios.

También hablé de los diversos tipos de cosas que podemos dar a Dios. Señalé que estos incluyen, pero de ninguna manera se limitan al dinero y las posesiones materiales.

En un nivel más alto, las Escrituras hablan de varios dones espirituales o sacrificios que Dios nos pide que le demos. Específicamente, mencioné tres de esos dones o sacrificios espirituales: acción de gracias, la alabanza y la adoración. Señalé que estas tres cosas son como los colores del arco iris: son diferentes, pero se mezclan entre sí. Ofrecí una manera sencilla para ver la diferencia entre estas tres cosas. Dije lo siguiente:

Acción de Gracias se relaciona con la bondad de Dios.

La alabanza se relaciona con la grandeza de Dios.

La adoración se relaciona con la santidad de Dios.

Además, la acción de gracias y la alabanza son principalmente expresiones de nuestra boca, pero la adoración es principalmente una actitud.

Hoy y por el resto de esta semana estaré enfocándome en la primera de estas tres: Acción de gracias. En hebreo del Antiguo Testamento y, de hecho, también en el hebreo moderno, “agradecer” se relaciona con la palabra “mano”. En otras palabras, el concepto hebreo de dar gracias es estirar o levantar nuestras manos a Dios.

En el griego del Nuevo Testamento, la palabra para agradecimiento está relacionada con la palabra “gracia”. Curiosamente, esta es la palabra que encontramos en el término "Eucaristía", que por su origen, es un servicio de acción de gracias. La relación entre el agradecimiento y la gracia es muy, muy importante. Tiene dos aspectos. En primer lugar, ser agradecido es un resultado directo de la gracia de Dios.

Muchos años atrás, cuando fui misionero en África Oriental me sorprendí al descubrir que en algunos idiomas tribales africanos no hay una palabra para decir “gracias". Esto me mostró que, realmente, ser agradecido solo se experimenta cuando la gracia de Dios ha tenido un impacto en los corazones del ser humano.

En segundo lugar, la “acción de gracias” es una respuesta apropiada a la gracia de Dios. Por lo tanto, recuerde siempre la relación entre la gracia de Dios y el agradecimiento.

Permítanme exponer nuevamente los dos aspectos: En primer lugar, la acción de gracias o ser agradecidos, es un resultado directo de la gracia de Dios. En segundo lugar, la acción de gracias es también una respuesta apropiada a la gracia de Dios.

Ahora voy a hablar de manera similar sobre la acción de gracias o ser agradecido, el agradecimiento es la condición interna del corazón; y la acción de gracias es la manera en que se expresa esa condición. Ya he dicho que, es principalmente a través de nuestra boca.

Ahora, lo más importante que quiero decir hoy es que la acción de gracias es un mandato directo de las Escrituras. En Colosenses 3:15–17, Pablo dice esto:

15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 16 Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. 17 Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.

Observe el énfasis en ser agradecido y dar gracias. Se destaca en cada uno de esos tres versículos. En el versículo 15 Pablo dice: "sean agradecidos...". Ese es un mandato directo de Dios. En el versículo 16 dice que debemos "cantar…a Dios con acción de gracias en sus corazones ". Y en el versículo 17 dice que todo lo que hagamos de palabra o de hecho, se debe hacer todo "en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre". Ese es un buen principio para determinar si algo debe o no hacerse. Solo pregúntese, ¿puede hacerlo en el nombre del Señor Jesús y dar gracias a Dios el Padre mientras lo hace? Si puede, probablemente sea permisible que lo haga. Pero si no puede hacerlo agradeciendo a Dios en el nombre del Señor Jesús, entonces será mejor que no lo haga en absoluto.

Lo que quiero recalcar ahora es el énfasis en el agradecimiento. La gratitud es la expresión de la paz de Cristo gobernando nuestro corazón. La gratitud es la expresión de la palabra de Cristo que abunda en nosotros. Y dar gracias es el principio que debe guiar todo lo que hacemos.

Compare lo que Pablo dice en 1ra Tesalonicenses 5, versículos 16–19, son versículos cortos pero muy importantes. Versículo 16, sólo tres palabras:

16 Estén siempre gozosos.

El versículo 17 dice:

17 oren sin cesar,

Luego en los siguientes versículos leemos:

18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.19 No apaguen el Espíritu

Hay tres instrucciones simples: Esten siempre gozoso, oren sin cesar, den gracias en toda situación. En lo referente a dar gracias en toda situación, Pablo dice: "esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús". Si no damos gracias no estamos cumpliendo con lo que Dios quiere. Estamos fuera de la voluntad de Dios. Es muy importante que se entienda eso.

He tratado muchas veces con tantos cristianos: ministros, misioneros y otros, que de alguna manera sentían que no estaban dentro de la voluntad de Dios. Pensaban que no estaban en el ministerio correcto o no estaban en el grupo de oración que le correspondía o que no estaban en la iglesia apropiada. Algo andaba mal. Y cuando analicé su situación, descubrí que no había nada malo en lo externo. No fue el ministerio, ni el grupo de oración ni tampoco fue la iglesia equivocada. Sin embargo, el problema fue que no estaban dando gracias. Y la Escritura es muy clara, cuando no está dando gracias, no está en la voluntad de Dios. Todo lo demás en su vida puede estar alineada con la voluntad de Dios, pero el hecho de que no esté dando gracias lo pone fuera de la voluntad de Dios. Porque la Escritura dice: " den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”.

La segunda cosa que quiero decir sobre la gratitud o acción de gracias es que es una expresión de la plenitud del Espíritu, una expresión esencial. Escuche lo que Pablo dice en Efesios capítulo 5 versículo 17–20:

17 Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.

Mi interpretación es lo que Pablo continúa diciendo sobre la voluntad del Señor. Si no entendemos esto, entonces somos insensatos. Esto es lo que continúa diciendo en el versículo 18:

18 Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu.

Como cristianos tenemos que recordar que hay algo negativo y algo positivo y ambos son igualmente válidos. Está mal que un cristiano se embriague con vino, pero es igualmente incorrecto que un cristiano NO sea lleno del Espíritu Santo. A veces, como personas religiosas, nos enfocamos en lo negativo: “no embriagarse con vino”, y nos olvidamos de lo positivo, que es igualmente válido: “ser llenos del Espíritu”.

Y luego Pablo habla de los resultados de ser lleno del Espíritu Santo, versículo 19:

19 Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor20 Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre

En cualquier parte del Nuevo Testamento donde se hable de personas que estén llenas del Espíritu Santo, encontrará que hay una expresión que brota de su boca. Hacen algo relacionado con el habla. Esto en realidad es un principio de las Escrituras. Jesús mismo establece el principio en Mateo capítulo 12 versículo 34:

…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Cuando su corazón está lleno rebozará por su boca. Si su corazón está lleno de alabanza, de gratitud, esto saldrá por su boca. Si está lleno del Espíritu Santo este rebozará, y será a través de la boca. Hablará, cantará y dará gracias. Note que Pablo dice allí, "den siempre gracias por todo".

Yo fui profesor de Lógica y eso me ayuda a entender las Escrituras. Cuando Pablo dice: “den siempre gracias por todo” me parece que en todo tiempo y por cada cosa queremos dar gracias. Esta es una expresión de lo que significa ser llenos del Espíritu Santo: "Ser llenos del Espíritu"; “Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor”; " den siempre gracias por todo". Hay tres marcas de ser lleno del Espíritu Santo: (1) hablar; (2) cantar; (3) dar gracias.

Permítanme decir esto: una persona ingrata no está llena del Espíritu Santo. Recuerda lo que Pablo dijo en 1 Tesalonicenses 5:19:

19 No apaguen el Espíritu.

En el momento en que dejamos de dar gracias, estamos apagando al Espíritu Santo.

Comience a aplicar esto hoy, empiece dando gracias, cambiará su día, cambiará su semana, cambiará su vida.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora para continuar con este tema de “Acción de Gracia”, hablaré específicamente sobre La Acción de Gracia como respuesta para entrar a la presencia de Dios.

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