La incredulidad fue la raíz de la caída del hombre

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted en el cierre de otra semana, durante toda la semana hemos compartido este tema rico y emocionante de “La fe”. En mis tres últimas charlas traté sobre los tres grandes imperativos de la fe: La fe tiene que ser confesada. La fe tiene que obrar. La fe tiene que ser probada. En esta charla de clausura, hoy voy a regresar a lo opuesto de la fe, “la incredulidad”. Voy a demostrar como la incredulidad fue la raíz de la caída del hombre.
Tenemos que ver el entorno donde fueron puestos Adán y Eva en la creación. Dios preparó un hermoso lugar para ellos, un lugar de provisión agradable y de gran alegría. El lugar se llamaba el huerto del Edén. A veces Dios descendía al huerto para tener comunión con sus criaturas, con Adán y Eva. Pero Dios como persona no permanencia en el huerto. Cuando no estaba allí en persona quedaba con ellos la palabra que les había dado. Esto es importante ver que desde el principio el representante permanente de Dios en sus vidas fue Su palabra. Esta lo representaba, les comunicaba Sus pensamientos y representaba su autoridad. A su debido tiempo veremos que su actitud hacia su palabra era la misma actitud que ellos tenían hacia Dios.
Veamos la palabra que Dios les había dejado. Fue una muy sencilla. No fue un mensaje largo. Está declarado en Génesis capítulo 2, versículos 16 y 17 (NBLA):
16 Y el Señor Dios ordenó al hombre: «De todo árbol del huerto podrás comer, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás».
Esta Palabra que Dios le dio a Adán tiene tres partes o secciones: La primera es de permiso “De todo árbol del huerto podrás comer”. La segunda es de prohibición “pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás.” La tercera sección es de advertencia “el día que de él comas, ciertamente morirás.” Era pues una palabra con tres partes: Permiso, prohibición y advertencia.
Mientras Adán y Eva creyeren y obedecieren la palabra de Dios estaban totalmente seguros, ningún mal les podía venir, ningún daño de ninguna clase. Todas sus necesidades fueron suplidas en forma total y abundante. De modo que el enemigo de sus almas, Satanás tuvo que planear su ataque de tal modo que lograra hacerlos desobedecer la Palabra de Dios y lo hizo de manera sutil. La Escritura dice que la serpiente era astuta más que las otras criaturas.
Notamos tres puntos en el ataque de Satanás: Su astucia no fue a Adán sino a Eva. La Escritura llama a la mujer el “vaso frágil”. Segundo, desvirtúa la autoridad y la credibilidad de la palabra de Dios. Tercero, comenzó cuestionando, no negando directamente la palabra de Dios.
Ahora voy a leer el pasaje de Génesis capítulo 3, versículos 1 al 6 y quiero que usted note estos puntos mientras leo
1 La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios les ha dicho: “No comerán de ningún árbol del huerto”?». Note el cuestionamiento, y no era porque él no supiera la respuesta. 2 La mujer respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: “No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran”». 4 Y la serpiente dijo a la mujer: «Ciertamente no morirán. 5 Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal». 6 Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comió. (NBLA)
Ahora quiero que note los siguientes puntos: Creo que Eva fue derrotada tan pronto ella consideró la pregunta de Satanás. Desde el momento en que aceptó un cuestionamiento no estaba en condición para resistir lo siguiente: negar la Palabra. Creo que lo mismo sucede con usted y conmigo. No podemos darnos el lujo de aceptar que Satanás cuestione la Palabra de Dios. La Palabra de Dios en nuestras vidas representa a Dios y no podemos cuestionar su Palabra como tampoco podemos cuestionarlo a Él. Cuando Eva consideró la pregunta de Satanás de inmediato esto la llevó a negar directamente. Dios había dicho “ciertamente morirás”, Satanás dijo “ciertamente no morirás”.
Tercero, quiero que note la manera en que separó a Adán y a Eva de su relación personal con Dios y lo hizo sutilmente. Sugirió, sin decirlo, que Dios era un déspota arbitrario, que tenía a Adán y a Eva prisioneros en ese huerto hermoso y no les permitiría verdadera libertad y no les permitía desarrollar plenamente su potencial como personas. Lo hizo de esta manera, dijo: “Pues Dios sabe que el día que de él coman, se les abrirán los ojos y ustedes serán como Dios, conociendo el bien y el mal”. La implicación es que Dios no quiere que sean iguales a él, no confía en ustedes para que sepan el bien y el mal, quiere mantenerlos en una condición de inferioridad. Pero las personas tan inteligentes y destacadas como ustedes realmente no debieran soportar esa situación de inferioridad en la que este déspota y arbitrario quiere mantenerlos. Tienen que escucharme porque así es. Vea usted que por implicación Satanás estaba poniendo en duda la bondad de Dios. Sugería que Dios era injusto y arbitrario, una clase de déspota del que no se podía confiar.
Dije al comienzo de esta serie que la fe esta fundamentalmente en Dios y en su bondad y una vez que perdamos la fe en Dios y su bondad, terminaremos perdiendo la fe en Su palabra. Así fue como el diablo lo logró.
Ahora quiero regresar a Génesis, capítulo 3 y leer el versículo 6 otra vez, quiero mencionar un punto allí que es de gran significado:
6 Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió.
No tenemos que leer más, la palabra clave allí es “Vio”, “cuando la mujer vio”; también mencionamos en esta serie el pasaje de 2 Corintios 5:7
Porque por fe andamos, no por vista (NBLA)
La fe y la vista están opuestos. Hasta ese momento Adán y Eva habían caminado por fe. Fe en la palabra de Dios que no podían ver, que no podían conocer con sus sentidos. Pero esa fe en la palabra invisible de Dios los había protegido de Satanás. Pero en ese momento decisivo en particular, Eva descendió de un nivel a otro. Ella bajó de su nivel de fe en la Palabra invisible de Dios y descendió al nivel de los sentidos y creyó lo que sus sentidos le mostraban.
“Cuando la mujer vio” esta palabra “vio” es de importancia crítica, indica el cambio de vivir por fe o vivir por vista, el árbol tenía cierto atractivo especifico que, una vez que ella se abrió, llegaba a sus sentidos. Cayó de su nivel de fe. Eva vio tres cosas: que el árbol era bueno para comer, que era agradable a los ojos y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría. Estas son las tres formas de tentación básica que recurre a través de toda la experiencia humana. Se menciona en 1ra de Juan, capítulo 2, versículos 15 y 16 y dice así:
15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. (RVR1960)
Note las tres influencias dominantes en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Estos fueron los tres elementos que tentaron a Eva; era bueno para comer, los deseos de la carne; era agradable a la vista, los deseos de los ojos; era codiciable para alcanzar sabiduría, la vanagloria de la vida.
La última motivación que Satanás inyectó en Adán y Eva fue el deseo de ser independientes de Dios y ese es el fundamento del pecado. Dondequiera que se presente un deseo de querer independizarse de Dios, el resultado será el pecado y la rebelión contra Dios. Esto podría ser muy sutil. Externamente la tentación no aparentaba ser mala “ustedes serán como Dios” ¿Qué cosa mejor que ser igual a Dios? … pero esencialmente hablaba a un deseo en ellos de no depender más de Dios pero ser independientes, de ser autócratas, de manejar sus propias vidas y esto es la esencia del pecado.
Pues bien, la fe es el antídoto porque la fe nos lleva a ser dependientes de Dios. La fe reafirma la bondad de Dios y la dependencia de Su palabra sobre nuestros sentidos. Las tres cosas que la caída produjo son rectificadas por la fe. La fe nos lleva a ser dependientes de Dios. La fe reafirma la bondad de Dios y la dependencia de Su palabra sobre los sentidos. Por eso la fe es un antídoto para la caída. La fe es la única base para vivir justamente.
Nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré la próxima semana a la misma hora, de lunes a viernes, la próxima semana tocaré otro tema interesante de la Palabra de Dios.
Código: RP-R029-105-SPA