La fe debe ser probada

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted hoy para continuar con el tema de esta semana “La fe”. He estado explicando los tres grandes imperativos de la fe, tres cosas que tienen que ir juntas con la fe: Primero: La fe tiene que ser confesada. Segundo: La fe tiene que obrar. Tercero: La fe tiene que ser probada.
Ayer tocamos el segundo gran imperativo “La fe tiene que obrar”. Hoy nos moveremos al tercer imperativo “La fe tiene que ser probada”. Esto es algo que a la gente no le gusta oír. Sin embargo, la Escritura es muy clara y también lo he confirmado con mi experiencia.
Es interesante que tres de los autores principales del Nuevo Testamento concuerdan con el énfasis que vamos a hacer que nuestra fe tiene que ser probada. Estos son Pablo, Santiago y Pedro. Estudiaremos primeramente lo que Pablo dice al respecto, en Romanos 5. Al comienzo del capítulo, Pablo establece nuestra posición en relación con Dios, dice así:
Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Luego continúa describiendo el proceso que resulta después de alcanzar esta relación con Dios y usa la palabra “gloriarse” tres veces, que realmente significa: Exaltarse o expresar viva alegría en el mensaje. La primera vez está en Romanos 5, versículo 2 y dice:
“Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto sino que también nos gloriamos…”
Es bien fácil de entender, un día vamos a compartir con Dios la eternidad, con el Señor Jesucristo y todos los ángeles, con toda la gloria y todas las bendiciones, esa es la esperanza que tenemos por delante. Es fácil expresar una gran alegría en esa esperanza. Pero la próxima vez Pablo usa la misma palabra en un contexto diferente y realmente sorprendente, en el versículo 3 y siguientes dice:
“Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia y la paciencia, carácter probado y el carácter probado, esperanza. Y la esperanza no desilusiona porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (NBLA)
Bien, a primera vista es una declaración sorprendente, nos alegramos en nuestras tribulaciones. Me pregunto si usted se alegra en sus tribulaciones. Conozco a muchos creyentes que todavía no han aprendido esa lección. Sin embargo Pablo, Santiago y Pedro concuerdan en que la tribulación debe ser fuente de alegría.
¿Por qué dice Pablo que nos gloriamos o alegramos en nuestras tribulaciones? … Porque la tribulación es esencialmente una parte en el proceso que nos lleva a cumplir lo que Dios quiere en nuestras vidas. Escuche el orden del proceso: La tribulación produce paciencia o perseverancia, y no hay ninguna otra manera de producir paciencia o perseverancia, como quiera llamarla, solo pasando por la prueba de la fe. La paciencia produce prueba o carácter probado. No solo confesión verbal, no solo actos religiosos sino carácter que se ha mantenido firme en la prueba. El carácter probado es la base para la esperanza, una expectativa firme y continua en la bondad de Dios. Y la esperanza nos lleva al derramamiento del amor de Dios en nuestros corazones. El objetivo final es el amor de Dios derramado en nuestros corazones, pero se requiere un proceso para preparar el corazón para recibir y contener todo el amor que Dios quiere derramar en nuestros corazones.
Y luego en el mismo capítulo 5 de Romanos versículo 11, Pablo usa otra vez la palabra “gloriarse”, dice:
“Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo por quien hemos recibido ahora la reconciliación.” (NBLA)
Es el clímax de la vida cristiana, gloriarse, gozarse, alegrarse en Dios. Es encontrar su mayor alegría y deleite, no en experiencias o dones, sino en Dios mismo. Allí es donde Dios nos dirige. Lo va a lograr por medio de las tribulaciones y las pruebas. Estas pruebas van a edificar carácter en nosotros que puedan recibir la plenitud del amor de Dios y que se pueda relacionar con Dios mismo como nuestro principal gozo, el centro de toda nuestra fe, el centro alrededor del cual gira toda nuestra vida espiritual. Ese es el objetivo de Dios y él lo logrará probando nuestra fe.
Ahora escuche lo que dice Santiago, está en la misma línea en Santiago capítulo 1, versículos 2 al 4
tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas
Note el mismo tema, cuando usted se encuentre en diversas pruebas ¿Qué es lo que hace?, ¿se queja?, ¿se da por vencido? Se pregunta, ¿que salió mal? … no, Santiago dice: Tengan por sumo gozo, igual que Pablo: nos gloriamos. ¿Por qué dice Santiago que debemos tener por sumo gozo? … Bueno, él continúa diciendo:
sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia. Y que la paciencia tenga su perfecto resultado Es la misma palabra que encontramos en Romanos, capitulo 5 y significa perseverancia. para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte (NBLA)
Bien, ese es el objetivo. Es lo que Dios está produciendo, que seamos perfectos y completos sin que nada les falte. Por eso cuando nos damos cuenta de lo que Dios quiere producir en nosotros, de llevarnos a un estado de perfección y plenitud donde cada faceta de nuestro carácter esté en orden, donde cada elemento de nuestra vida esté disfrutando de su provisión y si significa pasar por las pruebas, entonces podemos entender por qué debemos tenerlas por sumo gozo. No que disfrutemos de las pruebas, pero nos gozamos en lo que Dios está haciendo en nosotros por medio de las pruebas. Veamos otra vez el objetivo final que Santiago dice tiene que ser el resultado de estas pruebas “que seáis perfectos y completos sin que nada les falte.” Si este es el camino a la perfección y a la plenitud. Entonces yo estoy dispuesto a rendirme delante de Dios y decir: Señor cualquiera que sea la prueba o la tribulación, confío en ti, confío en que no me vas a probar más allá de lo que pueda soportar o que sea necesario y en la prueba me gloriaré, la tendré por sumo gozo porque confío en ti. Creo que tu tienes lo mejor para mí y tu sabes producir lo mejor en mí y aun más de lo que soy capaz”.
Hemos visto lo que Pablo y Santiago dicen de los beneficios que resultan con la prueba de nuestra fe, ahora veamos lo que dice Pedro. En 1 Pedro capítulo 1, versículos 5 al 7, Pedro describe a los cristianos como:
mediante la fe ustedes son protegidos por el poder de Dios para alcanzar la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo.
Note la importancia de la fe, es mediante la fe que obra el poder de Dios en nuestras vidas para protegernos y guardarnos para lo que Dios tiene por delante. Sin fe no hay canal por medio del cual Dios pueda obrar, protegernos y prepararnos para lo que queda por delante. Y hablando de la salvación que está adelante, Pedro continúa diciendo:
“En lo cual ustedes se regocijan grandemente aunque ahora, por un poco de tiempo, si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas para que la prueba de la fe de ustedes, mucho más preciosa que el oro, que perece aunque probado por fuego, se hallada que resulta en alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo.”
Nuevamente Pedro indica que podríamos pasar por diversas pruebas y pudieran afligirnos, pero que en lo profundo del corazón está este gozo en nuestra salvación eterna e inconmovible. El propósito de la tribulación es probar la fe. Pedro usa la palabra “probar” en el mismo sentido de probar y refinar los metales. Debemos recordar que en tiempos bíblicos los metales preciosos como el oro y la plata eran refinados con fuego, la manera de hacerlo es esta: El metal se ponía en un recipiente sobre un fuego y el fuego era atizado al calor más grande que podía producir. En el recipiente sobre ese tremendo fuego, el metal, el oro, o la plata se derretía. Cuando era derretido al estado líquido, las impurezas que tenía y la escoria subía a la superficie y el fundidor las eliminaba hasta que no hubiese más impurezas. El metal había sido probado, purificado y tenía un valor reconocido. El oro o plata sin ser probado no tenía ningún valor reconocido.
Bien, la Escritura dice que así es como el Señor trata con nosotros. Esta hermosa imagen es de Malaquías, capítulo 3, versículos 2 y 3 donde habla de la venida del Mesías
2 «¿Pero quién podrá soportar el día de Su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando Él aparezca? Porque Él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. 3 Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al Señor. (NBLA)
El Señor tratará con su pueblo como ese fundidor de plata. Es esencial que el metal sea expuesto a ese tremendo calor. El fuego hace que el metal se derrita y que las impurezas suban a la superficie y cuando afloren entonces el fundidor puede limpiar y purificar el metal. Alguien ha dicho que el fundidor sabía cuándo el metal estaba completamente puro porque podía ver su propia imagen reflejada perfectamente en la superficie. Cuando el reflejo era fiel sabía que no quedaban más impurezas en el metal.
Y por supuesto así es como Dios trata con nosotros. Nosotros estamos en el recipiente del fundidor sobre el fuego, pero él está inclinado sobre nosotros con amor y con pasión esperando hasta que su imagen se refleje en nosotros sin ninguna impureza.
Para terminar, voy a leer un versículo de Isaías capítulo 48, el versículo 10, donde el Señor dice a su pueblo:
He aquí te he purificado, pero no como a plata, te he probado en el crisol de la aflicción. (NBLA)
Amado amigo, recuerde que es en el horno de la aflicción donde el Señor nos prueba, nos purifica y produce su imagen en nosotros. De manera que si usted se encuentra en el horno, no se queje, alégrese y confíe en el Señor porque el hace lo que es mejor para usted.
Bien, nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, para cerrar estas charlas sobre la fe, voy a regresar nuevamente a lo opuesto de la fe, “La incredulidad” para demostrarle como la incredulidad fue la raíz de la caída del hombre.
Código: RP-R029-104-SPA