Me alegro de estar nuevamente con usted hoy, nuestro tema para esta semana es la Fe. Ayer compartí con usted sobre algo que es de vital importancia “Cómo viene la fe”. Expliqué que la palabra clave es oír. La fe viene cuando oímos a Dios, cuando nos habla por su Espíritu Santo por medio de su palabra.

En mi charla de hoy y los próximos dos días voy a enfocarme en lo que yo llamo “Los tres grandes imperativos de la fe”, tres cosas que deben ir unidas a la fe. Se resumen de esta manera. Primero: Tiene que ser confesada. Segundo: La fe obra. Tercero: La fe tiene que ser probada. Hoy hablaré sobre la primera “La fe tiene que ser confesada”.

Primero tenemos que saber que la palabra confesar se usa en la Biblia. Esta palabra “confesar” tiene dos significados principales: Primero significa decir algo con confianza y en público. Y segundo “decir lo mismo que” Y en esta relación es lo mismo que en la Escritura, la Palabra de Dios. Entonces significa que decimos con nuestra boca lo mismo que Dios dice en su Palabra. Lo podríamos decir de esta manera: Hacemos que las palabras que salen de nuestra boca concuerden con la Palabra de Dios. La palabra de Dios ya ha sido establecida, es permanente. Esta no cambia. Confesar es alinear lo que decimos con la Palabra de Dios. La confesión pues tiene dos significados y ambos son relevantes: Primeramente significa decir algo con confianza y en público. Segundo, significa alinear lo que decimos con la Palabra de Dios, la Escritura.

Ahora veremos un pasaje en 2 Corintios capítulo 4, versículo 13, donde Pablo habla de la relación entre creer, la cual es tener fe y hablar, es decir algo con la boca. Pablo dice:

«Creí, por tanto hablé», nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. (NBLA)

Pablo está citando uno de los Salmos del Antiguo Testamento, no necesitamos buscarlo, solo saber que el punto principal de lo que dice es: “Yo creía, aun cuando decía…”. Nosotros también creemos por lo cual hablamos. Creer debe llevarnos a hablar. Hay una conexión. Lo que usted cree en su corazón tiene que ser expresado con su boca. En Mateo 12:34 Jesús hace una relación general entre la boca y el corazón, establece un principio general dice así:

“Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Yo lo digo de esta manera: Cuando el corazón está lleno rebaza por la boca, la boca es la válvula de escape del corazón, lo que sale de la boca dice lo que está en el corazón. Realmente no se puede tener algo en el corazón y otra cosa saliendo de la boca. Así que para tener lo correcto en el corazón, tenemos que decir lo correcto con nuestra boca y a la inversa; cuando decimos lo correcto con nuestra boca, estamos llenando el corazón con lo mismo. Funciona en las dos direcciones de la boca al corazón y del corazón a la boca. Este principio es mencionado por Pablo tres veces cuando habla de los requisitos básicos para la salvación, en Romanos 10, versículos 8 al 10 dice:

8 Pero, ¿qué dice? «Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón», es decir, la palabra de fe que predicamos:9 que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.10 Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. (NBLA)

Tres veces une Pablo la boca con el corazón. Menciona la boca antes que el corazón. Y en el versículo 9 dice: que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Este es el requisito básico para la salvación. Y la boca viene de nuevo antes que el corazón. Pero la tercera vez el orden es invertido en el versículo 10: Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Hay pues una conexión que la Escritura hace entre la boca y el corazón. El corazón se expresa por medio de la boca, pero lo que decimos con la boca afecta lo que está en nuestro corazón.

Esto me tocó de cerca hace muchos años cuando estaba aprendiendo hebreo y descubrí que la frase “aprender de memoria” en el hebreo se interpreta: “aprender al hablar”. Meditando sobre esto me di cuenta de lo cierto que es, ambas formas son un aspecto del proceso total. ¿Cómo se aprende algo de memoria? … Esto ya casi no se hace en nuestras escuelas, es lamentable porque perdemos algo, pero la manera de aprenderlo de memoria es repetir muchas veces. Por ejemplo en los viejos tiempos cuando yo estaba en la escuela teníamos que aprender las tablas de multiplicar, recuerdo que repetía 7 x 8 = 56, 7 x 9 = 63, 7 x 10 = 70, una y otra vez 7 x 8 = 56, 7 x 9 = 63, 7 x 10 = 70 …. Finalmente después de decirlo suficientes veces con la boca había quedado en mi memoria y ha estado allí desde entonces. No importa la crisis en donde me encuentre, pudiera despertar en una tormenta a medianoche y si usted me preguntara cuando son 7 x 8, yo respondería: 56. No tengo que detenerme para pensar, está en mi mente y en mi corazón. La obtuve porque las repetí con la boca.

Lamentablemente, y este es solo un comentario, en la actualidad, la gente depende de las calculadoras y las computadoras y no sabe las tablas de multiplicar, eso es lamentable.

El principio es que si usted quiere que algo llegue a su corazón debe repetirlo con su boca, y viceversa, lo que está en su corazón saldrá por su boca. Hemos establecido la conexión entre el corazón y la boca, ahora necesitamos examinar la declaración de Pablo: “Con la boca se confiesa para salvación”. Note el proceso de la salvación indicado por la palabra “para”. La salvación es una palabra inclusiva en la Escritura para describir todo lo que ha sido obtenido para nosotros con la muerte de Jesús en la cruz. Es la palabra que incluye todos los beneficios espirituales, físicos, materiales, temporales y eternos, todo está incluido en esa única palabra “salvación”. Por lo tanto es una declaración muy importante “Con la boca se confiesa para salvación”, porque nos habla de cómo podemos disfrutar de todos los beneficios que Jesús ha comprado por nosotros en la cruz y ese proceso es confesar para salvación. En otras palabras, cualquier que sea la necesidad en el área de salvación, el perdón de los pecados, la sanidad de nuestros cuerpos o provisión económica, confesamos lo que dice la Palabra de Dios al respecto. Confesamos no porque lo sentimos necesariamente o porque las circunstancias parecen estar a nuestro favor, sino porque creemos que la Biblia es la palabra de Dios y es verdadera ahora y de cualquier manera. Por lo tanto disciplinamos nuestra boca y a nosotros mismos para decir lo que dice la palabra de Dios con respecto a esa necesidad específica o situación en particular. Y quiero decirle que si usted piensa que es fácil, inténtelo y verá que hablar alineándose con la palabra de Dios es un proceso que requiere disciplina, disciplina propia y carácter como ninguna otra cosa.

Daré solo dos ejemplos de situaciones y como enfrentarla usando la palabra de Dios para recibir los beneficios que Dios ha preparado para nosotros. Supongamos que somos atacados por la culpa, como muchos creyentes lo son. De vez en cuando sienten culpa, y de que no valen nada. Se preguntan si Dios los haya perdonado de todos los pecados que hayan cometido y por supuesto el diablo es el acusador de los hermanos, y está allí en su puesto amontonando culpa sobre culpa. ¿Cómo confesar para salvación? … Bueno, aquí hay un ejemplo sencillo en Romanos 8, versículo 1, dice así:

Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús

Esta declaración es general, pero tenemos que hacer específicamente y hago de esta manera: “estoy en Cristo Jesús. Creo en Jesucristo, por lo tanto no hay condenación para mí, no estoy bajo condenación, ni aceptaré condenación de parte del diablo”. Hago esta confesión para mi salvación en esa área. O supongamos que sea atacado por alguna enfermedad, comienza a sentir dolores y todos los síntomas y todo el mundo alrededor de mí está enfermo. ¿Cómo respondo?, ¿Cómo confesar para salvación en El para la sanidad física? …. Bueno, en Mateo 8:17 (NVI), Mateo, hablando de Jesús, cita el libro de Isaías:

Él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores.

Esta también es una declaración general, ¿Cómo la hago particular? Digo así: Jesús tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias. También en 1 Pedro 2:24 (NBLA), Pedro dice de Jesús:

24 Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados.

¿Cómo hago esto particular y personal?... Lo digo así: “Cristo Jesús llevó mis pecados en su cuerpo sobre el madero para que yo estando muerto al pecado viva a la justicia y por Sus heridas yo fui sanado”. La confesión hace que esto sea específico y personal. Usted confiesa para entrar en los beneficios que Dios ha provisto para usted. No se trata de que “la mente tenga poder sobre la materia” Quiero enfatizar esto y darle dos razones sencillas: Primero, la Palabra de Dios establece los límites de la confesión. No tenemos ningún derecho de imponer algo que no sea bíblico. Segundo, para que esto se cumpla no dependemos de lo que decimos, de nuestra capacidad o de nuestra fe. Sino dependemos de la fidelidad de Dios, Esto distingue de dos maneras lo que se llama “la mente sobre la materia”.

Bueno, nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, para tratar con el segundo imperativo de la fe “La fe tiene que operar”

Como
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