El peligro de la incredulidad

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted; en mis charlas previas de esta semana he hablado de las siguientes verdades relativas a la fe:
Primero: La fe es esencial para relacionarse con Dios. Segundo: La fe nos relaciona con el mundo invisible y eterno. Tercero: La fe está en el corazón, mientras que la esperanza está en la mente. Cuarto: La fe es la única base para una vida justa.
En mi charla de hoy voy a tratar acerca de la incredulidad, que es lo opuesto a la fe. Le daré algunas advertencias severas del peligro de la incredulidad.
El principal pasaje bíblico que voy a usar hoy está en Hebreos. Empieza en el capítulo 3, versículo 7 y continua hasta el capítulo 4:1 al 3; así que leeré una porción considerable de Hebreos. Comenzaré en el capítulo 3, versículo 7 hasta el capítulo 4, versículos 1 al 3. El tema de este pasaje que voy a leer es una advertencia contra los peligros de la incredulidad. El autor de Hebreos cita el Salmo 95 en varias ocasiones y basa su advertencia en lo que el salmista escribió allí. Ahora leeré el pasaje de Hebreos, capítulos 3 y 4, luego haré algunos comentarios.
Hebreos 3:7-19 7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: «Si ustedes oyen hoy Su voz,
8 No endurezcan sus corazones, como en la provocación, Como en el día de la prueba en el desierto,
9 Donde sus padres me tentaron y me pusieron a prueba, Y vieron Mis obras por cuarenta años.
10 Por lo cual Yo me disgusté con aquella generación, Y dije: “Siempre se desvían en su corazón, Y no han conocido Mis caminos”;
11 Como juré en Mi ira: “No entrarán en Mi reposo”».
12 Tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo.
13 Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: «Hoy»; no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado.
14 Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad.
15 Por lo cual se dice: «Si ustedes oyen hoy Su voz, No endurezcan sus corazones, como en la provocación».
16 Porque ¿quiénes, habiendo oído, lo provocaron? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés?
17 ¿Con quiénes se disgustó por cuarenta años? ¿No fue con aquellos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en Su reposo, sino a los que fueron desobedientes?
19 Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.
Hebreos, capitulo 4:1-3: 1 Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado.
2 Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron.
3 Porque los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho: «Como juré en Mi ira: “No entrarán en Mi reposo”»,aunque las obras de Él estaban acabadas desde la fundación del mundo.
Veamos ahora algunas de las implicaciones de lo que dice el autor de Hebreos. En el capítulo 3, versículo 7 dice: “«Si ustedes oyen hoy Su voz”, este es el tema central, todo gira alrededor de oír o no la voz de Dios. La clave para la fe es oír la voz de Dios. El motivo de la incredulidad es no oír la voz de Dios.
Y luego el versículo 8 dice
“No endurezcan sus corazones”.
El resultado de no oír la voz de Dios producirá un corazón endurecido por la incredulidad. Y vemos en el versículo 10:
“Por lo cual Yo me disgusté con aquella generación”.
La incredulidad le enfurece a Dios, esto le provoca ira. Y en el versículo 12 el autor de Hebreos nos dice:
“Tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad...”
En otras palabras, todo esto se aplica a nosotros y no estamos exentos de estos peligros. Necesitamos estas advertencias. También habla de un “corazón malo de incredulidad”. Recuerde que un corazón incrédulo es malo. Nos hace apartarnos del Dios vivo. El versículo 13 dice:
“Antes, exhórtense los unos a los otros cada día”.
Tenemos una obligación de animarnos los unos a los otros para seguir creyendo y continuamente advertirnos de los peligros que hay por ser incrédulos. Cuidando que ninguno caiga en el mismo ejemplo de la incredulidad. Y en el versículo 15 notamos que hay una repetición de la palabra “Hoy”, que continua como un tema con estas palabras. Hoy significa “ahora”, es peligroso posponer nuestra respuesta. Cuando más se tarda en oír y obedecer, tanto más difícil será hacerlo. Una de las cosas más admirables de Abraham era que cuando Dios le hablaba él obedecía rápidamente. Es mucho más fácil obedecer de inmediato que después de un intervalo muy prolongado.
Recuerde que el mensaje es para “Hoy, Hoy, y Hoy”. En los versículos 16 y 17 vemos otra vez que la incredulidad provoca la ira de Dios, Él se disgustó con toda una generación porque no creyeron en Él. Y en el versículo 19 leemos:
Vemos, pues, que no pudieron (habla de Israel) entrar a causa de su incredulidad.
La incredulidad fue la causa principal que privó a Israel de la herencia dada por Dios. Esa misma causa nos privará hoy de nuestra herencia.
Comenzando el capítulo 4, versículo 1 dice:
“Por tanto, temamos [El autor de Hebreos nos dice hoy, dice: Prestemos atención a esta lección, no seamos descuidados, negligentes o indiferentes. “Por tanto, temamos”. Y luego dice en el capítulo 4, versículo 2:] “Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron”.
En otras palabras, se necesita fe para producir los beneficios de la Palabra de Dios en nuestras vidas. Podríamos decir que la fe impulsa, cuando está presente estimula los beneficios de la palabra de Dios a entrar en nuestras vidas, pero cuando no está no recibimos los beneficios de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios puede venir a nosotros, pero no nos hará ningún bien. No cumple el propósito de Dios de bendecir porque no está combinada con la fe. Se necesita fe para hacer que la Palabra de Dios haga su propósito en nuestras vidas.
Y el último punto allí: “Porque los que hemos creído entramos en ese reposo”. La fe verdadera nos hace entrar en el reposo. ¿Tiene usted ese reposo en la fe ahora? ¿Ha cumplido con esas condiciones? o está en peligro de ser como aquellos israelitas que no oyeron la voz de Dios, quienes endurecieron su corazón y por su incredulidad perdieron todo lo que Dios tenía para ellos… Que tragedia si esto sucediera hoy con usted y conmigo. Aun así, el autor de Hebreos lo dice claramente, podría pasar, es más, sucederá si no prestamos atención y somos diligentes. Si leemos un poco más adelante en Hebreos capítulo 4, versículo 11, llegamos a lo que yo llamo la aplicación práctica de todo lo que estamos hablando, el autor dice:
11 Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.
Seguramente ya me escucho decir que cuando encuentre un “por tanto” en la Biblia, necesita saber por qué está allí, así que este versículo tiene un “por tanto”. “…esforcémonos por entrar en ese reposo”. Ese ”por tanto” está allí para que no resbalemos como los israelitas del Antiguo Testamento. Cuidémonos de la incredulidad. Seamos muy diligentes, procuremos caminar en fe, tratemos de conservar, cultivar y fortalecer nuestra fe, animándonos los unos a los otros. Nunca cometamos ese terrible y trágico error que hizo Israel a través de la incredulidad, y note que la incredulidad siempre lleva a la desobediencia. Al final del capítulo 3 dice: “No pudieron entrar a causa de su incredulidad”, pero en el capítulo 4:6 dice: “…No entraron por causa de su desobediencia”. Recuerde eso, hay una conexión directa entre la incredulidad y la desobediencia.
Al terminar mi charla de hoy solo quiero reforzar la importancia de oír y obedecer la palabra de Dios. Este es un tema principal de la Escritura, solo voy a leer algunos pasajes que lo enfatizan. Éxodo 15:26:
26 Y Dios les dijo: «Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios. Porque Yo, el Señor, soy tu sanador
Yo diría que ese es el requisito básico para conocer al Señor como Sanador es oír atentamente su voz. Deuteronomio 28, versículo 1 y 2 (NBLA):
1 Y sucederá que si obedeces (oir su voz) diligentemente al Señor tu Dios, cuidando de cumplir todos Sus mandamientos que yo te mando hoy, el Señor tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al Señor tu Dios
¿Cuál es la clave de todas las bendiciones? … si oyes diligentemente al Señor tu Dios. Y en el Nuevo Testamento Jesús dice precisamente lo mismo en Juan 10:27:
27 Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen.
¿Cuál es la marca de un seguidor de Jesús?, ¿Cuál es el requisito básico y característico? … es oír su voz. Solo si oímos su voz podremos seguirle. Recuerde, la fe viene al oír la voz del Señor.
Nuestro tiempo de hoy ha terminado. Regresaré la próxima semana de lunes a viernes a la misma hora para continuar con este tema de la Fe.
La próxima semana, continuaré con este tema de la fe. En mi charla del lunes compartiré con usted uno de los secretos más importantes que Dios me ha enseñado: Cómo viene la fe.
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