Me alegro de estar con usted nuevamente.

En mi charla de ayer traté sobre la diferencia entre la fe y la esperanza. Mencioné las siguientes distinciones:

Primero: La fe está en el presente. La esperanza está en el futuro. Segundo: La fe se establece en el corazón. La esperanza está en la mente. Tercero: La fe nos relaciona con Jesús como el autor de nuestra fe. La esperanza nos relaciona con Jesús como el consumador de nuestra fe. Cuarto. La fe está basada en lo que Jesús ha hecho. La esperanza espera lo que Jesús hará. Al usar la misma ilustración de las Escrituras, la fe es la coraza que protege nuestro corazón, la esperanza es el yelmo que protege nuestra mente.

Hoy voy a compartir con usted otra razón básica de por qué la fe es tan importante. Es la única base para una vida justa.

Comenzando, hoy leeremos en Romanos capítulo 1, versículos 16 y 17 donde Pablo dice:

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del judío primeramente y también del griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (NBLA)

Donde Pablo habla del evangelio y su poder hay un tremendo énfasis en la fe. En el versículo 16 dice: “A todo aquel que cree”, esa es la clave para desatar el poder del evangelio en nuestras vidas. Y en el versículo 17 la palabra fe aparece tres veces “La justicia de Dios se revela por fe y para fe”, luego, él cita el pasaje de Habacuc capítulo 2, versículo 4:

“Más el justo por la fe vivirá”.

En ese versículo, la palabra “fe” aparece tres veces. Como ya he indicado, ese pasaje “el justo por la fe vivirá” es citado de Habacuc capítulo 2, versículo 4. Y ese mismo pasaje de Habacuc es citado dos veces más en el Nuevo Testamento, en Gálatas 3:11 y en Hebreos 10:38. En otras palabras, Dios nos habla cuatro veces en la Biblia de esta verdad vital, el justo por la fe vivirá. Esto une a ambos con la fe, la justicia y la vida. Y hace que la justicia y la vida de fe dependan una de la otra.

La palabra “vivir” es una de las palabras más inclusivas que podríamos usar. Esto abarca todo lo que es parte de una vida. No se refiere solo a lo que podríamos considerar religioso o espiritual. Tales cosas como la oración, ir a la iglesia, leer la Biblia. Sino que “vivir” incluye lo normal de todos los días como dormir, comer y hablar, todas estas cosas están incluidas en el alcance de la fe. La única manera que podemos ser justos en estos actos de todos los días es por fe. No hay justicia aparte de la fe.

Es interesante que más adelante en Romanos, Pablo aplica este principio específicamente a algo tan cotidiano y mundano como comer, y en el versículo que voy a citar que es Romanos 14:23, él declara lo contrario. Romanos 1:17 dice: “El justo por fe vivirá”, y en Romanos 14:23 dice lo opuesto: “Todo lo que no proviene de fe es pecado”. Esto resalta el hecho de que la única base para la justicia en toda nuestra vida, es la fe. Si algo no procede de la fe no es justo, aún más, es pecado.

Veamos pues lo que Pablo dice en Romanos 14:23:

23 Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe. Todo lo que no procede de fe, es pecado.

Aún comer sin fe es pecado. De esto surge una pregunta interesante, que podemos ver por un momento

¿Qué significa comer en fe?, ¿Cómo puede ser la fe la base para algo tan mundano como comer? Le sugeriré algunas cosas diferentes que están involucradas con comer en fe.

Primero, reconocemos que nuestro alimento viene de Dios. En el Salmo 104, versículos 14 y 15 también, claramente el salmista dice esto:

14 Él [Dios] hace brotar la hierba para el ganado,Y las plantas para el servicio del hombre,Para que él saque alimento de la tierra,15 Y vino que alegra el corazón del hombre,Para que haga brillar con aceite su rostro,Y alimento [literalmente pan]que fortalece el corazón del hombre.

Toda la provisión básica de alimento viene de Dios. La fe reconoce eso. Y como resultado de hacerlo la fe agradece a Dios por el alimento. Y a cambio el alimento se santifica. Le da una calidad especial. Pablo dice en 1 Timoteo 4, versículos 4 y 5 (NBLA):

4 Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias;5 porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración

Al agradecerle a Dios en oración por nuestros alimentos, lo santificamos, lo hacemos saludable.

Y tercero: Comer en fe, significa también que le dedicamos a Dios la fuerza que nuestro alimento nos proporciona. Pablo dice en Romanos 12:1

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.

Nuestros cuerpos reciben su fuerza y el sustento de Dios y en respuesta reconocemos a Dios al dedicarle la fuerza que la comida suministra a nuestros cuerpos. Pedro dice en 1 Pedro 4:11 (NBLA)

El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da…

Reconocemos que a través de nuestros alimentos Dios nos da la fuerza para servirle.

Veamos ahora por un momento lo opuesto de comer en fe. Esto es muy interesante.

En uno de los libros de la Biblia que se lee poco, Eclesiastés capítulo 5, versículo 17, Salomón describe lo que significa comer sin fe, muchos pasajes en Eclesiastés tratan con lo que llamaríamos el “hombre natural”, el hombre que no está relacionado con Dios por la fe. Salomón habla de tal hombre en Eclesiastés 5:17:

Además todos los días de su vida come en tinieblas, con mucha molestia, enfermedad y enojo.

Comer sin fe es comer en las tinieblas. Los resultados son: disgusto, enfermedad y enojo. Yo creo que vemos muchas demostraciones de eso en nuestra sociedad contemporánea, en que las personas comen sin reconocer a Dios, sin tener su bendición y sin dedicarle la fuerza que este alimento provee. Comen en tinieblas y muchísimas veces las consecuencias en sus vidas son: disgusto, enfermedad y enojo.

Hemos visto que la única base para una vida justa es la fe, y que esto se aplica a cada área de nuestras vidas. Hemos visto lo que significa comer con fe.

Lo mismo se aplica al dormir. Hablando de dormir, quiero darle algunas palabras de personas de Dios. David dice en el Salmo 3, versículos del 4 al 6:

4 Con mi voz clamé al Señor,y Él me respondió desde su santo monte. (Selah)5 Yo me acosté y me dormí;desperté, pues el Señor me sostiene.6 No temeré a los diez millares de enemigosque se han puesto en derredor contra mí.

Observe que, por su oración, David pudo dormir tranquilo y despertar. “Con mi voz clamé al Señor y Él me respondió” ¿De qué manera? … de esta: “Yo me acosté y me dormí; desperté, porque el Señor me sostiene” David reconocía que su sueño venía de Dios. Y dice también en el Salmo 4: 8

En paz me acostaré y así también dormiré;porque solo tú, Señor, me haces habitar seguro.

Temo que hay muchas personas en nuestra sociedad contemporánea que no han aprendido el secreto de acostarse y dormir en paz, porque eso se logra solo cuando se tiene la protección de Dios. ¿No es ese un buen remedio para el insomnio? “En paz me acostaré y así también dormiré”; por supuesto la fe es la base de esto. Fe en la fidelidad de Dios.

Y nuevamente en el Salmo 127 versículo 2, el salmista dice:

Es en vano que se levanten de madrugada,Que se acuesten tarde,Que coman el pan de afanosa labor,Pues Él da a Su amado aun mientras duerme (NBLA)

Aquí dice: “pues Él da a su amado aun mientras duerme”, aun cuando estemos dormidos, Dios nos da lo que necesitamos, él no duerme, el provee y cuida de nosotros.

2 En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde,para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados. (NVI)

En esta versión que también es muy buena, dice: “Dios concede el sueño a sus amados”. De cualquier manera que se interprete este salmo, el sueño es un regalo de Dios. Si verdaderamente tenemos fe en Dios podremos acostarnos en paz y dormir, sabemos que Dios nos protegerá mientras dormimos, y aún en nuestro sueño él está obrando en nosotros proveyendo para todas nuestras necesidades “Dios concede el sueño a sus amados”. “Pues Él da a Su amado aun mientras duerme”. Me gusta tomarlo de las dos maneras, cuando hay dos versiones diferentes de las Escrituras y ambas son buenas, yo uso ambas.

Hemos llegado a una conclusión que quiero mencionar antes de cerrar mi charla de hoy.

Nuestra conclusión es esta: La fe es el único canal para recibir vida y justicia. La medida de fe es la medida de justicia y vida que gozamos. Y por lo tanto diré esto, y es un tipo de paradoja: En la vida cristiana es peligroso estar tan seguro, es peligroso establecerse dentro de los límites angostos de nuestra propia capacidad y conveniencia, porque cuando no necesitamos fe, entonces no estamos experimentando la vida y la justicia, y Dios arreglará nuestras vidas para que cada día tengamos que ejercer nuestra fe y continuemos viviendo una vida justa en fe.

Nuestro tiempo de hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora, para tratar con lo opuesto a la fe, la incredulidad, tendré algunas advertencias serias acerca del peligro de la incredulidad.

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