La fe es esencial

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, en la que estaré compartiendo más “Llaves para vivir con éxito”. Llaves que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y de ministerio cristiano.
Primero, déjenme agradecer a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
Esta semana voy a compartir con usted sobre lo que es esencial para tener una relación con Dios, sin la cual es imposible llevar una vida que agrade a Dios. Me pregunto ¿quiénes de ustedes saben lo que tengo en mente? ¿qué seria eso? Es la fe.
“Fe”, esa pequeña palabra de dos letras contiene tanto. Estoy convencido que en mi vida solo he tocado el borde del ilimitado océano que es el potencial de la fe. Cada vez que enseño sobre la fe siento una nueva emoción y siempre aprendo algo nuevo de la fe mientras enseño a otros.
Lo primero que quiero decir hoy es que la fe es esencial. La fe no tiene sustitutos. Nada puede hacer por nosotros lo que hace la fe.
El primer pasaje que voy a leer está en ese gran capítulo sobre la fe del Nuevo Testamento, Hebreos capítulo 11, versículo 6, esto es lo que dice:
6 En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. (NVI)
Esa es la condición básica para acercarnos a Dios. Esa es la única condición por la que podemos acercarnos a Dios; porque Dios ha desechado toda otra condición y cualquier otro método para acercarnos a Él. Dios dice que si hemos de acercarnos a El debemos creer. Esa es una regla divina. El Señor no permite ni acepta alternativas. Debemos creer dos cosas.
Primero que Dios existe. Estoy convencido que la mayoría de las personas en realidad creen eso, aún algunas personas que dicen ser agnósticas o ateas. Hay muy pocas personas en el mundo que de una forma u otra realmente no creen que Dios existe; pero eso por sí solo no es suficiente. Muchas personas que creen en la existencia de Dios no cumplen todos los requisitos para llegar a Dios en fe. Porque no solo debemos creer que Dios existe, debemos creer que El recompensará a los que le buscan. Debemos acercarnos a Dios creyendo que si hacemos lo que Él requiere, si le buscamos sinceramente y con todo nuestro corazón, sin levantar barreras de obstinación, sin prejuicio o incredulidad, entonces si le buscamos de esa manera, Él nos recompensará.
El objeto principal de la fe es Dios mismo. Su bondad y sobre todo su fidelidad.
La fe en el sentido bíblico de la palabra no está dirigida principalmente a una cosa sino a una persona y esa persona es Dios; debemos creer en la fidelidad, en la bondad, en la confiabilidad, el amor y la misericordia de Dios. Por esa razón la incredulidad es un pecado. Muchas personas no entienden que la incredulidad es un pecado, pero lo es, porque niega la bondad de Dios. Degrada el carácter de Dios, sugiere que Dios no es confiable, que no es bueno, que no es fiel, que no podemos depender de Él. Eso es un pecado. La fe va hasta al centro de Dios mismo. Se extiende más allá de las teorías, los credos y los dogmas, toca a Dios, a Dios mismo. Dios como una persona. Dios como un padre. Dios como alguien en quien podemos depender. Sin embargo, la palabra ”fe” que se encuentra traducida en nuestro Nuevo Testamento, en el griego es “pistis”, esa palabra no solo significa fe, sino que también significa fidelidad. En realidad, ese es su significado principal en el uso secular, fuera del Nuevo Testamento. El significado principal de la palabra es: Fidelidad. Así que creer en Dios no solo es algo intelectual, es ser fiel a Dios, debemos creer en su fidelidad, pero también nosotros debemos demostrar ser fieles. En otras palabras, lo que estoy tratando de explicar es algo difícil de captar debido a la tradición y enseñanza de la iglesia a través de siglos y siglos.
Tenemos la tendencia de pensar en la fe como parte de un credo, de una doctrina o de una teología, pero no es así. Es una relación con Dios en la que debemos cumplir condiciones que van más allá de nuestro intelecto. No es solo lo que pensamos, lo que creemos con nuestras mentes, sino que es ser fiel a Dios.
Ese tipo de fidelidad nace de un compromiso. En otras palabras, creer en Dios no es solo tener una idea intelectual de Él o saber lo que la Biblia dice o poder citar las Escrituras, sino que creer en Dios, es estar comprometido con Él. Es ser fiel a Dios. Es estar firme en Dios. Es rehusar a hacer alianza con las fuerzas del mal. Es negarse a comprometer los principios donde la integridad y la verdad de Dios están en juego. Nunca es solo una cuestión de aceptar doctrinas intelectualmente, sino que es una cuestión de comprometernos con Dios. Este compromiso básico de fe establece una relación directa, continua y personal con Dios. Eso es lo que quiero enfatizar en esta charla inicial sobre la fe.
No solamente piense en términos de algún dogma, algún credo, alguna aceptación intelectual de alguna enseñanza, sea verdadera o no, eso no es suficiente. Tiene que estar comprometido. En esa relación tiene que rendirse a Dios y en respuesta Dios lo recompensa. Es una relación, no es una doctrina.
Esto me lleva a una verdad más. El cristianismo en su totalidad no es principalmente una religión de doctrinas verdaderas. Es una religión de relaciones apropiadas. Y la relación principal es con Dios mismo. Si pensamos solamente en términos para entretener la verdad no estamos poniendo el énfasis donde corresponde. El énfasis está en las relaciones correctas.
Note, esto es basado en la experiencia y la observación, muchas personas pueden aceptar intelectualmente las doctrinas correctas, pero no tienen una relación correcta ni con Dios, ni con otras personas.
No pensemos solamente en términos de lo que creemos, esto va más allá. Es en quien creemos, es como nos relacionamos con Dios y con los demás creyentes. Piense en términos de la palabra creer, o ser fiel. Fiel a Dios, fiel al pueblo de Dios. En realidad, ese es el significado básico.
Este tipo de relación que se establece con Dios está resumido en un versículo muy hermoso y conocido del Antiguo Testamento, en el libro de los Salmos. Probablemente el versículo más conocido del libro de los Salmos. El Salmo 23, versículo 1 (NBLA):
El Señor es mi pastor, Nada me faltará.
La Nueva Traducción Viviente dice:
“El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito”.
Eso es hermoso porque: “El Señor es mi pastor tengo todo lo que necesito”
Cuando David dice el Señor es mi pastor, no nos está hablando de su doctrina, no se presenta como un fundamentalista o un pentecostal o un católico. No está recitando un credo, él ha declarado una relación, “el Señor es mi pastor”, yo le pertenezco a Él. Estoy sujeto a él. Él cuida de mí. Lo conozco personalmente. A eso me estoy refiriendo. Esa es la verdadera fe. Tiene como base esa relación con Dios. Note la seguridad total que esa relación puede proveernos. El Señor es mi pastor tengo todo lo que necesito, nada me faltará.
Si David hubiese agregado algo más después de “nada me faltará” lo hubiera echado todo a perder. Si hubiera dicho: No me faltará dinero, no me faltará comida, no me faltará ropa, cualquier cosa agregada lo hubiese limitado, pero dijo: Nada me faltará, ¡punto final! La provisión para todas mis necesidades está en esa relación única. ¡El Señor es mi pastor!
Seguridad es lo que los hombres y mujeres anhelan en nuestra sociedad contemporánea. Con frecuencia la buscan en los lugares equivocados. la verdadera seguridad brota de esa relación personal con Dios. El Señor es mi pastor. Es fe en Dios. Fe en su fidelidad. Esa es la base para acercarnos a Dios. La fe es la base de nuestra relación con Él, nuestro compromiso, lealtad, y fe en su fidelidad.
Bueno, nuestro tiempo se ha acabado por hoy, pero volveré a estar con ustedes mañana a esta misma hora.
Continuaré con este tema de “La fe”, explicaré como la fe nos relaciona con lo invisible y eterno.
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