La benignidad

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir las verdades que la vida me ha enseñado, verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo para Ud.
Pero primero, quiero decir "gracias" a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
Toda la semana pasada hablé de varias formas del fruto del Espíritu Santo, esta semana continuaré con el mismo tema. Las cuatro formas de frutos que hablé la semana pasada son: el amor, gozo, la paz, y la paciencia. Hoy voy a hablar de la siguiente forma de fruto espiritual: la benignidad.
¿Cuál es la naturaleza esencial de la benignidad? Yo sugiero que se puede definir de esta manera, la benignidad es tratar a los demás como queremos ser tratados. Pienso que al definir así, la benignidad se nos hace práctica y fácil de comprender y en cierto sentido fácil de aplicarla; porque en general sabemos, como queremos ser tratados por los demás. En realidad tenemos eso muy claro en nuestra mente.
La benignidad es tratar a los demás como queremos ser tratados. Jesús habla de esto en Lucas capítulo 6, versículos 27 al 31, dice:
27 Pero a vosotros los que oís, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan. 29 Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica. 30 A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. 31 Y así como queréis que los hombres os hagan, haced con ellos de la misma manera. (LBLA)
Aquí hay varios ejemplos de benignidad: amar a nuestros enemigos, haced bien a los que nos aborrecen, bendecid a los que nos maldicen, orar por los que nos calumnian, y si alguien quiere quitarnos algo de lo que es nuestro, no se lo neguemos, damos los que nos piden. Pienso que las varias cosas que Jesús menciona como formas de conductas en realidad constituyen la benignidad en acción. Pero en el último versículo él lo resume, y nos da la clave para la benignidad y dice: “Y así como queréis que los hombres os hagan, haced con ellos de la misma manera”. Trate a los demás de la misma manera que usted quiere ser tratado.
En el sermón del monte, en Mateo capítulo 7, versículo 12, Jesús habla sobre este principio y dice:
12 Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas. (LBLA)
Esta es una declaración asombrosa, ¿no le parece? Que el Antiguo Testamento- en su totalidad, la ley y los profetas, están basado en el mismo principio. Cualquier cosa que quiere que otros hagan con usted, tiene que hacer lo mismo con ellos. A veces nos perdemos en el laberinto de los mandamientos y ordenanzas y nos preguntamos de que se trata todo esto. Pero aquí en el Nuevo Testamento, Jesús lo resume todo en un principio básico y simple, que tratemos a los demás, de la misma manera que queremos ser tratados.
A esta altura, quiero decirle que de algún modo así será todo. Mejor que lo sepa ahora. En otras palabras, así como usted trata a los demás, tarde o temprano, así será tratado. Esta es una ley del universo. Es una ley que tal vez no ha sido reconocida por los científicos, pero que Dios ha establecido, en la conducta y en las relaciones humanos. Pablo lo resume en Gálatas capítulo 6 versículo 7:
7 No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.
En este aspecto, en realidad la benignidad es solo el interés propio revelado. Lo que se quiere recibir eso es lo que da. Sin embargo, para que esto funcione, debemos combinar la benignidad con el previo fruto del Espíritu que hablé la semana pasada, la paciencia, la disposición de permanecer firme. No siempre obtenemos resultados inmediatos. A veces tenemos que esperar mucho tiempo para recoger lo que hemos sembrado; ya sea bueno o malo. Pero la Escritura nos dice que lo que sembremos, eso también segaremos.
Mas adelante en el libro de Gálatas, Pablo enfatiza la necesidad de ser paciente, en el capítulo 6 versículo 9 dice:
9 Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.
Así que hay un intervalo, entre el tiempo cuando sembramos, y el tiempo cuando recogemos. Cuando usted trata a los demás como quiere que lo traten, no quiere decir necesariamente que ellos responderán de esta manera inmediatamente. En realidad tal vez parezca todo lo contrario. Pero Pablo dice que si tenemos paciencia y no desmayamos, segaremos lo que hemos sembrado.
La Biblia pone mucho énfasis en este principio; particularmente cuando se aplica a los pobres. La Biblia tiene bastante que decir sobre los pobres, más de lo que muchos cristianos modernos se dan cuenta. Por ejemplo en Proverbios 19, versículo 17 (LBLA) leemos:
El que se apiada del pobre presta al Señor, y Él lo recompensará por su buena obra
Puede ser que no pague el préstamo por mucho tiempo, pero un día lo devolverá con intereses. Y los intereses de Dios son altísimos. Nuevamente aquí vemos ese principio, sea benigno, trate a los demás como usted quiere que lo traten, y aunque parezca que ha dado y no ha recibido nada, recuerde que en realidad le ha hecho un préstamo a Dios. Y aunque la gente sea infiel, el Señor se lo devolverá.
Encontramos el mismo principio en Eclesiastés (LBLA), capítulo 11, versículos 1 y 2, en un sentido metafórico muy hermoso:
1 Echa tu pan sobre las aguas,que después de muchos días lo hallarás. [Reparte y espera la recompensa de Dios]2 Reparte tu porción con siete, o aun con ocho,porque no sabes qué mal puede venir sobre la tierra.
Yo sugeriría que “siete” es el número que representa deber/responsabilidad, y ocho significa que va más allá de su responsabilidad. Es lo que Jesús nos habló de la segunda milla. Entonces, Salomón dice: Cumpla con su deber, de a las personas lo que tiene que dar y un poquito más ¿Por qué? Porque no sabe el mal que vendrá sobre la tierra. En otras palabras, algún día, usted puede necesitar ayuda. Usted puede ser quien esté en una situación desesperada. Si ha dado y ayudado a otros, al llegar ese día Dios se encargará de cuidarlo como corresponde.
Lo que he dicho sobre la manera de tratar a otros es como queremos ser tratados se aplica a nuestras acciones como así también a nuestra actitud. Escuche lo que Jesús dice en Mateo 7:1 y 2;
1 No juzguéis para que no seáis juzgados.2 Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. Es decir mejor juzguemos a las personas compasivamente, si queremos que nos juzguen de la misma manera en el futuro.
Jesús dice en el Sermón del Monte, Mateo 5, versículo 7:
7 Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.
Si queremos recibir la misericordia de Dios, debemos mostrar misericordia a otros.
Hay un principio que he mantenido a través de mi vida cristiana, durante casi cuarenta años, es que yo necesito la misericordia de Dios. Nunca he ignorado eso. Siempre estoy consciente, continuamente de que necesito la misericordia de Dios. Por esa razón personalmente no me atrevo a negarle misericordia a otros, simplemente porque sé, que yo voy a necesitar la misericordia de Dios.
Pablo nos habla de esta misma actitud en Gálatas, capitulo 6, versículo 1, la cual debemos tener cuando un creyente ha cometido algún error y está en problemas, esto es lo que dice:
Hermanos , aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (LBLA)
Ser espiritual, no significa ser severo, legalista, y dogmático. Significa ser bondadoso con los que están en problemas. La razón por la que debemos actuar así con otros es porque las debilidades que están en ellos fácilmente podrían aparecer en nosotros.
He visto muchas veces a cristianos que juzgaron duramente a alguien que estaba en problemas; y al poco tiempo, el mismo que juzgó estaba en la misma situación. Es un tipo de ley. Escuche lo que Santiago dice en el capítulo 2, versículo 13:
Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio.
Si no eres misericordioso al juzgar a los demás, serás juzgado sin misericordia tú mismo. Otra versión de este versículo dice:
No habrá compasión para quienes no hayan tenido compasión de otros, pero si ustedes han sido compasivos, Dios será misericordioso con ustedes cuando los juzgue. (Traducción Viviente)
Así que usted podría ser juzgado por Dios. Hay cosas en su vida por la que Dios podría juzgarlo. Dios es un Dios de juicio, pero también es un Dios de misericordia, ¿Cómo puede asegurarse que recibirá la misericordia de Dios, y no su juicio? Teniendo misericordia de otros. Si ha sido misericordioso con otros entonces la misericordia de Dios triunfará sobre Su juicio en contra suyo.
Me gustaría resumir lo que es la benignidad. Es tratar a otros como quiere ser tratado o para decirlo de otra manera, es vivir en armonía con las leyes que gobiernan el universo; especialmente las leyes que gobiernan las conductas y las relaciones. En cierto sentido la benignidad es el interés propio revelado.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar de la sexta forma del fruto espiritual; el fruto de la bondad.

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