El fruto de la paciencia

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
9 min read
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con Ud. toda esta semana he estado compartiendo sobre el precioso tema del fruto del Espíritu Santo, en mis tres últimas charlas he hablado del fruto del amor, el fruto del gozo, y el fruto de la paz.
Hoy voy a hablar del fruto de la paciencia, la paciencia incluye dos aspectos distintos pero relacionados del carácter. El primero es la firmeza para resistir los problemas; el segundo es la lentitud en vengarse de las injusticias. Quiero decir eso nuevamente, el primer aspecto de la paciencia es la firmeza para resistir los problemas, el segundo aspecto, lentitud en vengarse de las injusticias. Sin estos dos estos aspectos la paciencia estará incompleta. Algunas personas son firmes para resistir los problemas, pero son muy rápidos para vengarse. Otras personas son lentas para vengarse, pero no son muy firmes en los problemas. Para tener el fruto completo del Espíritu, la paciencia verdadera que enseña la Biblia, usted tiene que combinar ambos aspectos: firmeza en los problemas, lentitud para la venganza.
Debemos entender que para entrar en el reino de Dios debemos sufrir muchas tribulaciones. Esto está declarado en la Escritura. En cierto momento en el ministerio de Pablo y Silas, cuando ellos visitaban las ciudades, nuevas personas venían a Jesús y se hacían discípulos del Señor, estos discípulos enfrentaban presión y persecución, en Hechos 14: 22, leemos lo que ellos hacían:
“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”
Observe aquí la palabra “es necesario”, ¿porque está esa palabra “necesario”? porque “es necesario que a través de mucha tribulación entremos en el reino de Dios”. ¿Qué hace la tribulación en nosotros para sea necesario? Bueno yo contestaría esto, la tribulación, los problemas o cualquier palabra que quiera usar, se hace necesario para que obre en nosotros los beneficios de la muerte de Jesús a nuestro favor. Lo que Jesús hizo en la cruz lo hizo de una vez y para siempre. Nunca tiene que volverse a hacer. Es una obra completa y perfecta. Pero no funciona en nuestras vidas con una experiencia momentánea. Los beneficios logrados para nosotros por la muerte de Jesús en la cruz es un proceso continuo de su obra en nuestras vidas. La tribulación es uno de los factores que desarrollan estos beneficios. Lo diré de esta manera, en la cruz Jesús murió al pecado por nosotros. Por lo tanto debemos reconocer su muerte, como si fuera la nuestra. Esto está dicho en Romanos 6:10 y11.
“Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado”… De la misma manera que Jesús murió en la cruz considérese muerto, porque la muerte de Él fue la suya. Así que ese es un hecho logrado y tan pronto lleguemos a entender podemos creerlo.
Sin embargo creerlo es una cosa. Ponerlo en práctica en el diario vivir, es otra cosa. Pablo dice en Colosenses 3:5, hablando a los cristianos:
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impurezas, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.”
Estamos considerándonos muertos, pero para que sea real, tenemos que matar a aquellas cosas que en nuestras vidas son la expresión de la antigua naturaleza. La paciencia es el aspecto del carácter que es producido en nosotros al hacerlo, es decir, es lo que se produce en nosotros al ejercitar en lo practico la muerte de Jesús a nuestro favor. Jesús murió al pecado. La meta de Dios es que nosotros deberíamos estar muertos al pecado. Esto se recibe por fe, pero se manifiesta en experiencia. Este ejercicio demanda paciencia. Sin la paciencia no podemos entrar en la plenitud de la provisión que Dios ha hecho para nosotros a través de la muerte de Jesús en la cruz.
Jesús estableció el patrón para adquirir paciencia, esto es dicho muy claramente en Primera de Pedro capítulo 2, versículos del 20 al 23, Pedro le habla principalmente a personas que están en un estado de esclavitud y con un amo. Pero el principio va mucho más allá, que el principio esclavo-dueño, el principio se aplica a todos los que somos creyentes. Esto es lo que dice:
“Pues ¿que gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís y lo soportáis, esto es ciertamente es aprobado delante de Dios. Note lo que Dios quiere, es que aun cuando somos castigados injustamente, que lo soportemos pacientemente. Eso es lo que Dios espera de nosotros. Las siguientes declaraciones son muy asombrosas; Pues para esto fuisteis llamados; ¿Para qué? Para soportar pacientemente el maltrato y el castigo injusto. Porque muchos cristianos dicen que fueron llamados a hacer varias cosas emocionantes, no mencionan el hecho de que hemos sido llamados para este propósito también. Pedro continúa diciendo: porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. Así que se requiere claramente de nosotros, que sigamos el ejemplo de Jesús de soportar los sufrimientos. Este ejemplo está enunciado en los versículos 22 y 23: El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; El fue completamente inocente. El no merecía ninguno de los sufrimientos que padeció. Pero dice: Quien cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.”
La manera en que Jesús respondía al sufrimiento y el trato injusto venia de su confianza en el Padre. El estaba preparado para encomendar su causa al Padre y no luchar por sí mismo. El soportó el maltrato, la acusación falsa, el rechazo, todo pacientemente sin responder, porque El confiaba en que su padre haría que todo esto redundara para su beneficio. Esto es paciencia. Cuando hemos alcanzado la paciencia, habremos renunciado al deseo de justificarnos o vengarnos por nosotros mismos. Siempre y cuando estemos ocupados justificándonos o vengándonos, cuando somos acusados injustamente, o si somos maltratados, entonces no hemos alcanzado aun, el fruto de la paciencia.
Pedro continúa con el mismo pensamiento en Primera de Pedro 4:1 y 2:
“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.”
Esa es una declaración asombrosa, “pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios”. Puede ver, que la cosa esencial es estar muerto al pecado. La provisión de que nosotros podríamos estar muerto al pecado ha sido hecha por la muerte de Jesús, pero vivirlo en nuestra experiencia demanda paciencia, y sin paciencia no lo podemos alcanzar.
¿Qué significa estar muerto al pecado? Yo sugeriría que se podría expresarlo de esta manera: Cuando están muerto al pecado, el pecado ya no tiene más poder sobre usted, el pecado ya no lo atrae; el pecado no produce ninguna reacción en Ud. Yo pienso que eso es progresivo. Yo conozco creyentes en quienes el pecado, ya no tiene poder. No son empujados al pecado por las presiones, pero aún les atrae. Hay un deseo en ellos que aun no ha muerto. Conozco a otros creyentes más maduros sobre quienes el pecado, ya no tiene poder, ni atracción, pero aun produce alguna reacción en ellos. Por ejemplo si alguien habla mal de Ud. hay algo en Ud. que se levanta y quiere pegarle, sino es con su puño, por lo menos con su lengua, pero cuando en verdad está muerto al pecado, entonces ya no hay mas reacción. Entonces estará libre para vivir por el resto de su vida haciendo la voluntad de Dios.
¿Cuál es la llave para lograr esta paciencia? Yo le sugiero que se encuentra al mantener sus ojos en Jesús, escuche lo que dice en Hebreos 12, versículos del 1 al 3:
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos (esos son los grandes creyentes del Antiguo Testamento) despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús (esa es la llave) el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.”
Jesús, supo que la única manera de tener gozo fue a través del sufrimiento. por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz el sufrimiento. Y la clave para esto es mantener nuestra mirada en Jesús, y seguirlo adonde él nos ha guiado.
Nuestro tiempo por ha terminado regresaré la próxima semana a la misma hora, para seguir con las cinco formas restantes del fruto del Espíritu: la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza.

*Download Transcript
*A free copy of this transcript is available to download, print and share for personal or church use.
Descargar PDFCódigo: RP-R009-105-SPA