El fruto de paz

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir sobre uno de los temas más hermosos de las escrituras, “El fruto del Espíritu”.
Ayer hablé del “fruto de gozo”; hoy voy a hablar de la tercera forma del fruto del Espíritu, “el fruto de paz”.
Desde el punto de vista negativo la paz implica el final, o la ausencia de conflicto, ciertamente no puede haber paz, donde hay conflicto. Pero para terminar el conflicto se requiere reconciliación. Es importante poder ver eso. Nosotros que estamos tan acostumbrados al mundo de hoy en guerras, tendemos a pensar que la paz viene cuando uno ha derrotado al otro. Pero en realidad eso no es paz. La paz verdadera viene solo cuando las dos personas, las naciones o los que estén en conflictos fueron reconciliados. Así que donde ha habido conflicto la paz es posible, solamente a través de la reconciliación entre dos enemigos, y quitando la guerra y la enemistad en sus corazones.
Un conflicto fue introducido en el universo originalmente por el pecado. Primero el pecado de Satanás, el ángel caído y luego por el pecado de la raza humana en la tierra. El pecado ha introducido varios tipos de conflictos. Hay conflictos entre Dios y el hombre; porque el hombre está en guerra con Dios, y no está en armonía con él. Pero también hay conflicto entre los hombres. Hay guerra, discordia y contienda en todas partes de la raza humana; en las familias, en las naciones, e internacionalmente. Para lograr la paz necesitamos tener reconciliación. La reconciliación fue obtenida por Dios de una vez y para siempre a través de la muerte de Jesús en la cruz. Pero sin la reconciliación que ha sido provista por la muerte de Jesús; no hay ninguna otra manera para conseguir la paz. Escuche lo que dijo el profeta Isaías en el capítulo 53:5; y yo creo que esta fue una perspectiva profética del sufrimiento de Jesús por nosotros, y dice:
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Note la frase central, el castigo de nuestra paz, fue sobre él. Mientras nuestros pecados e iniquidades no hayan sido enfrentados, no habría ni una posibilidad de paz, porque no hubo reconciliación. Pero Jesús pagó el castigo por nuestros crímenes. El llevó sobre sus hombros el castigo que nosotros merecíamos. De esta manera la justicia divina quedó satisfecha y se abre el camino para que entremos en esa relación de paz, una paz con Dios. Leeré nuevamente esa frase: El castigo de nuestra paz fue sobre él.
En Colosenses capitulo. 1, versículos 19 Y 20, Pablo habla del mismo tema, la reconciliación de Dios y el hombre; que fue alcanzada por la muerte expiatoria de Jesús en la cruz. Esto es lo que dice Pablo:
“Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”
El propósito de la muerte de Jesús fue la reconciliación. Dios hizo la paz a través de esto, del derramamiento de la sangre de Jesús. Solo con su vida, entregada por nosotros en sacrificio, fue posible que experimentemos la reconciliación con Dios.
La cruz tiene dos maderos, uno vertical y el otro horizontal. Cada madero representa una cierta relación. El madero vertical, el madero que va de arriba abajo, representa nuestra relación con Dios. Pero el madero horizontal representa nuestra relación con nuestro prójimo. Ahora, ambas relaciones fueron sanadas a través de la cruz. La reconciliación se extiende en ambas direcciones: Primero: de Dios al hombre, y segundo: entre los hombres.
Veamos primero la relación representada por el madero vertical. Pablo dice en Romanos 5:1,
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Una vez que hayamos sido absueltos de nuestra culpa por la muerte de Jesús, tenemos paz con Dios. La reconciliación ha sido alcanzada con Dios. Eso trae paz.
Veamos ahora el madero horizontal. La relación hombre con hombre. En Efesios 2: 14 y 15, Pablo dice esto de Jesús:
“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, [principalmente judíos y gentiles] derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz.”
Observe que aquí la paz está en un plano horizontal, entre un hombre y otro. Jesús con su muerte en la cruz, derribó las barreras que dividían y separaban a la humanidad e hizo que fuera posible la paz entre los hombres. Por eso la humanidad nunca puede conocer la verdadera paz sino es por medio de la cruz. No hay otro camino para la paz; ya sea para los individuos, para las familias, las naciones, o para toda la raza humana.
Escuche lo que Dios dice a la humanidad en Isaías 57, del 19 al 21:
“Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré. Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios para los impíos.”
Vea dos cosas, la paz lleva a la sanidad. Dios ofrece paz y luego dice “lo sanaré”. Esto es cierto en cada área de la personalidad humana: la mente, las emociones, y el cuerpo. La paz trae sanidad
Pero por otro lado no hay paz para los impíos, aquellos que permanecen tercos, rebeldes, obstinados, inflexibles, aquellos que rechazan la reconciliación de la cruz. No hay ninguna alternativa de paz para ellos.
Ya dije que la paz se logra por medio de la reconciliación. Sin embargo necesitamos entender que la paz es más que la ausencia de conflicto. Por supuesto, cuando hay conflicto no puede haber paz, pero el simple hecho de que se acaba el conflicto no significa que haya completa paz. La palabra hebrea para la paz es SHALOM. La palabra que hoy usan los judíos para saludarse. SHALOM; está relacionada con una raíz hebrea que significa: completar. SHALOM significa: totalidad, plenitud y bienestar. Ese es el significado completo de la paz. No es solo la ausencia de la discordia, sino que es algo muy positivo: totalidad, plenitud, y bienestar.
Quiero sugerirle que hay dos llaves para la paz. La primera, es el gobierno de Dios. En Isaías capítulo 9 versículo 7 encontramos la profecía dada para el Mesías:
“Lo dilatado de su imperio y la paz, no tendrá límite.”
Vea la relación que hay entre el gobierno de Dios y la paz. Observe que también el orden, el gobierno de Dios viene primero y luego la paz. Solo aquellos que están bajo el gobierno de Dios, pueden conocer la paz. Aquellos que rechazan el gobierno de Dios, nunca conocerán la verdadera paz. A menudo en la biblia se refiere al evangelio, como el evangelio del reino de Dios. Evangelio significa: Buenas nuevas ¿Cuál es la buena nueva? La buena nueva es que Dios está preparado para gobernarnos, él establecerá su reino sobre nuestras vidas, y cuando haga esto podremos tener paz. Pero sin el gobierno de Dios no puede haber paz.
La segunda llave para la paz es escuchar y obedecer la voz de Dios. En Isaías 48:18 Dios le habla a su pueblo, Israel. Les recuerda lo que pudieran haber tenido si le hubieran obedecido, esto es lo que dice:
“¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.”
¿Así que cuál es la llave, para la paz como un río? Atender a los mandamientos de Dios, escuchar lo que Dios tiene que decir, y luego hacerlo.
El mismo principio es reconocido en el nuevo testamento, en Juan capitulo. 10, versículo 27, Jesús habla de sus discípulos, de sus verdaderos seguidores, esto es lo que dice:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”
¿Cuál es la característica de un verdadero discípulo de Jesús? ¿Cuál es lo que marca a un verdadero discípulo? No es una etiqueta denominacional. No es ni siquiera cierto punto de vista doctrinal. Es esto: Mis ovejas oyen mi voz y me siguen.
¿Cuáles son las dos cosas que distinguen a un verdadero creyente, el verdadero discípulo de Jesús? Primero escuchar su voz, y segundo seguirlo y eso trae paz. Jesús dijo a los que hacen esto: La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da.
Me alegro, que no es la paz que el mundo da, porque no es muy duradera ni estable. Así que ¿Cuáles son los requisitos para la paz? Primero la reconciliación con Dios y el hombre por medio de la cruz. Segundo escuchar y obedecer la voz de Dios.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora para hablar de la cuarta forma del fruto del Espíritu, “el fruto de la paciencia”.

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