Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir sobre los preciosos y maravillosos Dones del Espíritu. En mis dos charlas anteriores traté sobre los 2 dones de revelación, “La palabra de sabiduría” y “La palabra de conocimiento”. Hoy voy a hablar de lo que falta sobre el don de revelación “La distinción o el discernimiento de espíritus”. Ambos términos se usan para referirse a este don de distinguir o discernir espíritus.

Primero trataré de definir lo que significa distinguir o discernir. Entiendo que esto es la habilidad para reconocer, identificar y distinguir entre varios tipos de espíritus que nos confrontan. Lo diré otra vez, es la habilidad para reconocer, identificar y distinguir entre varios tipos de espíritus que nos confrontan. Con relación a esto debemos recordar que el ministerio cristiano obra en la esfera espiritual. En Efesios 6:12, Pablo dice que nuestra lucha no es contra sangre y carne, o personas con cuerpo, sino contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Así que es esencial que estemos equipados para vencer a nuestros enemigos espirituales.

Los propósitos de este don, yo sugeriría que tienen 4 aspectos: Primero, quitar el velo que cubre el mundo espiritual invisible. El mundo con el que vamos a tratar si queremos ser eficaces.

Segundo, nos capacita para ver las cosas tal como lo ve Dios. En 1ra Samuel 16 versículo 7, “...El Señor dijo a Samuel: …pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón”. Este don de discernimiento o de distinción de espíritus, nos permite ir más allá de la apariencia exterior y ver la condición del corazón.

El tercer propósito del don es para protegernos del engaño. Nos recuerda que Satanás a veces viene al pueblo de Dios como un ángel de luz. Parece ser muy hermoso, muy bueno y sabio, pero su intención y su propósito son malignos y destructivos.

El cuarto propósito de este don es capacitarnos para diagnosticar los problemas de las personas y así poder ayudarlas.

Ahora, el don es el discernimiento de espíritus, este no es solo discernimiento de espíritus malignos. Hay varios tipos de espíritus que nos confrontan en el caminar cristiano. Mencionaré cuatro de ellos: Primero el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo. Es muy importante poder discernir el Espíritu Santo. Segundo, hay ángeles buenos y malos. Tercero, hay demonios o espíritus inmundos. Y cuarto, está el espíritu del hombre, el espíritu del ser humano.

Ahora quiero darle algunos ejemplos de la obra de este don en el Nuevo Testamento. Primeramente, en el ministerio de Jesús. En Juan, capítulo 1, versículo 47 y los siguientes, leemos como Natanael vino a Jesús y dice:

“Jesús vio venir a Natanael y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño.

¿Cómo sabía Jesús que no había engaño en Natanael?, no había ninguna manera externa de saberlo, pero Él discernió en Natanael un espíritu sin engaño, Natanael se asombró y dijo en el siguiente versículo:

48 “Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estaban debajo de la higuera, te vi.”

Jesús probablemente estaba predicando y Felipe estaba escuchando por allí en el fondo debajo de la higuera, pero Jesús mirando arriba de las cabezas de quienes estaban más acerca a él, vio su cara y discernió ese espíritu sin engaño. Natanael se asombró, pero Jesús le dijo que esto es solo el principio, versículo 51 dice:

Y le dijo: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.”

Jesús dijo en efecto que no solo discerniríamos espíritus humanos, sino que también espíritus angelicales. Y por supuesto más adelante en el Nuevo Testamento eso se cumplió varias veces. Por ejemplo, en Hechos capítulo 27, leemos sobre Pablo en el barco que estaba siendo azotado por la tormenta. No habían visto el sol o la luna o las estrellas por muchos días. Habían perdido toda esperanza para sobrevivir, pero un ángel de Dios vino a Pablo en el barco. Luego Pablo se incorporó y les habló a aquellos hombres animándolos y diciendo lo siguiente en los versículos 23 y 24:

“Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: «No temas, Pablo; has de comparecer ante el César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”.

El ángel vino a esa embarcación abatida por la tormenta, pero el único que estaba consciente de la presencia del ángel era Pablo. Pablo discernió lo que otros no pudieron ver, una presencia angelical en el barco.

Ahora, del ministerio de Pablo quiero darle un ejemplo de discernimiento de un espíritu maligno también, un ejemplo muy significativo e importante. Esto describe lo que sucedió cuando Pablo, Silas y sus acompañantes estaban en Filipos para predicar el evangelio en esa ciudad. Iban todos los días a cierto lugar de oración, pero había una esclava que los seguía y hacía declaraciones espirituales y dramáticas de ellos. Este es el registro de este acontecimiento en Hechos 16:16 – 18:

Y sucedió que mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando.

El espíritu de adivinación en el reino de Satanás es el que predice el futuro, el que le dice si usted va a ser rico o pobre, si se va a casar con una rubia o con una trigueña, si su madre o su tía se va a morir y cosas como esas, ese es el espíritu de adivinación, no es de Dios, es de Satanás. Luego dice en el versículo 17:

Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os proclaman el camino de salvación

Esto es muy significativo, lo que ella decía era absolutamente verdad. Ese es un ejemplo de Satanás viniendo como un ángel de luz. Sin embargo, ella no servía a Dios sino a Satanás. El propósito de Satanás era confundir a las personas de Filipos. Estaban acostumbrados a la adivinación, estaban acostumbrados a personas con espíritus malignos. Si Pablo y sus acompañantes hubieran aceptado a esta muchacha y su testimonio, las personas de Filipo hubieran llegado a esta conclusión: “Aquí hay otro ejemplo de lo que hemos estado acostumbrados por tantos siglos”. Pero Pablo no cayó en esta trampa. Mediante el discernimiento de espíritus, él identificó al espíritu como maligno y vemos en el versículo 18 que así fue como trató con él:

“Y esto lo hacía por muchos días; más desagradando esto a Pablo, [otra versión dice que Pablo estaba muy enojado, ¿sabe que a veces es válido enojarse?, enojarse contra el diablo no es pecado] … más desagradando esto a Pablo se volvió y dijo al espíritu [no a la muchacha sino al espíritu]: ¡Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella! Y [el espíritu] salió en aquel mismo momento.

Pablo discernió el espíritu maligno y luego lo echo fuera en el nombre de Jesús. Ese fue un punto crítico. Alborotó a la ciudad. Los propósitos de Satanás habían sido revelados y frustrados, y se enojó muchísimo, y produjo un tumulto sobrenatural en la ciudad. Esa era la respuesta de Satanás cuando sus astucias fueron revelados.

Ahora le daré un ejemplo similar de mi propia experiencia, en realidad esta instancia en mi vida se menciona en el libro de Catherine Marshall, titulado “Algo más”, sucedió cuando yo estaba ministrando en una iglesia en Chicago. Al final del servicio se me acercó una señora para pedir que orara por ella. Dijo que tenía problemas personales. El Señor me mostró, pienso, probablemente por medio de la palabra de conocimiento que ella había sido espiritista. Y le dije que no estaba preparado para orar por ella. Entonces se fue, pero regresó una semana después, ella me dijo: “He dejado de ser una médium, quiero que ore por mí”. Sentí que no podía rehusarme, yo no estaba seguro de su sinceridad, pero empecé a orar por ella y fue difícil.

Después de un tiempo me detuve por un momento. En esa pausa, ella empezó a mirarme tensamente y algo extraño en su mirada fija me dijo “Lo veo en un auto chocado contra un árbol y hay sangre”. Por un momento se me hundió el corazón y pensé: “que yo iba a estar en un auto que chocaría con un árbol”. Y entonces me di cuenta de que ese no era el Espíritu Santo. Ese era el espíritu de adivinación por el que ella operaba como médium. Y el enojo de Dios vino sobre mi y dije: “Espíritu de adivinación te rechazo, no acepto eso como mi destino, no voy a estar en un auto que chocará con un árbol, lo rehúso. ¡No lo aceptaré!”.

No creo que la mujer haya sido liberada. Por lo menos en ese momento no. Porque en realidad no creo que ella se había arrepentido de sus prácticas malignas. Pero en verdad creo que ese fue un momento decisivo en mi vida.

Cuando una persona va a un adivino y este predice algo malo sobre su vida, como sucede a menudo, si la persona dice: “Que terrible lo que me va a suceder”; en cierto sentido estaría aceptando el destino de Satanás para su vida, y si se somete a eso, muy probablemente se cumplirá. Lo que tenemos que hacer es aprender a identificar a Satanás aun en sus engaños, rechazarlo, apartarnos de él, volvernos a Dios, a la Escritura y al Espíritu Santo, y recibir el destino de Dios para nuestras vidas en lugar del destino de Satanás. En estos días es muy importante que podamos discernir, aun cuando Satanás viene disfrazado como ángel de luz.

Nuestro tiempo de hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora para continuar con este tema de los dones espirituales, hablaré del primero de los dones de poder, “El don de la fe”.

Como
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