Me alegro de estar nuevamente con usted, para compartir sobre el tema de los dones preciosos y maravillosos del Espíritu. En mi charla introductoria de ayer, expliqué cuatro propósitos básicos para los que Dios puso a nuestra disposición estos dones espirituales:

Primero, para dar lugar a la soberanía de Dios.

Segundo, para levantarnos más allá de nuestra capacidad natural.

Tercero, para confirmar nuestro testimonio en Cristo.

Cuarto, para que todos los creyentes puedan contribuir al bien común.

También expliqué que estos 9 dones, pueden ser divididos en tres grupos de tres dones cada unoEl primer grupo, los dones de revelación, la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia o conocimiento, la distinción o discernimiento de espíritus. Segundo están los dones de poder: fe, milagros y sanidades. Tercero, los dones vocales, los que operan por medio de los órganos vocales del ser humano, los dones de lenguas, interpretación de lenguas y profecía.

Hoy voy a hablar del primero de los tres dones de revelación: La Palabra de Sabiduría. Comenzaré leyendo en 1ra Corintios capítulo 12, versículo 8 (LBLA), donde Pablo menciona este don:

“Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu…”

Notamos que la palabra de sabiduría y la palabra de ciencia/conocimiento están muy juntas allí, la sabiduría y la ciencia o conocimiento están muy relacionados y aun así son muy diferentes. Y es muy importante ver la diferencia. Yo lo resumiría con esta simple declaración: La sabiduría es directiva, el conocimiento es informativo. El propósito de la sabiduría es darnos la dirección correcta. Esto se destaca en una declaración de Salomón en Eclesiastés capítulo 10, versículo 10 que dice:

“Si el filo del hacha se mella, y no se afila, hay que golpear con más fuerza.La sabiduría es provechosa, si se sabe dirigir”

Esa es la frase clave “La sabiduría es provechosa si se sabe dirigir”. El cuadro es de un hombre tratando de cortar un árbol con un hacha, pero esta no tiene filo, y el hombre está cortando en el lugar incorrecto, y simplemente gasta su energía y su tiempo. Pero la sabiduría te está diciendo “afila el hacha”, entonces la sabiduría muestra donde cortar el árbol y el resultado es el éxito. Así que las palabras claves que quiero que recuerde son: “La sabiduría es provechosa, si se sabe dirigir”.

La sabiduría y el conocimiento a menudo son interdependiente. Frecuentemente van juntos. Por ejemplo, una versión de Proverbios 15:2 dice: “La lengua del sabio hace grato el conocimiento”. Una cosa es tener conocimiento, pero otra cosa es tener sabiduría para usarla correctamente. Estoy seguro de que usted ha conocido personas que tienen muchos conocimiento pero no saben cómo usarlo. A veces usan el conocimiento para su propia destrucción. Pero la sabiduría hace el uso correcto del conocimiento.

Cada uno de estos dones es una palabra, una pequeñísima parte del total de la sabiduría o conocimiento de Dios. Dios tiene toda la sabiduría y todo el conocimiento, pero él no nos carga a nosotros con eso. Él nos imparte sobrenaturalmente, por medio del Espíritu Santo una “palabra de sabiduría”, “una palabra de conocimiento”, esa palabra en particular que necesitamos en un momento determinado.

Quiero ilustrar esto con un incidente en el libro de los Hechos. En Hechos capítulo 15, hubo un concilio realizado con todos los líderes de la iglesia en Jerusalén para determinar un problema muy agudo, qué requisitos debían requerirles a los gentiles que se convertían a la fe cristiana. Todos los grandes líderes estaban allí, Pablo y su grupo, Juan y su grupo, Santiago y sus seguidores. También estaban los judíos cristianos quienes estaban firmemente convencidos que los gentiles convertidos debían ser circuncidados y guardar la ley de Moisés. Hubo mucha discusión, y sin duda los temperamentos de las personas se estaban alterando y había un ambiente tenso. Y entonces Dios le dio una palabra de sabiduría a Jacobo, y dijo: “Varones hermanos, oídme”, y citó un pasaje del profeta Amós, sobre la restauración del tabernáculo de David y sobre los gentiles que buscaban a Dios, aquellos gentiles sobre los que había sido invocado el nombre del Señor, y él aplicó este pasaje de Amós a su situación presente, y esto fue lo que dijo en Hechos 15:19 y 20:

“ Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.”

Allí hay una definición clara y simple. Todo lo que debía ser requerido de los gentiles conversos, era que se abstuvieran de cuatro cosas: ídolos, fornicación, comida de animales estrangulados y comida con sangre. Eso ha tenido un impacto profundo y vital en la subsiguiente historia de la iglesia.

Quiero que vea los resultados que fueron logrados por esta palabra de sabiduría: Primero, la mente de Dios fue revelado a su pueblo. Habían estado buscando a tientas, argumentando y discutiendo. Pero a través de esta palabra de sabiduría dada por Jacobo, llegaron a un entendimiento claro de lo que Dios requería de ellos en ese punto decisivo en la historia de la iglesia.

Segundo, la palabra de sabiduría produjo una armonía total en el pueblo de Dios. Leemos en los versículos siguientes el relato de cómo terminó el concilio y se utiliza la frase “Entonces pareció bien” 3 veces. Hechos 15:22 “Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia…” - esta fue una decisión unánime de toda la iglesia. Hechos 15:25, escribieron una carta a los cristianos gentiles diciendo: “… nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo”. Note que la palabra de sabiduría los unió en común acuerdo, a un solo pensamiento, el pensamiento de Dios. Y luego en Hechos 15:28, dijeron nuevamente: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros…”. Sabían que ya no estaban buscando a tientas o simplemente discutiendo en un nivel humano, sino que habían recibido el pensamiento de Dios impartido por el Espíritu Santo. Y eso les dio dirección clara y unidad total que fue esencial para el progreso de la obra de Dios.

Le he dado ese ejemplo de la palabra de sabiduría, de lo que podría llamar un contexto a gran escala, la reunión de los líderes de toda la iglesia en Jerusalén. Pero la palabra de sabiduría también puede operar a un nivel muy íntimo y personal como lo he aprendido en mi propia experiencia. Así que quiero dar un ejemplo de una palabra de sabiduría dada a mi familia en un momento crítico en el pasado, cuando nuestras vidas estaban en peligro y no sabíamos que hacer. El Señor nos dio dirección con una palabra de sabiduría.

En ese tiempo, en 1948, mi primera esposa Lidia y yo, vivíamos en el sector judío de Jerusalén con nuestras 4 hijas menores adoptivas, dos eran judías, una árabe, y la otra inglesa. Jerusalén había sido sitiada por mucho tiempo por los ejércitos árabes y estaba bajo fuego de artillería, el suministro de alimentos había sido cortado, era una ciudad enteramente sitiada. Entonces las Naciones Unidas impusieron un breve cese al fuego. Y teníamos que saber cuál era la voluntad de Dios para nosotros durante ese intervalo de cese al fuego. Así que justo antes del final de ese periodo, nos reunimos con nuestras 4 hijas pequeñas y les dijimos que íbamos a orar y pedir que Dios nos muestre qué hacer. Nos arrodillamos en la sala, y recuerdo que podía ver los marcos de las ventanas que estaban despedazadas por las explosiones y los disparos de los rifles. Era una situación muy fea y triste. Empezamos a orar juntos y cuando terminamos, nuestra pequeña hija árabe, a quien mi esposa llama Kirsten, se paró y le dijo simplemente a mi esposa, como si estuviera describiendo algo que hubiese comido, dijo: “Mamá, estábamos orando y vi un camino muy angosto y tenía una barricada, pero cuando estaba mirando vino un ángel y quitó la barricada y después de eso, el camino quedó abierto y vi que cuando al principio era muy angosto el camino empezó a hacerse más y más ancho.” Quiero decir que Kirsten, aunque solo tenía 11 años era una niña muy espiritual y tenía una relación personal muy cercana con el Señor.

Esa visión que Dios le dio a Kirsten respondió nuestro problema. Desde ese momento sabíamos que era la voluntad de Dios que dejáramos Jerusalén, porque aunque no había ninguna manera humana para dejar la ciudad, nos impartió fe y empezamos a actuar en fe sabiendo que Dios nos había mostrado que él abriría el camino.

Me tomaría muchísimo tiempo describir lo que sucedió en las siguientes 48 horas. Muchas frustraciones, preocupaciones, problemas y necesidades interminables, pero yo sabía todo ese tiempo por esa palabra de sabiduría que Dios abriría el camino. Con seguridad Él lo hizo. Y asombrosa y dramáticamente en el último convoy que salió de Jerusalén, antes de que se reanudaran las luchas nuevamente, en el último vehículo del convoy, mi esposa, yo y mis cuatro hijas, salimos de Jerusalén. El Señor hizo lo que nos mostró a través de Kirsten que El haría. El había movido la barricada y abrió la puerta. Y muy posiblemente eso nos salvó la vida. Quién sabe cuáles hubieran sido las alternativas. Pero siempre le doy gracias a Dios cuando me acuerdo y veo su fidelidad y como El proveyó para nosotros a través de esa pequeña niña árabe.

Además doy gracias que esa niña estaba tan cerca del Señor y tan abierta al Espíritu Santo, que Dios podía hablarnos a través de ella.

Ese es solo un ejemplo de cómo la palabra de sabiduría obró en nuestra familia y resolvió nuestro problema y probablemente salvó nuestras vidas. Al terminar esta charla solo quiero animarle, no se imagine que estos dones del Espíritu son irreales, o que son cosa de un pasado muy remoto, sino que están disponibles ahora si abrimos nuestro corazón a Dios y caminamos cerca de Él.

Nuestro tiempo de hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar del segundo don de revelación “La palabra de conocimiento”.

Como
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