Me alegro de estar, nuevamente con usted.

Esta semana hemos conversado sobre nuestra relación con Dios. Hemos visto, que nuestra única base permanente para esa relación es un pacto, y cuando las dos partes entran en un pacto, cada una de ellas entrega su vida por la otra; cada una se da a sí misma y pone a la disposición de la otra todo lo que posee. Vimos particularmente la manera en que Dios y Abraham entraron en un pacto, y como resultado Abraham se convirtió en “el amigo de Dios”.

Hoy quiero hablar de otro resultado en el desarrollo de un pacto;” la unión con Dios”. El patrón de esa unión que la Biblia usa es dentro del contexto del matrimonio. Hay varios pasajes dentro de la Biblia, donde se usa la figura del matrimonio para expresar la clase de relación que Dios desea con su pueblo. Miremos algunos de esos ejemplos.

Antes mencionaré brevemente, algunos ejemplos en el Antiguo Testamento sobre el trato de Dios con Israel. El lenguaje usado en las escrituras cuando Dios redimió a Israel y lo sacó de Egipto e hizo pacto con ellos; dice que El se convirtió en el esposo de Israel. La relación de pacto que estableció fue tomar el papel de un esposo para su pueblo. Como resultado, la desobediencia y particularmente la idolatría de Israel es anunciada por los profetas como adulterio. Esto fue equivalente al rompimiento de una relación matrimonial. Fue como una esposa infiel a su marido.

Más adelante, la Biblia habla proféticamente de la restauración de Israel a favor de Dios, indicando que esa restauración culminará al establecerse un nuevo pacto, entre Dios e Israel, y la restauración de la relación matrimonial. Por ejemplo en Oseas, Cap. 2:20, hablando de la restauración de Israel, dice Dios:

“Te desposaré conmigo en fidelidad;”

La palabra desposar se usa en relación con el matrimonio. Otra vez, hablando de la misma restauración de Israel, en Isaías 62:5, dice:

“como se regocija el esposo por la esposa, tu Dios se regocijará por ti”

Vemos que la relación de pacto de Dios con su pueblo es análoga al pacto en el matrimonio. Para algunas personas esto es algo difícil de apreciar, de que Dios quiera una relación tan íntima y personal con su pueblo. Creo que esto se debe al trasfondo religioso y eclesiástico en que han crecido; casi les repele pensar en algo íntimo y personal. En mi caso que soy de trasfondo británico, esencialmente cuando era un joven vivía en un hogar moralmente bueno, tenía buenos padres, y buenos abuelos; pero nadie hablaba de las cosas realmente íntimas. No se hablaba de tener una relación con Dios; un esposo y esposa no mostraban realmente cariño, o amor en público. Era algo que se mantenía oculto en alguna esquina, o en alguna parte, y no se hacía público. Por lo tanto, cuando yo conocí al Señor de una manera personal, al principio no me fue fácil entender cuan intima es la relación que Dios quería tener conmigo. No obstante el Nuevo Testamento usa el mismo tipo de lenguaje; la verdad es que va más allá que el Antiguo Testamento en este aspecto, por ejemplo en Efesios 5:25 y 27, Pablo dice lo siguiente:

“Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella;… a fin de presentársela así mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga, ni cosa semejante, así que fuese santa y sin mancha.”

La analogía es bien clara. Así mismo como un marido ama a su esposa así ama Cristo a la iglesia. La clase de relación que un marido desea de su esposa es la misma que Jesús desea de la iglesia. La culminación de la relación entre Cristo y su iglesia es las bodas del cordero. En Apocalipsis 19:7 dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del cordero, y su esposa se ha preparado;”

En este aspecto, la responsabilidad suprema de la iglesia es prepararse para la unión matrimonial con Cristo. Esto es muy significativo y solemne, y creo que solo los que se han preparado serán incluidos, pues dice específicamente: “su esposa se ha preparado”. Me pregunto si eso se aplica a su vida, ¿Se da cuenta de la relación intimida que Cristo anhela tener con usted? ¿Se imagina esa relación de amor con usted? Si se ha dado cuenta que la boda de unión con el cordero será el clímax de toda la historia ¿Se está preparando para ese evento?

He estado diciendo que Dios desea una relación con su pueblo análoga a la relación matrimonial de un esposo y una esposa, pero hasta este punto he hablado del pueblo de Dios colectivamente. Ahora quiero ir un paso más adelante. Quiero decir que el Nuevo Testamento revela claramente, que Dios desea una relación con cada individuo análoga a esa relación matrimonial. Voy a leer de 1ro de Corintios 6, los versículos del 16 al 18;

“O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella, por que dice: los dos serán una sola carne; pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación.”

Ahora podemos ver bien la analogía, aunque sean dos relaciones diferentes; una en la carne y la otra en el espíritu. En la carne un hombre puede unirse a una prostituta y ser un cuerpo con ella; por otra parte, por el Espíritu, un hombre por medio de la fe se puede unir con Dios y ser un Espíritu con Dios. Está bien claro, la relación sexual en la carne entre un hombre y una mujer es usada para describir la relación que Dios desea con un creyente en el espíritu. Si somos demasiados piadosos y rehusamos a ver la implicación evidente de esa analogía, creo que no hemos descubierto, lo que Dios quiere comunicarnos en este mensaje.

Ahora bien pienso que tiene un gran significado lo que dice Pablo, que quien se une con el Señor, es un solo espíritu con él; en cierto sentido, la iniciativa es del creyente. El creyente es quien se une con el Señor. El Señor no se une hasta que el creyente se acerque a Dios para esa unión. Luego dice que es un espíritu con él, el espíritu del hombre puede unirse a Dios. Jesús dijo que los verdaderos adoradores deben adorarle en espíritu y en verdad. Hay una relación con Dios que un hombre, una mujer o cualquier creyente puede tener en el espíritu, que es análoga a una unión matrimonial. Es un compromiso total.

Dios establece el requisito de un pacto, de un compromiso total, aun en el matrimonio de los seres humanos. Dios no reconoce como matrimonio lo que no procede de un compromiso, de una entrega total. Dios no reconoce los matrimonios a prueba o las relaciones que estén probando. Quiero que vea claramente es esto; Dios no tiene relaciones de prueba con creyentes; Dios no se da a si mismo a los que no se entregan. Si Ud. desea esa clase de relación íntima y personal, entonces tiene que entrar en un pacto con Dios, basado en un compromiso y entrega total con él.

Lamentablemente muchas de las iglesias de hoy, están llenas de gente que nunca han hecho esto. Hay muchas cosas que la gente hace, con la esperanza de alcanzar es clase de relación, pero no logra; no sería posible enumerar todos los sustitutos religiosos que la gente ha producido para no entrar en esta clase de compromiso con Dios. Mencionaré solo unos pocos: La gente habla de tomar decisiones, de firmar una tarjeta, de darle la mano al predicador, de unirse a un grupo, de tener su nombre en la membrecía de una iglesia, bautizarse o confirmarse, y muchas, muchas otras cosas que la gente habla en este contexto.

Ahora quiero que quede bien claro, que yo no creo que haya algo de malo con ninguna de estas cosas, cuando están dentro del contexto adecuado; pero ninguna de ellas es una garantía de la relación con Dios que hemos hablado. No hay sustituto para un compromiso y entrega total con Dios; Dios no le ofrece una unión tentativa. Dios no está a prueba. Dios se comprometerá solo con aquel que se comprometa con él. La base de esa relación es un pacto. La base de un pacto es un sacrificio. Es la entrega de una vida, es rendir mi voluntad, mis posesiones, mis ambiciones, todo lo que aprecio; y despreciar todo lo que se interponga entre Dios y yo. El Señor dice que él es un Dios celoso. La palabra celoso, lo dice dentro del contexto de una relación matrimonial. Cuando Dios dice que Él es un Dios celoso, significa que si Ud. quiere estar casado con él, nada en su vida puede tomar preferencia sobre Él, Él lo demanda todo y no acepta otra cosa.

Voy a terminar diciendo esto, el requisito esencial para ser esa esposa es establecer primero esta relación individual con el Señor.

Nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré la otra semana de lunes a viernes a la misma hora. La próxima semana hablaré nuevamente sobre este tema de las relaciones, pero en el nivel humano, hasta entonces.

Como
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