Relacion Con Dios (Parte 3)

Derek Prince
*First Published: 1979
*Last Updated: marzo de 2026
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Me alegro de estar nuevamente hoy con Ud., esta semana estoy enfocando el tema de las relaciones personales, y particularmente lo que significa tener una relación personal con Dios.
Ayer expliqué que hay una sola manera o fundamento sobre el cual Dios entra en una relación permanente con el hombre. Es mediante un pacto basado en un sacrificio, dicho con sencillez, la relación con Dios tiene que basarse en un Pacto, y un Pacto tiene que basarse en un sacrificio.
Hoy quiero hablar del pacto que Dios hizo con Abraham, en Génesis Cap. 15. Este es un cuadro hermoso y detallado, que muestra la manera en que Dios entra en un pacto con el hombre. Comenzaré leyendo los vers. 6 al 18 de éste capítulo:
Y Abram creyó en el Señor, y Él se lo reconoció[g] por justicia. 7 Y le dijo: Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra para que la poseas[h]. 8 Y él le dijo: Oh Señor Dios[i], ¿cómo puedo saber que la poseeré? 9 Él le respondió: Tráeme[k] una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón. 10 Él le trajo todos estos y los partió por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra; mas no partió las aves. 11 Y las aves de rapiña descendían sobre los animales sacrificados, pero Abram las ahuyentaba.12 Y sucedió que a la puesta del sol un profundo sueño cayó sobre Abram, y he aquí que el terror de una gran oscuridad cayó sobre él. 13 Y Dios dijo a Abram: Ten por cierto que tus descendientes[n] serán extranjeros en una tierra que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos cuatrocientos años. 14 Mas yo también juzgaré a la nación a la cual servirán, y después saldrán de allí con grandes riquezas[p]. 15 Tú irás a tus padres en paz; y serás sepultado en buena vejez. 16 Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos. 17 Y aconteció que cuando el sol ya se había puesto, hubo densas tinieblas, y he aquí, apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades de los animales. 18 En aquel día el Señor hizo un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia[r] he dado esta tierra,desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates:
Esta es una descripción fuera de lo común. Algo que solo en la biblia podemos encontrar, la manera en que Dios, entra en relación con un hombre basado en un pacto. Un pacto que requiere de un sacrificio,
Voy a señalar ciertas cosas en este pasaje. Todo comenzó cuando Abraham preguntó ¿Cómo podría saberlo? La respuesta de Dios fue que hizo un pacto, es necesario comprender esto, que el compromiso final de Dios de hacer lo que Él ha prometido está en un pacto. Una vez que Dios hace un pacto, ya no queda más nada que Él tiene que hacer. El pacto es el compromiso final.
Luego debemos de considerar lo que sucedió con estos sacrificios; Abraham tuvo que matar los animales, cortar sus cuerpos en dos, y caminó entre los sacrificios. Y lo más sobresaliente es que Dios mismo en esa antorcha de fuego vino del cielo, y también caminó entre los sacrificios. Así el pacto fue establecido o como dicen en hebreos: Así se hizo o cortó el pacto, cuando las dos partes pasaron por las piezas del sacrificio. ¿Cuál es su significado? El sacrificio representa la muerte de cada una de las partes. Cuando cada uno pasó por entre los sacrificios, estaba diciendo en esa historia, “esa es mi propia muerte; en este punto entrego mi vida, ahora que he entrado en este pacto, ya no vivo para mí, sino para aquel con quien he hecho pacto”.
Ayer dije basado en la epístola de los Hebreos, que un testamento no se pone en vigor mientras vive el testado; se necesita morir para que el testamento (o el pacto) sea válido. Ahora piense en el horno humeante y la antorcha de fuego. Que oscuridad la que vino sobre Abraham en ese momento; no solamente la oscuridad de la noche, sino del humo que salía del horno; en medio de esa oscuridad hubo uno que trajo la luz; estaba en la antorcha de fuego; ésta antorcha nos recuerda a los siete candeleros que estaban ante el trono de Dios, que Juan vio en Apocalipsis Cap. 4, es Dios en la persona del Espíritu Santo. Dios mismo había descendido y pasó entre las piezas del sacrificio. Que tremendo es que Dios haya ido a tal extremo y ser tan definido y especifico; y en cierto sentido, tan accesible, para entrar en una relación personal con un hombre.
¿Cuál es el significado de ese sacrificio? ¿Qué quiere decir entre las mitades de los animales? ¿Qué estaba diciendo Dios a Abraham? Y ¿Qué estaba diciendo Abraham a Dios? La verdad, es que cada uno, a este punto, renunciaba a su vida a favor del otro; cada uno decía, “De aquí en adelante, mi vida no tiene un lugar primordial; tu vida es más importante que la mía; voy a vivir para ti. Renuncio a mi propia vida”.
Regresemos un momento, a la descripción del Señor y Abraham, estableciendo un pacto. Quiero extraer algunas lecciones, las lecciones que hoy son pertinentes en nuestra relación con Dios para su vida y la mía: First of all, our total spiritual experience includes times of darkness. El cristianismo no es una religión que funciona solamente en los tiempos favorables, cuando las cosas marchan bien, y todo parece correcto. Christianity is a religion for all seasons.
Abraham no se había echado para atrás, ni era un creyente débil, o inmaduro, era un seguidor firme y comprometido con el Señor. Sin embargo pasó un tiempo de oscuridad, y en la vida de todo creyente comprometido, habrá tiempos de oscuridad. Si Ud. está atravesando uno de estos tiempos ahora, quiero darle una palabra de aliento. No asuma que le ha fallado a Dios, que se ha apartado de Dios, o que Dios le ha fallado. Dios tiene confianza en Ud. en medio de esa oscuridad. Tal vez, si usted fue un cristiano joven e inmaduro, Dios, podría no confiar en Ud. Recuerde que la oscuridad es parte de la experiencia total de cristiano; pero hay algo en el cristianismo, que lo hará pasar la oscuridad victoriosamente.
Segundo, el horno habla del sufrimiento, habla del fuego purificador de Dios. En varios lugares de las escrituras, el horno o el fuego, es un tipo de sufrimiento intenso; por ejemplo Dios dijo a Israel, en Isaías 48:10,
“He aquí, te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol [horno] de la aflicción”
Ud. dirá ¿Por qué tengo que estar en este horno? y Dios le responderá, porque el horno hará por ti lo que ninguna otra cosa podrá hacer.
En Malaquías Dios prometió a los descendientes de Leví, sus sacerdotes, que él los refinaría como a la plata y como al oro. Y cuando Dios quiere formar a un sacerdote, lo pone por el horno refinador de la aflicción. Abraham también tuvo que pasar por esa experiencia del horno. En cierto sentido, era un anticipo de la aflicción que su pueblo iba a pasar en Egipto. Me parece que Dios le dio a Abraham este anticipo, para que como padre pudiera gustar, de lo que sus hijos iban a sufrir. Recuerde pues que el horno de la aflicción, no quiere decir que Ud. esté fuera de la voluntad de Dios; significa que la aflicción, está haciendo algo en Ud., para refinarlo y purificarlo como ninguna otra cosa lo puede hacer.
Repito esta palabra hermosa que Dios le dio a Israel: “He aquí, te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol [horno] de la aflicción”. Como usted responda cuando esté en el horno, determinará la manera en que Dios tratará con Ud.
La tercera y última lección es ésta; en medio de la oscuridad, la antorcha de fuego, que es la presencia sobrenatural de Dios, ilumina solo una cosa, los emblemas del sacrificio; que son los fundamentos del pacto. En otras palabras en tiempos de gran oscuridad, podría ser que Dios no ilumine nada para Ud. Y solo le hará saber, el porqué está allí, y lo que sucederá después; pero siempre iluminará una cosa, el sacrificio, que es el emblema del pacto. Dios quiere que Ud. llegue a experimentar, una confianza absoluta, en el pacto que él hizo con Ud., que no hay nada más que Dios pueda hacer para ese compromiso, nada más que ese pacto establecido
Me recuerda a las palabras de Pablo en Romanos 8:32:
“El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas?”
Este es el último sacrificio. Es la muerte de Jesucristo, el hijo de Dios, por nuestros pecados. Y si UD. no puede ver ninguna otra cosa, y si hay oscuridad alrededor suyo; mientras Ud. pueda ver ese sacrificio: Que Cristo murió por Ud. entonces Ud. sabe que Dios está de parte suya. Pablo dice también en Romanos 8:31
“Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”
Es una buena pregunta, como saber, si Dios está con nosotros. Se puede hacer de esta manera haciendo el compromiso con Dios; así como Dios ha hecho con Ud. Y en ese compromiso, Dios lo recibirá en una relación de Pacto.
Bien, nuestro tiempo de hoy ha terminado; regresaré mañana a la misma hora y mi tema será “La amistad con Dios”. Desarrollaré la relación entre Dios y Abraham, después que hicieron este pacto.

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