Me alegro de estar con Ud. nuevamente, esta semana estoy enfocándome en las relaciones personales; comencé con un vistazo a la cruz, el gran símbolo de la fe cristiana, diciendo que las dos vigas de la cruz, la vertical y la horizontal, simbolizan, dos direcciones diferentes de relación; la vertical habla de la relación con Dios, y la horizontal de la relación con el pueblo de Dios.

Hoy quiero hablar específicamente de la viga vertical, la relación personal con Dios. Estaré explicando el único fundamento en la que se basa Dios para entrar en tal relación con el hombre; comenzaré leyendo el Salmo 50, los primeros cinco versículos;

El poderoso Dios, el Señor, ha hablado, y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.  Desde Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.  Que venga nuestro Dios y no calle; el fuego consume delante de Él, y a su derredor hay gran tempestad.Él convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo, y dice: Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio

Esto es una mención clara del regreso personal de nuestro Señor Jesucristo en gloria y poder al final de este tiempo. El propósito principal del que se habla es reunir a su pueblo y lo dice de ésta manera: “Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio”. Hay una definición muy importante aquí, ¿Quiénes son sus santos? ¿Quién es realmente Su pueblo?, la respuesta que da, ésta escritura es: los que han hecho conmigo pacto con sacrificio; literalmente en Hebreos dice: Los que establecieron mi pacto con un sacrificio; dicho en otras palabras, los santos, los que pertenecen realmente a Cristo son aquellos que entraron en una relación con Dios, con base en un sacrificio. Se refiere a una relación de pacto, y ésta es la única relación que Dios acepta, un pacto basado en un sacrificio. Si buscamos en la historia de la Biblia, veremos que cada vez que Dios quería establecer una relación permanente con el hombre, lo hacía mediante un pacto, que se basaba en un sacrificio; Así hizo pacto con Noé, con Abraham, con Israel, y así es como Dios hizo pacto también con su iglesia.

La descripción para establecer este pacto entre Jesús y su iglesia está en Mateo Cap. 26, vers. 27 y 28. Es la conclusión de la ultima cena y dice así:

Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo[a] pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados

Vemos aquí que la única manera para entrar en el pacto es tomando la copa, que es la sangre del pacto. Jesús es bien claro; bebed todos de ella, es decir, no hay otra manera de entrar en un pacto conmigo sino es por la sangre que habla del sacrificio. El sacrificio del nuevo pacto es la muerte de Jesús. Es importante que entendamos este aspecto de la muerte de Jesús, como un sacrificio. Realmente fue el sacrificio, que terminó con todos los sacrificios mencionados en la Biblia. Esto esta claramente declarado en Hebreos Cap. 9 vers. 26, hablando de Jesús dice:

Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez, para siempre por el sacrificio de sí mismo, para quitar de en medio el pecado.

Otra vez en Hebreos 10: 12 dice:

pero Cristo habiendo ofrecido una vez y para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.

Ud. ve la verdad que sale a la luz, para tener una relación con Dios es necesario hacer un pacto, y este pacto tiene que estar fundamentado en un sacrificio. Sin sacrificio no hay pacto, sin pacto no hay relación con Dios. El Nuevo Pacto, el Nuevo Testamento, está basado en el sacrificio de Jesús, él es el sacrificio final, y todo suficiente para nuestros pecados. Su sangre: es el emblema del pacto.

Volviendo a Hebreos, Cap. 9, vers. 16 y 17 (LBLA), leemos lo que dice allí de un pacto:

Porque donde hay un testamento[s], necesario es que ocurra la muerte del testador.17 Pues un testamento es válido solo en caso de muerte, puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador

La aplicación es sencilla y práctica, para entrar en el pacto tenemos que entregar la vida. No hay relación de pacto sin entregarse una vida. Jesús estableció el patrón y para entrar en un pacto con él, tenemos que seguir el patrón que él estableció. El entregó su vida por nosotros, pero el pacto se completa cuando nosotros a cambio entregamos nuestra vida por él.

En Mateo 16:25, (LBLA), Jesús dice:

Porque todo el quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

La alternativa que Jesús presenta es muy importante. Se pierde una vida, pero se gana otra; Jesús nos dice: “Tengo una vida para que tu encuentres. Es una vida de seguridad, en la relación de mi pacto, pero para encontrar esa nueva vida, en relación de pacto conmigo y mi pueblo”, Jesús dice, “primero tiene que perder su vida; tiene que entregarla”.

Recuerde lo que dice Hebreos; que un testamento es válido solo en caso de muerte. Esta es la demanda más radical del Evangelio. Muchas veces ha sido diluida y hasta ignorada. Pero no puede existir una relación personal con Dios, aparte de un pacto. Y un pacto no tiene validez hasta que quien lo haga entregue su vida. Jesús entregó su vida y rindió todo por nosotros, y si nosotros queremos, entrar en un pacto con él, también tenemos que entregar nuestra vida. No estoy hablando ahora, primordialmente de morir físicamente como mártir, aunque a eso se refiere también, y pudiera ser que algunos de nosotros tengamos que hacerlo. Me refiero a que tenemos que cederle todo a lo que estamos aferrados; significa soltar todo y decirle a Jesús: “Aquí estoy, recíbeme tal y cual soy, sin reservas de ninguna clase, sin dejar nada, entrego mi vida completamente; la pierdo y confío en ti, para que me la des dentro de la relación de pacto, la vida nueva que has prometido”.

Hay muchas declaraciones radicales, en el Nuevo Testamento, que acostumbramos a dejar de lado. Jesús dice en Lucas 14:33;

De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo;

note las palabras, “no puede”. A veces pienso que los cristianos de hoy interpretan esto como: “es difícil, pero hay una manera”. El no dice eso. Sin embargo, El si quiere decir: no hay manera; no hay manera para ser mi discípulo, a menos que renuncia a todo lo que tiene; no se puede llevar, nada consigo y entrar en el reino de Dios. Jesús dijo: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino … y pocos son los que la hallan”; ésta es una solemne advertencia.

En una ocasión, Jesús habló en los evangelios de pasar por el “ojo de una aguja”, habló de pasar un camello por el ojo de una aguja. Muchos no se dan cuenta de la realidad de esta ilustración.

Cuando yo era un muchacho habían hombres, que todavía se acordaban de la entrada a Jafa, en el muro de Jerusalén, había una puerta muy grande que estaba abierta durante el día, pero cerrada siempre por la noche; después de cerrarse, si un viajero con su camello quería entrar, nunca habrían las hojas grandes de la puerta, por temor a exponerse a algún enemigo, pero había una puerta más pequeña, que formaba parte de la puerta grande; era lo suficientemente grande, para admitir a un camello, pero sin su carga, sin su jinete, y su aparejo; el camello tenía que arrodillarse y pasar con mucha dificultad por esta entradita.

Jesús decía que así es si uno quiere entrar en el reino de Dios; tiene que ser como ese camello, tiene que quitarse el jinete, tiene que despojarse de toda su carga y aparejo, tiene que soltar todo lo que ha tenido agarrado y de rodillas apenas, si podrá entrar por la puerta estrecha.

así se entra al reino de Dios y ésa es la base del pacto, entregar la vida, igual que Jesús hizo cuando entregó su vida por nosotros y estableció el patrón. Nuestra responsabilidad es seguir el patrón.

Voy a decirlo de otra manera. El fundamento para la relación que Jesús quiere tener con Ud. se resume de ésta forma; un compromiso con Dios que sea directo, personal, total y sin reserva. Voy a repetir ésta frase porque quiero que le quede grabada: Un compromiso con Dios que sea directo, personal, total y sin reservas.

Pero se terminó nuestro tiempo de hoy, regresaré mañana a la misma hora, para continuar con éste tema de la “Relación de pacto con Dios”, mañana estaré hablando de la relación de pacto, que Dios estableció con Abraham, en Génesis, Cap. 15, es una historia muy hermosa y detallada de la manera en que Dios entra en un pacto con un hombre.

Como
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