Me alegro de estar otra vez con Ud. en el comienzo de una nueva semana en la que estaré compartiendo las verdades que la vida me ha enseñado; estas verdades pueden hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso de su propia vida, como lo han hecho en la mía.

Hoy y durante el resto de la semana estaré tocando uno de los temas más importantes de la vida, ¿Cómo establecer relaciones exitosas? Nuestro mundo de hoy está lleno de personas que han desarrollado sus capacidades para manejar cosas, toda clase de cosas, autos, radios, motores, computadoras, impresoras, instrumentos científicos, y por supuesto dinero; una lista infinita, pero no saben cómo tratar con la gente. Sus vidas despliegan una sucesión de relaciones rotas. En última instancia, si tiene éxito en todo lo que toca, pero no sabe tratar con la gente, su vida será un fracaso en lugar de un éxito. Aunque la llave para tener relaciones exitosas no está lejos de Ud. Esta se encuentra, como respuesta a muchos otros problemas de la vida, en ese único e inexhaustible libro: LA BIBLIA.

Lo primero que quiero comunicarle es que el cristianismo, es principalmente una religión de buenas relaciones, y no tanto de doctrina; para muchos cristianos la prueba principal, de que alguien es correcto o incorrecto, radica en que si uno tiene la buena doctrina. No estoy subestimando la importancia de la doctrina, pero la doctrina no es final; no es un fin en sí mismo, es un medio importante para un fin.

En Romanos Cap. 6, Pablo llama a la doctrina forma o molde; un molde es algo que da cierta forma, que cuando se le vierte algún líquido caliente el producto se amolda, la prueba del molde es el producto que forma, igual pasa con la doctrina, se prueba por lo que produce.

El producto son las relaciones; las doctrinas son los medios las relaciones son el fin. Es un dato triste que muchas personas se enorgullecen de tener las doctrinas correctas, pero están mal en casi todas sus relaciones; en el hogar, con las demás personas, en los negocios, con los miembros de su iglesia, y sin embargo dicen que tiene éxito, porque tienen una buena doctrina.

El gran símbolo del cristianismo ha sido siempre la Cruz; es muy apropiado porque una cruz, tiene dos vigas, sin las cuales no es completa; una es vertical y la otra horizontal; estas dos vigas simbolizan relaciones. La vertical; simboliza nuestra relación con Dios. Y La horizontal; la relación con nuestro prójimo. Es una realidad de la naturaleza, un dato de la ley de la física que si una viga está fuera de línea en la cruz, la otra también lo estará; si la viga horizontal está torcida, no necesitamos mirar, para decir que la vertical está torcida; también debería estarlo. Es igualmente cierto en nuestras relaciones.

Si nuestras relaciones con nuestros semejantes son incorrectas, nuestra relación con Dios no podría estar bien. Esta verdad es muy dolorosa para algunos, especialmente en ciertos sectores de la iglesia que podríamos llamar Evangélica o Fundamentalista, porque todo el énfasis está en la doctrina y la relación con Dios. Todo esto es muy bueno pero no es suficiente, tenemos que poner las dos vigas en su lugar.

Ahora voy a hablar por un momento sobre la esencia de una relación con Dios; me gustaría usar un versículo muy conocido, el Salmo 23:1, donde David dice:

“El Señor es mi pastor nada me faltará.”

Note que él no está hablando de una doctrina. Está hablando de una relación, de una relación personal entre él y el Señor; y declara que en esa relación él tiene una seguridad total. “Nada me faltará”; todo lo que alguna vez pueda necesitar en el tiempo, y la eternidad está incluido en esa sola relación con Dios.

Note también dos cosas de esa relación; primero está en el presente, no en el futuro. La gente religiosa tiende a pensar que todo lo bueno va a suceder en el futuro. Mientras tanto todo va mal; el mundo se cae en pedazos; pero de alguna manera, todo estará bien en el futuro. David habla de una relación presente, una que él tiene ahora.

Luego es una relación personal, David dice: “El Señor es mi Pastor”; hay algo directo y personal, entre el Señor y Yo, y eso es el fundamento de mi seguridad. Mi seguridad no está en una doctrina, sino en una relación. Una relación con Dios mismo, una relación que suple cada necesidad en mi vida.

Luego viene la otra viga de la cruz, la horizontal; quiero hablar de nuestra relación con los que nos rodean, para ello voy a leer en el Cap. 2 de Efesios, versículos 14 al 16, donde Pablo expresa lo que Jesucristo hizo por medio de su muerte en la cruz; y concierne a nuestros semejantes, y dice así:

“Porque Él (Cristo) mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno (ambos grupos, principalmente formados por judíos y gentiles), derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.”

La frase clave aquí es“de ambos pueblos hizo uno”. Last week in speaking about the marriage relationship based on the marriage covenant, I pointed out that the ultimate purpose of the relationship is to make out of two, one. The basis, a covenant. That truth applies, likewise, to relaciones dentro del cuerpo de Cristo; el propósito de Dios es hacer de dos uno. Un hombre nuevo. La base, nuevamente, es un pacto. La cruz, en los planes de Dios, quitó la enemistad, las divisiones y las barreras; y las sustituyó con la reconciliación, el amor y la unidad. Si no hemos experimentado eso entonces, no hemos recibido la obra completa de la muerte de Jesús, y del pacto que él hizo a través de su muerte.

En el Cap. 4 de Efesios, Pablo describe la semejanza de ese nuevo hombre. Sin embargo el cambió su metáfora y habla de esto como un cuerpo, el cuerpo de Cristo. No un cuerpo físico e individual, sino la totalidad del pueblo de Dios considerado como uno. Y esto dice en Efesios 4:15-16:

“sino que hablando[a] la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro[c], produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor”

Hay ciertos objetivos que son mencionados aquí, voy a sugerir que escojamos tres palabras: unidad, madurez, y luego un cuerpo. Este es el objetivo de Dios para su pueblo. Llevarnos a la unidad, a la madurez y formar un cuerpo. En esta ilustración del cuerpo, Pablo pone cierto énfasis en las coyunturas dentro del cuerpo. Dice, el cuerpo está bien concertado y se mantiene junto, por todo lo que suple las coyunturas. ¿De qué manera debemos entender las coyunturas?, ¿Qué significado tiene para nosotros?, para mí está bien claro que son las relaciones entre los miembros del cuerpo. Las relaciones son las que mantienen a los miembros del cuerpo unido.

Podemos decir entonces que las coyunturas son las relaciones interpersonales, son las relaciones con los otros miembros del cuerpo de Cristo, y dentro de este contexto, quiero que vea algo muy importante, Pablo dice, que la ayuda viene a través de las coyunturas, las coyunturas son las que dan al cuerpo lo que necesitan.

Creo firmemente que Dios ha provisto en Cristo todo lo que Su cuerpo necesita, para cada miembro de Su cuerpo, pero sé por experiencia que muchas personas dentro del pueblo de Dios no viven en la plenitud de esa provisión. Y creo que la razón principal es porque los canales que Dios usa para traer su ayuda, las coyunturas, no están funcionando bien. En otras palabras al no tener buena relación con otros creyentes la provisión de Dios se corta y por eso las coyunturas no funcionan. Es decir, si Ud. quiere recibir la total provisión de Dios, no solo tiene que cultivar su relación con Dios mismo, sino también debe cultivar una relación correcta con el pueblo de Dios.

Veamos dos declaraciones acerca de la iglesia primitiva que encontramos en Hechos Cap. 4 vers. 32 y 34:

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma;…”
“Así que no había entre ellos ningún necesitado; …”

Esas dos cosas van juntas. Primero, unidad completa y armonía entre todos; segundo, todas las necesidades eran suplidas.  Así que no había entre ellos ningún necesitado. ¿Cuántos grupos cristianos conoce Ud. de los que se pueda decir, que no hay entre ellos ningún necesitado?

Mi tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, mañana estaré hablando de un fundamento esencial para edificar relaciones perdurables.

Como
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