Vamos a hacer una proclamación. Romanos 8:1–2 (Reina Valera 1960), que muchos de ustedes conocen. Hay un motivo por el cual hacemos esta declaración.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”

Ahora esta vez vamos a decirlo frase por frase. Repítanlo con nosotros. Y para cuando termine esta conferencia, algunos de ustedes habrán aprendido como memorizar las Escrituras. Lo decimos frase por frase.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”

Ahora esta vez lo diremos todos juntos.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”

Gracias. Ahora vuelvo a mi tema y siento que algunos de ustedes pueden tener la idea de que hemos estado pasando por un túnel bastante largo y oscuro. Que de cierta forma es muy cierto. Además, todavía no hemos llegado al otro extremo del túnel. Aún falta más. Pero, …si mantienen el curso, si Dios quiere y yo vivo, saldremos a la luz, y será una luz gloriosa. Dios me ha dado una nueva, yo no diría revelación, más bien un nuevo entendimiento de la santidad. Y es ahí hacia donde nos dirigimos. Pero toma rato para llegar hasta allí.

Así que, el titulo de mi mensaje esta tarde es El Pecado, La Justicia, y El Juicio. Y está basado en Juan 16:8:

“Y cuando Él haya venido, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”

¿A quién se refiere con ‘El’? Al Espíritu Santo. Simplemente no quiero ser polémico, pero sólo es cierto. Jesús ignora las reglas de la gramática griega para enfatizar que el Espíritu Santo es un 'quien/EL' y no un 'que'. No voy a entrar en la explicación lingüística a esto, pero es una afirmación muy contundente de ese hecho.

Así que creo que estas son las tres realidades eternas e inmutables en las que se basa toda la verdadera religión: el pecado, la justicia y el juicio. Habrá pecado y habrá justicia, y al final habrá juicio. ¿Cómo entendemos el pecado y la justicia?... Creo que la respuesta es que tenemos que saber lo que es la justicia. Porque en 1 Juan 5:17, Juan dice, “Toda injusticia es pecado” Así que todo lo que no es justo es pecaminoso. No hay punto neutral en lo absoluto. Así que, si sabemos lo que es la justicia, entonces sabemos lo que es el pecado.

En Isaías 28:17 (Reina Valera C), …en el principio del versículo, el Señor está hablando y dice:

“También haré de la justicia la medida, y de la rectitud el nivel; [o la plomada]”

Ahora, no formo parte del comercio de la construcción, pero sí sé lo que es una plomada. Es una pesa de plomo colgada de algún tipo de cuerda, y si uno quiere saber si algo es vertical solo hay que colgar la cuerda de la misma. Y si la cosa, así sea una pared o lo que sea,… está exactamente paralela a la plomada, entonces es vertical. Si no lo está, no es vertical, y puede estar a un grado o treinta grados de inclinación. Igual no cambia las cosas. No es vertical.

Y así es con la justicia y el pecado. La justicia es la plomada. Cualquier cosa que esté desviada de la plomada es injusta. Es pecado. No hay necesidad de ser teólogo. Está muy claro. Sólo hay dos posibilidades en nuestras vidas: el pecado y la justicia. Y en el fin está el juicio. Jesús dijo que El convencerá del pecado, la justicia y el juicio.

Permítanme que les haga una pregunta y hagan una pausa para que lo piensen. Me interesa saber ¿cuántos de ustedes aquí en su propia iglesia en los últimos seis meses han escuchado un sermón serio sobre el juicio de Dios? Bueno, supongo que hay unas treinta personas aquí, tal vez más. Digamos cincuenta. Son un porcentaje muy pequeño de tal cifra. Ahora el juicio, el juicio de Dios, es un tema principal del evangelio. No se puede realmente entender el evangelio hasta que se tenga un entendimiento del juicio de Dios. Quiero señalarles que los apóstoles, cuando llegaban con el evangelio especialmente con la gente perdida, de lo primero que hablaban fue del juicio, no del perdón. Les voy a dar dos o tres ejemplos. En Hechos 10 está el mensaje de Pedro a la familia de Cornelio. Recuerden que él fue dirigido sobrenaturalmente a este hogar gentil, y esta viene siendo la primera vez que los gentiles escucharon el evangelio directamente predicado a ellos, que, si creyeron, que fueron llenos del Espíritu Santo, bautizados con agua y se convirtieron en miembros de la iglesia. Es un tema muy crucial. Si esto no hubiera sucedido, la mayoría de nosotros hoy no estaríamos en la iglesia. Esta es nuestra entrada si somos gentiles, como lo soy yo. Esto es lo que Pedro dijo en su prédica. Me alegro de que este sermón haya sido interrumpido, ¿ustedes no? Creo que probablemente sea necesario que se interrumpan más sermones en la iglesia. Quiero decir que, si el Señor nos interrumpe este, por mi … estoy encantado... Pero esto es lo que dijo de Jesús en Hechos 10:42 (Reina Valera 1960).

“Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.”

¿Qué fue lo primero que enfatizó? El juicio de Dios. Y luego continúa diciendo:

"De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre."

Si no hay juicio en realidad no hay necesidad del perdón. Si dejamos a un lado el juicio, no viene al caso el tema del perdón. Veamos qué dice Pablo en Atenas. Hechos 17:30–31. Y ahora está hablando con gente completamente sin iglesia, que está perdida, …muy intelectual y sofisticada, y dice:

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; [Nadie queda excluido, ni tú ni yo. Todos los hombres en todas partes están mandados, no recomendados, sino mandados a arrepentirse. ¿Por qué?] 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia....”

¿Por qué tenemos que arrepentirnos? Porque vamos a enfrentar el juicio de Dios. Todos nosotros sin excepción. Hay mucho dentro de las presentaciones del evangelio que indica que es beneficioso el convertirse en un cristiano. Que Dios le resolverá los problemas a uno, que le mejorará el matrimonio, que tendrán éxito en los negocios, etc., etc. Esa no es la razón principal o más importante. La razón principal es que vamos a estar delante del juicio de Dios. Todos nosotros sin excepción. Y si no respondemos al evangelio, va a ser un día muy triste para nosotros.

Y luego Jesús, en Lucas capítulo 24, cuando comisionó a Sus apóstoles justo después de Su resurrección. Lucas 24 versículos 46 y 47.

“Entonces les dijo [a los apóstoles]: ‘Así está escrito, y así era necesario que el Cristo [el Mesías] padeciera y resucitara de los muertos al tercer día, y que se predicara en Su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados...’”

Me parece que existe una secuencia en la presentación. El juicio, el arrepentimiento, el perdón, y luego la fe… y entenderá porque estoy leyendo mis notas…La fe que no está unida al arrepentimiento o que no procede de la misma, es una fe falsa. No es la fe del Nuevo Testamento. Desde la primera presentación del Evangelio el mensaje fue el arrepentimiento. De hecho, en Mateo 4:17, esa fue la única cosa que predico Jesús. Fue un mensaje de una sola palabra. Él dijo “Arrepentíos.” Marcos lo dice así, “Arrepentíos y creer en el evangelio”. Pero, fuera del arrepentimiento no hay una creencia real en el Evangelio. Sería una falsificación. No es fe verdadera. Y produce frutos falsos. Y es por eso que nuestras iglesias están llenas de gente que no vive como verdaderos cristianos. ¿Saben por qué? Porque no tienen fe verdadera. Tienen una falsificación, una fe sustituta, que se ha sobrepasado el arrepentimiento. No se puede encontrar en ninguna parte del Nuevo Testamento, empezando por Mateo y terminando en Apocalipsis, en donde la fe se presenta aparte del arrepentimiento. Es un evangelio falso, y muchos lo están predicando.

Ruth y yo estuvimos en Singapur hace muchos años y allí predicaba un predicador americano y Dios bendiga a los americanos. Y él era una de esas personas, así como lo soy yo también, que oraba para que la pierna de la gente se estirara. Tal vez nunca hayan visto como sucede, pero sucede. ¿Cuántos de ustedes saben de eso? ¿A cuántos de ustedes les ha tocado la experiencia? Yo sé que sucedió. Bueno,… son ustedes los que me involucraron en esto, ¿lo sabían? John Beckett fue el que me inició, pero yo me sentía un poco renuente. Siendo yo un predicador, mucho más grande de edad que él, ¿y el enseñándome algo a mí? Vi que funcionaba. Y he orado para que se estirace las piernas a miles y no me avergüenzo de ello. Y he visto a muchas, muchas personas cambiar radicalmente al ver este simple milagro. No me dejen que me desvíe con este tema, por favor.

Pero …sigo…hablando de Singapur… bueno este predicador, y era una congregación bastante mixta. Muchos de ellos eran chinos, y había muchos que no entendían inglés. Y habiendo predicado sobre dicha maravilla, este predicador dijo, "Muy bien, si lo quieren, vengan por él." Y toda una multitud de personas paso al frente. A Ruth y a mí se nos pidió que les aconsejáramos… Bueno, después de unos minutos me di cuenta de que andábamos en un estado de confusión total, porque no habían dado ni una indicación sobre el hecho de que tenían que arrepentirse. Muchos de ellos son idólatras. Seguro pensaron, "Si se está poniendo a la venta. Y hay que comprarlo, yo lo quiero". Era todo. Ahora, yo le aprecio mucho a ese hermano, pero ese no es el mensaje del Evangelio. El arrepentimiento es lo primero.

Ahora pasemos al tema del juicio. El arrepentimiento, el perdón, la fe, pero luego al final, el juicio. Y todos estaremos ante el tribunal de Dios. Ninguno de nosotros podrá evitarlo nunca. Hay una cita a la que ustedes y yo nunca vamos a faltar. Puede ser que no fallezcamos. La muerte es una cita asignada a la mayoría de la gente, pero puede ser que seamos arrebatados cuando venga Jesús. Pero así seamos arrebatados o fallezcamos, hay algo que si va a suceder. Vamos a estar de pie ante el juicio de Dios. En Romanos capítulo 14… bueno… permítanme que haga un paréntesis por un momento para evitar confusiones. Hay dos instantes principales del juicio en el Nuevo Testamento. Mentalmente hay que mantenerlos separados. En el que no me quiero enfocar es uno mencionado en Apocalipsis capitulo 20 versiculos 12 y 11 (RV1960) …que dice:

“...Y vi a los muertos, pequeños y grandes, de pie ante Dios, y vi un gran trono blanco y a Aquel que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo...”

Ese es el juicio del gran trono blanco que cierra toda una etapa del tiempo.

Ahora a ustedes y yo, si vivimos la vida cristiana, no estaremos presentes en el juicio. Pero eso no significa que no nos toque juicio. Nos va a tocar un juicio diferente ante el tribunal de Jesús. La palabra griega que se usa allí, bema, es la misma palabra que describe a Poncio Pilato cuando se sentó en su tribunal y juzgó a Jesús. Significa que es un juicio por una persona con autoridad.

En Romanos 14:10 Pablo dice:

“Pero, ¿por qué juzgas a tu hermano? ¿O por qué desprecies a tu hermano? Porque todos nosotros compareceremos ante el tribunal de Cristo.”

¿Quiénes son los que comparecen? Somos nosotros. No son los incrédulos. Son los creyentes a quienes se refiere. Este no es el juicio del gran trono blanco. Este es un juicio entre el final de esta era y el inicio de en lo que yo creo, que es el Milenio. ¿Acaso no creen en el Milenio? Bueno, que Dios los bendiga...Yo sí creo. Se menciona seis veces en Apocalipsis capítulo 19. Pero desde ahora y el Milenio, todos estaremos ante el tribunal de Cristo. Y mejor aún me gusta la descripción en 2 Corintios 5:10, la misma verdad.

“Porque todos nosotros [nosotros eres tú y yo] debemos manifestarnos [pero la palabra griega dice ‘ser manifestado’, lo cual es mucho más vívido. En otras palabras, no habrá secretos. Todo estará a la vista.] Todos debemos ser manifestados ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que haya hecho en el cuerpo, sea bueno o malo.”

Y se dan cuenta de que sólo hay dos clasificaciones. ¿Recuerdan lo que dijimos? Toda iniquidad es pecado, y todo lo que no es bueno es malo. No existe un entremedio. Como verán, a nosotros, los religiosos, nos gusta pensar que entramos en una tercera categoría. "Bueno, sé que no es bueno, pero tampoco no me digas que es malo." Eso no es bíblico. No existe tal cosa. Las cosas que se hacen en el cuerpo - vamos a tener que responder a Jesús por la forma en que hemos vivido. Sólo hay dos clasificaciones como he dicho, bien o mal. Jesús dijo en otra parte: Mateo 12:30 "El que conmigo no recoge, desparrama." No hay nada entre la recolección y la dispersión. ¿Qué se está desparramando? Todas las cosas que Dios les ha concedido. Su tiempo, sus talentos, su inteligencia, su dinero. O bien las están manejando positivamente o las están manejando mal. Están dispersando. Lo deja mucho más simple, mucho más claro: no son muchas categorías diferentes. O es bueno o malo, es recolección o dispersión, es pecado o justicia. No hay tercera categoría.

Según como lo entiendo, antes del juicio de Cristo no habrá condenación final. Por eso empecé con la Escritura “Ahora, pues, ninguna condenación hay...” No es un juicio a condenar. Si es que hemos llegado hasta ese punto, no seremos condenados. Pero es un juicio para la evaluación del servicio. Y ahí es donde todos vamos a comparecer. Ya ven, muchos de nosotros vemos a Jesús como Salvador lo cual es maravilloso y cierto. Pero Él también es Juez. Y Él es tan fiel y eficiente como Juez que como lo es Salvador.

Me recuerda a Juan el Revelador. En la Última Cena apoyo la cabeza en el seno de Cristo y le susurró en el oído. Tenía una relación muy íntima con el Salvador. Pero en Apocalipsis capítulo 1, cuando conoció a Jesús, el Juez, con ojos de fuego y una espada de doble filo de la boca y pies como bronce fino ardiendo en un horno y una voz como el sonido de muchas aguas, cayó a Sus pies como alguien muerto. Esa es la diferencia entre Jesús el Salvador y Jesús el Juez. Ahora, Jesús no lo condenó. Él le dijo: "No tengas miedo", y lo levantó de nuevo. Pero he visto que, en general, en la iglesia contemporánea cuando me pongo en contacto con ella, hay muy poca conciencia del hecho de que Jesús es el Juez, y que todos vamos a estar ante Él como Juez, y todos vamos a ser hechos manifiestos.

Tal vez no se sientan libres como para confesar algo en su propia iglesia por vergüenza… Tal vez sea un pecado nada lindo. Pero será mejor que lo confiesen allí que llevarlo consigo al tribunal de Cristo, porque allí se manifestará a todo el universo… No hay nada oculto que no vaya a ser revelado. No hay nada cubierto que no vaya a ser expuesto. Si comenzáramos a vivir bajo esta conciencia cambiaría la forma en que muchos de nosotros vivimos.

Hay otra escena del juicio para los cristianos en 1 Corintios capitulo 3:11. Habla de los cristianos que sirven al Señor y dice:

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

Ahora, se está refiriendo a las personas que han fundado sus vidas en Jesucristo. No sólo miembros de la iglesia, sino personas que han edificado sobre el fundamento de Jesucristo y para los mismos no hay condenación. Pablo continúa describiendo cómo se evaluará nuestro servicio.

“Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día [el día del juicio] la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.”

Así que los frutos de nuestra labor van a pasar por un juicio de fuego. Si son inflamables, se quemará. Si no pueden ser quemados, permanecerán. Y continúa:

“Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. [¿Entienden? Este es un juicio para evaluar recompensas.] Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” [Creo que la NVI lo traduce ‘como uno que escapa a través de las llamas.’]

Así pues, tal persona permanece salva por haber construido sobre la fundación, pero con los frutos de su labor envueltos en llamas ante sí mismo. Qué tragedia. Lo que me impresiona es que la cantidad en realidad no es el problema. La Madera, el heno y la paja son cosas que se pueden tener en montones grandes. Rara vez sucede que alguien llene un camión con una carga de diamantes o de oro o plata. Tengo entendido que la calidad es más importante que la cantidad. No menosprecio la cantidad… Pienso que la gente puede ser el instrumento para la salvación de miles y miles de almas. Pero hay que asegurarnos de que no estemos produciendo sólo madera, heno y paja. Por tan solo pensar en la agonía de ver todo el trabajo que se hizo en la vida esfumarse entre las llamas. Gracias a Dios que aun así serán salvos, yo también permaneceré salvo. Pero piensen en lo que nos vamos a perder.

Ahora, quiero hablar de un tema especial del Nuevo Testamento que es el juzgarse a sí mismo. Quiero volver al pasaje en Romanos, …en …1 Corintios que habla de la Cena del Señor. 1 Corintios 11 y que creo que es importante que se trate de la Cena del Señor, el servicio de la comunión, porque es una parte fundamental y esencial de toda vida cristiana tal como yo la entiendo. Así que Pablo está hablando de una situación que nos enfrentará a todos si es que vivimos la vida cristiana…. Está tratando con gente que ha estado viviendo vidas muy impías. No sé si este en lo correcto al decir esto, pero lo diré de todos modos. Realmente el énfasis en primero de Corintios es más sobre los dones del Espíritu Santo que en cualquier otra epístola que yo sepa, y es que tenían más problemas. Y creo que es verdad hoy porque tendemos a confiar en nuestros dones, y olvidamos los frutos. Bueno, como sea, Pablo dice en 1 Corintios 11:27.

“Por tanto, cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpable [o responsable] del cuerpo y la sangre del Señor.”

En el momento en el que hayan admitido públicamente que saben sobre la muerte de Jesús en nombre de sus pecados. Ya no tienen excusa de la ignorancia. Serán responsables de lo que saben. Y continúa diciendo:

“Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.”

Así que cuando se participa de la Santa Cena del Senor debe ser siempre un tiempo para la introspección. Ahora esto puede ser exagerado como lo es en algunas iglesias presbiterianas donde se vuelven muy legalistas. Pero, sin embargo, es una realidad.

“Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. [No se da cuenta de que está tratando con lo más sagrado de la tierra.] Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.”

¿Por qué motivo? Por participar del servicio de la comunión en una manera indigna.

Ahora me dirijo a los carismáticos. ¿Hay muchos entre nosotros débiles y enfermos? La respuesta es sí. Y Pablo continúa diciendo que algunos han muerto prematuramente. ¿Entre nosotros ha habido quienes murieron prematuramente? La respuesta es sí. Ahora bien, hay varias razones, pero una razón es que no hemos aplicado la lección de 1 Corintios capítulo 11. Si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados por el Señor. Pero cuando somos castigados por el Señor, o juzgados. . . Cuando somos juzgados, somos castigados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo. Ahora me doy cuenta que muchos carismáticos, y algunos de ellos son amigos míos, tienen un problema real al no aceptar el hecho de que podrían ser castigados. Aquella enfermedad puede ser un castigo. Pero esto es muy claro. Pablo está hablando de personas que se enferman y dice que están siendo castigados por el Señor.

En Hebreos 12, donde terminaremos si llegamos allí al final, no hoy, sino al final del túnel, dice que Dios nos disciplina como a Sus hijos para que seamos partícipes de Su santidad. Así que, si aún no hemos llegado al lugar donde participamos de Su santidad, estamos sujetos a Su disciplina. ¿Están de acuerdo? ¿Los he convencido? Verán, he vivido entre pentecostales, nunca supe que había otro tipo de cristiano cuando me salvé. No sabía que todos los cristianos no hablan en lenguas. Cuando encontré a personas que no lo hacían, me sorprendí. Y eso fue en 1941, así que hace mucho tiempo. Sé algo sobre los pentecostales y carismáticos. Encuentro que muchas veces, cuando se nos pide orar por los enfermos, simplemente lanzamos la oración. Decimos: "Bendícelo, Señor, sánalo." Citamos las Escrituras. No se nos ocurre preguntar si está siendo disciplinado por el Señor. Si es así, no será sanado hasta que se arrepienta. Hasta que Dios haya sido desviado para tratar con eso. Y saben a quién le aplica eso? A mí, tanto como a ti.

Como verán, hay tres posibilidades. Pueden recapacitar y cambiar. Pueden ser castigados por el Señor y arrepentirse. Pero si no se arrepienten, serán condenados con el mundo. Porque no se puede vivir la vida del mundo sin ser condenado con el mundo. Así que esas son las tres posibilidades, y se nos presentan continuamente cuando participamos de la Cena del Señor.

Ahora, voy a dar un testimonio personal que de ninguna manera es para vanagloriarme. Pero en 1991 Ruth y yo estuvimos en Hawái, y me enfermé con una condición que los médicos encontraron muy difícil de diagnosticar. Trataban con esto y trataban con lo otro y yo me ponía cada vez más enfermo. Entonces un médico muy inteligente por quien doy gracias a Dios, dio con el diagnóstico correcto que en la terminología médica es, EBS. ¿Cuántos de ustedes saben que es eso? Endocarditis/cardialgia bacteriana sub-aguda. Endocarditis significa inflamación del revestimiento del corazón. ¿Por qué lo llaman sub-aguda? pues no sé, porque la mayoría de las personas que lo tienen muere. De hecho, antes del descubrimiento de los antibióticos, no había cura para ello. Entonces, como es que yo, siendo un predicador de la palabra, un ministro de la sanidad, con una serie de testimonios de personas que han sido sanadas, incluyéndome a mí mismo, y no he podido sanarme. No tenía ansiedad. Realmente sabía que, si moría, iría a estar con el Señor. No me quedaba ninguna duda al respecto. Realmente no tenía miedo de morir. Pero tengo un enfoque intelectual. Quería saber la causa. ¿Por qué no me surte efecto?

Así que al día siguiente terminé en el hospital durante diecisiete días y estuve con antibióticos intravenosos durante seis semanas, y tengo que decir que como predicador carismático, agradezco a Dios por los médicos. ¿Puedes decir lo mismo? Algunos carismáticos dicen que los médicos son nuestros enemigos. No lo son. Así que aquí estoy teniendo una entrevista personal con el Señor. No lo vi, pero sabía que estaba hablando con Él. Y le dije: "Señor, ¿por qué? Aquí estoy. Creo en la sanidad. He sido sanado sobrenaturalmente. Predico la sanidad. He visto a muchas personas sanadas sobrenaturalmente. ¿Por qué?"

Ahora, el Señor no le impone su opinión a uno. Por decir que, no le apunta el dedo en la cara a uno. Él es lleno de gracia y un poco sutil en Su trato. Y me vinieron una serie de escenas de mi vida en el pasado. No sabría decir cuántas. No eran muy vívidos, pero surgieron. El Señor no dijo ni una palabra, Él sólo me mostró esas escenas. Y la mayoría de estas fueron en restaurantes. Se dice que, si quieren saber cuál es el mejor restaurante de la ciudad, pregúntenselo a un predicador. Lo cual es muy cierto.

Fui un predicador carismático aceptado. Muchos de ustedes lo saben. Fui aceptado por la gente. Fui aceptado por mis compañeros predicadores, algunos de cuyos nombres son bien conocidos por ustedes. Pero no fui aceptado por el Señor. Él no me gritó. Simplemente dijo: “Saca tus propias conclusiones.” Y mientras reflexionaba sobre esto, vi con mucha claridad que había sido muy indulgente conmigo mismo. Permítanme señalarles que hay dos cosas que nunca se juntan: el autocontrol y la indulgencia. Donde uno termina, el otro comienza. No puedes tener ambos y el último de los nueve frutos del Espíritu Santo es el autocontrol. Así que hay algo en tu vida de lo que debes tener cuidado.

No sé si me atreva a decir esto, pero lo diré...Esto lo digo en base a mi propia experiencia. ¿Conocen la enseñanza del hombre fuerte sobre una nación, o sobre una ciudad, o sobre un hogar? Hay que atar al hombre fuerte para así poder saquear sus bienes. Bueno, yo personalmente, esta es mi propia impresión personal, es subjetiva, pero me he asociado con el pueblo estadounidense muy de cerca desde 1963, por lo que vienen siendo 35 años. En ese período de tiempo creo que ha habido tres hombres fuertes sucesivos sobre Los Estados Unidos. No son los únicos. Otro hombre aún más fuerte es el indio, el espíritu del indio americano que ha sido adorado en esta tierra desde Canadá hasta la Argentina. Tal derecho nunca ha sido cancelado… Él todavía tiene una demanda legal a la autoridad en esta nación. Pero dejando eso a un lado, la mayoría de ustedes, muchos de ustedes, todos ustedes recordarán el período de los años sesenta. El hombre fuerte era la rebeldía… La rebeldía es como el pecado de la brujería. Así que dondequiera que la rebeldía surja, la brujería seguirá, lo cual es lo oculto. Pero ese no es el último. Como verán, creo que los hombres fuertes, los principados y las potestades de Satanás si prefieren usar los términos, son rivales unos con otros. Se pelean el puesto. Luchan entre sí. No resuelven las cosas por las buenas.

Así que… la rebeldía y la brujería le han cedido el paso a un tercero. Ahora, …por favor,… sigan apreciandome …porque esto lo digo con una preocupación profunda. Pero… creo que el hombre fuerte sobre los Estados Unidos de hoy es la autocomplacencia. No quiero señalar a nadie, pero de acuerdo con las estadísticas seculares, más del cincuenta por ciento de los estadounidenses hoy en día tienen sobrepeso. Y el veinte por ciento de ellos son obesos. ¿Por qué? Porque están siendo manipulados por un hombre fuerte. La diferencia entre el último y los dos primeros es básicamente la rebeldía y la brujería, que se encuentran principalmente fuera de la iglesia. Pero la auto-indulgencia está tanto dentro de la iglesia como fuera.

Ahora ese es mi testimonio personal. ¿Saben lo que hice?... Me arrepentí. Siendo yo un predicador, me arrepentí. ¿Si… sabían que los predicadores tienen que arrepentirse de vez en cuando? Así es como describo yo el arrepentimiento. Otras personas creen que es sólo emocionalismo. Mi descripción del arrepentimiento es ésta. Están conduciendo un vehículo. Luego llegan a una parada. Dan una vuelta en U. Comienzan a conducir en el sentido contrario. Eso es el arrepentimiento. Y si no acaban conduciendo en el sentido contrario, entonces no se han arrepentido… Creo que llegué a mi parada a unos cinco metros del precipicio. Otros cinco metros más y llegaba a mi fin. Me detuve e hice una vuelta en U, y por la gracia de Dios he seguido en el sentido contrario desde ese entonces.

Ahora ese es el mensaje del servicio de la Santa cena. ¿Estamos dispuestos a juzgarnos a nosotros mismos? Si no nos juzgamos a nosotros mismos, ¿estamos dispuestos a aceptar las correcciones del Señor y reconocerlas como tales? O, la mayoría de los problemas de hoy se pueden identificar con todo tipo de nombres psiquiátricos rimbombantes. Pero en realidad la raíz del problema se describe en una palabra simple de seis letras. ¿Si saben cuál es? El Pecado.

Lo único que he visto es que Dios nunca estará de acuerdo con el pecado. Y pueden hablar todo lo que quieran sobre el avivamiento, pero el avivamiento y el pecado son incompatibles. Esto me fue revelado por una escena que me vino a la mente durante la Semana Santa. Está el Domingo de Ramos que es cuando Jesús llega a Jerusalén en triunfo. Las multitudes enteras le aplauden, llamándolo Rey, el Profeta, el Salvador. Él tenía toda la ciudad a Sus pies. Si hubiese escogido, podría haberse apoderado de todo. Pudo haber expulsado el régimen de la religión antigua y establecido un nuevo orden, haber iniciado un nuevo régimen con Él mismo como Rey, que era lo que todos querían. Él se negó y alrededor de cinco días después, allí estaba colgado, desnudo en una cruz, en la misma ciudad. ¿Y por qué? Porque Dios nunca estará de acuerdo con el pecado. Y la cruz es la afirmación final de que Dios no puede ser tentado a transigir con el pecado. Nada de lo que hagamos o digamos jamás convencerá a Dios a estar de acuerdo con el pecado. Y si vamos a orar y trabajar por el avivamiento, esa es una Escritura importante que debemos tener en cuenta. Dios no puede ceder al pecado.

Estoy tan contento de haber dado la vuelta en U. Aquí estoy, siete años después. Soy mayor, pero en general estoy en bastante buena condición. De hecho, cuando John Beckett nos recogió en el aeropuerto, fue maravilloso. Solo quería organizar todo para que no tuviera que hacer nada. Dijo: “Siéntate allí con el equipaje y yo voy a organizar todo.” Bueno, había aparcado su coche en un lugar no autorizado, pero había convencido a la mujer policía de que había un caballero mayor que tenía que... Bueno, que Dios bendiga a esa mujer porque cuando salí, ella dijo: “Él no es mayor.” Una mujer de inusual discernimiento. Pero de todos modos, sé que no tengo la energía que solía tener hace veinte años. Pero por la gracia de Dios, puedo esperar terminar mi curso. Si no me hubiera arrepentido, habría muerto. No habría sido un alma perdida, pero ¿sabes qué habría sido? Un predicador descalificado.

Permítanme que les comparta unas palabras de Pablo que me han impactado profundamente. 1 Corintios 9:24:

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.

Pablo a menudo usa el retrato de los atletas porque son un ejemplo del dominio propio. Para ganar una medalla de oro, un joven o una joven harán todo tipo de cosas muy intensas. Viven una vida de abnegación y autodisciplina. ¿Para qué? Porque ven esa brillante medalla de oro por delante de ellos. Y si lo empeñan todo, podrán saltar, aunque sea un centímetro más alto o correr un segundo más rápido que los demás. ¿Y Por qué? Porque tienen una visión. Tienen una meta. Tienen la mira puesta en algo. Pablo dice que así es como se debe de correr en la vida. Hay que estar decidido a ser un ganador. Permítanme decir que, no es para competir el uno con el otro. No se trata de eso. Ahora, Pablo continúa diciendo:

Todo aquel que lucha, [por la medalla de oro] de todo se abstiene [el dominio propio]; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

Tenemos una medalla de oro que nos espera que no se corroe, no se mancha, y que nunca cambiará. Ahora, este es el testimonio personal de Pablo. Aquí tenemos al gran apóstol, y él dice:

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, [No soy como un boxeador que solo tira golpes, pero no conecta ni uno con su contrincante. Yo sé de qué se trata. Y luego hace esta increíble declaración] sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Ahora ese es el gran apóstol. El plantador de iglesias. El escritor de la epístola. Y no dio por sentado que terminaría su curso en victoria. La palabra que se usa allí dice “me disciplino a mí mismo”, es una palabra muy poderosa en griego. Significa darle a alguien un ojo morado. Es una palabra de argot griego. Le doy a mi cuerpo un ojo morado. Le doy a mi cuerpo una golpiza. Creo que la antigua versión Reina Valera solía decir: “Yo golpeo mi cuerpo”. ¿No es así? Alguien dijo que hoy en día la gente engorda (no golpea) su cuerpo. Pero estoy profundamente impresionado por eso. Así es como pienso. Quiero terminar mi curso. En cierto sentido, soy ambicioso. No para rivalizar con nadie más, sino para no ser derrotado por el diablo. Si hubiera muerto, no habría sido un alma perdida, pero habría sido un predicador descalificado.

Así que, volviendo a la Cena del Señor, es una oportunidad para examinarnos a nosotros mismos. Si no lo hacemos, Dios nos castiga. Si respondemos en arrepentimiento a Su castigo seremos conservados. Si no respondemos, si continuamos por el camino de la rebeldía, seremos juzgados con el mundo. No se puede vivir la vida del mundo sin ser juzgado con el mundo. Eso es obvio. Eso es todo.

Ahora, estamos comenzando a ver la luz al final del túnel. Citaba la Escritura al principio: “El Espíritu Santo convencerá de pecado, de justicia y de juicio.” Estamos muy acostumbrados a la idea de ser convencidos de pecado. ¿Cuántos de ustedes están acostumbrados a la idea de ser convencidos de justicia? No se detengan en ser convencidos de pecado. Eso es solo un paso en el camino. Lo que queremos alcanzar es ser convencidos de justicia. Quiero darles un pequeño apoyo en esta línea. Romanos 5:1:

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

Hemos sido justificados por la fe. Hemos sido considerados justos. Hemos sido hechos justos. 1 Corintios 1:36, “Dios ha hecho a Cristo nuestra justicia.” Mi justicia no es mía. No es lo mejor que puedo hacer. No son mis experiencias religiosas. Mi justicia es Jesucristo. Él se ha convertido en justicia para mí. He sido justificado. Probablemente has oído esta interpretación que significa que ser justificado es estar como si nunca hubiera pecado. ¿Por qué? Porque la justicia de Jesús, el Hijo de Dios sin pecado, me ha sido imputada. No estoy ante el Señor en mi propia justicia. No estoy viviendo la vida cristiana en mi propia justicia. Estoy justificado, como si nunca hubiera pecado. El problema de muchos de nosotros es que mientras intentemos establecer nuestra propia justicia, no recibimos la justicia de Cristo por fe. Al ser justificados por la fe, tenemos paz con Dios. Dios no tiene ninguna disputa con nosotros.

Hay una canción que Ruth y yo aprendimos. Creo que algunos de ustedes estuvieron allí en Sudáfrica cerca de aquel aborigen australiano. Ojalá tuviera buena voz, pero no es así.

Estoy cubierto con un manto de justicia que Jesús me da.Estoy cubierto con la preciosa sangre de Jesús y Él vive en mí.Que deleite es saber que mi Padre celestial me ame así.Y que me entregue a mi Jesús,Y cuando me mira, El no ve lo que yo era, sino que ve a Jesús.

Así va esto.

Ahora cerraremos. Veo que han entendido el mensaje. Al menos lo están captando. Isaías 61. Me encanta predicar sobre este pasaje. Estamos saliendo del oscuro túnel. No todo ha terminado, pero podemos ver la luz al final del túnel. Isaías 61:10. Permíteme intentar explicarlo de esta manera por un momento. Ser justificado, absuelto, es como esto. Cada uno de nosotros ha estado en juicio en el tribunal del cielo por un crimen que conlleva una pena de muerte obligatoria. Hemos estado allí esperando que el juez anuncie su veredicto. Sabemos muy bien que somos culpables. El juez sale y dice: “¡NO CULPABLE!” Mi esposa ha estado esperando afuera por mí, ansiosa por saber si voy a ser condenado a muerte o no. Así que al final de eso digo: “Fue una buena reunión.” ¿Es eso lo que diría? Diría: “¡ESTOY LIBRE! ¡NO TENGO QUE MORIR!”

Entonces, ¿cómo salen de la iglesia? ¿No fue más que una reunión agradable o se dan cuenta de que han sido hechos justos con la justicia de Jesucristo?

Veamos qué dice en Isaías 61:10.

En gran manera me gozaré en Jehová, , .[No solo me gozaré, pero en gran manera.] mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia…

Noten esto. Hay dos prendas que reciben. La primera es la prenda de la salvación. Maravilloso tenerla, pero nunca se detengan ahí. No solo han sido salvados. Han sido cubiertos con un manto de justicia. No su justicia, sino la justicia de Cristo. Y no importa desde qué aspecto les mire el diablo, todo lo que puede ver es la justicia de Cristo. “Por lo tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.” Hemos sido justificados. Estamos como si nunca hubiéramos pecado. ¿Creen eso? ¿Realmente lo creen? Bueno, escuchen, levántese y digaselo a alguien. Encuentren a una persona a su lado. Mírenles directamente a los ojos. Digan: “¡He sido justificado!”

Yo solía bailar. Tengo uno de los estigmas de la edad; Mis piernas ya no me responden como antes. Pero si pudiera, lo haría ahora mismo. Yo estaría bailando para arriba y para abajo en esta plataforma. Pero he sido justificado. Todos mis pecados fueron perdonados.

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