Humillarse a sí mismo

Derek Prince
*First Published: 1993
*Last Updated: marzo de 2026
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¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Ahora, usted puede sacar más provecho a este mensaje si repite estas palabras después de mí como una oración personal, no como un intento de recitación, pero dígalas sinceramente como una oración. Las vamos a decir frase por frase, no trate de decirlas junto con nosotros, sino repítalas después de nosotros.
¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Ahora, el tema que hemos creidos que Dios nos ha dado para estas reuniones, junto con el Hno. Don y su equipo, Ruth, yo y los demás, es de alguna manera abrir un camino de avivamiento en Gran Bretaña. Prediqué dos mensajes que están dirigidos a esto, al establecimiento de las prioridades de la vida Cristiana. La primera de ellas, ¿cuál es la primera prioridad? “El amor. La Biblia dice que el amor debe ser su objetivo, después, buscar los dones espirituales y otras cosas. Y la Biblia también dice que el objetivo de este mandamiento es el amor. Y si nos apartamos de esto sería hablar sin sentido y discusión infructuosa.
De esta manera anoche traté de describir brevemente el tipo de amor del que Dios habla, la clase de amor que Jesús demanda. Hubo una respuesta maravillosa anoche, yo creo que Dios comunicó a muchas personas algo de lo que realmente significa amar a Jesús.
Esta noche, mañana por la noche y la siguiente, con la ayuda de Dios, trataré con lo que considero los tres principales obstáculos para un avivamiento. El primero con el cual trataré esta noche se puede resumir en una sola palabra que es no es popular y muy corta. Orgullo. Creo que sin duda alguna el orgullo es la raíz del problema de la iglesia en Gran Bretaña actualmente. Y no sólo en Gran Bretaña, pero vamos a hablar de Gran Bretaña porque aquí es donde estamos. Déjeme decirle, en caso de que no lo sepa, que nadie es más Británico que yo, en todos los sentidos. Estoy hablando de mi propia gente y estoy hablando de mi país a quien quiero.
Quiero ir, en primer lugar, a 2 Crónicas 7:14. Estas son palabras conocidas, es una promesa de Dios y creo que es una promesa de avivamiento. He predicado sobre estas palabras durante al menos treinta años, pero hasta hace muy poco tiempo Dios me mostró algo en ellas que nunca había visto antes. Permítanme leer estas palabras, Dios está hablando y dice:
“si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado.. .”
Ahora bien, si usted es un cristiano, es llamado así por el nombre de Cristo. Usted lleva ese nombre, por lo cual, estas palabras se aplican a usted y a mí.
”si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra”
He señalado muchas veces que hay siete secciones: cuatro condiciones que tenemos que cumplir y tres promesas que Dios hace si cumplimos esas condiciones. Las cuatro condiciones que tenemos que cumplir son “si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta”. Después Dios dice “yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.”
Como le digo, he predicado sobre este texto en muchos países diferentes, de hecho, he escrito un libro que se basa en el texto llamado Moldeando la historia a través de la oración y el ayuno. Sin embargo, sólo recientemente, después de todos esos años, Dios me mostró algo que me impactó y me sorprendió. Él dijo, como yo lo entendí, "En esta generación, mi pueblo, que lleva mi nombre nunca ha cumplido la primera condición." Sin la primera condición todas las demás promesas están vacías. La primera condición es "si mi pueblo se humilla."
Así que esta noche voy a hablar de la primera condición, humillarnos a nosotros mismos, usted y yo. Quiero señalarle que el primer pecado en el universo no tuvo lugar en la tierra, no fue cometido por un ser humano, tuvo lugar en el cielo y fue cometido por un arcángel. Su nombre era Lucifer. Después de su rebelión y de su caída su nombre cambió a Satanás.
Una de las funciones de la profecía no es simplemente que nos diga lo que va a suceder, pero también es para decirnos lo que ha sucedido de otro modo no podríamos saberlo. Por ejemplo, Moisés era un profeta y él nos ha dado la revelación de cómo se llevó a cabo la creación; de lo contrario, nunca lo sabríamos.
Hay otro profeta, Ezequiel, que describe muy vívidamente la caída de Lucifer. Encontrará estas palabras en Ezequiel 28:11 y en adelante. Este es un cuadro vivido, poético. Podría hablar de esto largamente, pero sólo quiero tocar las frases principales.
Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro. . .
En este capítulo hay dos personas, la primera persona es el príncipe de Tiro, la segunda es del rey de Tiro. Está muy claro que el príncipe de Tiro es un ser humano. Es igualmente claro que el rey de Tiro no era un ser humano. Esto pone de manifiesto un hecho que es muy importante, especialmente para entender la guerra espiritual; los reyes humanos de la tierra se rigen por los reinos espirituales satánicos en las regiones celestiales. Si realmente quiere tratar con los problemas, no es suficiente tratar con el problema a nivel terrenal, usted tiene que tratar con el problema a nivel celestial. Y sólo hay una compañía de personas que está equipada y armada para hacer eso. No son los políticos, no son los generales, no son los científicos, es la iglesia de Jesucristo. Sólo nosotros tenemos el conocimiento y las armas a nuestra disposición para hacer frente a los principados y poderes satánicos en las regiones celestiales que en realidad dominan el curso de la historia humana.
Ahora, en esta segunda parte del capítulo 28 Ezequiel aleja su atención del príncipe de Tiro y la pone en el rey de Tiro. Mientras leo estas palabras, usted verá muy claramente que no podía ser un ser humano al que se está describiendo. En el versículo 12:
Así ha dicho Jehová el Señor: “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.”
Note que es un ser angelical, pero él es un ser creado. Sólo hay una persona que no ha sido creada, es Dios. El resto de nosotros hemos sido creados. Hay una enseñanza actualmente, que de alguna manera se ha infiltrado aun en la iglesia, de que podemos llegar a ser dioses. Pero queridos hermanos y hermanas, eso es ridículo. El creado nunca podrá convertirse en el que no fue creado.
Luego continúa:
“Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; [Hablando Dios] en medio de las piedras de fuego te paseabas…”
Obviamente, este no es un ser humano que está siendo señalado.
“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” [o rebelión].
Y ahora vayamos un versículo más adelante, al versículo 17
“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.”
¿Cuál fue la razón de la caída de Lucifer? ¿Cuál fue su pecado? El orgullo, así es. Y el orgullo, hermanos y hermanas, es el pecado original. Usamos la palabra pecado original teológicamente hablando acerca del pecado que ha sido heredado de Adán. Pero en realidad eso no es el uso correcto. El pecado original es el orgullo. Y en mi opinión el orgullo es la raíz de todos los demás pecados. La táctica principal de Satanás contra nosotros es inducir en nosotros una condición de orgullo. Escuché una vez a un compañero predicador decir, un hermano de la India, dijo, "El orgullo es el único pecado del cual Satanás nunca lo hará sentirse culpable."
Así que esta noche vamos a tratar con el orgullo. ¿Cómo podemos manejar el problema del orgullo? La respuesta se encuentra en 1 Pedro 5:5, a partir de la mitad del versículo 5, que es una cita del Antiguo Testamento.
Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.
¿Puede ver que tan vano es orar a Dios con orgullo? Porque, Dios le está resistiendo, está en contra suya. Usted puede utilizar las mejores palabras y las escrituras más elocuentes, pero si usted está orando con orgullo Dios le está resistiendo, sus oraciones no van a lograr lo que espera.
“Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.”
Ahora llegamos al siguiente versículo y comienza con un “pues”. Muchos de ustedes probablemente me han escuchado decir que cuando se encuentra un “pues”, usted querrá saber para qué está ahí! Este, pues, es debido al versículo anterior.
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.
El único remedio para el orgullo es humillarnos. Yo podría sugerir que no hay una sola persona aquí esta noche que no tenga que tratar con el orgullo en su vida, ni una persona. El único remedio es humillarse a sí mismo. Permítanme señalarle con las Escrituras que usted no puede pedirle a Dios que lo haga humilde porque Dios siempre dice humillaos. Dios puede humillarlo, Él tal vez tenga que hacerlo, pero sólo usted puede humillarse a sí mismo. Sólo puede hacerlo cuando el Espíritu Santo lo mueva; no puede hacerlo por su propia voluntad. Pero cuando el Espíritu Santo lo toca, toca su corazón, como creo que ya tocó nuestros corazones con el canto de la primera canción del hermano Spencer, tocó mi corazón al pensar en esa mujer pecadora, impura que terminó a los pies de Jesús. Ella fue la única mujer que salió libre de ese banquete. ¿Por qué? ¿Que hizo ella? Se humilló a sí misma. Ella no pudo haber hecho más de lo que lo hizo. Ella lavó Sus pies con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. No hay otro remedio para el orgullo.
Y ya sabe, la gente dice que al orgullo precede la caída. Eso no es lo que dice la Biblia. La Biblia dice que al orgullo le sigue la destrucción y la altivez de espíritu antes de la caída. Si usted tolera el orgullo en su vida y no lo trata de una manera Bíblica, finalmente lo destruirá y también puede destruir a su familia.
Permítanme decir esto, Dios no lo hará por nosotros. Él nos dará la gracia, Él enviará al Espíritu Santo para nosotros, el Espíritu Santo intercederá con nosotros, pero nosotros tenemos que hacer la propuesta. Y la humildad no es una emoción. No trate de sentirse humilde, es ridículo. La humildad es una decisión de la voluntad que se expresa en la acción. Como cuestión de hecho, el mismo pasaje, que es el tema de esta canción en Lucas 14, Jesús dio algunos ejemplos de la verdadera humildad. Lucas 14, comenzando en el versículo 7. Estaba en un banquete dado por un fariseo, un gobernador religioso. Dice:
Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola.
Todo el mundo se fue para tomar el mejor asiento. Supongamos que hay un banquete como el de Hombres de Negocios del Evangelio Completo y algunas personas celebran de vez en cuando, y hay una mesa principal, el orador y la gente importante se sientan allí. Es como en esta escena todo el mundo entra y se dirige directamente a la mesa principal porque ahí es donde quieren sentarse. Y Jesús dijo no lo hagas.
“no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. Entonces, avergonzado, tendrás que ocupar el último asiento.”
Jesús es muy práctico, Él dijo que se principia tomando el lugar más bajo, porque entonces no se puede caer más bajo.
No sé si usted conoce el pequeño poema de John Bunyan que me atrae tanto:
El que está abajo no necesita temer ninguna caída,El que está abajo sin ningún orgullo.El que es humilde siempre tendráA Dios como su guía.
¿Sabe usted cual es un lugar seguro para estar? Es con su cara ante Dios. Antes de que Ruth y yo llegáramos a esta reunión aquí esta noche, es donde estábamos, con la cara ante Dios, porque sé lo peligroso que es predicar sobre este tema a menos que haya cumplido las condiciones. En términos generales, y esto no siempre es cierto, esto no es un patrón que todo el mundo tiene que seguir, cuando Ruth y yo somos invitados a cualquier predicación asignada, en algún momento antes de la predicación estaremos con nuestras caras en el suelo ante Dios, recordándonos y diciéndole a Él que no tenemos nada que dar excepto lo que Él nos dé. Le dije a Dios aquí esta noche, incluso en la reunión, le dije: “Señor, no tengo nada que dar a estas personas, excepto lo que viene de tu corazón a través de mi corazón para ellos."
Jesús continúa en el versículo 10:
“Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa.”
¿Ve que simple y práctico es Jesús? La humildad no es una emoción, no es una cosa espiritual, es una decisión y se expresa en la forma en que usted actúa. ¿Usted tomará el mejor lugar o tomará el lugar más bajo? Usted puede hablar de ser humilde pero si siempre está aspirando a lo más alto, todo lo que hace es hablar.
Y después Él da una ley universal. Cuando digo una ley universal me refiero a una ley que rige el universo, no solo la vida humana o la vida en esta tierra, sino toda la vida. Está en el versículo 11:
“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.”
Eso es totalmente universal; no hay excepciones en esto. Tiene una aplicación en la vida de cada uno de nosotros. ¿Quiere ser exaltado? Entonces humíllese a sí mismo. Pero si os enaltecéis a sí mismos seréis humillados. En otras palabras, tal como lo veo, usted determina qué tan alto quiere subir decidiendo qué tan bajo quiere comenzar.
Con frecuencia nos enfrentamos a situaciones que son embarazosas, las personas pueden humillarnos, pueden insultarnos, tal vez nos traten con desprecio o nos rechacen. Hermanos y hermanas, cuando esto suceda, regocíjese porque se le ha dado una maravillosa oportunidad para humillarse a sí mismo. Y recuerde, mientras más bajo llegue más alto terminará. Esto no es un accidente, no es un experimento, es una ley que gobierna al universo entero.
Esto está maravillosamente ilustrado en la vida de Jesús en Filipenses 2. Tenemos este increíble contraste entre Lucifer y Jesús. Lucifer estaba justo en el nivel del trono de Dios pero el buscó el lugar más alto y cayó. Jesús, por su naturaleza divina, tenía igualdad con Dios pero él se humilló al lugar más bajo y por lo cual Dios lo ha exaltado hasta los lugares más altos. Quiero que note el “pues”. Permítanme leer eso. Es un hecho notable ya que esta carta fue escrita por Pablo en la prisión. Quién sabe qué materiales de escritura tenía. Probablemente no tenía un escritorio, pero la construcción de la carta es absolutamente perfecta. Mientras más la analiza más perfecta es. Describiendo aquí la humildad de Jesús y luego Su exaltación, Pablo describe siete pasos que Él tomó hacia abajo y siete pasos de que Dios lo levantó. Si usted tiene esta Escritura ante usted, sígala con sus ojos. Filipenses 2, comenzando en el versículo 5:
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…
En otras palabras, aprenda a pensar de las cosas de la manera en que Jesús pensó. Siguiendo adelante dice:
… el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,…
Otra versión dice "no estimó el ser igual a Dios como una cosa que tenía que arrebatar porque Él la tenía por derecho divino". Él no tuvo que tomarla, era suya.
¿Ve la diferencia? Lucifer se estiró, agarró y se cayó. Jesús bajó y Dios lo levantó.
Veamos los siete pasos hacia abajo, versículo 7:
Sino que se despojó a sí mismo…
El Griego dice que se despojó. Charles Wesley dice en uno de sus himnos, "se despojó de todo, excepto del amor." Así que este es el paso número uno, Él se despojó.
Paso número dos, tomó la forma de un siervo. Pero podría haber sido un siervo y ser un ángel.
Paso número tres, El vino a semejanza de los hombres, Él descendió hasta el nivel de la humanidad. Pero no descendió hasta el nivel de la perfección Adámica, Él descendió al nivel de los hombres y las mujeres de su época.
Y dice en el paso número cuatro:
Y estando en la condición de hombre…
Cuando la gente de su época lo miró no había nada en su apariencia exterior que indicara su naturaleza divina.
Paso número cinco, se humilló a sí mismo. Él era un hombre humilde. Él no era un príncipe, él no era un sacerdote, era un carpintero. No es un reproche ser un carpintero, pero no es el más alto nivel de la sociedad.
Paso número seis, Se hizo obediente hasta el punto de la muerte. Él vivió como un hombre, murió como un hombre.
Y el paso número siete, el último paso hacia abajo, la muerte en la cruz, la muerte del criminal, el máximo extremo de vergüenza y agonía.
Ese es nuestro modelo. Pablo dice: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús...” Aprenda a pensar en la forma en que Jesús pensó. No se estire hacia arriba, no se aferre, inclínese, vea cómo puede llegar más abajo.
Veamos los siguientes siete pasos de la exaltación. Y fíjese en el versículo 9 que la primera palabra es, “por tanto”. Quiero señalar que Jesús no fue exaltado porque era un hijo favorito; Él fue exaltado porque cumplió con las condiciones para ser exaltado. Él es un modelo.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo…
Paso número 1
Paso número dos:
…y le dio un nombre que es sobre todo nombre…
Paso número tres:
…para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…
Paso número cuatro:
…de los que están en los cielos…
Paso número cinco:
... y en la tierra...
Paso número seis:
... y debajo de la tierra...
Y paso número 7:
… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
¿Puede ver esto? Yo era un experto en lógica; Yo era un analista de las palabras antes de ser un predicador. Una de las cosas que me encanta es la estructura perfecta de las Escrituras. Siete pasos hacia abajo y siete pasos hacia arriba unidos con la palabra, “por lo cual.” Y ese “por lo cual”, queridos hermanos y hermanas, se aplica a la vida de cada uno de nosotros. La medida en que bajamos determinará la medida en que Dios nos levantará.
Yo escribí una vez una serie de mensajes que nunca fueron muy populares, pero fueron titulados "El camino hacia arriba es bajar." Así es esto. Yo creo que la gente nunca se sintió atraída por esa serie de mensajes pero es la verdad, "El camino hacia arriba es bajar" Y si queremos que Dios escuche nuestras oraciones para un avivamiento en Gran Bretaña, no podemos pasar por alto la primera condición que es "si mi pueblo se humillare." Sin esto todo lo demás es vano, se puede orar tanto como lo desee, puede ayunar, puede clamar a Dios, puede predicar. Pero Dios dice que la primera condición es humillarse a sí mismo. Y lo dice en serio. Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
Ahora quiero dar a esto una aplicación práctica, muy simple. ¿Cómo podemos humillarnos? Hay muchas respuestas posibles, pero voy a compartir con ustedes una que viene de las Escrituras, pero que aprendí experimentándola de una manera dolorosa. Alguien dijo que la escuela de la experiencia es la mejor escuela del mundo, pero también es la más cara. A finales de 1990 y en 1991 Ruth y yo tomamos un sabático de seis meses para alejarnos de todo, para buscar a Dios y, como habíamos pensado, relajarnos y descansar. Fuimos a una hermosa parte del mundo, Hawái. Tuvimos un condominio con una vista directa sobre el Pacífico y pensamos, ahora vamos a tener un tiempo maravilloso para estudiar la Biblia y para compartir. Teníamos unos queridos amigos creyentes allí. Todo va a ser precioso. Tengo que decirle, que fue exactamente lo ¡contrario! No creo que alguna vez hayamos pasado seis meses tan dolorosos en nuestras vidas. Usted pensará qué todo salió mal. No, todo salió a la manera de Dios, no a nuestra manera.
Mirando hacia atrás, doy gracias a Dios por esos seis meses. Un querido amigo nuestro, Lance Lambert, nos dijo-- porque durante ese periodo de tiempo me puse muy enfermo con una enfermedad del corazón que es muy difícil de diagnosticar y sin antibióticos no se puede curar. Se llama SBE, que es una Endocarditis bacterial subaguda. Es una inflamación del revestimiento del corazón. No quiero entrar en todos los detalles, pero sufría de forma progresiva durante varios, yo diría, meses antes de ser diagnosticado. Dios había ordenado que tomáramos ese sabático y el Hno. Lance nos dijo: “Creo que esto salvó su vida porque si hubiera viajado alrededor del mundo como lo hace normalmente y no hubiera tenido tiempo de parar e ir a un médico y ser examinados a fondo, se hubiera muerto.” Así que esto es sólo un pequeño testimonio de la fidelidad de Dios.
¡Y queridos hermanos y hermanas, recuerde, obedecer a Dios puede salvar su vida! Literalmente.
Así que, aquí estoy, he predicado la sanidad, he practicado la sanidad, he orado por los enfermos, yo creo en la sanidad divina y en la expiación, y estoy enfermo. Mi problema no fue emocional, no tengo miedo de la muerte, mi problema era intelectual, ¿Qué fue lo que salió mal? ¿Por qué no funciona? Déjeme decirle, nunca haga esa pregunta, ¿Por qué no funciona? porque no es eso, es Él. Es muy diferente cuando usted pone a Él en lugar de eso.
Bien, Dios tiene la costumbre de hablar conmigo como a las 2 a.m. A veces, si estoy despierto como a las 2 a.m. Estoy bastante seguro de que Dios tiene algo que comunicarme. No quiero usar la palabra “Dios me habló" de una manera descuidada. He oído hablar a Dios de manera audible, he oído hablar a Dios a través de los dones del Espíritu, pero muchas veces es simplemente una impresión interna. Cuando estaba acostado allí a las 2:00 a.m. dio la casualidad de que yo no lo sabía, pero ese día fui al hospital y estuve en el hospital durante diecinueve días. Yo le decía a Dios en mi corazón: “¿Qué fue lo que salió mal?” Tenía una entrevista con estos-- creo que fue un poco como cuando Pablo describe que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo para recibir las cosas hechas en el cuerpo, ya sean buenas o malas. Eso no es una sentencia de condena, eso es un juicio de los creyentes, para evaluar nuestra fidelidad y nuestra recompensa. Fue como Jesús con mucha calma--yo diría que sin emoción--sin ser condenatorio, abrió mi entendimiento para ver las maneras diferentes en las que había fallado vivir de la manera que debería haber estado viviendo.
Ahora, porque soy un predicador todos pueden asumir que estaba involucrado en adulterio o la borrachera o la apropiación indebida de fondos. Sólo quiero que sepan que esos no eran mis problemas, por la gracia de Dios. Así que no estamos hablando de este tipo de problemas.
No puedo entrar en todos los detalles, pero una de las cosas que el Señor me mostró fue que había sido carnal con mucha frecuencia. Religioso, predicador, involucrado en reuniones y conferencias, pero en la carne. No sé si puedo definir la palabra carnal de una manera que pueda comprender, pero creo que la carnalidad es cualquier momento que uno vive como si no hubiera ninguna eternidad. En cualquier momento en que se pierde de vista el hecho de que estamos aquí brevemente por unos pocos años y que la eternidad es nuestro destino, esto es carnal, que está viviendo en la carne. La palabra de Dios dice que el que siembra para la carne, de la carne segará corrupción. ¿Qué es la enfermedad? Es corrupción, así es. Es posible que no lo crea, pero eso despejó mi mente, pensé que no hay nada malo con Dios, Él no ha fallado.
También me mostró que había pecados en mi vida que no había confesado. Algunos de ellos, al menos uno de ellos, tenía por lo menos cuarenta años. No era un pecado terrible; fue vergonzoso, no tanto porque era terrible sino porque fue muy estúpido. Pero Dios lo hizo claro para mí, y creo que la Escritura dice lo mismo, que si queremos que nuestros pecados sean perdonados hay una cosa que tenemos que hacer; que es, confesarlos. Si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia. He llegado a creer personalmente que no podemos reclamar el perdón de los pecados que no hemos confesado. Uno de los grandes ministerios fieles del Espíritu Santo es darnos convicción de pecado. No para condenarnos, sino para liberarnos porque cuando hay convicción usted puede confesar.
Permítanme decirles que estuve en el hospital por diecinueve días y me trataron muy amablemente. Creo que algunos predicadores, tal vez yo mismo en el pasado, hemos hablado de una manera ruda y de forma desconsiderada hacia los médicos, enfermeras y hospitales. Quiero arrepentirme. Doy gracias a Dios por los médicos, las enfermeras y los hospitales.
Le diré algo más, doy gracias a Dios por—y esto no es ser súper espiritual-- Doy gracias a Dios por los antibióticos. Yo tomé antibióticos por vía intravenosa durante seis semanas y en lo natural eso salvó mi vida.
Déjeme darle algo más que Dios me dio en conexión a esta experiencia. Es del Salmo 118, a la mitad del salmo; creo que empieza en el versículo 13 al 18. Es una de las escrituras que Ruth y yo hemos memorizado. Se inicia dirigiéndose al diablo, no a Dios. Dice:
Me empujaste con violencia para que cayese…
Y el diablo sin duda alguna hizo eso. Me empujó violentamente para hacerme caer. Pero el siguiente versículo dice:
…Pero me ayudó Jehová. Mi fortaleza y mi cántico es Jehová, Y él me ha sido por salvación…
Después dice:
Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová es sublime; La diestra de Jehová hace valentías.
Ahora escuche:
No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jehová
Y el siguiente versículo dice:
Me castigó gravemente Jehová, Mas no me entregó a la muerte.
Y hermanos y hermanas, si Dios no lo entrega a la muerte no morirá. Pero ciertamente me castigó severamente. Él me trajo cara a cara con las cosas de mi vida y con el carácter y el ministerio que le desagradaban a Él. Bendijo mi ministerio durante muchos años. El hecho de que Dios lo bendice no siempre significa que Él aprueba todo lo que hace, ¿sabía esto? No estoy seguro que haya muchos de nosotros de quien se diga que Dios aprueba todo lo que hacemos. Si usted es tal persona, bueno, que bueno tenerlo entre nosotros.
Digo esto porque creo que esta es la clave para humillarse a sí mismo, es muy simple. No es complicado, es la confesión de nuestros pecados. Usted no puede mantener su orgullo ante la presencia de un Dios al que usted ha confesado sus humillantes y vergonzosos pecados personales. Y permítame sugerirle que debe llamar a los pecados por los nombres correctos. El Hno. Don Double estaba hablando con nosotros el día de hoy y dijo que la gente simplemente no usa la palabra pecado en la actualidad. Se habla de problemas. La sangre de Jesús no nos limpiará de problemas, la sangre de Jesús nos limpia solamente de una cosa: del pecado. Si no confiesa el pecado, Dios no lo va a limpiar. Como dijo el Hno. Don, usted tiene que tomar la responsabilidad de lo que ha hecho. No culpe a sus padres o a su pastor o a su cónyuge. Usted es responsable ante Dios por lo que ha hecho. Si ha pecado, sólo hay un remedio, confiese su pecado. Si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
Me inclino a pensar--esto es sólo una opinión--que si usted no ha sido limpiado probablemente no ha sido perdonado, porque al parecer los dos van juntos.
Me gustaría que diga ese versículo (que es 1 Juan 1:9) después de mí porque quiero que quede grabado en sus corazones y mentes. Voy a decirlo primero frase por frase, usted lo dice después. Usted no tiene que hacer esto, es voluntario.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
¿Realmente cree esto? Entonces sabe que después de decir esto es necesario dar gracias. No hay palabras para expresar lo importante que es eso en su vida. Hay un remedio para el pecado. He vivido en lugares y en comunidades y entre culturas en donde la gente no sabía que había un remedio para el pecado. Que privilegiados somos nosotros de que Dios nos ha revelado que hay un remedio para el pecado. Me encanta esa vieja canción: ¿Puede creer esto? Gracias a Dios por la sangre de Jesús. No hay nada que nos va a limpiar, nada que pueda purificar nuestros corazones, pero la preciosa sangre del Cordero de Dios, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios que se dio a sí mismo en la cruz, pagó el castigo por nuestros pecados, derramó Su sangre para poder ser perdonados, para que pudiéramos ser limpiados y para ser justificados. Y ¿sabe lo que significa la palabra justificado? No tengo tiempo para entrar en este tema, pero justificado significa que estoy como si nunca hubiera pecado porque he sido hecho justo a través de la sangre de Jesús con Su justicia. No la mía, sino la de Él. Una justicia que nunca ha conocido el pecado. No puedo tener una conciencia culpable; No tengo pecados que confesar. Eso es justificado. Hermanos y hermanas, la justificación no es una fórmula teológica complicada, es una realidad gloriosa. Yo le digo a la gente, justificado significa esto: usted estaba siendo procesado por un crimen y la pena obligatoria era la pena de muerte, y usted sabía que era culpable. Pero cuando el juez volvió a la corte y dio su veredicto, dijo, "no es culpable". Su esposa estaba sentada a su lado y se volvió a ella y le dijo: "Ese fue un veredicto difícil, ¿no fue así? ¿O lanzó sus brazos alrededor de su cuello y le dijo: " ¡Cariño, soy libre! "
No creo que los cristianos entienden lo que significa ser justificado si nunca se han emocionado. No entiendo cómo puede creer que haya sido procesado por un delito por el cual fue culpable y la pena obligatoria era la pena de muerte, y fue declarado absuelto y libre. Si esto no le emociona es que nunca lo ha creído realmente.
Cuando yo era un niño y crecía en la Iglesia Anglicana me encantaban las alabanzas de la liturgia Anglicana. Pero, ya sabe, los chicos son críticos a la edad de unos 12 años, me gustaba ver a la gente cuando salían de la iglesia y me decía a mí mismo no creo que realmente crean lo que dijeron. Esas palabras son tan gloriosas. No es ningún pecado emocionarse. De hecho, es casi un pecado no emocionarse. Si yo puedo emocionarme, usted también puede emocionarse.
Así que, el paso número uno para humillarse así mismo es: confesar sus pecados a Dios.
David, que era un hombre conforme al corazón de Dios, hizo mucha confesión de pecados. No sé si alguna vez se ha dado cuenta de eso. No sé si alguna vez se ha dado cuenta de cuántas veces tuvo también problemas con enfermedades. Pero en el Salmo 38:3-4 David dijo:
Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
Hermanos y hermanas, si usted vino aquí en busca de sanidad, esa no es la única razón, hay otras razones, pero ¿por qué no ve si su enfermedad es debido a sus pecados? David era un hombre conforme al corazón de Dios. Dios amaba a David y David amaba a Dios. Pero tenía que decir: “Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado." Luego dijo:
Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;Como carga pesada se han agravado sobre mí.
Como ve, si no confiesa sus pecados se van acumulando en su vida y es una carga que se agrega a una carga, que se agrega a una carga, que se agrega a una carga que va más allá de su cabeza. Y está acumulando el peso a través de la vida bajo la carga del pecado no confesado. Si le pudo suceder a David, queridos hermanos y hermanas, no diga esto no me puede suceder a mí. Creo que ese es el problema con la mayor parte de la iglesia, hay una falta de verdadero gozo, una falta de vida verdadera, realmente hay muy poca libertad que presenciar, hay muy poca preocupación por los perdidos porque estamos acumulando una carga de pecados no confesados. Y cada pecado que cometemos sin confesar se agrega a la carga.
El confesar nuestros pecados a Dios es lo que llamo una vertical de auto-humillación; nos humillamos en nuestra relación vertical. Pero usted sabe que hay otro tipo de relación que es horizontal. Y muchos de nosotros, especialmente los maridos, hemos sido orgullosos y arrogantes e insensibles en nuestra relación con nuestras esposas. ¿Usted sabe lo que tenemos que hacer? Tenemos que humillarnos. No solo son los maridos; hay algunas esposas que necesitan someterse a un tiempo de auto-humillación. Pero es una característica particularmente masculina. Nos resulta muy difícil pedir disculpas a nuestras esposas, ¿Es cierto esto? ¿Cuántos de ustedes han dicho recientemente, “Lo siento me enojé?" "Lo siento, yo fui muy insensible." "Lo siento que no consideré tus sentimientos." "Lo siento que fui grosero." "Lo siento que leí el periódico en el desayuno cuando estabas tratando de hablar conmigo." "a decir verdad, he sido un rudo." Hermanos y hermanas, a los hermanos especialmente, si usted dijera eso de una forma sincera eso cambiaría el ambiente en su hogar de una manera milagrosa. No estoy diciendo que todos ustedes tienen que hacerlo, sino que estoy diciendo que muchos de ustedes necesitan hacerlo. Creo que lo más difícil, para un marido, es humillarse ante su esposa.
Ruth y yo hemos llegado a un punto donde lo hacemos uno con otro no como un ritual, pero con regularidad, confesamos nuestros pecados uno con otro. Ve, eso es Bíblico. Veamos Santiago 5:16. La RVR dice "Confesaos vuestras ofensas unos a otros." No sé por qué, ya que la palabra griega es "pecados." Dice:
Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. (LBLA).
Eso es una humillación horizontal. Tal vez tenga que ir a su pastor y decir: "Pastor, tengo que confesar que lo he criticado, no he sido amable, le he llevado la contraria." O bien, como pastor tal vez tenga que ir a algún miembro de su rebaño, y decirle: "no te he tratado con el amor y la preocupación que he debido darte." No hay ninguna clase de personas que esté exenta de estos requisitos. Y nuevamente, como ve, esto es una clave para la sanidad. Confiesen sus pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. En otras palabras, el pecado no confesado es una barrera para la sanidad.
He leído los diarios de John Wesley en la década de los 50’s y fui impactado profundamente por ellos. Yo era un pentecostal en aquel tiempo; Pensé que los pentecostales lo tenían todo. Pero cuando leí los diarios de John Wesley me dije él tiene muchas cosas que nosotros no tenemos. Pero en algún lugar de sus diarios el describe el origen de una de las Sociedades Metodistas más fuertes que se formaron en su tiempo, y creo que fue en Yorkshire. Comenzó con diez personas que accedieron a reunirse cada semana y confesar sus faltas unos a otros. ¿Cuántas iglesias comienzan de esa manera hoy en día?
Como ve, no se puede construir una iglesia con las relaciones equivocadas. Una iglesia se construye de las relaciones que se hacen. Una casa se construye de las relaciones que se hacen. ¿Cuántos de ustedes padres han confesado sus pecados a sus hijos? Recuerdo que hace años, en algún lugar alrededor de 1950, me enojé con una de mis hijas, injustificadamente. Le dije cosas que no debería haber dicho. No le pegué ni nada de eso, pero me enojé. Y después de eso tuve esta extraña especie de opresión en mi pecho y pensé, ¿de dónde viene esto? Leí por casualidad en Eclesiastés "el enojo reposa en el seno de los necios." Yo sabía cuál era mi problema. También sabía que sólo había una solución y que no era fácil de hacer. Tenía que ir a mi hija y decirle: "Lo siento, me enojé contigo, no te debí haber hablado de esa manera." La opresión se fue de mi pecho. Así que, creo que la clave para humillarse así mismo es confesar nuestros pecados. Por lo menos es un buen lugar para comenzar. Confesarlos a Dios, confesarlos el uno con el otro.
Ahora sólo una última pregunta, ¿cómo podemos saber qué confesar? Déjeme darle este consejo, no comience a examinar su propio carácter, porque mientras más profundo vaya se puede encontrar con lo peor. Ese no es el remedio de Dios. El remedio de Dios es por medio del Espíritu Santo. Él convence del pecado, de la justicia, del juicio. Le voy a dar sólo dos pasajes del Antiguo Testamento y vamos a terminar. Jeremías 17: 9-10:
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Esto para mí viene a ser muy vívido pero en 1947 yo estaba asistiendo a la Universidad Hebrea de Jerusalén como estudiante invitado. Yo estaba escuchando al profesor de lengua Hebrea y él comentó sobre este versículo. Él no era de ninguna manera un creyente, ni como judío ni de ninguna otra cosa. Dijo que la palabra que se usa aquí "engañosa" en hebreo es akov, que es la misma palabra que viene en el nombre de Jacob, Ja-akov. Esto significa "que suplantará". Y luego por la manera en que está formada la forma femenina, dijo que no es pasivo, sino activo. No es el corazón engañado, pero el corazón es engañoso, este engaña. Él no tenía pensamientos espirituales en mente, pero me senté y me dije que había aprendido una de las lecciones más valiosas de mi vida. Mi corazón es engañoso, no me dice la verdad; me engaña. No puedo confiar en mi corazón para decirme su verdadera condición. Y así, Dios continúa diciendo:
“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
Sólo hay una persona que realmente sabe lo que está en su corazón. No es usted, no es el predicador; es el Señor. Y si usted le pregunta, Él con mucho cuidado y amablemente comenzará a mostrarle la verdadera condición de su corazón.
El gran predicador Charles Finney dijo una vez esto, dijo, "Estoy convencido de que si un pecador realmente pudiera ver la naturaleza de su propio corazón y lo malvado que es, no podría sobrevivir lo visto." Tenemos un concepto muy tenue de que tan malvados y engañosos son nuestros propios corazones. El único que nos puede mostrar es el Señor por medio del Espíritu Santo. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él nos convencerá del pecado, de justicia y de juicio. Jesús dijo en un Evangelio, "Si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios," y en otro Evangelio el de Lucas, Él dijo: "Si yo por el dedo de Dios echo fuera los demonios", nos está diciendo que el Espíritu Santo es el dedo de Dios. Y cuando Dios trata con usted Él no pone toda Su mano ahí y dice: "Hay un poco de problema ahí," él pone su dedo y dice: "Ahí es donde está el problema." Él le dirá el nombre. Puede ser un nombre muy incómodo.
Así que, no confíe en su propio corazón para que le diga la verdad sobre sí mismo. Sólo hay uno y es el Señor. Él será actuará con gracia; Él no lo asfixiará con todo a la misma vez. Porque, Él sabe que no podría soportarlo.
Y así llegamos a la oración de David. Si alguna vez hubo un hombre que conocía el perdón de los pecados, fue David. Tenía pecados que perdonarles. Hace años, mi primera esposa y yo tuvimos una sirvienta Árabe que se convirtió en nuestra sirvienta en Ramallah, en lo que entonces era Palestina, se fue a Inglaterra con nosotros y vivió en nuestra casa. Nunca aprendió a leer así que no podía leer la Biblia. Su vida fue, yo diría, algo inconsistente. Hubo momentos en los que ella fue exasperante, otras veces, ella fue una maravilla. Pero ella aguantó y la forma en que aguantó fue la siguiente: cuando Dios la convenció de sus pecados ella realmente derramó su corazón a Dios. Puedo pensar que algunas de las oraciones las hizo en Árabe. Ella sabía cómo humillarse a sí misma. Que precioso don es saber cómo humillarse ante Dios Todopoderoso.
Y David, quiero decir, si piensa en los pecados que cometió y en los pecados que menciona que no se detallan, realmente es increíble cómo se convirtió y fue el hombre conforme al corazón de Dios. Así que no se desanimen, mis queridos hermanos y hermanas, si Dios pone su dedo en algunas cosas de su vida que le sorprendan. Usted todavía puede ser un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios si aprende a humillarse.
Quiero leer la oración de David en el Salmo 139, sólo los últimos dos versículos, 23-24. Este es uno de nuestros Salmos favoritos, de Ruth y mío. Esto creo que es la respuesta a la pregunta ¿cómo voy a saber lo que Dios me pide confesar?
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;
O mis ansiedades y preocupaciones.
Y ve si hay en mí camino de perversidad,Y guíame en el camino eterno.
Ahora, quiero desafiarlo, ¿estaría dispuesto aquí esta noche a hacer esta oración? No haga un compromiso precipitado porque se metería usted mismo en algo que desearía haber evitado. Como una aplicación de mi mensaje aquí esta noche quiero cerrar en un momento pidiéndoles que se unan a mí para decir juntos esa oración, si realmente lo quiere hacer. Si no la dice no tengo nada en contra de usted. Pero permítanme sugerirle que lo que he dicho esta noche es algo que puede ser tratado con lo que llaman una petición o un llamado al altar. Creo que exige que aquellos de ustedes que reciben lo que he dicho, vayan a Dios y pasen tiempo en la presencia de Dios. Abra su corazón a Dios y diga: “Dios, muéstrame las cosas que no te agradan. Muéstrame la forma en que he ofendido a otras personas. Tal vez las formas en que he hecho daño a mi propia familia. Señor, trata conmigo con gracia; no me lleves demasiado rápido. Tengo muchas ganas de sacar el pecado de mi vida. Realmente deseo humillarme a mí mismo.” Quiero sugerirle que cuando vayan a sus lugares esta noche traten de practicar esto, algunos de ustedes, si se sienten guiados. Me pregunto si hay un lugar aquí esta noche que pudiera ser como la Sociedad Metodista que se reúnan y confiesen sus faltas unos a otros. Creo que encontrará que al final de esta semana las cosas serán muy diferentes. Diferentes en este campamento, diferentes en su vida, diferentes en su unidad.
Mire, yo realmente creo que hay una gran nube de pecado no confesado sobre la iglesia de Jesucristo en Gran Bretaña. No digo esto para condenar a nadie ya que Dios no está para condenarnos, Está para perdonarnos y liberarnos. Pero no será necesariamente un trato rápido de cinco minutos a donde se llega al altar y se arrodilla. Puede ser un proceso. Pero si ese proceso lo inicia aquí esta noche en su vida, para cuando llegue el tiempo del próximo campamento aquí el año que viene, usted podría ser una persona totalmente diferente. Puede que sea yo. No voy a estar aquí el próximo año, quizá después del año siguiente. Si soy invitado en los años siguientes, siento que el señor quiere que celebre mis 80 años aquí.
Pongámonos de acuerdo que la próxima vez que nos encontremos seremos diferentes. Todos nosotros, predicadores y personas.
Ahora, usted ha estado sentado mucho tiempo, póngase de pie por favor y diga esta oración, no conmigo, pero después de mí. Si quiere saber dónde se encuentra, está en los dos últimos versículos del Salmo 139. Usted no ore al predicador, ore al Dios Todopoderoso. Tiene que estar preparado para asumir las consecuencias. Si usted dice: "Examíname, oh Dios“, Él le va a examinar. Voy a leer estas palabras, y las dice después de mí si realmente siente decirlas. No las diga si realmente no siente decirlas porque a Dios no le gusta eso.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Por causa de Jesús, amen.”
Código: MV-4373-100-SPA