Lo Que Significa Amar a Dios

Derek Prince
*First Published: 1993
*Last Updated: marzo de 2026
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Esta noche vamos a hacer una de nuestras proclamaciones y siento que es para las personas que están aquí tal vez desesperadas. Tal vez usted ha venido aquí y esta es su última esperanza, y si las cosas no funcionan en esta semana no tiene otra perspectiva. Estas son las palabras de Jeremías del libro de Lamentaciones, cuando todo a su alrededor se había derrumbado. Su ciudad estaba en ruinas, su pueblo estaba esclavizado, el templo fue destruido y quemado. Todo lo que era importante para Jeremías se le había quitado. Y en medio de las Lamentaciones, en el capítulo 3, versículos 22-26, habló estas palabras maravillosas. Cuando se dé cuenta de las circunstancias en que fueron escritas, permita que también le den esperanza.
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.
Que Dios bendiga estas palabras para usted.
Ahora vamos a regresar de nuevo a la Palabra de Dios. Anoche hablé sobre el tema de que el objetivo del propósito de Dios en nuestras vidas es el amor. Si nos desviamos de ese objetivo y lo perdemos, nos estamos perdiendo todo lo que es importante en nuestras vidas. Esta noche quiero hablarle sobre lo que significa amar a Dios. Como sabe, el primer mandamiento es "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente." Y el segundo es semejante a éste: "Amaras a tu prójimo como a ti mismo." y en estos dos mandamientos, Jesús dijo, depende toda la ley y los profetas. Todo el Antiguo Testamento depende de estos dos mandamientos.
Así que, esta noche quiero hablarle acerca de lo que significa amar a Dios. Quiero decirle desde este momento que el amor de Dios nunca puede separarse de otra palabra que es la obediencia. No se puede separar el amor de Dios de la obediencia a Dios. El amor de Dios no es algo blando, no es sentimental, no es puramente emocional. Lleva una emoción profunda con él, pero tiene sus raíces en la voluntad y no en la emoción. Quiero leer algunas palabras de Jesús en Juan 14:21-24. En estas palabras Jesús muestra dos cosas, la motivación para obedecer a Dios, su amor, no el miedo, sino el amor y en segundo lugar, el amor se expresa por la obediencia. Quiero repetir estas dos cosas porque son básicas y fundamentales. En la vida cristiana el motivo para obedecer a Dios es el amor, no el miedo. Pablo dijo en Romanos 8:15
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
Esa fue la ley de Moisés. El pueblo obedecía la ley porque tenían temor de las consecuencias de la desobediencia. Pero en el Nuevo Pacto el motivo es el amor, no el temor.
No sé cuántos de ustedes están formando, formando a sus hijos. Quiero compartir de mi experiencia porque Ruth y yo, entre nosotros, somos responsables de doce hijos adoptados. Y en este momento tenemos alrededor de treinta y cinco nietos y cuarenta y cinco bisnietos. Así que no estoy hablando de una teoría. Quiero decirle que hay dos maneras de poder entrenar a los niños, básicamente. Una de ellas es haciendo una gran cantidad de leyes y normas, y aplicarlas. Si no haces esto, esto te sucederá. La otra es mediante la obtención de su amor. Como ven, la diferencia es si sus hijos están motivados por el temor cuando llegan a la edad de 16, 17 o 18 años y se van de su casa y ya no le obedecen, van a seguir su propio camino. Pero si están motivados por el amor ellos van a continuar haciendo lo que les enseñó que hicieran. Por lo tanto, el amor es el único motivo eficaz para la obediencia.
Esto es lo que dijo Jesús en Juan 14:21-24:
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Note que la declaración es clara. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama. Y note que no es suficiente guardar solo los mandamientos, debe tener los mandamientos. En otras palabras, hay que buscar el conocimiento de la voluntad de Dios. No es una actitud pasiva, "Bueno, si Dios dice eso, lo haré." Sino una búsqueda de la voluntad de Dios y luego obedecerlo.
Y continúa:
Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
Debido a que Jesús les había dicho que se iba, que los dejaría pero que vendría y se comunicaría con ellos de nuevo. Así que esa es la razón por la pregunta.
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
Ese es uno de los pocos lugares en el Nuevo Testamento, o en la Biblia, donde el pronombre plural de Dios se usa. Es muy raro. No es vendré, sino que vendremos. El Padre y el Espíritu se reunirán para hacer su morada con el que mantiene la Palabra de Dios.
Y continúa diciendo el lado opuesto:
“El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”
En realidad, el libro que mencioné, Serie de Fundamentos, comienzo a partir de esta verdad, si usted quiere saber cuánto ama a Dios, lo puede saber fácilmente. Es exactamente cuánto obedece Su Palabra. Usted no lo ama más de lo que obedece a Su Palabra. Usted puede decir que lo ama, usted puede orar como si lo amara, pero la medida de su amor es la medida de su obediencia a Su Palabra.
Así que, el amor es la motivación para la obediencia y el amor se expresa por la obediencia. Ahora, esto puede asustar a algunos de ustedes. De hecho, me podría asustar. Podría decir a mí mismo que si no estoy obedeciendo totalmente, ¿significa que no amo a Dios? La respuesta es no. En la vida Cristiana la obediencia es progresiva. No empezamos la vida obedeciendo completamente todo. De hecho, he vivido una vida Cristiana por 52 años y todavía hay una gran cantidad de áreas que no conozco y sigo plenamente la voluntad de Dios. Pero, aquí hay buenas noticias. Mientras sigamos creyendo, nuestra fe nos es contada por justicia, incluso cuando no estamos obedeciendo totalmente. Es tan importante. Permítanme leer esto en Romanos 4 sobre Abraham, versículo 3. Dice:
Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
Eso se declara en Génesis 15:6. Si sigue de cerca la vida de Abraham, al menos en dos ocasiones le falló a Dios. La primera vez fue cuando dejó que Sara su mujer fuera tomada como concubina en el harén de un rey de Egipto, y la segunda vez fue cuando aceptó la sugerencia de Sara de tener un hijo de su concubina Agar. En cada caso Abraham le falló a Dios, él no siguió perfectamente la voluntad de Dios.Pero las buenas nuevas son que, aun cuando no estaba en plena obediencia, su fe le fue contada por justicia. Así que no deje que el diablo lo tenga bajo condenación si usted no está siempre en total obediencia, siempre y cuando su corazón esté listo para obedecer a Dios. Muchas veces se tropezará y caerá, pero usted Hará lo mismo que hizo Abraham. Tropezó, cometió errores pero nunca se rindió, su fe siempre le fue contada por justicia.
Y Pablo dice al final de Romanos 4:23-24:
Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro…
Así que Abraham fue un modelo. Mientras permanezcamos en la fe, mientras nuestros corazones estén dispuestos a obedecer y a seguir a Dios, aunque tropecemos, incluso cuando perdemos el camino por un tiempo, nuestra fe está siendo contada por justicia. No permita que el diablo lo condene.
Siempre pienso en la entrevista que hubo entre Jesús y Pedro en la última cena. ¿Recuerda lo que Jesús dijo a Pedro: “Antes que cante el gallo me negaras tres veces?” Sin embargo, dijo, Yo he rogado por ti para que tu fe no falle. "Incluso si me negares tres veces todo va a estar bien, Pedro, siempre y cuando no dejes ir tu fe.
Y por eso quiero decir a cada uno de ustedes aquí esta noche, aférrense a su fe. Sin importar qué débil esté, no importa cuántas veces se tropiece, no importa cuán indigno se sienta. Eso sí, no renuncie a su fe porque le ha sido contada por justicia. Y si usted se aferra a su fe, de la misma manera que Jesús ayudó a Pedro lo ayudara a Usted. Nuestra fe no está en nosotros mismos, está en Su fidelidad.
Ahora quiero dar un ejemplo de obediencia progresiva de mi propia experiencia. Fui salvo en 1941. Me encontré casi por accidente con una iglesia Pentecostal en Scarborough en Yorkshire. No sabía que había gente como los Pentecostales. Ni siquiera había oído hablar de los Bautistas, esto era un hecho, en ese momento. Yo sabía que había Anglicanos porque eran la iglesia. Yo sabía que había Católicos Romanos y sabía que había gente llamada Metodista que habían provocado problemas anteriormente en la historia Británica. Pero ese era el límite de mi conocimiento de las denominaciones. Ciertamente, nunca había oído hablar de los Pentecostales. Fui porque otro soldado me invitó y me dijo: "¿Te gustaría venir a un lugar el Domingo por la tarde?" Por la manera apologética en que lo dijo sentí que era una iglesia. Así que le dije: "Bueno, quiero decirle que no creo en la religión, pero no tengo nada que hacer el Domingo en la tarde así que iré sólo para ver." No tenía idea de lo que iba a ver y vi muchas cosas que no esperaba ver.
Y mi única actitud, hay que recordar, es que había sido entrenado para criticar y analizar intelectualmente por cerca de siete años en Cambridge. Mi única pregunta fue: "¿El predicador realmente sabe lo que está hablando? Tomó un texto de Isaías 6, la visión que tuvo Isaías del Señor en Su gloria. ¡Y cuando vio al Señor en su gloria, dijo, !!Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, "cuando oí esa frase, "siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos” me dije a mi mismo, nadie te ha descrito algo así con mayor precisión que esto. Porque, yo era un soldado del ejército Británico y con el debido respeto para el ejército Británico no creo que haya ningún grupo de hombres en todo el mundo que se destaquen en hablar tan sucio y en blasfemar. Yo estuve en el ejército durante cinco años y medio, así que por lo menos yo fui expuesto a ese lenguaje. Yo era tan malo como el resto. Y esa noche al final del mensaje que yo no entendí, y tengo que añadir que en medio de todo eso, algunos de ustedes han escuchado esta historia antes, si usted hubiera planeando esa reunión para convencer a un filósofo de Cambridge, usted no habría planeado esa reunión porque el predicador se involucró en muchas cosas que no tenían nada que ver con Isaías y en algún momento u otro él estaba tratando con la relación entre David el joven pastor y el rey Saúl. Él dijo con acierto que Saúl era una cabeza y hombros más alto que el resto de las personas. Se involucró en un diálogo imaginario entre Saúl y David. Cuando él estaba hablando como David se puso de pie en la plataforma, cuando él estaba hablando como Saúl se puso de pie sobre un pequeño banco en la plataforma con la mirada hacia abajo donde estaba cuando él era David. Pues bien, en medio de todo esto, el banco se desplomó y el cayó al suelo con un ruido ensordecedor. ¡Ahora, si lo hubiera planeado, como le dije, para convencer a un intelectual de Cambridge hubiera dejado esa parte afuera!
Pero al final de todo esto llegué a una conclusión simple: Él sabe lo que está hablando y yo no.
Y entonces él me tomó por sorpresa y me avergonzó mucho. Ellos hicieron lo que comúnmente se conoce como el llamado. En aquellos días no había música de fondo, cada cabeza inclinada, todos los ojos cerrados. Y entonces, como yo lo entendí, dijeron: "Si quiere recibir esto, levante su mano. "Bueno, yo no entendía lo que era esta cosa excepto lo que le pasó a Isaías. Así que me senté allí paralizado, avergonzado y dije “nunca he estado en un lugar, en una iglesia, donde alguien me pidiera que hiciera algo tan indigno como levantar la mano en público. Pero mientras estaba sentado allí había dos voces inaudibles que me hablaban. Una de ellas dijo: "Si levantas tu mano en frente de todas estas señoras de edad y siendo un soldado en uniforme, vas a parecer muy tonto. "La otra voz me dijo en el oído del lado opuesto, "Si esto es algo bueno, ¿por qué no deberías tenerlo?” Yo estaba paralizado, no podía responder. Después, se llevó a cabo un milagro y me tocó a mí. Vi mi propio brazo derecho levantarse hacia arriba en el aire y sabía que yo no lo había levantado.
Bueno, eso era todo lo que estaban esperando. Luego siguieron con el servicio. No tuve consejo, ni más instrucciones, pero yo levanté el brazo.
Así que, dos noches después estaba en otra reunión Pentecostal y pensé me voy a quedar para ver qué sucede. Era una iglesia diferente, un predicador muy diferentes, pero era lo mismo. Este hombre predico del texto Enoc, y que él no estaba, porque el Señor lo llevó al cielo. Y, era una de esas personas que creen en inventar cosas, de modo que describió la forma en que buscaron a la División de Investigadores (SID) y que vinieron con sus perros de rastreo y siguieron el olor hasta cierto punto y que luego terminó el olor. Él dijo que no fue al norte, que no fue al sur, que no fue al este, que no fue hacia el oeste, sino que debió haber subido. Me dije a mí mismo esto es lógico, puedo aceptar eso.
Así que esta vez, cuando hicieron el llamado yo estaba listo y sabía lo que iba a suceder. Me dije a mí mismo la vez pasada alguien levanto mi mano, pero yo no esperaba a que ocurriera dos veces por lo que levantaré mi mano y lo hice. El predicador vino a mí y me dio un poco más de atención que el anterior. Me miró y creo que él pensaba que tenía un problema en sus manos, y él me hizo dos preguntas. "¿Usted cree que es un pecador?" Ahora, mi especialidad habían sido las definiciones. Así que rápidamente corrió por mi mente todas las definiciones obvias de un pecador y cada una de ellas se ajustaba a mí exactamente. Así que dije: "Sí, creo que soy un pecador. "Luego dijo: "¿Usted cree que Cristo murió por sus pecados? "Recuerdo vívidamente y exactamente lo que dije. Le dije: "La verdad es que no puedo ver lo que la muerte de Jesucristo, hace diecinueve siglos, tenga que ver con los pecados que he cometido en mi vida. "Y allí estaba yo, estaba como muerto. Creo que fue lo suficientemente sabio para no discutir conmigo y estoy seguro que esas queridas personas Pentecostales comenzaron a orar por mí. De hecho, tenían lo que llaman un avivamiento en la iglesia y hubo solo una persona que se salvó, y ese fui yo. Así que tenían todas las razones para orar por mí.
De todos modos, no era salvo, pero sentí que había salido de un mundo y que no había entrado en otro. Yo era como una persona suspendida entre dos mundos. Así estuve de lunes a jueves. Había tres preguntas en mi mente. "Si me involucro en esto, ¿qué va a pasar con mi carrera universitaria?" Número dos, "¿Qué dirán mis amigos?" Número tres, "¿Qué dirá mi familia?" Y esa fue la pregunta más difícil de todas. Pero para el jueves llegué a la conclusión de que no me importa que suceda a mi carrera universitaria, no me importa lo que digan mis amigos, no me importa lo que diga mi familia. Sea lo que sea, yo lo quiero. Y esa noche lo recibí. Dios sabe cuándo uno está totalmente preparado.
Ahora, le doy esto como un ejemplo, yo no tenía la intención de entrar en eso. Pero fue con respecto a tener una voz impura. En el momento en que Dios me salvó y me lleno del Espíritu Santo mi lengua fue limpiada. Nunca más usé una palabra sucia o blasfema. Yo no renuncié a esto, simplemente no estaba en mí. Pensé que maravilloso es, yo he llegado. Entonces Dios comenzó a mostrarme que hay muchas maneras en las que pecamos con nuestra lengua. Después de un tiempo Dios me dio convicción de que yo era muy crítico con las personas. Él dijo: "¿Qué tienes que hacer para dejar de juzgar el servicio de otras personas?" Así que deje de criticar.
Luego, después de un período considerable, esto no sucedió en unas pocas semanas, Dios me dio convicción de que con mucha frecuencia hablaba en forma negativa. A menudo hablaba en términos de incredulidad en lugar de creer. Me gustaba, en cierto modo, dar más gloria al diablo que al Señor. Así que Él se ocupó de eso después, y aquí es donde estoy ahora, déjeme le leo las palabras de Jesús en Mateo 6:37:
“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.”
Ahora esa es una declaración impresionante. Vi que como cristiano, estaba obligado a decir lo que quería decir. Ni más ni menos. Sin exageración, sin adornar cualquier historia, simplemente diciendo las cosas como son.
Santiago dice que si alguno puede controlar su lengua es como un hombre perfecto. ¿Está de acuerdo con eso? Así que, este es mi progreso, me ha tomado años, y no pretendo que ya terminé. Pero, mi obediencia ha sido progresiva. Incluso aun cuando mi obediencia era incompleta mi fe me fue contada por justicia. Espero que esto le ayude porque hay muchos Cristianos que se sienten bajo condenación. Fallan y cometen un error, cometen un pecado y piensan que todo ha terminado, y dicen Dios ha terminado conmigo. No mientras se aferre a su fe. Jesús no le dijo a Pedro: "Oro para que no me niegues tres veces", le dijo, "Oro para que tu fe no desmaye."
Sigamos adelante con este tema de amar a Dios. La siguiente cosa que quiero decirle, y esto de alguna forma tal vez lo incomode, es que Dios es celoso. El amor de Dios es un amor celoso. A muchos no les gusta eso. Para mí, lo que es casi increíble, es que Dios Todopoderoso, el Creador del universo, le importe tanto una persona como yo y que estaría celoso si mi corazón se volviera en cualquier dirección menos a Él. Esto es asombroso, pero es cierto. Dios es un Dios celoso.
En los diez mandamientos, en Deuteronomio 5, Dios hizo esta declaración que le citaré, probablemente para la mayoría de ustedes sea familiar. Deuteronomio 5: 8-9:
No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso,
En otras palabras, Dios dijo, “no quiero que nadie ni nada tome el lugar reservado para mí”.
Vea, como maestro de lógica me encontré cara a cara con este hecho. Si Dios Todopoderoso en toda Su majestad, gloria, poder y sabiduría está dispuesto a tomar un lugar en mi vida, entonces, lógicamente, sólo hay un lugar que le puedo ofrecer; y ese es el primer lugar. Ofrecerle a Dios el segundo o tercer lugar es insultar al Todopoderoso. Temo que muchos de nosotros hemos sido culpables de eso.
Pasemos ahora al Nuevo Testamento y veamos algunas declaraciones de Jesús. Pienso una vez más en lo que dijo Mark Twain acerca de Jesús, lo cite ayer por la noche. Dijo que “no son las palabras de Jesús que no entiendo las que me afligen, son las palabras que entiendo las que me afligen.” ¿Puede identificarse con eso? Jesús hizo algunas declaraciones muy preocupantes, algunas declaraciones muy perturbadoras. Si usted nunca ha sido perturbado por la Biblia, dudo si realmente la ha leído. Es un libro inquietante y fue diseñado para perturbarnos.
En Lucas 14, Jesús dijo—Comenzaré en el versículo 25:
“Grandes multitudes iban con él…”
¿Cuál fue Su actitud frente a esas multitudes? Acaso dijo, ¿“no es maravilloso que tengo una gran multitud de seguidores? "No. De hecho, en cierto sentido, él hizo todo lo posible para disuadirlos. Hoy en día tendemos a pensar en términos de mega- iglesias, la iglesia más grande en el mundo, la segunda iglesia más grande, una iglesia con cinco mil miembros o diez mil miembros. Yo no creo que Jesús se impresione con esto porque Él no nos dijo que hagamos miembros en la iglesia. ¿Sabía esto? Él Dijo id y hacer discípulos en todas las naciones. Hay una diferencia entre un miembro de la iglesia y un discípulo. Un discípulo es alguien que su objetivo principal en la vida es seguir a Jesús. Un miembro de la iglesia es alguien que tiene alguna religión, un respeto a Jesús, asiste a los servicios de la iglesia, lleva una vida “buena". Pero creo que, perdóneme por decir esto, uno de los mayores problemas de Dios en el mundo de hoy son los miembros de la iglesia que no son discípulos.
Le voy a dar una pequeña historia que ilustra esto, una bastante inusual. Voy a decirlo de tal manera que no revela la identidad de nadie. Hubo una mujer muy mala. Es decir, según nuestros estándares ella era todo lo que no debería de ser. Ella era comunista, era lesbiana y era una feminista. Esto lo tomó muy en serio al grado de que ella estaba comprando revólveres para disparar a los hombres. Y de alguna manera se involucró en un esquema nefasto con dos de sus compañeros que la llevaron al mar de la China. Estaban en un pequeño barco en el mar de la China y comenzó una mala tempestad y las otras personas que estaban con ella, dijeron: “Ve a la cabina, prende la radio y ve cual es el informe del tiempo. " Esto es casi increíble, pero tengo la historia muy precisa. ¡Ella bajó a la cabina, encendió la radio y escuchó “¡Hoy con Derek Prince” desde Manila, en las Filipinas, y se salvó! Es decir, mis mensajes no duran más de doce minutos y medio, si escucha todo el programa. Ahora ella es exactamente todo lo contrario de lo que era antes.
Como sabe, creo que a veces nos pasamos mucho tiempo luchando contra los abortistas. Permítanme decir que el aborto es un crimen terrible pero no estoy seguro si siendo enemigos de los abortistas es la forma correcta de tratar con esto. Tenemos una obligación que es predicar el Evangelio. No creo que Jesús nos dijo id y hacer enemigos. Nunca hizo enemigos a los cobradores de impuestos, nunca hizo enemigos a las prostitutas. Los únicos que fueron sus enemigos fueron las personas religiosas.
De todos modos, ella se salvó maravillosamente y fue totalmente transformada. Ahora ella dedica su vida al Señor para ganar a la clase de gente que como ella era antes de ser salva. Pero ella dice que tiene un problema. Cuando esas personas conocen al Señor y las lleva a la iglesia, la gente de la iglesia está mucho menos comprometida con lo que ellos creen que sus amigos cuando fueron lo que creían y no pueden sentirse a gusto en la iglesia. ¿Ve el problema? Los miembros de la iglesia son una barrera.
¿Recuerda lo que dijo Jesús a la iglesia de Laodicea? “ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!” Porque si es frío no engaña a nadie. No hace ninguna profesión de fe, no se hace llamar a sí mismo un cristiano. Si es caliente desafía a la gente. Pero si es tibio engaña a la gente porque le da una imagen equivocada de lo que realmente es el Cristianismo. Jesús dijo una de las cosas más vulgares que se puedan decir. Él dijo: “Puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca." ¿Cree usted que el Señor hablaría así? Bueno, lo hizo. El habla muy claro.
Así que, Dios no está interesado en conocer a miembros de una iglesia. Algunas de estas iglesias con miles de miembros, todos ellos pudieran ser discípulos. Bueno, eso sería maravilloso. Pero a veces me pregunto si realmente es así.
Veamos lo que Jesús dijo a la gente que lo siguió en Lucas 14, comenzando en el versículo 24:
Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: . . .
No dijo, "Vengan y únanse a mí, vamos a tener un tiempo maravilloso. Usted va a ser bendecido maravillosamente." Él dijo algo muy diferente.
“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.”
Esa es una declaración penetrante. ¿Nos pide Jesús que odiemos a nuestros familiares? No, a menos que, se conviertan en un obstáculo de nuestro amor hacia Él, que se quieren llevar de nuestros corazones y vidas el lugar que Él reclama para El solo. Y luego dice que en ese caso se debe tener una actitud de odio hacia ellos. Debes de odiar cualquier cosa que ocupa mi lugar en tu vida. Tuvo cuidado en decir que tiene que odiar a su propia vida también.
En 2 Timoteo capítulo 3, Pablo da una lista de dieciocho diferentes imperfecciones morales que distinguirán a la humanidad al final de esta era, y casi todos ellas son perceptibles en la sociedad actual. La primera dice que los hombres serán amadores de sí mismos. He llegado a ver que el mayor problema en la vida Cristiana es el amor propio. Es el amor propio que destruye a las familias, que rompe matrimonios. Vi unas estadísticas de hace un año o dos de una encuesta realizada en los Estados Unidos acerca de cuántas personas cohabitan en una casa actualmente. El promedio es de 1.7 personas. Menos de dos personas pueden vivir juntas. ¿Por qué? Debido al amor propio. Si no me convienes, te puedes ir. Es cierto que nos casamos, pero si no puedes seguir adelante conmigo y mi manera de vivir, te puedes ir. El amor propio es la raíz de la desintegración familiar, que es la raíz de la disolución de la sociedad. Jesús dijo que cuando se trata de tu relación hacia mí, tienes que odiarte a ti mismo. Odiar a tu padre, a tu madre, a tus hermanos, a tus hermanas, a tu esposa. Esta es una declaración penetrante. Por favor entienda que no estoy diciendo que es bueno odiar a la gente. Lo que estoy diciendo es que cualquier cosa que se interpone entre Jesús y usted. Lo que sea que quiera ocupar el lugar de Jesús en su vida, Él exige que lo odie y elimine de ese lugar.
Después continúa diciendo en el siguiente versículo:
“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.”
He oído dos definiciones acerca de la cruz que vale la pena mencionar. Una es la cruz en su vida donde la voluntad de Dios y su voluntad se cruzan. En ese momento usted tiene que tomar una decisión.
La otra definición de la cruz, es la cruz del lugar en el que se muere. Es voluntario, usted no tiene que tomarla, pero si la toma será el lugar en el que muera. A menos que cumpla con esas condiciones, Jesús dijo, no puedes ser mi discípulo.
Muchas personas lo han interpretado como difícil pero tal vez puedas hacerlo. No, no es. Es imposible ser discípulos de Jesús y dejar que alguien o algo ocupen ese lugar en su vida que Él le pide. Él es celoso. Él no compartirá esa posición con cualquier persona o cosa.
Y luego en el versículo 33 del mismo capítulo Él dice:
“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”
No es "no puedo" o "lo veo difícil", sino, no se puede. En todos estos tres pasajes Jesús dice explícitamente "no puedes ser mi discípulo." En otras palabras, si se está aferrando de algo y no quiere soltarlo por el bien de Jesús, no puede ser Su discípulo. Eso no significa necesariamente que tiene que tomar todas sus pertenencias y dárselas a los pobres. Ese es uno de los requisitos que Jesús hizo a una persona, lo veremos en un momento. Pero lo que significa es que cualquier cosa en su vida que sea más importante para usted que obedecer a Jesús hay que dejarla ir.
Sólo le daré un pequeño ejemplo de mi propia vida. Dios me salvó en el ejército británico en Yorkshire en 1941. Siempre doy gracias a Dios por el pueblo de Yorkshire. Si hay alguno aquí, Dios lo bendiga. Ellos mostraron su bondad a un pobre soldado hambriento, me llevaron a su casa y me presentaron a Jesús. Después estuve en el ejército durante cuatro años y medio en el Medio Oriente, en el Norte de África y luego en Palestina. En ese momento Dios me llamó específicamente para servirle en Palestina. Cuando llegó el momento de mi baja del ejército, del ejército británico, me debían un pasaje de regreso a Inglaterra, que era mi derecho. Yo estaba haciendo los preparativos para regresar y Dios me dio, no sé si lo hace con usted, pero me dio una lengua y una interpretación. Y en esencia, dijo: “El barco está en el puerto, las velas están arriba, todo está listo. Si consigues abordar ahora te puede ir. Si lo pierdes nunca te vas a ir. " Yo sabía que no tenía otra opción más que obedecer a Dios. En ese tiempo mi querido abuelo, que era uno de los miembros más cercanos de mi familia se estaba muriendo de cáncer. Yo era su único nieto, deseaba verme y yo deseaba verlo. Pero tuve que decir que no.
Después, el King College, en Cambridge, que fue mi universidad, me escribió una carta muy favorecedora diciendo; si vuelves te daremos esto y esto y esto. En otras palabras, tendrás una carrera académica asegurada en una de las instituciones académicas más destacadas de Gran Bretaña. Espero que esté de acuerdo con esto, aunque sea de otra universidad. Tuve que contestarles. Yo no tenía mucho tacto y no lo haría de nuevo. Les dije: “No puedo ir, me he convertido en un Cristiano."
Así que renuncié a mi familia, a mi país, a mi carrera. Y luego tuvimos que comprar una casa con el fin de salvar nuestras vidas, y no puedo entrar en esos detalles, me gasté todos los ahorros de mi vida.
Ahora, Dios no me dijo no puedes ser mi discípulo a menos que abandones todo, pero Él solamente causó que lo hiciera. Y hasta después de un tiempo me di cuenta de que había cumplido con las condiciones del discipulado. No estoy sugiriendo que Dios va a tratar con cualquiera de ustedes exactamente de la misma manera, pero Sus condiciones son las mismas. Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Pasemos a otra historia, y es la última que veremos, en Marcos 10. Esta es una historia que ha hecho en mí una profunda impresión durante los años. Marcos 10, comenzando en el versículo 17 y leeremos hasta el versículo 22:
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”
En otra parte del Evangelio descubrimos que este joven era un gobernante y era rico. Y él vino corriendo, estaba entusiasmado.
Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, [y seguramente hablaba la verdad] le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud [El era un joven muy bueno, moral y recto.] Entonces Jesús, mirándole, le amó…
Y esa frase me ha impresionado profundamente. Creo que puedo decir que es aterrador ser amado por Jesús, porque cuando Él le ama y le mira, Él ve a través de usted lo más íntimo de su personalidad. Él sabe todo sobre usted e infaliblemente, Él pondrá Su dedo en la única cosa que se interpone entre usted y Él. Y no siempre es lo mismo. Con este joven eran sus posesiones. Pero con otros podría ser algo diferente. Por ejemplo, en su vida si usted es una persona joven podría ser que tenga una novia o un novio no salvos. O bien, podría ser un trabajo al que particularmente aspiraba y lo logró. O bien, podría ser una carrera o podría ser una mejor educación. Podrían ser muchas cosas diferentes, pero si son más importantes para usted que Jesús, y Jesús se para frente a usted y le mira y le ama, Él va a poner el dedo en la cosa que se interpone entre usted y Él. Y así dijo:
Entonces Jesús, mirándole, le amó y le dijo: “Una cosa te falta:”
Sólo una cosa, pero fue la única cosa verdaderamente importante en la vida. Todo lo demás era secundario. Lo tenía todo, excepto una cosa.
“Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” [Note que dice] “y ven sígueme”
Ahora Jesús no puso esa condición para todos los que vinieron a Él. No hay nada en el Nuevo Testamento que diga que cuando sea salvo necesariamente tenga que renunciar a todas sus posesiones y las de a los pobres. Aunque, yo respeto a las personas que han hecho eso. Jesús puso el dedo en la única cosa que era la barrera entre ese joven y la salvación y el discipulado. Él solamente dijo, renuncia a todo lo que tienes, véndelo todo, ven y sígueme.
El Nuevo Testamento es tan vívido. Cuando se acercó a Jesús vino corriendo. Cuando salió se fue caminando. Dice:
“Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.”
La mayoría de la gente piensa que el tener muchas posesiones le hará feliz. La verdad del asunto con este joven era la cosa que lo hacía infeliz. ¿Por qué? Porque no estaba dispuesto a dejar esa única cosa con el fin de seguir a Jesús.
Hermanos y hermanas y queridos amigos aquí esta noche, sólo quiero desafiarle. Pienso que hubo una oración al comienzo del mensaje de que Dios lo retaría aquí esta noche. Siento que eso quiere hacer. Quiero que se imagine a sí mismo a solas por un momento con Jesús, con nadie más en esa imagen, y Jesús lo está mirando y lo está amando. Pero con Sus ojos amorosos Él ve el interior de su personalidad, Él ve cada aspecto de su carácter, El conoce todo su pasado. Él dice: "Sígueme, pero hay una cosa que te está deteniendo, tienes que renunciar a ella. Tienes que ponerla a mis pies." Y esta noche Creo que hay muchos de ustedes que están en esa posición. Usted se hace llamar un Cristiano, y no estoy negando que así sea. Usted puede ser un miembro de la iglesia, usted puede hacer muchas cosas buenas. Como aquel joven que mantuvo todos los mandamientos, pero Jesús le dijo: Una cosa te falta. La única cosa que realmente importa en la vida, es una relación personal y comprometida con Jesucristo, que lo haga Señor de su vida, ¿cómo va a responder?
Sólo quiero que esté en silencio por un momento y piense sobre esto. ud que está aquí esta noche usted y si siente que Jesús lo está confrontando- y creo que está confrontando a muchos de ustedes, tengo esa impresión- ¿cómo va a responder? ¿Va a poner todo a Sus pies sin reservaciones? y decir: “Señor, tómame tal como soy. Te serviré y te seguiré con lo mejor de mi capacidad". O, ¿Va a decir?: “Señor, me gustaría hacerlo, pero mi novia no lo entenderá, mi novio no lo entenderá, mi familia tal vez no lo apruebe, podría perder mi trabajo, mis amigos se burlarán de mí". ¿Hay algún "pero" que se interpone entre usted y Jesús ahora mismo?
Recuerde, hay una cosa que es necesaria. Hay muchas cosas que son importantes, muchas cosas que son agradables, pero hay una sola cosa que es absolutamente necesaria y esa es llegar a ser un discípulo de Jesucristo. No un miembro de la iglesia sino un discípulo.
Así como lo he confrontado con este desafío, estoy orando por usted, mi mujer está orando por usted, otros aquí están orando por usted. Este podría ser el momento más crítico de toda su vida. Probablemente nunca estará en un mejor lugar, en un mejor ambiente, para tomar esta decisión en este momento. ¿Podría decir?: “Señor Jesús, Tu renunciaste a todo por mí, moriste por mí para poder ser salvo, yo me entrego a ti ahora sin reservaciones. Pongo todo a tus pies de cualquier cosa que pueda ser más importante que tú en mi vida y me someto y rindo a ti sin reservaciones - sin compromisos, sin secretas condiciones. Rendición incondicional." Es bueno hacer esta decisión en su corazón, pero también es bueno confesar públicamente que está haciendo esa decisión. Jesús dijo: “Si alguien me niega delante de los hombres, yo le negaré delante del Padre. El que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre." Llega un punto en el que tiene que confesar su compromiso con Jesús. Esta noche, si usted quiere hacer este compromiso le pido que lo haga con una simple cosa, poniéndose de pie en el lugar donde se encuentre y diga: "Aquí estoy, Señor Jesús, elijo servirte, seguirte sin reservaciones, sin retener nada, sin ídolos, sin alternativas, solo a ti Jesús".
Estoy sorprendido por esta respuesta, es la verdad. Las lágrimas vienen a mis ojos. Quiero decirle que he servido a Jesús durante 52 años y digo lo que dijo Poncio Pilato: “No encuentro falla en este hombre." Él nunca me ha fallado, nunca me ha defraudado, nunca me ha condenado. Me ha corregido, me ha castigado, pero Él ha estado junto a mí a través de todos los problemas y situaciones en mi vida. Yo lo recomiendo para usted.
Si realmente hace esa decisión- en un momento voy a pedir al líder de alabanza que regrese porque creo que debemos adorar a Dios juntos, pero permítame decirle en primer lugar, acerca de la adoración. La adoración no es un entretenimiento. La adoración no es sólo cantar un par de canciones. Adorar es entregarse a Dios sin reservaciones. Darlo todo a Jesús, rendirnos. Aquí estoy, totalmente dispuesto. ¿Puede decir eso? Creo que es lo que tenemos que decir. ¿Puede repetir esto después de mí?
Señor Jesús, yo creo que moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste de entre los muertos. Me arrepiento de todos mis pecados. Me aparto de todo lo que se interponga entre tú y yo y pongo mi vida a tus pies esta noche. Recíbeme como soy y hazme lo que tú quieras que sea. Para tu gloria, Señor Jesús, amén.
Ahora creo que todos juntos debemos de alabar a Dios y algunos de ustedes lo alabarán con una actitud totalmente diferente del corazón y de la mente como nunca antes lo había hecho.
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