Salvación Completa y Cómo Recibirla - Parte 1

Derek Prince
*First Published: 1990
*Last Updated: marzo de 2026
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Mi tema esta noche es “Salvación completa y cómo recibirla”. Quiero subrayar la palabra completa porque creo que muchos cristianos que han experimentado la salvación solo han experimentado una salvación incompleta. Viven en un pequeño rincón de una casa en algún lugar mientras que hay una mansión inmensa y maravillosa que Dios ha preparado para ellos. De hecho, creo que no existe actualmente un cristiano sobre la tierra que haya experimentado la plenitud de todo lo que Dios ha provisto para la salvación —y yo me incluyo. Doy gracias a Dios porque tengo mucho más de lo que tenía cuando fui salvo en 1941 pero creo que hay mucho, mucho más para nosotros en la salvación.
En Hebreos 2:3, el escritor dice:
¿Cómo escaparemos si descuidamos una salvación tan grande?
No es una salvación pequeña la que Dios ha provisto para nosotros por medio de Jesucristo, es una salvación grande. Y uno de los grandes peligros es el que expresa aquí Hebreos, que la descuidemos. No que la rechacemos, no que la desechemos, sino que sencillamente no entremos en ella realmente. Solo aceptarla como un hecho teológico, una doctrina pero no abrazarla plenamente en nuestra experiencia.
En Efesios 3:18, el apóstol Pablo ora por el pueblo de Dios. Y recuerde, eso nos incluye a usted y a mí, todas estas oraciones maravillosas de Pablo por la iglesia, debemos tomarlas a título personal, no considerarlas como oraciones generales sino asumirlas como específicas. Y Pablo ora allí en los versículos 17–18 de Efesios 3:
A fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura. . .
Pablo dice que no es una salvación pequeña la que hemos heredado. Para mí es una imagen de alguien que entra en una gigantesca mansión con muchos pasillos, diferentes clases de habitaciones preparadas; y nosotros miramos, primero que todo, la anchura la cual se extiende tan lejos como alcanza nuestra vista en todas las direcciones. Luego miramos la longitud y no alcanzamos a ver dónde termina. Y luego imagínese de pie en una gigantesca escalera de una lujosa mansión y al inclinarse a mirar no puede ver todo lo que hay abajo. Por último, mira hacia arriba y también se extiende más allá de lo que puede divisar con sus ojos.
Así que Pablo ora para que no nos aislemos en algún rincón apartado sino que seamos capaces de comprender, abrazar y asimilar esta salvación en toda su dimensión. Su anchura, su longitud, su profundidad y su altura.
En el Antiguo Testamento—de hecho, a lo largo de la Biblia—la palabra salvación tiene una aplicación muy amplia. Para muchas personas solo significa recibir el perdón de nuestros pecados y ser como alguien dijo, un alma empacada y lista para el cielo. Pero la salvación encierra mucho más. Es interesante si usted lee la Biblia en casi cualquier traducción, si busca la palabra religión tiene que leer y leer y leer. De hecho, la mayoría de traducciones solo la mencionan al llegar a la epístola de Santiago. Allí dice que “la religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”. Esta es una definición diferente de religión a la que presentan muchos cristianos hoy día. ¿Cuántos cristianos hoy visitan realmente a los huérfanos y a las viudas? Es un comentario nada más.
Cuando busca la palabra salvar y salvación, está en toda la Biblia. Quiero nada más buscar un pasaje en el libro de Salmos, Salmos 78:21–22. Este describe el trato del Señor con Israel cuando los sacó de Egipto y los condujo por el desierto. Declara por qué el Señor se enojó con este pueblo. Si fuera a expresarlo en mis propias palabras, se enojó porque ellos tenían una idea tan pobre de su salvación. A veces creo que enojamos a Dios con la estrechez de nuestra comprensión acerca de su salvación. Entonces dice:
Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel, por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado en su salvación.
¿Qué lo indignó? La falta de fe en la salvación de Dios. Y si analiza este pasaje, la salvación es la palabra que incluye todas y cada una de las bendiciones, la gracia y las provisiones de Dios desde el momento en que sacrificaron el cordero de la Pascua hasta que entraron en su herencia. Esto incluye protección del juicio de Dios mediante la sangre del cordero, incluye el cruce sobrenatural de las aguas del mar Rojo, incluye la presencia sobrenatural de Dios que desciende en forma de nube, incluye la alimentación diaria con maná del cielo, incluye la acción de Dios de abrir esas rocas de las cuales brotaron ríos de agua viva.
Me pregunto si alguna vez se ha preguntado cómo se puede alimentar a tres millones de personas cada día. No es un asunto pequeño. Hace años vi una imagen de un tren de carga que se necesitaría para cargar el agua y los alimentos para tres millones de personas en un día. Era un tren de carga largo, muy largo. Y eso era para un día nada más, y ellos estuvieron allí cuarenta años. Pero todo eso está incluido en la salvación. La salvación incluía el hecho de que sus zapatos nunca se gastaron, sus ropas nunca envejecieron. Cuando se enfermaron Dios proveyó sanidad. En la noche cuando hacía frío y, créame, he viajado por el desierto de Sinaí, es frío en la noche. Es caliente en el día y frío en la noche. Pero Dios tenía provisión para ambos. Porque en el calor del día los cubría con una nube y en el frío de la noche proveyó el calor y la luz del fuego. Y toda esa provisión se resume en esta sola palabra salvación. Dios estaba indignado porque ellos no comprendieron la extensión de su salvación.
Luego más adelante en el mismo Salmo dice en el versículo 41:
Y volvían, y tentaban a Dios, y provocaban al Santo de Israel.
Debo confesar que muchas veces yo mismo he limitado a Dios en mi concepto de la salvación. He tenido una necesidad y he pensado para mí mismo: ¿puedo realmente confiar en Dios para esta necesidad? Creo que la mayoría de los cristianos hoy fijan límites a lo que piensan que Dios hará —que no son límites bíblicos, sino nada más limitaciones en nuestra capacidad de imaginar cómo es la salvación de Dios. Pero necesitamos recordar que esto entristece al Señor. Cuando su pueblo no confió en su salvación y cuando fijaron límites a lo que Él podía hacer, esto entristeció al Señor. Decidamos pues en nuestro corazón que no pondremos límites a lo que Dios puede hacer, que creeremos en la salvación completa con todo incluido que Dios ha provisto.
Volvamos al Nuevo Testamento, al Nuevo Pacto; en la epístola a los Hebreos, capítulo 10 y versículo 14, tenemos una declaración de lo que logró la muerte de Jesús en la cruz. Y debemos recordar que Jesús se ofreció a sí mismo como sacrificio. Su muerte fue un sacrificio que Dios predeterminó, un sacrificio a favor de toda la raza adámica. Y esto dice aquí, Hebreos 10:14:
Porque por una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
Una vez fui profesor de inglés como segundo idioma de estudiantes africanos. Una de las cosas que descubrí es la necesidad de enseñarles el significado de los tiempos verbales. Tal vez algunos de ustedes no sepan exactamente lo que es. El tiempo es la forma del verbo que denota el tiempo de la acción. Aquí tenemos dos tiempos, lo cual es muy significativo. El primero se llama tiempo perfecto, y dice “por una sola ofrenda hizo perfectos para siempre”. Se puede decir que es perfectamente perfecto. Es completamente completo. Por una sola ofrenda. Justo antes de esto, por cierto, el autor de Hebreos dice “todo sacerdote está día a día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados”. Luego, hablando acerca de Jesús, dice que en cambio este hombre, después de haber ofrecido un sacrificio por el pecado para siempre, se sentó a la diestra de Dios. Puede ver el contraste entre los sacerdotes del Antiguo Testamento que ministran día a día y Jesús que ofreció su sacrificio y está sentado. ¿Por qué se sentó? Porque nunca tendría que volver a ofrecer un sacrificio, ya lo había hecho todo. Mientras que los sacerdotes del Antiguo Testamento, su trabajo nunca terminaba porque sus sacrificios no eran adecuados para solucionar el verdadero problema.
Y así volvemos al versículo 14:
Por una sola ofrenda, [Jesus] hizo perfectos para siempre. . .
En lo que respecta a la obra que Jesús ha hecho, es completa, es perfecta, no hace falta añadirle algo, y nada se le puede quitar —es para siempre. Ese es el tiempo perfecto.
Pero luego, hablando acerca de quienes nos apropiamos de ello, dice: “hizo perfectos para siempre a los santificados”. Esto es lo que llamamos tiempo presente continuo. Lo que Jesús ha hecho es perfecto, nuestra apropiación es continua, constante. A medida que somos santificados, a medida que nos apartamos más y más para Dios, a medida que nos acercamos más y más a Dios y nos apropiamos de su provisión y de sus promesas entramos más y más en la provisión del sacrificio.
Este es un pasaje que Rut y yo —creo que no pasa una semana sin que lo citemos. De hecho, por qué debemos retener la bendición. Ven aquí, querida, un momento. Queremos demostrarle cómo se hace y luego lo invitaremos a que nos acompañe.
Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
¿Le gustaría decir esto? ¿Cree que puede decirlo junto con nosotros?
Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
Y luego inclúyase en esa afirmación. Muchas gracias.
Así que hay un sacrificio que lo incluye todo y que es la base de toda nuestra salvación. Como verá, esto me interesa porque yo fui filósofo antes de ser predicador. Y yo noto que la Biblia es el único libro que diagnostica con precisión la causa de los problemas humanos —o cualquier otro libro basado en la Biblia. Y la causa de los problemas humanos se resume en una sola palabra: pecado. Ningún otro libro aparte de la Biblia diagnostica la naturaleza y los efectos del pecado. Ningún otro libro nos habla de la cura excepto la Biblia. De modo que si tuviéramos que enfrentar el problema con nuestra propia sabiduría o fortaleza, seríamos derrotados. Y el remedio para el pecado es un sacrificio. Este es el mensaje de toda la Biblia de principio a fin. Dondequiera que ha habido pecado tiene que haber un sacrificio. Pero todos los sacrificios anteriores no son más que presagios; eran sombras y tipos de este sacrificio glorioso, definitivo y suficiente que Jesús hizo a favor nuestro en la cruz. Y usted recordará que antes de morir su último clamor triunfante fue “consumado es”. En el griego del Nuevo Testamento es una palabra, tetelestai. Y es el tiempo perfecto de un verbo que significa hacer algo perfectamente. He aquí mi interpretación: es perfectamente perfecto, es completamente completo. Tal es el sacrificio.
Ahora, la forma como nos apropiamos de los beneficios del sacrificio es progresiva. No creo que haya una persona aquí esta noche, incluso yo, que se haya apropiado todavía de todo lo que tenemos a nuestra disposición mediante el sacrificio de Jesús. Y en este punto es necesario hacer una distinción importante entre el nuevo nacimiento y la salvación. Miremos un momento Juan 1 que habla del nuevo nacimiento. Juan 1:11–13. Hablando de Jesús:
A lo suyo vino [o a su propia casa], y los suyos no le recibieron. . .
Gracias a Dios por la palabra pero, ya sabe. Gracias a Dios que ahí no termina todo. Hay algunos maravillosos “peros” en la Biblia. Qué le parece Romanos 6:23**:
La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Y aquí los suyos no le recibieron. Gracias a Dios que esa no es la última palabra.
. . . mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad [yo prefiero decir la autoridad que es la palabra] de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Nacer de Dios, eso es el nuevo nacimiento. ¿Cuál es la clave para el nuevo nacimiento? Es importante que todos conozcamos esto. Puedo declararlo con sencillez. En mi vida, gracias a Dios, especialmente en las reuniones callejeras en la ciudad de Londres y en otros lugares similares he tenido el privilegio de guiar a cientos de personas al nuevo nacimiento. Y les digo que si quieren nacer de nuevo, hay una cosa que deben hacer. Tienen que recibirlo. Muchos lo han recibido. Tienen que abrir su corazón personalmente y recibir al Señor. Él dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré”. Qué bendición es asegurar a las personas que si lo han invitado, Él cumplió su promesa. Él ha entrado.
Sin embargo, el nuevo nacimiento es solamente una experiencia que sucede una sola vez. En cierto sentido, es en gran parte potencial. Recibimos autoridad para ser hechos hijos de Dios. Ahora, la autoridad no sirve de nada si usted no la usa. Ser hechos hijos de Dios depende de cuánto usemos la autoridad que hemos recibido. Pero recibir a Jesús, nacer de nuevo en sí es una experiencia que ocurre una sola vez. No creo que alguien necesite jamás nacer de nuevo dos veces.
Cuando ministré en África a los africanos, una actitud africana es que no se pierde nada con pedir. Amo a los africanos, pero si usted le da a un africano un par de zapatos él dirá: “gracias, Bwana, pero ¿dónde están las medias?” Entonces si saben que hay algo que pueden recibir si lo piden, ellos vendrán y pedirán. No es difícil conseguir que los subsaharianos pasen al frente durante el llamado; lo difícil es impedirles que lo hagan. Y mi lucha con mis estudiantes a los que enseñaba es que una vez que alguien ha recibido algo no es necesario seguir pidiendo. Él ha venido. No tiene que seguir repitiéndolo. Él está allí. De hecho, la verdadera victoria vino cuando no pasaron al frente, ¿lo ve? Porque entonces habían comprendido realmente el hecho de que lo habían recibido. Pero lo que quiero decir es que es una experiencia que ocurre un sola vez en la vida.
Por otro lado, la salvación es un proceso en desarrollo constante. No es una experiencia única. Y cuando usted comprende ese hecho le dará claridad de pensamiento. Sí, es nacido de nuevo. Gracias a Dios, ¿qué tan lejos ha llegado? Tal vez no muy lejos.
La salvación es un proceso en desarrollo y permítame volver a los tiempos. Son tres tiempos. Hemos visto ejemplos de cada uno en el Nuevo Testamento. Es el tiempo perfecto, el pasado simple, y el presente continuo. El tiempo perfecto, mire por un momento en Efesios 2:8.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe.
Este es el tiempo perfecto. De hecho si fuera a traducirlo literalmente sería:
“Por gracia son salvos pues ya han sido salvos”.
Es perfecto. Nunca ha tenido que añadir a esto.
Pero ese no es el único tiempo. Veamos en Tito 3:5. Cuando hablo acerca de África mi mente tiende a quedarse allí. Este es uno de los versículos que solía enseñar a mis estudiantes. En Swahili, el idioma de África oriental, se usa la palabra Tito. La palabra para tres es tatu, y la palabra para cinco es tanu. Como ve, Tito tatu tanu. Se vuelve fácil recordarlo. Esto es lo que dice Tito 3:5:
[Dios] nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.
Este es pasado simple. En un momento específico en el tiempo Dios me salvó. Cerca de la media noche un viernes tarde en Julio de 1941 Dios me salvó. Y cada uno de nosotros debe haber experimentado algo más que el perfecto nada más. Tenemos que haber vivido el momento cuando entramos en la salvación. ¿Lo ve?
Y luego en 1 Corintios 1:18 tenemos el presente continuo.
Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
Este es el presente continuo. Para nosotros que somos salvos continuamente. Así, tenemos una experiencia, una experiencia única en la que decimos Dios me salvó. Por medio de esa experiencia entramos en una salvación perfecta que ya es completa, somos salvos pues ya hemos sido salvos. Pero al mismo tiempo la salvación continúa operando en nosotros, estamos siendo salvos continuamente.
Encontré una forma sencilla y gráfica de ilustrar esto con el arca de Noé. Cada arca del Antiguo Testamento es una figura de Cristo, realmente. Hay dos arcas principales, la gran arca de Noé y la pequeña arca de Moisés. El arca grande habla de mí en Cristo. El arca pequeña habla de Cristo en mí. Pero cada una habla de Cristo. Bueno, pensemos en el arca de Noé, la gran arca. La salvación vino al entrar en esa arca. En cierto momento Noé y su familia entraron en el arca. Fueron salvos. Pero el arca ya estaba completa y perfecta. Fue construida exactamente según las instrucciones de Dios, nunca tuvo que ser reparada, nunca tuvo que ser ajustada, mejorada o devuelta. Funcionó —¡gracias a Dios que así fue porque hubiera sido catastrófico si no! Esa es salvación perfecta, ¿lo comprende? Entonces la única vez que entraron en el arca, entraron a una salvación perfecta. Pero todo el tiempo que estuvieron en el arca, el arca estuvo continuamente salvándolos del agua que arrasó con todo a su alrededor. Entonces si le resulta difícil distinguir los tres tiempos, cada uno de los cuales actúa, piense en términos del arca. La experiencia única es entrar en el arca. La experiencia constante es ser salvo continuamente por el arca del diluvio. Pero la salvación completa es el arca perfecta en la cual ya ha entrado.
Es interesante que tanto Noé como Jesús eran carpinteros y cada uno proveyó una embarcación de salvación. La de Noé era física, la de Jesús espiritual pero es perfecta.
Quiero llamar su atención hacia algo que quizá no muchos de ustedes conozcan porque no aparece en ninguna traducción de la Biblia que conozco. Pero existe en griego —y recuerde, el Nuevo Testamento lo recibimos en griego. Hay una palabra que es la palabra para “salvar”. Y en nuestro alfabeto es S-O-Z-O, sozo. No es exactamente así pero se aproxima.
En algunos lugares en el Nuevo Testamento, esta palabra se traduce salvo, la mayoría de las veces. Pero hay muchos otros pasajes donde se traduce sanar, hacer bien, restaurar, preservar, entre otros. Así, estas traducciones esconden el hecho de que todo esto es salvación, ¿entiende? No es una salvación pequeña.
Creo que para aclararlo aún más le daré ocho ejemplos del Nuevo Testamento del uso de esta palabra sozo donde, si no tuviera acceso al griego, sería imposible saber que esa es la palabra usada. Veamos primero Mateo 14:35–36. Esto es parte del ministerio de Jesús.
Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.
Esa es la traducción que estoy leyendo. Pero lo que dice el griego es que ellos fueron completamente salvos. Es la palabra sozo precedida de una preposición que significa hacer algo a la perfección. Así, cada persona que fue sanada milagrosamente, según el texto, fue perfectamente sana. ¿Comprende? En otras palabras, la sanidad no es un complemento de la salvación, es una parte de la salvación. Es la salvación aplicada al cuerpo físico.
Luego en Lucas 8:35 y los versículos siguientes tenemos el relato de lo que se conoce como el endemoniado gadareno, el hombre que estaba totalmente poseído por demonios. Estaba completamente desnudo, siempre andaba entre los sepulcros desnudo, se cortaba, gritaba día y noche. Cuando Jesús vino el hombre hizo algo tremendamente significativo, vino y adoró a Jesús. Ahora, mi experiencia en la liberación ayudando a las personas a ser libres de espíritus malos es que tienen que estar dispuestas a someterse a Jesús. De lo contrario no cumplen con los requisitos. Él hizo todo lo que podía, eso era lo único que el hombre podía hacer. Después de eso los demonios tomaron el mando. Pero él se había acercado a Jesús y Jesús vio que en el corazón de ese hombre había una voluntad. Y así, Jesús empieza a hablar a los demonios y ellos dicen “somos Legión, porque muchos demonios han entrado en él”. ¿Lo recuerda? Y en seguida le ruegan a Jesús que no los mandara ir al abismo sino a un hato de cerdos. Y Jesús lo permitió. Ha habido toda clase de especulaciones interesantes acerca de por qué Jesús lo hizo.
Permítame darle mi opinión porque no tenemos que quedarnos ahí. Creo que hubiera sido demasiado traumático para el hombre que los demonios hubieran salido de mala gana. Así que Jesús les da una opción que ellos estaban dispuestos a aceptar, irse a los cerdos. ¿Recuerda lo que pasó con los cerdos? Inmediatamente se precipitaron por un despeñadero y cayeron al mar y se ahogaron. Es interesante que un solo hombre pudiera contener tanto poder demoniaco y mantenerlo bajo control, el mismo poder demoniaco capaz de destruir a un hato de 2.000 cerdos. Eso le da una idea del poder de la personalidad humana. Muchas veces en la liberación al escuchar la historia de una persona me he quedado estupefacto por el hecho de que una persona pudiera vivir a pesar de la batalla que se libraba en su interior.
En todo caso, el hombre vino, Jesús expulsó los espíritus y leemos esto—bueno, las personas que cuidaban los cerdos fueron a la ciudad y contaron a todos lo que había sucedido. Y esto es lo que dicen *los versículos 35-36:
Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo. Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado.
Esta es la palabra, salvado. Así que la liberación no es un añadido de la salvación, es parte de la salvación.
Y luego este capítulo 8 de Lucas presenta un maravilloso ejemplo. Más adelante Jesús regresó al otro lado del mar de Galilea y estaba entre la multitud y una mujer con una hemorragia crónica, o un problema de sangre, se apareció detrás de Él y lo tocó. Y Jesús sabía que alguien lo había tocado y dijo: “¿quién me tocó?” Ella tenía miedo, no quería admitirlo. ¿Sabe por qué? Porque según la ley de Moisés, una mujer con un problema de sangre era impura ceremonialmente y no se le permitía tocar a nadie. Pero ella estaba tan desesperada que infringió la ley. Entonces dice que cuando ella se dio cuenta de que Jesús sabía lo que había sucedido se acercó temblando y se postró a los pies de Jesús y confesó lo que había hecho. Y en el versículo 48, Jesús le dijo:
Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
Adivine qué palabra es “te ha salvado”. Tu fe te ha salvado, así es. De modo que la sanidad de una hemorragia crónica es solo parte de la salvación.
Y luego en Lucas 8:50, Jesús iba de camino a orar por la hija de Jairo que estaba a las puertas de la muerte. Bueno, puesto que Él se tardó por la mujer, la hija de Jairo murió. Entonces estas dos personas negativas bienintencionadas envían a Jesús un mensaje—tenga cuidado con las personas negativas, bienintencionadas—que dijeron: "Tu hija a muerto, deja en paz al maestro." Pero esta fue la respuesta de Jesús, en el versículo 50:
Oyéndolo Jesús, le respondió: “No temas; cree solamente, y será salva”.
¿Nota qué palabra es? Ella será salva. ¿Qué le sucedió a ella? Resucitó de la muerte. ¿Qué fue eso? Parte de la salvación, ¿lo ve?
Muy bien. Ahora en Hechos 4:9, lo sucedido después de que Pedro y Juan habían sanado milagrosamente al paralítico que se sentaba en la puerta del templo a pedir limosnas. Como era su costumbre, los líderes religiosos de la época tenían que preguntar algo, ¿cómo se les ocurría sanar a ese hombre? No sé si alguna vez lo ha notado, pero cuando Jesús sanaba a las personas—y lo hacía usualmente el día sábado—ellos nunca se interesaban en el hecho de que la gente se sanara, lo único que les importaba eran las reglas del sábado que no se habían respetado. Tengo que decir, de alguna manera, eso es típico de las personas religiosas. Tienen la tendencia a enfrascarse en las pequeñas reglas y pasan por alto las cosas de Dios que verdaderamente importan.
De cualquier modo, Pedro y Juan son enjuiciados por el sanedrín. Esto es lo que dijo Pedro en Hechos 4:9:
Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado.
Adivine qué palabra es. Salvado, así es. De modo que la restauración de la fortaleza y la vida para el cuerpo de un paralítico se llama salvación.
Y, solo un poco más adelante en el versículo 10** Pedro dice:
En el nombre de Jesús de Nazaret… por él este hombre está en vuestra presencia sano . . .
Y luego dice:
. . . en ningún otro hay salvación.
Entonces ¿qué fue la sanidad de ese hombre? Salvación. ¿Lo ve?
Y solo dos ejemplos más. Hechos 14:8, esto es algo que sucedió cuando Pablo predicaba en Listra. Hechos 14:8-10**:
Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar de Pedro, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.
¿Pablo vio que tenía fe para ser qué? Salvo, así es.
Y luego un uso completamente diferente de la palabra en 2 Timoteo 4:18. Pablo, justo al final de su vida, en la cárcel, frente a la posibilidad de ser ejecutado dice:
Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial.
¿Adivine cuál es la palabra preservar? Salvar.
Así pues, la salvación es también el proceso constante de ser preservado en cada situación. Hay pues ocho ejemplos donde esta palabra básica para salvado o salvación se aplica a otros aspectos además del perdón de pecados. En otras palabras, es el beneficio con todo incluido del sacrificio de Jesús en la cruz. Abarca todas las áreas de la personalidad humana; cubre todas las necesidades de cualquier vida humana en el tiempo o en la eternidad. Ya sea espiritual, mental, emocional, física, económica; todo está incluido en el sacrificio único de Jesús.
He pasado muchos años meditando en esto porque cuando estaba enfermo en la tierra de Egipto en 1943 en un hospital militar británico, Dios envió a una preciosa hermana, una dama de la brigada del Ejército de Salvación de unos 76 años, que era una guerrera del Señor. Ella vino y obtuvo el permiso para que yo saliera y me sentara en el auto y oraron por mí. Dios me habló a través de otra hermana que estaba en ese auto. Él dijo: “Considera la obra del Calvario. Una obra perfecta. Perfecta en todo aspecto, perfecta en todo aspecto”. Ahora, cuando yo salí del auto estaba tan enfermo como cuando entré en él. pero Dios me había mostrado dónde encontrar la respuesta. La obra del Calvario. Una obra perfecta. Perfecta en todo aspecto. Cualquiera sea el ángulo por donde se mire, es perfecta. Podría decir que creo realmente que durante los últimos 46 años he meditado en la obra del Calvario. Nunca se agota, siempre hay algo nuevo.
Pero con el paso del tiempo he hecho dos descubrimientos o he descubierto dos formas de comunicar esto a las personas. Hay dos claves que creo Dios me ha dado para explicar lo que Dios hizo cuando Jesús murió en la cruz. La primera palabra es intercambio, la segunda palabra es identificación. Permítame ahora explicar la naturaleza del intercambio que tuvo lugar. Creo que el versículo clave es Isaías 53:6:
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino . . .
Ese es el problema de toda la raza humana. Esto es de lo que todos somos culpables. Todos nos hemos apartado por nuestro camino. No todos hemos robado un banco o cometido adulterio, ni nos hemos embriagado o hemos robado; pero hay algo que todos hemos hecho, nos hemos apartado por nuestro propio camino. Y Dios dice que nuestros caminos no son sus caminos. Y después la segunda parte del versículo dice:
. . . mas Jehová cargó en él [Jesús, o juntó sobre él] el pecado de todos nosotros.
Apartarnos por nuestro camino, dar la espalda a Dios se llama iniquidad. Es una palabra muy fuerte. Pero he investigado esta palabra en hebreo, por todo el Antiguo Testamento. La palabra hebrea es avone, si alguien quiere saberlo. He descubierto que significa no solo hacer lo malo sino el castigo y el juicio que vienen por hacer lo malo. Es una palabra que incluye todo lo que significa iniquidad y el juicio de Dios y el castigo por la iniquidad. Y así, la revelación es que Dios puso sobre Jesús la iniquidad de todos nosotros y todas las consecuencias desastrosas de la iniquidad. Jesús cargo con todo en la cruz. Él tomó el mal a través de un intercambio divino para que en lugar de eso Dios pudiera ofrecernos el bien. ¿Lo ve?
Me gusta ayudar a otros a representar esto gráficamente con la mano izquierda y la mano derecha. Tenga cuidado de no golpear a su vecino en la nariz. Yo lo haré primero y usted lo dice.
Jesús recibió el mal [eso es la mano izquierda] para que nosotros pudiéramos recibir el bien.
Ahora, ¿puede hacer esto con su mano?
Jesús recibió el mal para que nosotros pudiéramos recibir el bien.
Hagámoslo una vez más.
Jesús recibió el mal para que nosotros pudiéramos recibir el bien.
Ahora bien, no hay razón para ello. No era obligación de Dios, no teníamos derecho alguno para exigirlo. Es su pura gracia sin medida y su amor incomprensible.
¿Sabe qué es la gracia? La gracia es lo que usted nunca puede ganar. La mayoría de los cristianos realmente no conocen lo que es la gracia porque siempre están tratando de ganarla. Pero usted no puede ganarse lo que Jesús hizo por usted en la cruz. Si usted trata de ser lo suficientemente bueno nunca la recibirá. Es pura gracia. ¿Y se recibe únicamente por medio de qué? Por la fe, así es. Por la gracia usted ha sido salvo por medio de la fe. Esta es la gracia de Dios. Es decir, yo dedico tiempo a veces a meditar únicamente en lo que Jesús hizo a mi favor y mi mente nunca puede entenderlo completamente. La gracia del Señor al rebajarse, tomar nuestro lugar, mi lugar, y soportar en mi lugar todo el mal indecible que debía caer sobre mí. Pero Él lo hizo por gracia.
Ahora quisiera presentar rápidamente ocho aspectos de este intercambio. Con frecuencia predico esto como un mensaje completo pero solo quiero hacerlo brevemente esta noche. Empezamos en Isaías 53:4–5 dice:
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades. . .
El sentido correcto y literal es enfermedades.. . .
y sufrió [o soportó] nuestros dolores; y nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga [o heridas] fuimos nosotros curados.
Es totalmente lógico. Hay dos aspectos del intercambio. Primero que todo, Jesús fue castigado para que nosotros pudiéramos ser perdonados. Puesto que Él soportó nuestro castigo la justicia de Dios fue satisfecha y podemos tener paz con Dios. Al ser justificados por la fe tenemos paz con Dios.
Jesús llevó también nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores, y por las heridas que infligieron a su cuerpo Él obtuvo nuestra sanidad física.
Hagamos estos. Primero haremos lo espiritual, luego lo físico. Lo haré una vez y luego ustedes lo repetirán.
Jesús fue castigado para nosotros pudiéramos ser perdonados.
¿Está listo?
Jesús fue castigado para que nosotros pudiéramos ser perdonados.
Ahora lo físico:
Jesús fue herido para que nosotros pudiéramos ser sanados.
Jesús fue herido para que nosotros pudiéramos ser sanados.
¿Cree esto? Entonces ¿sabe qué es lo único que tiene que hacer? Decir gracias. Si usted realmente lo cree tiene que dar gracias. Y agradecer es la expresión más pura de fe. Muchas veces perdemos porque no decimos gracias.
Y luego en Isaías 53:10 leemos estas palabras:
Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Así que en la cruz el alma de Jesús se hizo pecado en sacrificio por el mundo. Ahora, según las ceremonias del Antiguo Pacto, cuando un animal era traído como ofrenda de pecado, el hombre que traía el animal confesaba su pecado al sacerdote, el sacerdote ponía sus manos sobre la cabeza del animal y simbólicamente transfería el pecado del hombre al animal. Luego el animal pagaba la pena por el pecado del hombre. ¿Cuál era la pena por el pecado? La muerte. Así que el animal moría en lugar del hombre.
Ahora el autor de Hebreos dice que es imposible que la sangre de toros o cabras quiten el pecado, eso era nada más figura de lo que iba a suceder cuando Jesús moriría en la cruz. Pero cuando Jesús murió en la cruz, su alma se convirtió en la ofrenda de pecado para la raza humana. De nuevo, es imposible para nuestra mente comprender lo que significó para Jesús en toda su pureza y santidad llegar a identificarse con el horrible pecado de la humanidad.
No soy especialmente mojigato pero cuando pienso en algunos de los pecados que se cometen en nuestra sociedad actual, algunos de los horribles abusos y anormalidades sexuales, me estremezco solo de pensar lo que significaría incluso para mi alma identificarse con esos pecados. Y esa es apenas una diminuta fracción de lo que experimentó el alma de Jesús cuando se hizo pecado con toda nuestra pecaminosidad, la suya y la mía. Pero, como sabe, quitó el pecado.
El autor de Hebreos dice que en los sacrificios Antiguo Testamento había un recordatorio del pecado que se repetía cada año. Nunca quitaban el pecado, solo recordaban al pueblo que eran pecadores, que eso los cubría por una año y que tendrían que volver de nuevo con sacrificios. Pero Jesús, dice el autor, mediante un solo sacrificio de sí mismo quitó el pecado para siempre. Él solucionó el problema del pecado mediante ese sacrificio.
Así que Jesús fue hecho pecado con nuestra pecaminosidad para que nosotros pudiéramos ser hechos justos con su justicia. Pablo cita Isaías 53:10 en 2 Corintios 5:21. Muchas personas no se dan cuenta de esto por el hecho de que está escondido en el lenguaje. 2 Corintios 5: 21:
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado [a Jesús], para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
¿Ve el intercambio?
Jesús fue hecho pecado con nuestra pecaminosidad para que nosotros pudiéramos ser hechos justos con su justicia.
No nuestra justicia, no nuestro mejor esfuerzo porque Isaías dice que toda nuestra justicia son como trapos de inmundicia. Isaías 61:10, uno de mis versículos favoritos dice:
Me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia.
Ahora, nunca se limite a su vestidura de salvación. Es maravilloso tenerla pero cuando ya tiene su vestidura de salvación puede envolverse con la justicia inmaculada del Hijo de Dios. Y no importa por dónde lo mire el diablo, nada tiene para decir en su contra.
El autor de Isaías dice: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó con manto de justicia”. Me parece que la mayoría de los cristianos ni siquiera se han dado cuenta de eso. Que estamos cubiertos con el manto de la justicia de Jesús.
Seguimos con el intercambio, en Hebreos 2:9 el escritor dice:
Para que por la gracia de Dios [Jesús] gustase la muerte por todos.
En otras palabras, Él gustó la muerte por cada ser humano. Quiero decir ser humano. Lo que entiendo es cada descendiente de Adán. No quiero elaborar este punto, pero según entiendo, la expiación de Jesús solo cobija a Adán y sus descendientes, no a los ángeles. Y si hubo razas anteriores sobre la tierra, esto no las cubre. Jesús fue el postrer Adán. El interés de Dios en la raza adámica es asombroso. Quiero decir, es otra cosa que nunca se puede comprender, por qué Dios debería interesarse en Adán y sus descendientes, creo que eso es todo lo que puedo decir. Pero cuando empiezo a pensar en razones para esto se me agotan.
Dios empezó la raza humana de manera extraordinaria. Hasta donde entiendo, Adán fue creado de forma diferente a las demás criaturas. Dice que por medio de la Palabra de Dios fueron creados los cielos, todas sus huestes por el aliento de su boca. Pero en lo que respecta a la creación de Adán, Dios formó una figura de barro con sus propios dedos y luego ese ser divino, la segunda persona de la trinidad, la Palabra de Dios por medio de la cual todas las cosas creadas fueron hechas—escuche, Él se inclinó y puso sus labios frente a los labios de barro y sopló en él aliento de vida. La palabra hebrea para soplar es muy poderosa, es viapach. El sonido de la P es explosivo y el sonido de heh es un soplo continuo. Dios mismo explotó en Adán, le impartió su vida a Adán.
Piense en las consecuencias físicas. Un cuerpo de barro se convirtió en un alma humana viviente con ojos, oídos, órganos y funciones. ¿Qué hizo esto? El Espíritu de Dios. Como ve, creer en la sanidad divina es muy lógico. Porque, si su reloj se daña usted no lo lleva al zapatero. Si su cuerpo no funciona bien, al menos tiene sentido llevarlo a quien lo hizo. ¿Quién es el creador del cuerpo? El Señor y especialmente el Espíritu Santo. Porque fue el Espíritu de Dios quien lo hizo.
Pero cuando Dios vino a redimir al hombre—escuchen, Él se rebajó aún más. Él descendió a la muerte en la cruz. Y cuando se levantó de nuevo en la resurrección la noche del domingo de resurrección, Él recreó la primera creación en la nueva creación. Y dice que Jesús sopló en ellos, Él dijo: “Reciban el Espíritu Santo”. La palabra para soplo allí en griego es la palabra usada para referirse a un flautista que sopla por la boquilla de su instrumento. Esta es una opinión personal nada más. Yo no me imagino a Jesús respirando de manera colectiva sobre todos ellos. Lo imagino acercándose a cada uno de ellos individualmente y soplando el aliento no solo de vida divina sino, escuche, de vida resucitada. Vida que había vencido el pecado y la muerte, el infierno y el sepulcro, Satanás. Una vida totalmente victoriosa.
Yo enseñaba al respecto en algún lugar y Dios me dio estas palabras, espero que las recuerde bien porque acabo de pensar en ello. “Vida eterna, vida divina, vida incorruptible, vida invencible, vida indestructible”. ¿Qué es eso? Es el nuevo nacimiento. Ellos nacieron de nuevo, fueron salvos, pasaron de la salvación del Antiguo Testamento que esperaba un suceso futuro a la salvación del Nuevo Testamento que refiere un hecho histórico cumplido. Ahora bien, para ser salvo conforme al Nuevo Testamento tiene que hacer dos cosas. Tiene que confesar que Jesús es el Señor y ¿qué más tiene que hacer? Creer que Dios le levantó de los muertos. Esa fue la primera vez que creyeron. Esa es la salvación del Nuevo Testamento.
Así que Jesús probó la muerte por nosotros para que nosotros pudiéramos recibir —¿qué es lo contrario a muerte? No se necesita ser un teólogo para decirlo, ¿o si? Entonces hagámoslo.
Jesús murió nuestra muerte para que nosotros pudiéramos recibir su vida.
Digámoslo de nuevo.
Jesús murió nuestra muerte par que nosotros pudiéramos recibir su vida.
Muy bien. Sigamos. Gálatas 3:13–14. Este es uno de los aspectos más ignorados del intercambio. Pero Dios lo está sacando a la luz en estos días.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). . .
Y la cruz era un madero.. . . .
para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
Entonces ¿cuál es el intercambio? ¿Cuál es el mal? La maldición. ¿Cuál es el bien? La bendición. Muy bien.
Jesús sufrió la maldición para que nosotros pudiéramos disfrutar la bendición.
¿Puede decir eso?
Jesús sufrió la maldición para que nosotros pudiéramos disfrutar la bendición.
Ahora, muchos de ustedes me han escuchado enseñar una o dos horas acerca de esto. No puedo extenderme ahora pero esto abre una puerta completamente nueva de liberación, sanidad y paz. No podemos quedarnos ahí, solo tenemos que observarlo.
Si quiere una imagen de una maldición, mire a Jesús en la cruz. Rechazado por el hombre, abandonado por Dios, rodeado de tinieblas, en agonía, ni en la tierra ni en el cielo. Completamente rechazado. Oscuridad total, esa es la maldición. Pero gracias a Dios que Él se hizo maldición para que nosotros pudiéramos disfrutar la bendición.
Luego pasemos rápidamente a 2 Corintios 8:9:
Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
Aquí de nuevo, no se necesita ser teólogo para ver el intercambio. ¿Cuál es el mal? ¿Está seguro de que la pobreza es el mal? Más vale que esté seguro. ¿Cuál es el bien? La riqueza. Yo no uso la palabra riqueza cuando hablo de esto porque se ha tergiversado con enseñanza falsa. Uso la palabra abundancia. Porque abundancia significa que usted tiene lo suficiente para usted y más para dar a otros. Hagámoslo rápidamente.
Jesús sufrió nuestra pobreza para que nosotros pudiéramos recibir su abundancia.
Hay otros dos aspectos que no trataré en las Escrituras porque nuestro tiempo casi ha llegado a su fin. Pero hay aspectos de sanidad emocional que también ha provisto la cruz. Los mencionaré brevemente.
Jesús sufrió nuestra vergüenza para que nosotros participemos de su gloria.
No sé si alguna vez se ha imaginado a Jesús colgado desnudo en la cruz delante de personas que pasan junto a Él y se burlan. Fue vergonzoso. Dice que Él sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza. Pero fue vergonzoso. Y cuántas personas hoy son atormentadas por la vergüenza. Le tengo buenas noticias. Jesús sufrió su vergüenza. Una fuente principal de vergüenza, para ser franco, es que los niños han sufrido abuso sexual en su infancia temprana. Pero alabado sea Dios que hay una respuesta. Jesús tomó la vergüenza para que nosotros pudiéramos participar de su gloria.
Y luego finalmente, y esto es lo máximo:
Jesús sufrió nuestro rechazo para que nosotros pudiéramos recibir su aceptación.
Digámoslo.
Jesús sufrió nuestro rechazo para que nosotros pudiéramos recibir su aceptación.
Como ve, en la cruz el Padre lo rechazó. Porque Él clamó “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” y no hubo respuesta. Por primera vez el Hijo de Dios oró y no recibió respuesta. Y murió poco después de un corazón quebrantado. Dice en Salmos 69, “el escarnio ha quebrantado mi corazón”. Jesús no murió de los efectos de la crucifixión. Él podría haber vivido un poco más. Murió de un corazón quebrantado. ¿Qué quebrantó su corazón? El rechazo. ¿Por qué soportó el rechazo? Para que nosotros pudiéramos recibir su aceptación. Somos aceptados por Dios como miembros de su familia. Y Dios no tiene hijos de segunda.
Aquí también, en nuestra cultura contemporánea, creo que al menos el 50 por ciento de las personas que nos rodean luchan con el rechazo debido a faltas de los padres, divorcio, o la crueldad general con que se tratan los seres humanos. Pero podemos salir a este mundo y decir que tenemos la respuesta. La ha provisto la muerte de Jesús en la cruz. Esta salvación que disfrutamos suple todas nuestras necesidades emocionales. Es perfectamente perfecta, es completamente completa.
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