Esta es la segunda charla en nuestra serie acerca de “Los enemigos que nos acechan”. En nuestra última charla hablamos de las características y la estructura del reino de Satanás, y vimos que su reino tiene dos niveles. El nivel superior está ubicado en los lugares celestiales, en algún sitio de las regiones celestes que no es ni el cielo de Dios, ni el cielo visible. El nivel superior se compone de ángeles rebeldes que se oponen a Dios. Luego, el nivel inferior se compone de personas que no se someten a Dios, ni al gobierno justo de Jesús el Mesías, el Salvador. Señalé que la palabra clave que describe a todos los que están en el reino de Satanás es la palabra “rebelde”. Ya sean ángeles o seres humanos, todos están en rebelión contra Dios.

Luego vimos que los dioses del mundo pagano, ya sea en Grecia o Roma o cualquier otra nación, son diferentes representaciones de los ángeles del reino satánico. Y todas las deidades que se adoran en las religiones y las sociedades paganas, son ángeles satánicos. El nombre general para señalar la manera en que los seres humanos buscan entrar en contacto con estos ángeles satánicos es “brujería”. Pudiéramos decir que la brujería es la religión de la humanidad caída. Abarca un sinfín de diferentes formas y ceremonias, pero todas estas tienen en común el hecho de que son diversas maneras de entrar en contacto con diferentes seres espirituales satánicos. Hay muchas diferentes ceremonias; la mayoría son sensuales, crueles o degradantes de alguna manera. Es terrible contemplar las cosas que ha hecho la gente a través de los siglos para tratar de congraciarse de alguna manera con Satanás y su reino.

Hablé un poquito acerca de los indios americanos como un ejemplo de un grupo étnico que en su mayoría no ha escapado del dominio de Satanás. Como punto de interés, estaba leyendo en la revista National Geographic que su ceremonia principal es lo que llaman “la Danza del Sol” en la cual se meten garfios en la piel y luego se cuelgan de estos garfios y se arrancan grandes porciones de la piel. Hacen esto con el fin de adorar a su dios.

Hay un sinfín de formas de adoración similares en todo el mundo. Como dije, si miramos cualquier sociedad que todavía retiene algo de su carácter primitivo, hay un personaje que nunca falta, con un nombre diferente en cada idioma, y es el brujo. En muchas de estas sociedades, en realidad la persona que tiene más poder es el brujo.

Hay un ejemplo extraordinario de esto hasta en la Biblia. Dice que Felipe bajó a Samaria y predicó en una ciudad allí. Pero había allí un hombre que dominaba toda aquella ciudad. Se llamaba Simón, y era mago; es decir, practicaba la brujería. Dice que la ciudad entera le temía a causa de la magia que practicaba. Eso no es nada fuera de lo común. De cierta manera, es un cuadro bastante típico de una sociedad primitiva y pagana.

Hay una conexión directa entre la rebelión y la brujería. Cuando digo rebelión, quiero decir rebelión en contra de Dios. Esto lo saca a relucir muy claramente 1 Samuel 15:23. Estas son las palabras que le habló el profeta Samuel al rey Saúl después que Saúl se había convertido en un rebelde. Había rehusado obedecer las instrucciones y cumplir el cometido que le había dado Dios por medio del profeta Samuel. Aquí Samuel le está diciendo a Saúl cómo ve Dios su conducta. Y dice, leamos en el versículo 22:

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. [Y luego nos da la siguiente definición de brujería:] Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Aquí Samuel hace dos comparaciones. La rebelión es igual que la adivinación. La obstinación es igual que la idolatría. No voy a hablar mucho sobre la idolatría, pero quisiera señalar una manera en que una persona obstinada es idólatra. Este tipo de persona hace un ídolo de sus propias opiniones. Ese es un tipo de idolatría. La verdad es que es muy interesante advertir nuestra actitud en la Iglesia hoy día. Por lo general, no aceptamos a los borrachos ni a las personas abiertamente inmorales. ¿Pero cuántas personas obstinadas no tenemos en la Iglesia? Y a los ojos de Dios son idólatras. En nuestras iglesias no permitiríamos que una persona entrara con un ídolo de madera y se postrara para adorarlo frente al altar. Diríamos que eso no lo toleramos. Pero desgraciadamente, me temo que toleramos a muchas personas obstinadas, y muchas veces se salen con la suya.

Pero regresemos a la otra comparación. La rebelión es como pecado de adivinación. Esto es sumamente importante. La raíz de la brujería es la rebelión. Y dondequiera que haya rebelión, es casi seguro que hay brujería. Esto lo aprendí estando en el ministerio de liberación. Por ejemplo, aprendí que si una persona necesitaba liberación de un espíritu de brujería, casi siempre necesitaba ser liberado de la rebelión. Y de igual manera, al encontrar un espíritu de rebelión, más vale ver si hay también un espíritu de brujería. Están muy ligados.

Permítanme tratar de explicarles de manera sencilla cómo sucede esto. Pues, la rebelión implica un rechazo de la autoridad de Dios, la autoridad legítima. Así como el rey Saúl rechazó la autoridad de la palabra de Dios. Pero no se puede vivir por mucho tiempo sin autoridad. De modo que si no hay autoridad legítima, ésta será sustituida por una autoridad ilegítima. Y al haber autoridad ilegítima, tiene que ser apoyada por poder ilegítimo. El poder ilegítimo que apoya la rebelión es el poder de la brujería. De modo que dondequiera que se ejerza autoridad ilegítima, más vale estar preparado para enfrentar la brujería.

Hubo un ejemplo muy claro de esto en los Estados Unidos en los años sesenta. Esa fue la generación rebelde. Le dieron la espalda a casi todo lo que representaba autoridad: padres, iglesia, y gobierno, entre otras cosas. Y llegaron a ser una generación de rebeldes. Yo traté con muchos de ellos, y muchos de los que conocieron al Señor son mis amigos hoy. Pero casi sin una sola excepción, todos los que fueron rebeldes participaron en el ocultismo, en las ciencias satánicas y en la brujería. Esta es la lógica de la experiencia espiritual. Es casi imposible ser muy rebelde sin tarde o temprano llegar a ser controlado por el poder de la brujería.

Si regresamos un momento al ejemplo del rey Saúl, si recuerdan la historia, desobedeció el mandato de Samuel de matar todos los animales que se habían capturado, y en sus propias palabras “se quedó con lo mejor para ofecérselo a Dios”. Dios dijo: “No me interesa tu sacrificio porque es fruto de la desobediencia”. Ahora, Saúl mismo, como rey de Israel, había expulsado de Israel a todas las brujas. Pero poco antes de su muerte, desesperado porque no lograba recibir dirección de Dios, buscó él mismo una bruja. No fue casualidad; fue la ley de causa y efecto. Quiero hacer hincapié en esto. Dondequiera que hay rebelión, tarde o temprano habrá brujería. También quiero señalar lo siguiente: cuando queremos venir en contra de la brujería, las ciencias satánicas y el ocultismo en todas sus formas, si sólo venimos en contra del ocultismo, no hemos tratado con la raíz, porque la raíz es la rebelión.

Ahora quiero mostrarles un pequeño cuadro de cómo es la brujería. Siento que Dios me ha dictado un curso de posgrado en esta materia. No pedí el curso; simplemente me inscribieron. A Ruth y a mí nos inscribieron juntos. En realidad...les voy a contar esto brevemente. Estábamos en una conferencia en la zona central de los Estados Unidos en 1979, como un año después de casarnos, menos de un año. Era una conferencia sobre la familia, y se habló sobre las relaciones familiares y temas similares. Pero en medio de la conferencia un joven se puso de pie. No me parecía haberlo conocido antes; no sabía quién era, pero dio una profecía muy poderosa trascendente que felizmente se grabó en cinta. He visto la versión escrita. En esa profecía Dios dijo que todo lo que había estado haciendo contra la brujería no eran sino escaramuzas preliminares, y que desde ese momento en adelante (1979), iba a declararle la guerra total a la brujería. Y dijo que la razón era la siguiente: “Porque la brujería tiene atados a millones de hombres que yo necesito en mi ejército del final de los tiempos”. Y luego también nos dijo otra cosa que en realidad no entendíamos en ese momento. Dijo: “Si se unen a mí en esta guerra”, y entendimos que nos estaba llamando a unirnos a él, lo cual hicimos, “se encontrarán con personas que están bajo maldiciones que han pasado de generación en generación en su familia. Pero no tienen que temer; tendrán la habilidad de liberarlas”. En ese momento, para Ruth y para mí fueron sólo palabras, pero en el subsiguiente período de casi diez años, nos hemos encontrado con miles de personas que están bajo maldiciones que se perpetúan en la familia. Y por su gracia, Dios nos ha capacitado para liberarlas. Eso me confirma que aquella profecía venía de Dios, ya que predijo que pasaría algo que nos era completamente desconocido y que se ha cumplido en su totalidad.

Así es que he llegado a saber algo acerca de la brujería. En realidad, un poco antes había tenido algunos encuentros limitados con la brujería. En una época, creo que sería cierto decir que era un precursor en el campo de la liberación. Era una figura muy controversial en ese entonces. Algunas personas me amaban; otras me odiaban, pero muy pocas personas se mostraban indiferentes. En muchos de los casos con los cuales trataba, la persona que necesitaba liberación tenía un espíritu de brujería. 

Pues, yo era un pentecostal bastante ortodoxo en esa época y todavía soy pentecostal, aunque quizás no tan ortodoxo. Las personas que necesitaban liberación eran personas como la hija del pastor, la esposa del diácono o la solista de la iglesia. Quiero decir, ¡las personas que se supone que menos debían necesitar liberación! Esto me llegó a preocupar mucho y dije: “Señor, espero que no me esté metiendo en algo indebido. Por favor, dime lo que es la brujería”. Él me dio la siguiente respuesta: “La brujería busca dominar a las personas y controlar sus acciones mediante un espíritu que no es el Espíritu Santo”. Y luego añadió: “Por lo tanto, si una persona se vale de un espíritu para lograr lo que quiere, no es el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es Dios y nadie utiliza a Dios”. Voy a repetir lo primero que dije. “En realidad la brujería busca dominar a las personas y controlar sus acciones mediante cualquier espíritu que no es el Espíritu Santo”. 

Y cuando entendí eso, pude ver porqué la iglesia estaba llena de brujería. Porque hay mucha gente que quiere que otra persona haga algo y utiliza cualquier medio disponible para lograr lo que quiere. La mayoría de ellos no se dan cuenta de lo que están haciendo.

Ahora, quiero examinar tres aspectos de la brujería. En primer lugar, como obra de la carne, aunque muchas personas no se dan cuenta. En segundo lugar, como una fuerza espiritual maligna. Y en tercer lugar, la obra de la brujería dentro de la Iglesia.

Hablemos primero de la brujería como obra de la carne. Miren la lista de obras de la carne en Gálatas 5:19-20. Quiero decir que en diferentes traducciones se usan palabras diferentes. Algunas traducciones dicen “brujería”; otras dicen “hechicería”. En un momento hablaremos un poco de las tres principales ramas de la brujería: la brujería, la adivinación y la hechicería. Pero verán que aquí en este pasaje algunas traducciones dicen brujería, y otras hechicería. En realidad no son sino diferentes nombres para designar el mismo poder. De modo que Pablo dice en el versículo 19 de Gálatas 5:

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías...

Pues, ahí en medio de la lista de las obras de la carne están la idolatría y la hechicería. En otras palabras, son una expresión de la naturaleza caída y carnal del hombre. Así es la naturaleza caída. Nuestra naturaleza caída quiere controlar a la gente. Queremos que la gente haga lo que nosotros deseamos, y muchas veces nos valemos de medios ilícitos para lograrlo.

Aquí hay tres palabras clave y quiero que escuchen bien porque cada vez que encuentren estas cosas, encontrarán la brujería. Tal vez no se hayan dado cuenta hasta este momento. Las tres palabras clave son: manipular, intimidar y dominar. El propósito final es dominar y controlar a las personas, obligarlas a hacer lo que uno quiere. Esto se logra de dos maneras: mediante la manipulación o la intimidación. Y depende de la situación y de la meta cuál de éstas la persona utilizará. Pero ya sea que se valga de la manipulación o de la intimidación, el propósito final es controlar y dominar.

Ahora, en el ámbito natural—todavía no estamos hablando de nada sobrenatural—en el ámbito natural, la brujería como obra de la carne en realidad actúa en cada sector de la sociedad. Algunos de ustedes van a salir de aquí y van a ver las cosas con otros ojos. Espero que lo primero que hagan sea mirarse en el espejo. Antes de señalar a su esposo o esposa o abuela o suegra, o quien sea, mírense a ustedes mismos. ¿De acuerdo?

Permítanme darles unos cuantos ejemplos. Por ejemplo, en la vida familiar. Que le guste o no a la gente, Dios ha establecido un cierto orden en la familia. El esposo es la cabeza de la esposa. La gente puede obrar como si fuera al revés pero Dios no ha cambiado el orden. Y bajo la autoridad de los esposos están los hijos, que según el orden de Dios, deben estar sometidos a la autoridad de sus padres. Ahora, la brujería lo que hace es utilizar la manipulación o bien la intimidación para desechar el orden designado por Dios.

Hablemos primero de los hijos. Los niños son expertos manipuladores. No tienen que ser adultos. Un niño de cinco años puede ser un experto manipulador. Supongamos que mamá ha invitado a algunas personas a tomar el té o café, dependiendo de la situación. Y hay galletitas. Una niñita de cinco años sabe que mamá no quiere que ella coma galletas. Pero sabe que cuando los invitados están allí va a ser muy difícil para mamá decir que no. Así que cuando están los invitados, ella entra y dice: “Mamá, ¿puedo comer una galleta?” Pues, ¿qué puede hacer la mamá? Lo más probable es que la niña se salga con la suya. La mamá está siendo manipulada.

Hace muchísimos años, mi primera esposa y yo vivíamos al lado de una familia pentecostal: el padre, la madre y creo que la hija tenía unos tres años. Ahora, en aquel entonces, la gente solía ir a hacer el mercado el sábado por la noche. Así que cuando se vestían para ir a hacer mercado el sábado por la noche, la niñita se portaba como un angelito y los acompañaba sin ningún problema. Cuando querían ir a la Escuela Dominical el domingo por la mañana, esa pequeña criatura se quedaba postrada con las piernas en el aire y se ponía a gritar, a fin de impedir que los padres llegaran adonde tenían que estar. La niñita no lo hacía conscientemente, pero había en ella algo, y a esa fuerza no le importaba que sus padres fueran a hacer el mercado, pero rechazaba completamente la idea de que fueran a un lugar donde pudieran oír la Palabra de Dios.

Uno empieza a entender las cosas. Un colega mío decía lo siguiente: un bebé de seis semanas está en su cuna; está mojado; necesita que le cambien el pañal. Así que llora. Por ahí viene la mamá, toma en sus brazos al bebecito, lo cambia y lo mima que, por supuesto, le encanta al bebé. Pues, la próxima vez que el bebé quiere que lo mimen, llora aun si su pañal no está mojado. ¿Entienden? ¿Qué es eso? Manipulación.

Esto es algo natural para el hombre caído. No son solamente los niños. Pueden ser los padres y las madres. La manipulación es algo natural para la mujer. El padre tal vez se valga de la intimidación. Pero ambos tienen la misma meta: controlar al otro. Así que cuando la mujer no consigue lo que quiere, se pone a llorar descontroladamente, quema la comida y le hace la vida imposible al esposo. Y finalmente, ¿qué hace él? Cede. O tal vez sea el esposo. Hay muchas maneras en que esto puede suceder. Quizás el esposo sea una persona dada a la violencia. Tal vez sea un hombre rudo y de carácter irascible y si no consigue lo que quiere, grita, se pone violento y empieza a amenazar a la familia. La familia entera tiene que andar de puntillas. Lo que más quieren evitar es que a papá le dé otro ataque de furia. ¿Qué está haciendo él? Los está intimidando. ¿Cuál es su meta? Conseguir lo que él quiere.

En realidad el hecho de que los esposos tengan sus diferencias puede ser algo positivo. Lo que quiere Dios es que discutan las cosas a fondo con sinceridad, y que oren y busquen a Dios. Pero la manipulación nunca se enfrenta al problema real; siempre va por detrás. Los verdaderos problemas nunca salen a la luz y hay quién sabe cuántos millones de matrimonios aun en este país que en realidad nunca expresan abiertamente sus diferencias, sino que cada uno trata de ir por detrás del otro para conseguir lo que quiere. Eso es manipulación.

Hablemos de la Iglesia. Hay muchísimos ejemplos de manipulación en la Iglesia. Tomemos el ejemplo de una congregación pentecostal. No creo que haya mucho que yo no sepa de los pentecostales. Quiero decir, era anglicano, y ahora soy pentecostal, y creo que sé básicamente cómo son. Tal vez no esté completamente al tanto de la manera de ser de los anglicanos, pero desconozco las costumbres de muchos grupos. De todas maneras, hablemos de una pequeña congregación pentecostal. Hay un pastor joven. Es la primera iglesia que pastorea. Sólo hay como cien personas en la congregación, y él es un poco tímido y está un poco nervioso. Hay dos hermanas muy espirituales. Quiero decir, no sólo espirituales, sino superespirituales. Ellas saben cómo debe funcionar la iglesia. No se sientan a conversarlo con el pastor después de haber orado, sino que ¡una de ellas recibe una lengua y la otra da la interpretación! Y entre las dos, le dicen al pastor lo que debe hacer. ¿Creen que no pasa eso? ¡Les aseguro que sí pasa! ¿Qué es eso? Manipulación, así es.

Hay mucha manipulación en los negocios. La gente manipula a los demás. Tal vez el jefe manipule a su secretaria, o ella lo manipule a él. No puedo tomar mucho tiempo esta noche, pero pueden ver que lo que estoy comentando es algo natural para el hombre caído. Aquí vemos la brujería como obra de la carne, y sus tres características sobresalientes son la manipulación, la intimidación y la dominación. Quisiera decir que dondequiera que uno encuentra estas cosas, por detrás está el poder de la brujería.

Cuando uno entiende estas cosas es mucho más fácil enfrentarlas. Una de las artimañas más comunes de la brujería es hacer que la persona se sienta culpable. “Ay, no me viniste a ver cuando estaba enferma. Me sentía tan sola”. Nunca piensan que tal vez la otra persona tenía muchas cosas que hacer. He aprendido lo siguiente: si en algún momento encuentro que alguien me está haciendo sentir culpable, me detengo y me pregunto qué es lo que está obrando en mí. Según entiendo las Escrituras, el Espíritu Santo no hace que las personas se sientan culpables. Él convence de pecado, de justicia y de juicio. Él nos muestra cosas específicas y dice: “No debiste haber hecho eso. Tienes que hacer esto. Tienes que arrepentirte y rectificar lo que hiciste”. Pero cuando hay culpabilidad, uno nunca termina. Siempre se pregunta: “¿En realidad hice lo suficiente?” o “¿He debido hacer más?” “¿Qué fue lo que dije mal?” “¿Por qué ya no me habla en la iglesia?”

La brujería también hace que las personas sientan que la opinión y la aprobación de alguien es muy importante. “Si no haces esto, no voy a darte mi aprobación”. No lo dicen, pero lo dan a entender. De nuevo, he aprendido a preguntarme cuando me encuentro en esa situación si la aprobación de esa persona realmente significa tanto para mí como para dejarme manipular por ella. Y por lo general, llego a la conclusión de que no lo es.

Permítanme señalar una escritura en Santiago 1:14 que amplía esta idea. Este deseo de tener poder, control y también conocimiento es una característica sobresaliente de todo ser humano. Y Satanás se aprovecha de ese deseo para controlarnos. Esto es lo que dice Santiago en Santiago 1:14:

...sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia [o codicia] es atraído y seducido.

De modo que hay en nosotros ese deseo de poder, de control, de conocimiento y de ser apreciado. Está en todos nosotros. Es algo innato. Pero si Satanás puede empezar a usar eso, nos tendrá bajo su control. Hay innumerables personas en esta nación hoy que están involucradas en el ocultismo. Estoy seguro que debe ser por lo menos el setenta y cinco por ciento de la población que está involucrada en el ocultismo. ¿Qué usa Satanás para seducir a la gente? Usa el deseo de poder, de control y de conocimiento. ¿Cuál fue el deseo que metió en apuros a la humanidad al principio? ¿Se han puesto a pensar alguna vez qué era lo que Adán deseaba, en una palabra? El conocimiento, así es. Y cuando quiso alcanzar el conocimiento de manera ilícita, llegó a ser prisionero de Satanás. Incontables millones de personas son seducidas por el ocultismo a causa del deseo de tener conocimiento. “¿A dónde fue mi hijo cuando murió?” ¿Qué terminan haciendo? Terminan yendo a una sesión de espiritismo. “¿Voy a tener un matrimonio feliz?” ¿Qué hace la gente? Va a consultar a un adivino, así es. Eso es lo que los motiva. Y eso es lo que aprovecha Satanás.

Ahora miremos la brujería como poder espiritual. Ahora estamos hablando de algo que es sobrenatural; algo más allá de la habilidad humana. Es muy importante entender que no todas las manifestaciones sobrenaturales provienen de Dios; muchas provienen de Satanás. A mi juicio, hay sólo dos fuentes de poder sobrenatural disponibles al ser humano: Dios y Satanás. Cualquier poder sobrenatural que no venga de Dios viene de Satanás. Como dije anteriormente, el reino de Dios es un reino de luz. Por lo general, las personas saben dónde están paradas en el reino de Dios. El reino de Satanás es un reino de tinieblas; las personas no saben qué potestades las están manipulando, controlando y empujando.

Me parece que, en español, podemos hablar de tres ramas de brujería. En otros idiomas tal vez se tenga que usar una terminología un poco diferente. Son la brujería, la adivinación y la hechicería. Voy a tratar de mostrarles las características de cada una. Pienso que encierran toda manifestación de poder sobrenatural satánico.

La brujería es el poder de...lo que produce es poder. Y obra a través de cosas como hechizos y maldiciones. En mi opinión, tal vez el arma más poderosa de la brujería sean las maldiciones. Es una práctica muy antigua. Si buscan Números 22, verán que Balaam era lo que llamaríamos un brujo. Las personas como Balaam son algunas de las personas más difíciles de clasificar—y todavía las encontramos hoy—ya que él estaba abierto al poder sobrenatural de ambas fuentes: de Dios y de Satanás. Hay muchas personas así. Son las personas más difíciles de tratar porque a veces obran debidamente y otras veces no. Si una persona está abierta sólo a Dios, siempre hará lo correcto. Si una persona sólo está abierta a Satanás, obra indebidamente. Pero las personas que son verdaderamente difíciles de tratar—y las hay en cada congregación—son las personas que a veces están abiertas a Dios y otras veces a Satanás. La verdad es que un pastor tiene que tener discernimiento, autoridad y valor para tratar con estas personas.

Ahora miremos lo que Balac, el rey de Moab, le dijo a Balaam el brujo en Números 22:10. Balaam le está explicando a Dios lo que le ha propuesto Balac. Y Balaam respondió a Dios:

Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme: He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra... ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo.

Esta era una práctica común entre los pueblos en los tiempos bíblicos. Era normal que los reyes u otras personas que iban a la guerra, no pelearan sólo en el ámbito natural, sino también en el ámbito sobrenatural. De modo que hacían que su brujo maldijera a sus enemigos. Hay una lista de maldiciones pronunciadas por los faraones egipcios en el siglo diecinueve a.C. y pronuncian maldiciones sobre sesenta y seis naciones. ¿De qué servía maldecirlas? Las maldiciones debilitaban a los ejércitos y facilitaban su derrota. Es muy interesante; cuando Goliat subió contra David, maldijo a Israel en nombre de su dios. No era que se estaba expresando de manera soez; en realidad estaba declarando: “Mi dios va a vencer a su dios”. De modo que en cierto sentido, en la antigüedad, las guerras no eran sólo un conflicto entre naciones, sino que se consideraban una lucha entre los dioses de aquellas naciones. Por ejemplo, cuando Dios se enfrentó a Egipto y sacó a Israel, el salmo dice: “Juzgó a los dioses de Egipto”. No solamente a los gobernantes naturales, sino también a los gobernantes espirituales. De modo que Balaam fue contratado porque era experto en pronunciar maldiciones; esa era su profesión.

Ruth y yo visitamos la ciudad de Bath en Inglaterra hace unos años. Acababan de excavar un templo pagano. Descubrieron que una de las funciones principales del sacerdote de ese templo era escribir maldiciones para las personas que lo consultaban. No confiaban en su propia habilidad de escribir una maldición lo suficientemente eficaz, así que la función del sacerdote era escribir una maldición verdaderamente horrenda en contra de la persona que querían ver destruida. No se rían. Quiero decir, pueden reírse y les puede parecer gracioso, pero créanme, de cierta forma, funcionaba. Ciertas prácticas no perdurarían por miles de años si de cierta forma no funcionaran.

Ahora hablaremos de la adivinación. Esta es la rama de brujería que tiene que ver con el conocimiento. El fruto ya no es poder, sino conocimiento, que como dije anteriormente, fue el primer deseo que condujo al hombre al pecado. Hay una escena en Hechos 16 que lo muestra muy claramente. Hechos 16:16 en adelante. Esto fue lo que aconteció cuando Pablo y Silas llegaron a Filipos a predicar el evangelio.

Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación...

En realidad, en griego dice “teniendo un espíritu de serpiente pitón”. En otras palabras, un espíritu de culebra. Recuerden que en las sociedades paganas siempre se les ha considerado a las culebras como una fuente de conocimiento y sabiduría excepcionales. Una señora en la ciudad de Washington que es una adivina muy conocida, afirmó en su autobiografía que recibió aquel poder cuando una serpiente se metió en su cama.

Ahora, lo que quiero señalar es que lo que dijo esa muchacha era la pura verdad. Ella no lo sabía por medios naturales, sino por medios sobrenaturales. No era sino una esclava.

...la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. [Ya que era esclava, la ganancia no era para ella sino para sus amos.] Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

¡Qué increíble! Era la pura verdad. He comentado a veces que en las misiones hoy día, ¡tal vez esa señora hubiera llegado a ser una miembro fundadora de la iglesia de Filipos! Ella fue la primera en reconocer quiénes eran Pablo y Silas. Pero Pablo sabía que no la movía el Espíritu de Dios, sino un espíritu de adivinación. Finalmente, se volvió a ella y le mandó al espíritu que saliera. El espíritu salió, y ella ya no tenía la habilidad de adivinar. Sus amos se enfurecieron tanto a causa de las ganancias que habían perdido que trajeron a Pablo y a Silas ante los magistrados, y ya saben lo que pasó después. Se formó un alboroto en toda la ciudad porque una simple esclava fue liberada de un espíritu de adivinación. Ahí, Pablo no sólo estaba atacando el reino de Satanás en el ámbito natural y terrenal sino también en los lugares celestiales, al frustrar la estrategia satánica en contra de la iglesia. Es increíble; se producía un disturbio en casi todos los sitios que visitaba Pablo. Después, en 2 Corintios, él dijo que había un ángel de Satanás que lo abofeteaba. A mi juicio, eso era exactamente lo que pasaba; no era una metáfora. Había un ángel satánico que organizaba un disturbio en cada ciudad que visitaba Pablo. Pues, ¿por qué no provocamos disturbios nosotros? Quizás porque no molestamos lo suficiente a Satanás. En realidad creo que cuando la Iglesia llegue a ser lo que debiera ser, habrá muchos más disturbios. También se producirán muchos más avivamientos. No sé cuántos avivamientos pueden surgir si no hay disturbios. Tenemos que decidir si vale la pena.

Luego está la hechicería. Aunque no siempre, creo que muchas veces la hechicería opera mediante objetos: pociones, amuletos, cualquier cosa que supuestamente trae suerte, como las herraduras. Todo eso forma parte del ocultismo. Las personas llevan consigo objetos que les traen suerte. También opera mediante pociones y filtros de amor. Es sumamente común. “Quiero que tal hombre se enamore de mí”. Entonces voy al curandero, consigo una poción, la pongo en su comida, y después de eso se va a enamorar de mí. Y por supuesto, hasta cierto punto funciona.

Ruth y yo estábamos en Zambia con otros hermanos. Ofrecimos orar por todas las señoras que eran estériles, que no podían tener hijos. Para los africanos, esa es una verdadera calamidad. Unas 400 damas se reunieron en frente de nosotros. Antes de orar, alguien les hizo la pregunta—todas eran cristianas profesantes— “¿Cuántas de ustedes fueron al curandero para que les diera un brebaje que las librara de la esterilidad?” Todas menos dos levantaron la mano. Pues, no estamos tratando con algo fuera de lo normal y poco común.

La hechicería también opera mediante la música. ¿Se acuerdan que vimos que es muy probable que Lucero haya estado a cargo de la música en el cielo? Él sabe mucho acerca de la música. Sabe el poder que tiene. Y mucha música moderna, la que se llama “rock ácido”, entre otras, no es sino hechicería. Si observan a un joven que lleva una hora escuchando esa música, verán que tiene la mirada vidriosa; ha perdido contacto con la realidad.

Otra rama principal de la hechicería son las drogas. En griego la palabra “hechicería” se forma directamente del vocablo “droga”. El mundo de las drogas con sus acompañamientos de música rock y cosas así es un ejemplo claro de la hechicería obrando en nuestra sociedad. Casi todas esas personas, si vienen a Jesús, tendrán que ser liberadas de esa potestad. La verdad es que por mi parte, he llegado a la conclusión de que casi no vale la pena tratar de ayudar a ese tipo de personas a menos que uno sepa cómo echar fuera demonios.

Miremos un ejemplo de hechicería en Apocalipsis 9:21. Esto habla de un tiempo futuro en la historia humana cuando los juicios de Dios se manifestarán y caerán sobre los impíos. Dice en el versículo 20 y luego 21:

Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; [fíjense que la idolatría es lo primero, y que conlleva las siguientes cosas] y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación...

La palabra “hechicerías” también se podría traducir por el vocablo “drogas”. La inmoralidad sexual y la violencia van juntos con la hechicería. La tremenda ola de violencia que se ha desatado en nuestro mundo actual es en gran parte fruto de la hechicería. Si quieren orar en contra de esto, no oren en contra de la rama; tendrán que orar en contra de la raíz.

Ahora llegamos al tercer aspecto de este tema que es brujería o hechicería dentro de la Iglesia. Este es un campo donde algunos cristianos no tienen ninguna idea de lo que realmente está pasando. Quiero que busquemos Gálatas 3 y que leamos los primeros cinco versículos.

¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó..? [Dios habla hoy dice “embrujó”]

¿Se habían dado cuenta de eso? Eran cristianos bautizados en el Espíritu, cristianos pentecostales. Veremos que conocían al Señor, eran salvos, habían recibido el Espíritu Santo, presenciaban milagros, pero estaban embrujados. Esta es la palabra usual en griego para decir “hechizar”. Es interesante notar que todavía se usa en el griego de hoy. La palabra vas-can-nee-ah es la palabra que se usa en el griego actual para decir “mal de ojo”. Eso lo sé porque un sacerdote de la Iglesia Griega Ortodoxa que conoció al Señor Jesús vino a verme hace años y me pidió que orara por él porque quería ser liberado de este vas-can-nee-ah. Es exactamente la misma palabra que se usa aquí.

¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?

¿Cómo sabía Pablo que estaba obrando la brujería? ¿Qué pruebas tenía? Es muy importante. La brujería había opacado la revelación que habían recibido de Jesucristo crucificado. Esa es la meta principal de la brujería dentro de la Iglesia: encubrir la realidad de Jesucristo crucificado.

Leamos los siguientes versículos para ver lo que ocurrió.

Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oir con fe? Fíjense que habían recibido el Espíritu Santo. Pablo dice: “¿Cómo lo recibieron? ¿Guardando la ley de Moisés? ¿U oyendo el evangelio con fe?” ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? En realidad me parece que se pudiera colocar un cartel con este texto en la entrada de la mayoría de las iglesias. “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, [fíjense que habían recibido el Espíritu] y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oir con fe?”

De modo que el problema de raíz era que la realidad de Jesús crucificado había sido encubierta por una potestad satánica maligna que había entrado. Los dos problemas que surgieron fueron la carnalidad y el legalismo. Ellos habían vuelto a tratar de agradar a Dios y hacer su voluntad a través de la carne. Querían llegar a ser justos delante de Dios acatando todo tipo de leyes. No habían comprendido el verdadero significado de la muerte de Cristo. Y el versículo 10 nos dice cuál fue el resultado final:

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

En otras palabras, Pablo dice: “Si van a tratar otra vez de alcanzar la justicia guardando la ley, recuerden que tienen que guardar toda la ley en todo momento, o estarán bajo una maldición”. Porque una de las primeras cosas que tuvo que hacer Israel al entrar en la tierra de Canaán fue pronunciar sobre sí misma una maldición si no guardaba toda la ley en todo momento. Porque fíjense, guardar un poquito de la ley algunas veces no beneficia a nadie. Para ser justificado por guardar la ley, hay que guardar toda la ley en todo momento. Y ninguno de nosotros puede ser justificado ante los ojos de Dios por guardar la ley. Es un engaño de Satanás; es un engaño que le agrada al orgullo humano. Pablo dice que Abraham, si fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque dice que Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. En realidad, todos nosotros quisiéramos tener algo de qué gloriarnos. De alguna manera u otra, quisiéramos ser un poco más justos que nuestro prójimo. Y si tenemos una serie de reglas que estamos acatando, de alguna manera nos convencemos de que eso nos justifica.

Hace años, cuando estaba en el Ejército Británico y conocí al Señor, pude testificar del Señor. Porque llevaba una vida tan diferente a los demás soldados que muchos de ellos venían a hablarme. Yo les decía: “No, no me convertí en una persona religiosa; fui salvo”. Luego les hablaba un poco acerca de la salvación. Saben, ¡la primera reacción de casi todos era que empezaban a darme una pequeña lista de las reglas que acataban! Cada uno tenía una lista que se ajustaba a su propia vida. ¿Entienden? En otras palabras, al ser confrontado con el hecho de que Dios exige justicia, la primera reacción del hombre es: “Voy a guardar una ley”. He dicho en muchos lugares—y algunas veces he escandalizado a los cristianos—que el cristianismo no es una serie de reglas. Una vez que lo reducimos a eso perdemos la visión de la cruz, perdemos el poder de Dios.

De paso, quisiera decir lo siguiente. Personalmente, al viajar por todo el mundo y ministrar a cristianos de muchas diferentes denominaciones, encuentro que hay dos necesidades principales en la Iglesia. La primera es volver a darle a la cruz de Jesucristo su lugar debido, porque es lo único que distingue al cristianismo de cualquier otra religión. No hay nada parecido en ninguna otra religión. Y cuando descartamos la cruz y su valor único simplemente volvemos a vivir según una serie de reglas. Según la sicología humana. Pues, la sicología nos puede decir qué está mal pero no nos puede dar la habilidad de hacer lo debido. Ese poder sólo proviene de una fuente, que es la cruz.

La otra necesidad, y es un problema que está relacionado con lo anterior, es que la Iglesia necesita volver a abrazar el señorío de Cristo. Porque Dios lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia. El problema es que en realidad la Iglesia no reconoce el señorío de Jesús. La cabeza es la parte del cuerpo que toma las decisiones; el cuerpo le sigue. ¿En cuántas iglesias es verdaderamente Jesús por medio del Espíritu Santo el que toma las decisiones? ¿Cuántas iglesias le piden a Jesús que tome las decisiones, mucho menos escuchan lo que él dice? ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la potestad que está obrando? Díganme ustedes. La brujería, así es.

Pues, he diagnosticado cuál el problema. Si usan lo que les he dicho, cambiará por completo su actitud y su perspectiva acerca de muchas de las cosas más importantes en su vida. Porque a Satanás le gusta obrar en las tinieblas. No le gusta que la gente sepa lo que está haciendo ni cómo lo está haciendo. Les confieso que al predicar este mensaje aquí esta noche he sentido mucha oposición. Y sé por qué. Porque este mensaje está poniendo de manifiesto cosas que Satanás no quiere que salgan a la luz. Tanto las características de la brujería en el ámbito natural como obra de la carne como las características de la brujería en el ámbito sobrenatural. Y lo que él menos quiere es que los creyentes se den cuenta de que la brujería está obrando en la Iglesia.

¿Por qué quiere Satanás encubrir la cruz? Quiero darles tres razones. Dios no se basa sino en la cruz para proveerle todas sus bendiciones a su pueblo redimido. No hay otra base. Hebreos 10:14 dice:

...porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Mediante el sacrificio de Jesús en la cruz, Dios ha suplido todas las necesidades de todo ser humano en cualquier momento de la historia. Todo está hecho mediante la cruz.

Ahora, nos apropiamos de los beneficios de la cruz de manera progresiva. Estamos siendo santificados. Jesús hizo una obra perfecta y completa. Pero nosotros nos apropiamos de ella de manera progresiva. No creo que haya aquí ni una persona, incluyéndome a mí, que se haya apropiado de todos los beneficios que están disponibles para nosotros mediante la cruz. Pero si nos sometemos al proceso de santificación, si permitimos que él nos haga santos y nos conforme a su imagen, si vivimos como él quiere, pensando así como él piensa, nos apropiaremos de cada vez más beneficios. Pero si entra la brujería, ésta encubrirá la cruz y aunque debiéramos estar viviendo como hijos del rey, empezaremos a vivir como mendigos e indigentes, ya que todos los beneficios que Dios ha provisto nos llegan solamente en base a la cruz.

Satanás es muy astuto. Él sabe exactamente dónde atacar. Sabe que si puede encubrir la cruz, la Iglesia estará a su merced.

La segunda razón es que la cruz fue lo que venció totalmente a Satanás. No tengo tiempo de citar todas las escrituras, pero mediante la cruz, Jesús venció a Satanás completamente de una vez por todas. Satanás no puede cambiar eso, pero lo que sí puede tratar de hacer es encubrirlo de modo que ya no vivamos en la victoria porque no nos damos cuenta de que la victoria fue ganada para nosotros.

La tercera característica de la cruz es que es la única fuente de poder para vivir la verdadera vida cristiana. Podemos citar las bienaventuranzas todo lo que queramos y muchos sicólogos dirán que esa es la manera en que la gente debería vivir. Pero la única manera en que podemos lograr vivir así es mediante el sacrificio de Jesús en al cruz. Porque su sacrificio acabó con el viejo hombre, la naturaleza carnal. Pablo dice: “Nuestro viejo hombre fue crucificado con él”. Dice un poco más adelante en Gálatas: “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”. Mientras no aprendamos a aplicar la cruz a nuestra naturaleza carnal, ésta nos domina. No podemos dominarla a ella. Pablo dice en Romanos 6: “Nuestro viejo hombre fue crucificado a fin de que ya no seamos esclavos del pecado”. Esto lo proveyó la cruz.

He mencionado que mi formación religiosa fue anglicana, y le doy gracias a Dios por muchas cosas buenas que recibí a consecuencia de eso. Sé que algunos aquí me entenderán. En aquella época, hace muchísimos años, recitábamos una parte de la liturgia llamada la “confesión” a eso de las once y cuarto cada domingo por la mañana. Una de las cosas que decíamos era “perdónanos, pecadores míseros”. ¡Solía mirar las personas a mi alrededor y decir entre mí que esa sí que era una buena descripción! Pero me preguntaba de qué servía la religión si sólo nos hacía pecadores míseros. Finalmente, llegué a la conclusión de que podía ser un pecador sin ser religioso y sin tener que sentirme tan miserable. Y eso fue lo que hice. Pero también decía entre mí: “Puedo confesar mis pecados el domingo por la mañana, pero sé que esta semana voy a volver a cometer los mismos pecados. ¿Le agrada a Dios que confiese pecados que voy a seguir cometiendo?” Era sincero, pero ignorante. No sabía que Dios había provisto una manera de hacer morir al viejo hombre rebelde dentro de mí. Él lo ha provisto mediante la cruz.

Permítanme leer lo que tengo escrito aquí. En vez del poder que viene mediante la cruz, la brujería obra mediante el legalismo y el esforzarse en la carne. Se establecen diez reglas; la gente no las acata, así que se establecen veinte reglas. Ahora las acatan aun menos, de modo que se establecen cuarenta reglas. Pero el establecer reglas no hace que las personas sean justas. ¿Sabían eso? Hoy día el judaísmo tiene 613 mandamientos. Uno de mis nietos forma parte de un grupo judío ortodoxo sumamente religioso, y ellos dicen que guardan treinta y dos de los mandamientos. Quiero decir, guardan más que cualquier otra persona. La verdad es que podemos tener todas las reglas, pero no las acatamos. El volver otra vez a las reglas es el fruto de la brujería en nuestra vida. Yo personalmente creo que esto ha pasado en casi cada sector importante de la Iglesia. No tienen que estar de acuerdo conmigo. Creo que cada vez que Dios se ha movido de manera soberana en la Iglesia, se ha producido algo poderoso, significativo y vital, pero después de dos generaciones, quitaron sus ojos de la cruz y empezaron a obrar por sus propias fuerzas, sometiéndose a organizaciones y reglas humanas.

Quiero cerrar leyendo Jeremías 17.

“Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.”

Pues, esa es la maldición que trae la brujería a la Iglesia. Ya no confiamos en la gracia y el poder sobrenaturales de Dios sino en lo que podemos hacer por nuestras propias fuerzas.

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