La Autoridad y el Poder de la Palabra de Dios

Derek Prince
*Last Updated: marzo de 2026
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Esta noche vamos a proclamar el Salmo 19:12–14, que son los últimos tres versículos del salmo. Estas palabras son una oración de David, una oración que nosotros también hemos estado haciendo por varios años. Nos han sorprendido algunas de las respuestas que hemos recibido, porque empieza diciendo: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”. Al pensar en mi vida pasada me quedo asombrado de los muchos errores ocultos en mí que Dios ha sacado a relucir desde que empezamos a hacer esta oración. Así que vamos a hacer la oración completa, y luego les pediremos que se unan a nosotros para decir el último versículo como oración.
¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Ahora queremos que se unan a nosotros mientras decimos el último versículo como oración. Esta es una oración. Si no va a hacer la oración de corazón, no ore, porque Dios va a tomar en serio lo que dice. Diremos las palabras frase por frase, y luego ustedes las repetirán, ¿de acuerdo?
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Ahora díganlo ustedes una vez más, esta vez junto con nosotros.
“Sean agradables ante ti las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, oh Señor, mi fortaleza y mi Redentor.”
Que Dios los bendiga.
Ahora vamos a empezar con el tema de la charla de esta noche, que es “La autoridad y el poder de la Palabra de Dios”.
En la última charla señalé que el título “la Palabra de Dios” se usa de dos maneras. Se usa para señalar la Biblia y también para señalar a Jesucristo; ambos llevan el nombre “la Palabra de Dios”. Esto saca a relucir el hecho de que hay un perfecto acuerdo entre Jesús y la Biblia. La Biblia es la Palabra de Dios escrita; Jesús es la Palabra de Dios en persona. Si verdaderamente queremos relacionarnos debidamente con Jesús, tenemos que relacionarnos debidamente con la Biblia. Es imposible relacionarse debidamente con Jesús y al mismo tiempo relacionarse indebidamente con la Biblia. Así que esta noche quiero hablar de este tema que obviamente es de suma importancia: la autoridad y el poder de la Palabra de Dios.
Hablemos primero de la autoridad. Si meditamos en esto, veremos que la palabra “autoridad” viene de la palabra “autor”. En otras palabras, la autoridad de cualquier obra es la autoridad del autor: es el autor quien le da autoridad a cualquier obra que crea. Así que tenemos que preguntarnos quién es el autor de la Biblia, quién es el autor de las Escrituras. La Biblia contesta esta pregunta claramente en 2 Timoteo 3:16. Dice:
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Así que si quiere ser perfecto y enteramente preparado para toda buena obra, la fuente de todo es la Escritura. Pablo dice que toda la Escritura es inspirada por Dios. En griego, la palabra “inspirada” significa “impartida por el aliento de Dios”. La misma palabra se usa para señalar “aliento” y “espíritu”, así que significa que toda la Escritura es impartida por el Espíritu de Dios. En otras palabras la autoridad detrás de toda la Escritura es la autoridad del Espíritu Santo. Él es el verdadero autor. Usó muchos canales e instrumentos diferentes, pero detrás de todos ellos está la autoridad del Espíritu Santo, que es Dios mismo.
De modo que cuando leemos la Escritura, nos encontramos frente a la autoridad de Dios mismo.
Ahora bien, dice que toda la Biblia es inspirada, no sólo una parte. Algunas personas quisieran separar aquellos pasajes que consideran ser inspirados de otros que no consideran tener verdadera autoridad. Pero eso no va de acuerdo con la Escritura, porque el Espíritu Santo mismo dice que toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil. En otras palabras, no hay ningún libro que se pueda descartar por no ser importante. Libros como Esdras y Nehemías son muy importantes. Cantar de los cantares es muy importante. El profeta Nahum es muy importante. No se fije solamente en ciertos pasajes conocidos pensando que éstos son los únicos que importan, porque no es así.
Si quiere estar preparado, tiene que usar toda la Escritura para prepararse. Le tomará muchos años, pero es algo progresivo. Usted podrá ir de gloria en gloria a medida que estudia, medita, y aplica la Palabra de Dios. Y recuerde que Jesús dijo que el edificar sobre el fundamento consiste en oír y poner por obra la Palabra de Dios. No sólo oír, sino oír y hacer.
Luego en cuanto a la interpretación de la Escritura, hay un solo intérprete autorizado, y es el autor. Podrá encontrar por ahí varios libros que llevan mi nombre; yo soy el autor. Si no entiende algo que he escrito, lo mejor sería consultarme a mí porque yo sé lo que quise decir, Tal vez no lo haya expresado tan claramente como he debido, pero lo cierto es que sé lo que quise decir. Y si usted quiere saber lo que significa cualquier pasaje bíblico, consulte al autor. Él es el único que está autorizado para interpretar la Escritura.
Pedro dice en 2 Pedro 1:20–21:
. . . entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada . . .
Nadie puede decir: “Sé que esto es lo que significa”. El único que está autorizado para interpretar la Biblia es el Espíritu Santo. Y luego sigue diciendo:
. . . porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados [o “movidos”] por el Espíritu Santo.
De nuevo, Pedro señala lo que ha señalado Pablo, que la autoridad detrás de la Escritura, la fuente de su inspiración es el Espíritu Santo.
Ahora, alguien pudiera decir y tendría razón al decirlo, que en muchos casos los hombres que escribieron la Biblia eran muy débiles y falibles. La Biblia hasta hace mención de muchos de sus pecados. Me parece que el hecho de que la Biblia haga mención de los pecados de quienes la escribieron es una prueba de su exactitud. Hoy día muchas personas quisieran callar sus pecados y no exponerlos, y tratar de dar la impresión de que son infalibles. Ningún autor de la Biblia hace eso. Aun en el caso de David, quien fue el autor de la mayoría de los salmos, sus pecados graves están escritos y cualquiera los puede leer.
Entonces, ¿cómo puede ser infalible la Biblia si las personas que la escribieron eran falibles? El Salmo 12:6 nos da una hermosa respuesta a esa pregunta. Es un versículo muy sencillo. Salmo 12:6:
Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.
Este es un pequeño cuadro de cómo se solía purificar el metal. Se construía un horno de barro, se encendía dentro de él un fuego y se colocaba ahí el metal para ser purificado. Hay tres elementos en este cuadro: está el horno de barro, que representa el instrumento humano; no es sino barro. Está el fuego que es el Espíritu Santo que purifica la plata, que es el mensaje. Esto nos muestra cómo hombres y mujeres falibles pueden ser los instrumentos que Dios usa para dar a luz una Palabra de Dios inspirada y que tiene toda autoridad. Permítanme repetir eso. El barro es el vaso humano. El fuego es el Espíritu Santo. La plata purificada siete veces y completamente pura es el mensaje de Dios.
El número siete en la Biblia se relaciona con dos cosas: el Espíritu Santo y la perfección. La perfección viene a través del Espíritu Santo.
De modo que la Biblia, aunque surgió a través de vasos de barro, es decir, hombres y mujeres débiles, falibles y pecadores, ha sido purificado siete veces por el fuego del Espíritu Santo. Es totalmente digno de confianza.
Ahora necesitamos examinar la actitud de Jesús mismo hacia la Biblia, ya que para nosotros que somos sus discípulos, él es nuestro modelo. ¿Cómo se relacionaba él con la Biblia? Leímos una escritura esta mañana, pero la vamos a volver a leer. Juan 10:35. No necesitamos buscar ninguna otra escritura, sólo ésta. Juan 10:35:
Jesús les respondió, se trata de una discusión entre Jesús y los líderes religiosos, que no necesitamos explicar:
. . . Si [Dios Padre] llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada) . . .
Señalé esta mañana, pero voy a decirlo otra vez, aquí Jesús le da a la Biblia los dos calificativos que sus seguidores más han usado desde aquel momento: “la Palabra de Dios” y “la Escritura”. Cuando dice que la Biblia es la Palabra de Dios, quiere decir que provino de Dios. No provino del hombre, sino del cielo, de Dios. Y cuando se refiere a la Escritura, quiere decir aquello que ha sido escrito. Dios dijo muchas cosas que no fueron escritas, pero las que sí fueron escritas en la Biblia, han sido escritas para nuestro beneficio. Ahí están incluidas todas las cosas que necesitamos saber para ser salvos.
Así que la actitud de Jesús se resume en esa frase que vimos esta mañana. Sería bueno repetirla: ...la Escritura no puede ser quebrantada. Nada puede expresar la autoridad de la Escritura más completamente que esa frase sencilla: “No puede ser quebrantada”.
Quisiera invitarlos a volver a hacer esta noche lo que hicimos esta mañana: repetir conmigo esas palabras.
La Escritura no puede ser quebrantada.
Díganlo una vez más.
La Escritura no puede ser quebrantada.
Ahora recuerden que serán responsables ante Dios por lo que han dicho. Él contará con que ustedes van a aceptar la autoridad de la Escritura en cada parte de su vida.
Ahora miremos cómo Jesús mismo usó la Escritura. Aquí también, él es nuestro ejemplo. Busquemos Mateo 4 y miremos algo que sucedió cuando Jesús estaba en el desierto siendo tentado por Satanás. Mateo 4, pero necesitamos empezar al final del capítulo 3, que habla de cómo Jesús fue bautizado por Juan el Bautista en el Jordán.
Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
Fíjense en eso; es importante. El Espíritu Santo se quedó posado sobre él. El Espíritu Santo ha descendido sobre algunos de nosotros en diferentes ocasiones, pero no siempre se ha quedado posado sobre nosotros porque hemos dicho y hecho cosas que él no podía aprobar. Jesús nunca dijo ni hizo nada que contristara al Espíritu Santo o que ahuyentara a aquella paloma.
Y luego vino una voz del cielo, la voz de Dios Padre: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Ahora, tal vez pudiéramos pensar que después de eso todo le sería muy fácil a Jesús. Contaba con el apoyo tanto del Padre como del Espíritu, así como del profeta Juan el Bautista. Pero no fue así. Inmediatamente fue llevado al desierto, donde ayunó por cuarenta días y fue tentado por Satanás. Así que por favor no piense que la bendición de Dios siempre le hará fácil la vida. La verdad es que de cierta manera, tal vez le haga la vida más difícil. Satanás se opone mucho más a los que Dios ha ungido.
En el evangelio de Lucas dice que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, pero que después de los cuarenta días salió en el poder del Espíritu Santo. Son dos cosas diferentes. Es una cosa ser guiado por el Espíritu y otra cosa moverse y obrar en el poder del Espíritu. Jesús no se movió así hasta después de tener este conflicto con Satanás y vencer.
Y de alguna forma u otra, será así para cada uno de nosotros. Para poder movernos en el poder del Espíritu Santo, tendremos que vencer la tentación y la oposición.
Ahora, cuando Satanás vino a tentarlo en Mateo 4, lo primero que lo tentó a hacer fue a dudar. Y esa es casi siempre la primera táctica de Satanás. Al principio no niega la Palabra de Dios, sino que la pone en duda. Hace que uno dude de ella. Esto ha funcionado tantas veces en la historia de la Iglesia que él nunca ha tenido que encontrar otra táctica, porque parece que ésta siempre funciona. Pero no permita que funcione en su vida. Entonces, fíjense en lo primero que Satanás le dijo a Jesús en Mateo 4:3:
Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
Pues, Dios acababa de hablar desde el cielo y decir: “Este es mi Hijo amado”. Pero Satanás lo estaba desafiando a dudar de lo que había oído de Dios, al decirle: “Si eres Hijo de Dios, haz algo para comprobarlo. Convierte estas piedras en pan”.
El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre . . .
De paso, es interesante que las tres respuestas que le dio Jesús a Satanás provienen de un solo libro, el libro de Deuteronomio. También es interesante que ni Jesús ni el diablo pusieron en duda la autoridad del libro de Deuteronomio. Entonces, ¿por qué perder nuestro tiempo poniéndolo en duda nosotros?
Así fue que Jesús venció la tentación. Es sumamente importante. Venció la tentación haciéndole frente con la Palabra de Dios escrita. “Está escrito”. No piense que usted es lo suficientemente listo como para discutir con el diablo; él es mucho más astuto que usted. Lleva muchísimo tiempo en este negocio. No trate de convencerlo mediante sus razonamientos; enfréntese a él usando las escrituras. Cada vez que Jesús fue tentado, dijo: “Está escrito . . . Está escrito . . . Está escrito . . .”. Y cada vez que Jesús decía eso, Satanás cambiaba de tema. Sabía que no podía refutar las Escrituras. Así que no caiga en la tentación de tratar de vencer a Satanás mediante su teología o sus filosofías. Simplemente contéstele usando la Palabra de Dios escrita.
Fíjense, Jesús no cometió el error que cometió Eva. Si volvemos al principio de la historia humana en Génesis 3, los primeros versículos, dice:
Pero la serpiente [que era Satanás en forma de animal] era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
¿Qué fue lo primero que la tentó a hacer? A dudar, así es. Y cuando uno duda, después viene la incredulidad, y luego la desobediencia. Acuérdese de eso. No entretenga las dudas.
Pues, Eva cometió el error de pensar que podía hacerle frente al diablo poniéndose a la altura de él, así que le contestó: “Pues, podemos comer de cualquier árbol —ella no quería reconocer que hubiera ciertas restricciones— “con la excepción del árbol que está en medio del huerto”, que era el árbol de la vida, y de éste dijo: “Dios ha dicho: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis”. Fíjense lo que le contestó Satanás:
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis.
Así es que él obra. Empieza por poner en duda la Palabra, pero termina negando su veracidad. Si estudiamos la historia de la Iglesia en los últimos cien años o más, veremos que dondequiera que Satanás ha llevado a los teólogos, predicadores o quien sea a dudar de la Escritura, siempre los ha llevado al punto de negar su veracidad. No empiece a caminar por ese camino resbaladizo que conduce hacia abajo. La Escritura tiene toda autoridad. Es la Palabra de Dios. Recíbala; viva de acuerdo con ella; úsela para contestarle al diablo. Él no puede refutar la Palabra escrita de Dios.
En Efesios 6:17, Pablo dice:
Y tomad . . . la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios . . .
Como probablemente saben, hay dos palabras en griego que significan “palabra”. Una es logos y la otra rhema. El logos es el consejo total y eterno de Dios; la rhema es una palabra de Dios hablada. Y esa es la palabra que se usa en Efesios 6:17: tomando la espada del Espíritu, que es la rhema, la Palabra de Dios hablada. Y cuando tenga que enfrentarse al diablo, debe hacerlo con la Palabra de Dios en su boca.
La Biblia no nos protegerá si la tenemos en un estante; ni siquiera nos protegerá teniéndola en la mesita de noche. Sólo obra cuando la confesamos con nuestra boca. Es necesario confesar nosotros mismos lo que dice. Así se convierte en una espada cortante de punta afilada ante el cual el diablo huye. Él no puede refutarla.
Miremos también lo que dice Jesús acerca de la autoridad de la Palabra de Dios escrita. ¿Recuerdan lo que dije? La palabra “Escritura” significa la Palabra de Dios escrita. Y Jesús dijo en Mateo 5:17–18:
No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas...
Esa era la manera en que los judíos se referían a lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento, es decir, la ley y los profetas.
. . . no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
Ahora, las palabras “jota” y “tilde”; “jota”, o en el hebreo moderno “yud” es la letra más pequeña del alfabeto hebreo, y una “tilde” no es sino un pequeño signo que, al escribir, se coloca encima o debajo de una letra para diferenciarla de otra letra parecida. Entonces, estos son los dos signos más pequeños en el texto escrito de la Biblia. Y Jesús dijo que ni uno de éstos se perdería jamás. Esto nos muestra claramente que Jesús reconocía la autoridad absoluta de la Palabra de Dios escrita. No estaba hablando de la Palabra de Dios hablada en ese momento, porque las palabras “jota” y “tilde” sólo se usan cuando se trata de algo escrito. Así que Jesús respaldaba completamente la autoridad total de la Palabra de Dios escrita.
Y luego un poco más adelante, casi al final de su ministerio, en Mateo 22, Jesús estaba discutiendo con los saduceos, que eran los liberales de su época, los que negaban que toda la Escritura tuviera autoridad. En realidad, sólo reconocían la autoridad del Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia. Estaban oponiéndose a la enseñanza de que habría una resurrección de los muertos. Se acercaron a Jesús para hacerle una pregunta astuta pero en Mateo 22:31–32, él les contestó así:
Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
Fíjense en el significado que Jesús le dio a esa escritura. Esas palabras habían sido escritas por Moisés unos catorce siglos antes. En realidad, eran palabras que Dios le había hablado directamente a Moisés. Pero Jesús no se refirió a ellas como tal. Es increíble. Él dijo: “No habéis leído lo que os fue dicho por Dios?”. ¿Entienden? La Escritura nunca está obsoleta. En ningún momento es simplemente un relato de la inteligencia humana. Es Dios hablando. Y aunque fue escrita hace tres mil años, todavía es Dios hablándonos hoy. Esa era la autoridad de las Escrituras como Jesús la concebía.
También necesitamos ver cómo las Escrituras se cumplieron en la vida de Jesús. Si examinamos el Nuevo Testamento veremos que en dieciocho pasajes, hablando de la vida de Jesús, dice: “Esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta...”. En otras palabras, Jesús no solamente creía y proclamaba la Escritura, sino que también la obedecía. Su vida entera fue el cumplimiento de las Escrituras.
Pudiéramos tomar varios aspectos de su vida, pero hablaremos solamente de cuatro. Su nacimiento, su vida humana, su muerte y su resurrección. Con respecto a todas estas, la Escritura dice: “Esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta . . .”. Jesús no hubiera podido sancionar la autoridad de las Escrituras de una manera más enfática.
Miremos ahora el Nuevo Testamento. ¿Cuál es la autoridad detrás del Nuevo Testamento? Se sorprenderán al saber que es la misma que respalda el Nuevo Testamento. Miremos dos pasajes en los que Jesús les habló a sus discípulos. En Juan 14:25–26, Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Está preparándolos para su partida. Dice:
Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo ...
Ese es el calificativo del Espíritu Santo: el Consolador. A veces se le dice el Paracleto.
... el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Así que la autoridad detrás de los escritos de los apóstoles es la autoridad del Espíritu Santo. Y Jesús dijo que el Espíritu haría dos cosas: “Todo lo que no les enseñé, se lo enseñará él; y todo lo que yo dije, que tal vez hayan olvidado, él les recordará”. Entonces, el relato de los evangelios no depende de la memoria humana, sino de la verdad del Espíritu Santo.
Y luego Juan 16:12–14 saca a relucir lo mismo. Jesús les dice a sus discípulos:
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad . . .
Y déjame señalar que Jesús rompe las leyes de la gramática para enfatizar que el Espíritu Santo no es un "ello", sino un "él". No puedo profundizar en eso porque es demasiado complicado, pero según la gramática griega, debería haber dicho "ello". Y no lo hizo, dijo "él". En otras palabras, por favor entiende que el Espíritu Santo no es solo un "ello", es un "él", es una persona. Necesitas relacionarte con Él como una persona.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Así que nuevamente Jesús dice, cualquier enseñanza que necesites y que aún no has recibido, te llegará por el Espíritu Santo.
Entonces Él dice:
...no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Y luego el próximo versículo:
El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Y déjame señalarte que esa es otra marca extremadamente importante del Espíritu Santo, Él siempre glorifica a Jesús. Y si alguna vez te enfrentas a manifestaciones espirituales que no glorifican a Jesús, sino que dan gloria a un hombre o en alguna otra dirección, puedes estar seguro de que no es el Espíritu Santo. Porque el ministerio supremo del Espíritu Santo es revelar y glorificar a Jesús. Esa es una buena manera de probar los espíritus. La Biblia dice que debemos probar los espíritus. Y puedes comprobar si algo es del Espíritu Santo. Una prueba segura es que glorificará a Jesús. Si no lo hace—puede sonar muy bien; puede sonar muy espiritual; puede ser pronunciado en una voz alta y resonante; pero no es del Espíritu Santo porque Él no glorificará a nadie más que a Jesús. Y en el momento en que las personalidades humanas comienzan a tomar gloria para sí mismas, el Espíritu Santo dice: “Lo siento, pero tengo que irme. Puedes continuar, pero yo no estaré aquí.” Así es como muchos, muchos ministerios se han desviado en la memoria viva... mi memoria viva, que se extiende mucho más allá de la de algunos de ustedes. No podría contar el número de ministerios que han terminado en ruina porque los hombres tomaron la gloria que el Espíritu Santo solo dará a Jesús. Quiero decirte que soy muy, muy consciente de eso yo mismo. Me estoy examinando continuamente, “¿Estoy dando la gloria a Jesús o estoy tratando de persuadir a la gente de que Derek Prince es alguien importante?” Derek Prince es un pecador salvado por la gracia de Dios.
Ahora hablemos de un tema sumamente importante e interesante: las características de la Palabra de Dios. Esto es sumamente interesante. Hebreos 4:12 nos da un análisis de las características de la Palabra de Dios. Hebreos 4:12:
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos . . .
Fíjense que otra vez se compara a una espada.
. . . y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
De modo que la Palabra de Dios no está muerta. No consiste en letras negras en un papel blanco; no consiste en sonidos que salen de la boca de un predicador. Es viva, está llena de vida, y dondequiera que va, trae vida. La Palabra de Dios es viva y eficaz. Gracias a Dios que es eficaz. Tiene más poder que todas las mentiras con las que Satanás ha llenado el mundo. En realidad, la Palabra de Dios es la respuesta definitiva.
Y luego dice:
. . . y penetra hasta partir el alma y el espíritu . . .
Esto es sumamente interesante. No quiero desviarme demasiado, pero la Biblia nos revela que el ser humano tiene tres partes: espíritu, alma y cuerpo. Es un ser creado a la semejanza del Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero la única manera en que podemos aprender a diferenciar entre el alma y el espíritu es por la Palabra de Dios. Es el único instrumento lo suficientemente afilado como para penetrar y separar lo que proviene del alma de lo que es espiritual. Es muy importante, porque si estudiamos el Nuevo Testamento, y no tenemos tiempo de dar ejemplos, pero encontraremos que en muchos casos lo que proviene del alma se opone a lo espiritual. En 1 Corintios 2, Pablo dice que el hombre controlado por su alma no recibe las cosas del Espíritu de Dios, porque éstas se han de discernir espiritualmente. Así que es importante que aprendamos a diferenciar entre lo que es espiritual y lo que proviene del alma. Pero sólo la Palabra de Dios puede hacerlo.
También puede penetrar hasta partir las coyunturas y los tuétanos. La Escritura puede penetrar adonde no puede hacerlo el bisturí de ningún cirujano ni las preguntas de ningún siquiatra. Es lo único que nos lleva a lo más profundo de la personalidad humana.
Y luego dice:
. . . y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Discernir significa analizar, ver la verdadera naturaleza de algo. Y alguien dijo hace años, cuando era un joven creyente, y siempre se me quedó grabado: “Recuerda, cuando estás leyendo tu Biblia, tu Biblia también te está leyendo a ti.” Es una transacción bidireccional. Me pareció tan vívido porque empecé a leer la Biblia simplemente como un filósofo profesional tratándola como una obra de Dios. Pero a medida que seguí leyendo, y la encontré muy tediosa y solo mi determinación de que ningún libro me derrotaría me mantuvo leyendo, comencé a sentirme bastante diferente acerca de mí mismo. Pensé que hasta ese momento realmente tenía la respuesta a todo. La filosofía podía proporcionar una solución a todo. Pero a medida que seguí leyendo la Biblia, me volví cada vez menos seguro de mí mismo. No podía entender lo que me estaba sucediendo. Pensé que me estaba haciendo viejo antes de tiempo, aunque ni siquiera tenía veinticinco años en ese momento. No me di cuenta de que mientras leía la Biblia, la Biblia me estaba leyendo. Y al final me sentí como Belsasar en su banquete cuando apareció la escritura en la pared: “Has sido pesado en la balanza y hallado deficiente.” Mi vanidad, mi orgullo, mi arrogancia, mi seguridad intelectual, comenzaron a marchitarse ante las Escrituras. Y, sin embargo, no lo creía en ese momento, pero aún así estaba haciendo su trabajo. Así que tenlo en cuenta, cuando lees tu Biblia, tu Biblia también te está leyendo.
Busquemos un momento 1 Tesalonicenses para ver otro beneficio que nos proporciona la Biblia. 1 Tesalonicenses 2:13. Pablo les escribe a los creyentes en Tesalónica quienes habían respondido al mensaje del evangelio de manera admirable. Dice:
Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.
Entiendan que lo que la Biblia hace en nosotros depende en parte de la manera en que la recibimos. Si la recibimos simplemente como la palabra de hombres, no podrá actuar plenamente en nosotros. Pero si la recibimos como la Palabra de Dios, obrará con eficacia en nosotros.
Y cuando leas tu Biblia, tómate un tiempo de vez en cuando para decirle al Señor: “Creo que esta es tu Palabra. La recibo como tu Palabra, deja que obre en mí todo lo que has enviado a hacer, en cada área de mi ser—espíritu, alma y cuerpo—porque lo creo.”
Necesitamos ver también una afirmación increíble que hizo Pedro en 2 Pedro 1; en mi opinión, es una de las afirmaciones más extraordinarias en toda la Biblia. Sólo versículos 3 y 4 de 2 Pedro 1. Está en medio de una oración. Los apóstoles escribían oraciones bastantes largas. Me parece que las oraciones más largas las escribía Pablo, pero Pedro también escribía algunas bastante largas. Por lo general, en español tenemos que dividirlas. Así que no voy a volver al principio de esta oración; voy a empezar en el medio.
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, [Es decir, el poder de Dios] mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia . . .
Esa es una declaración asombrosa. ¡Dice que el poder divino y omnipotente de Dios ya nos ha dado todo lo que alguna vez vamos a necesitar! Podrías responder: “Bueno, Dios, no parece que lo tenga, ¿dónde está?” Y el siguiente versículo te lo dice:
. . . por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.
Entonces, ¿cómo nos ha dado Dios todas las cosas que necesitamos para la vida y la piedad? ¿Dónde están? Están en las promesas. Me gusta esta pequeña frase que he acuñado: "La provisión está en las promesas." ¿Lo dirías conmigo? "La provisión está en las promesas." Así que, si quieres recibir todo lo que Dios ha provisto para ti, tienes que recibirlo a través de Sus promesas porque en ellas está todo lo que vas a necesitar.
Pero también viene a través del conocimiento de Jesús porque la Escritura nos revela a Jesús. Y esta afirmación increíble —y si no lo expusiera tan claramente la Biblia, no me atrevería a decirlo— dice que al recibir las promesas, podemos ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.
Ahora bien, tenemos que tener mucho cuidado porque hay una enseñanza que no voy a nombrar, pero muchos de ustedes reconocerían el nombre, que está muy de moda actualmente, que dice que si uno hace ciertas cosas y persevera en ellas, puede llegar a ser un dios. Estoy seguro que algunos de ustedes se habrán encontrado con esta enseñanza. Pues, se llama la Nueva Era. Yo solía usar esa expresión; solía decir que venía una nueva era, ¡pero entonces me robaron la expresión y tuve que pensar en otra cosa! Entonces empecé a decir que el reino de Dios va a ser establecido en la tierra. Jesús va a establecer su reino, ¡y no les gusta eso!
Pero en fin, la Nueva Era, en la cual están incluidas muchas creencias hindúes, enseña que si uno persevera, puede llegar a ser un dios. Entre paréntesis, los mormones enseñan lo mismo; al principio no lo dicen públicamente, pero esa es su creencia. Quiero decirles que es obvio que esto no es verdad por una razón básica. Dios no fue creado; nosotros sí. Y lo que ha sido creado nunca puede llegar a ser algo no creado. Es un engaño. Pero sí podemos llegar a ser participantes de la naturaleza de Dios a medida que recibimos las promesas, y las incorporamos en nuestra vida.
Siempre me acuerdo de la escalera de Jacob. Me imagino que recuerdan el sueño que tuvo. Estaba solo en el desierto, y usó una piedra como almohada y se durmió. ¿Cuántos quisieran usar una piedra como almohada? Pues, les diré que cuando estuve en el norte del Sudán entre el pueblo Hadandua, encontré que ellos sí usaban piedras como almohada. Un día observé a un sudaní; encontró una piedra larga bastante afilada, la puso en la tierra, apoyó en ella la cabeza, y se durmió tranquilamente. Así que sí es posible, pero a la mayoría de ustedes no les agradaría. Jacob estaba durmiendo con la cabeza apoyada en una piedra. Una vez oí a alguien decir que estaría dispuesto a dormir con la cabeza apoyada en una piedra si después pudiera experimentar lo que experimentó Jacob. Tuvo una visión, un sueño de una escalera que subía hasta el cielo. El pie de la escalera estaba en la tierra, y la parte superior en el cielo, y los ángeles subían y bajaban por ella. Jesús mismo estaba en lo alto de la escalera y le habló.
Me parece que en cierto sentido la Biblia es como la escalera de Jacob. Cada promesa es un escalón, y cada vez que nos apropiamos de una promesa, subimos un escalón. Y finalmente nos llevará al cielo. Así que nunca deje de leer su Biblia. Es la clave del bienestar y del éxito en su vida. Es el regalo más precioso que Dios jamás nos haya dado. Y teniendo hoy día tantas Biblias, al momento de decidir si vamos a usar esta traducción o esta otra, o si la queremos ilustrada o con anotaciones, recordemos que hay millones y millones de personas en el mundo hoy que jamás han abierto una Biblia. No tienen acceso a la Biblia. Y recordemos además que en el pasado, en los siglos pasados, hombre y mujeres dieron su vida como sacrificio para preservar la Biblia para nosotros. Tratémosla con reverencia. Tengámosle respeto a la Biblia porque es la manera en que Dios entra a nuestra vida.
Ahora, al terminar esta parte, no me queda mucho tiempo, pero quiero hablar de algo grandioso. Lo que produce en nosotros la Palabra de Dios. Pablo les dijo a los Tesalonicenses que la Palabra obraba con eficacia en ellos porque la creían. Así que quiero señalar ocho beneficios que la Palabra de Dios puede traer a nuestra vida, es decir lo que la Palabra de Dios producirá en nosotros.
Busquemos primeramente Romanos 10:17. En realidad, me lo sé de memoria.
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Ahora, esa es una Escritura maravillosa porque estuve en el hospital durante un año entero en los desiertos del norte de África con una enfermedad de la piel que los médicos no podían curar en ese clima. Finalmente, la llamaron eczema crónico. Y, de hecho, no tienen una cura para esa enfermedad ni siquiera hoy en día. Yo acababa de convertirme en cristiano y seguía diciéndome a mí mismo: "Sé que si tuviera fe, Dios me sanaría." Pero lo siguiente que siempre decía era: "Pero no tengo fe." Y allí estaba yo en lo que John Bunyan llama el fango de la desesperación, el valle de la desesperanza. No tengo fe.
Y entonces un día un rayo de luz brillante resplandeció en aquel valle tenebroso, y venía de Romanos 10:17.
Así que la fe es . . . [o en la Biblia de las Américas:] Así que la fe viene del oír . . .
Si usted no tiene fe, la puede conseguir. No necesita quedarse sin fe. La fe viene por el oír la Palabra de Dios.
Y la fe le está llegando a muchos de ustedes ahora mismo mientras oyen la Palabra de Dios. Saben que en la época del Nuevo Testamento la mayoría de la gente que leía, lo hacía en voz alta, aun si no había nadie más presente. Por ejemplo, el eunuco etíope estaba sentado en su carro leyendo el profeta Isaías, y aunque estaba solo en el carro, Felipe lo oyó leer. El leer en voz alta tiene cierto valor, porque cuando uno se escucha a sí mismo, la fe viene. ¿Me explico?
Eso es lo primero que produce la Escritura.
En segundo lugar, produce el nuevo nacimiento. Es por la Palabra de Dios que nacemos de nuevo. Santiago 1:18, hablando de Dios, dice:
El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad [es decir, la Biblia], para que seamos primicias de sus criaturas.
De su voluntad. ¿Saben por qué lo hizo Dios? Porque decidió hacerlo. No se nos da más explicación. Cuando volvemos al principio, todo empieza con la decisión de Dios. Dios decidió crear un pueblo para sí, y decidió que lo haría nacer por la Palabra de Dios, por la Escritura. Y eso fue lo que nos llevó a conocer a Dios y ser nuevas criaturas, el pueblo de Dios; fue por la Palabra de Dios.
Luego en 1 Pedro, sigue hablando del mismo tema. 1 Pedro 1:22–23:
Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro . . .
¿Se fijan cómo purificamos nuestra alma? Obedeciendo la verdad. No por oír la verdad, sino por obedecerla. ¿Y cuál será el resultado? Amor no fingido.
Y luego Pedro sigue diciendo:
. . . siendo renacidos . . .
Fíjense en eso: “siendo renacidos”.
. . . no de simiente corruptible, sino de incorruptible . . .
¿Cuál es la semilla incorruptible?
. . . por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
De modo que es la semilla de la Palabra de Dios que produce el nuevo nacimiento cuando la recibimos en el corazón por fe. La semilla es incorruptible, y la vida que produce también es incorruptible. El tipo de semilla determina el tipo de vida que brotará de ella. Si sembramos una semilla de manzana, no crecerá un naranjo. El tipo de semilla determina el tipo de vida que brotará. La Palabra de Dios es incorruptible y la vida que produce también lo es. Es la vida de Dios; vida eterna, vida santa.
Luego, después de nacer de nuevo una persona, lo que necesita es ser alimentada. Y lo maravilloso es que la Palabra de Dios provee el alimento apropiado para cada etapa de crecimiento espiritual. Cuando uno no es sino un bebé espiritual, necesita leche, y eso es lo que dice Pedro en el próximo capítulo de 1 Pedro. 1 Pedro 2:2:
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.
Así que una vez que la persona ha nacido de nuevo, debería tener un buen apetito para la Palabra de Dios. Y hay algunos de nosotros aquí esta noche que estoy seguro que pudiéramos testificar que cuando nacimos de nuevo lo que más queríamos hacer era leer la Biblia. Al nacer éramos criaturas sanas con un buen apetito para aquello que realmente podía alimentarnos.
Pero luego cuando crecemos necesitamos alimentos como pan. No necesitamos buscarlo, pero cuando Satanás tentó a Jesús a convertir las piedras en pan, Jesús le dijo:
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
De modo que la Palabra de Dios no es solamente leche, sino también pan.
Pero al crecer necesitamos un alimento más sólido, y esto también lo provee Dios. En Hebreos 5, el autor está escribiendo a judíos que tenían un conocimiento de las Escrituras debido a su formación religiosa. Les está diciendo lo que tal vez Dios quisiera decirnos a algunos de nosotros: “Con todo lo que saben, deberían estar mejor de lo que están. Tienen el conocimiento de las Escrituras, pero no lo están usando”. Permítanme leer estas palabras en Hebreos 5:12:
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
¿Cómo se manifestaba su estado espiritual? No podían digerir sino las verdades más sencillas y básicas.
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
¿Entienden? Para madurar, hay que ejercitar los sentidos. Hay que practicar. Hay que aplicar la Palabra de Dios; hay que usarla para entender las situaciones en las uno se encuentra, y las potestades con las que se está enfrentando. Así se llega a la madurez. Si nunca aplicamos seriamente la Palabra de Dios, si no vivimos según la Palabra, nunca maduraremos; nunca seremos capaces de ingerir otra cosa que no sea leche y tal vez un poquito de pan. Pero el alimento sólido es sólo para aquellos que han practicado, que se han ejercitado, que han perseverado y han sido diligentes en aplicar la Palabra a su vida.
Ese es el tercer beneficio de la Palabra de Dios: es el alimento espiritual.
El cuarto beneficio es que la Palabra nos ilumina mentalmente. Quiero buscar el Salmo 119:130, un versículo que estoy seguro que muchos conocen. Salmo 119:130. El salmista está hablándole a Dios y dice:
La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.
Al entrar a nuestra mente y corazón, la Palabra de Dios imparte luz. No sucede así con la educación. La educación no constituye luz. Una persona puede tener una buena educación y estar totalmente en tinieblas. ¿Cómo lo sé? Porque yo era así: muy educado pero totalmente en tinieblas hasta que la Palabra de Dios brilló en mi vida. Así que recuerden que la educación no constituye luz.
Hace años, trataba con estudiantes africanos en África Oriental, cuya única ambición era obtener educación. Una vez escribí un pequeño folleto para ellos titulado "Estás buscando educación, pero ¿también estás encontrando sabiduría?" Señalé que la sabiduría y la educación no son lo mismo. En este folleto mencioné algo que ha sorprendido a algunas personas: la mayor parte de los problemas en el mundo son causados por tontos educados. Theodore Roosevelt, ex presidente de los Estados Unidos, dijo una vez: "Si un hombre es un ladrón, robará un vagón de tren [o un carruaje o un compartimento], pero si educas al mismo hombre, robará todo el ferrocarril." Así que, por favor, ten en cuenta que la educación es algo útil, pero no es luz. De hecho, como digo, algunas de las mentes más educadas están en la más profunda oscuridad. Solo la entrada de la Palabra de Dios da luz.
Luego, la Palabra de Dios provee sanidad física. Esto lo digo basándome en mis propias experiencias personales. Busquemos un momento el Salmo 107. Leamos desde el versículo 17 hasta el 20:
Fueron afligidos los insensatos... ¡Eso se refiere a las personas en otra iglesia! ¡Nunca somos nosotros, por supuesto! Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades.
¿Se les ha ocurrido alguna vez que algunos de nosotros hemos sido afligidos porque hemos llevado una vida indebida? He hablado con tantas personas que quieren que yo ore para que sean sanadas. Es muy raro que reconozcan que la fuente de sus problemas puede ser su manera de vivir indebida. Pero dice que los insensatos son afligidos a causa de sus maldades.
Su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. Estaban a punto de morir. El doctor ya no podía hacer más nada por ellos. Luego dice: Pero clamaron a Jehová en su angustia... Mi comentario en cuanto a eso es que muchas veces la gente espera hasta muy tarde para orar. Estando a punto de morir, de repente se les ocurrió que tal vez la oración los podía ayudar. ¿Y qué hizo Dios? Escuchen: Los libró de sus aflicciones. Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.
Fíjense que al enviar su Palabra, Dios hace tres cosas: salva, sana y libra. Las tres grandes misericordias de Dios —la salvación de pecado, la sanidad física y la liberación del poder de los demonios— se logran ante todo mediante su Palabra.
Algunos de ustedes, y esto lo sé por experiencia, están buscando algún predicador que les imponga manos y ore por ustedes para que sean sanados. Pues, que así suceda. Pero muchos piensan, y lo sé porque muchos se acercan a mí, piensan que si yo oro por ellos serán sanados. Pero no son sanados. Y en realidad, he llegado al punto de que me preocupa un poco porque veo que en realidad, están poniendo sus ojos en el hermano Prince, y no en Dios. Y quiero decirle que si usted recibe la Palabra de Dios, puede ser sanado sin ningún predicador, porque él envió su Palabra, los sanó y los libró de sus aflicciones.
Y luego está mi versículo favorito que es lo que me sacó del hospital cuando ninguna medicina lo podía hacer. Proverbios 4:20–22:
Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.
Dice que las palabras de Dios serán medicina a todo nuestro cuerpo.
Pues ahí estaba; llevaba unos siete meses en el hospital. Los doctores no me estaban sanando y yo decía: “Si sólo tuviera fe, sé que Dios me sanaría”. Entonces Dios me dio esa escritura que dice: “La fe es por el oir, y el oir por la Palabra de Dios”. Empecé a tener esperanza, y luego empecé a escudriñar nuevamente las Escrituras con una nueva esperanza. Pero tenía un problema. Había sido filósofo profesional, y la labor de los filósofos es complicar lo que es sencillo. Así es que alcanzan el éxito y el renombre. Por esa razón, se me hacía difícil recibir la Palabra en toda su sencillez. Leía promesa tras promesa de que Dios sanaba, pero decía entre mí: “Eso sólo quiere decir que él sana mi alma. Realmente no está interesado en mi cuerpo; es algo corrupto que va a morir de todas maneras”. “Bendice, alma mía, a Jehová...él perdona todas mis iniquidades y sana todas mis dolencias”. Yo decía que eso sólo se refería a las dolencias de mi alma. Pero cuando llegué a Proverbios 4:20–22, no pude refutar lo que decía. Dios dice que sus palabras son vida a los que las hallan y medicina a todo su cuerpo. Yo dije: “¡Pues, ni siquiera un filósofo puede hacer que la palabra “cuerpo” signifique otra cosa que no sea cuerpo!”. Medicina a todo mi cuerpo físico. Daba la casualidad de que era lo que se llamaba en el ejército, “ayudante médico”. Me pregunté: “¿Cómo es que la gente toma su medicina?” La respuesta es: tres veces al día después de las comidas. Decidí hacer eso mismo. No puedo entrar en detalles, pero por unos tres o cuatro meses tomé la Palabra de Dios como medicina tres veces al día después de cada comida, y me sanó de manera completa y permanente en uno de los climas más insalubres del mundo, en el Sudán.
Así que quiero decirles, hermanos, que funciona.
Hablemos rápidamente de otros tres beneficios de la Palabra de Dios. El próximo es victoria sobre el pecado y Satanás. Salmo 119:9 y 11:
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Y luego en el versículo 11:
En mi corazón he guardado [o atesorado] tus dichos, para no pecar contra ti.
Hoy día, muchísimos de nuestros jóvenes se preguntan si será posible llevar una vida moralmente recta. La mayoría de sus educadores les dicen que no lo es. Les recomiendan lo que llaman “el sexo sin riesgo”, lo cual nunca es sin riesgo. Pero la Biblia dice que el joven que camina de acuerdo con la Palabra de Dios puede llevar una vida moralmente recta.
Le doy gracias a Dios que cuando trabajaba con jóvenes africanos vi cumplirse esas palabras vez tras vez. Eran purificados y llevaban una vida recta y santa porque guardaban la Palabra de Dios.
Recordarán que vimos en Mateo 4 que cuando Jesús se enfrentó a Satanás, usó una sola arma: “Está escrito”.
Y luego en Efesios 5:25–27, y vamos a leerlo rápidamente:
Maridos, amad a vuestras mujeres...
Permítanme decirles a ustedes que son maridos: Esa no es una sugerencia, es un mandato.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Y finalmente, la Palabra de Dios es un espejo espiritual.
¿Cómo se proveerá Jesús de una novia que sea santa y sin mancha? Mediante el lavamiento del agua por la Palabra de Dios. La Palabra de Dios nos santifica y nos limpia.
Hablando de Jesús, Juan dijo: “Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre”. No sólo mediante agua, sino mediante sangre. Mediante la sangre de su sacrificio nos redime, pero mediante el agua de su Palabra nos limpia y nos santifica. Necesitamos ambas cosas. Hemos sido redimidos por la sangre para que podamos ser limpiados por la Palabra.
Y finalmente Santiago dice en su epístola, capítulo 1, versículos 23–25, que la Biblia es un espejo espiritual. Cuando nos miramos en él, no vemos nuestra apariencia física, sino cómo es nuestro carácter. Santiago señala que cuando uno se mira en un espejo y se da cuenta que algo no se ve bien, lo más sensato es arreglarse. Si uno tiene el pelo despeinado, se peina. Si tiene la cara sucia, se la lava. Uno actúa según lo que ve en el espejo. Y Santiago dice que tenemos que hacer lo mismo cuando nos miramos en el espejo de la Palabra de Dios. Tenemos que ver ahí nuestro ser espiritual, y actuar según lo que el espejo nos muestre que haya que hacer.
Entonces, permítanme simplemente recapitular y luego cerrar. Ocho beneficios de la Palabra de Dios.
- Produce fe,
- Es la semilla del nuevo nacimiento.
- Es el alimento espiritual.
- Nos ilumina mentalmente.
- Nos provee sanidad física.
- Nos da victoria sobre el pecado y Satanás.
- Nos limpia y santifica.
- Y es un espejo espiritual.
Amén.
Ahora, algunos de ustedes tal vez estén sentados allí, y no se sienten del todo bien. Acabo de decirles que la Palabra de Dios puede ser su medicina. Han escuchado por casi una hora; ha debido ayudarles en algo. Si usted quiere aprovechar lo que ha estado recibiendo, si de verdad quiere echar mano de la provisión de Dios en cuanto a la sanidad y quiere que Rut y yo oremos por usted, estamos dispuestos a orar por usted ahora mismo, si usted está dispuesto a recibir. Así que si tiene una necesidad física y quiere oración, simplemente quédese en su puesto, pero póngase de pie y...
(Se termina el casete)
Código: MV-4161-100-SPA