Interpretación y Profecía

Derek Prince
*First Published: 1986
*Last Updated: marzo de 2026
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En nuestra última reunión hablamos del bautismo en el Espíritu Santo que va acompañado del sello sobrenatural de hablar en otras lenguas. Creo que el propósito de Dios es que el bautismo en el Espíritu Santo sea simplemente un medio de acceso. En el movimiento pentecostal ha habido bastante debate en los últimos años respecto a si el bautismo en el Espíritu Santo era una meta en sí, o bien, un medio de acceso. En una época, algunos pentecostales solían decir: "Soy salvo; he sido bautizado en agua y en el Espíritu Santo, y hablo en lenguas. Por lo tanto, ya no me hace falta más nada". Desafortunadamente, eso no es cierto, y las personas que creen tenerlo todo y saberlo todo en realidad simplemente se quedan atrás. El bautismo en el Espíritu no es una meta en sí, sino un medio de acceso. No es un fin en sí, sino el punto de partida de una vida llena de poder sobrenatural. Creo que, por lo general, en la vida de la mayoría de los creyentes, el bautismo en el Espíritu es la puerta de entrada a los dones sobrenaturales del Espíritu y a muchas otras experiencias sobrenaturales. A mi juicio, es imposible vivir plenamente la vida cristiana en el ámbito natural. Lo sobrenatural afecta cada parte de nuestra vida. Cada uno de los veintiocho capítulos del libro de los Hechos habla de acontecimientos completamente sobrenaturales. El libro de los Hechos es el único registro oficial que nos muestra cómo el Señor quería que fuera la Iglesia.
Ya hablamos anteriormente del bautismo en el Espíritu, y en esta reunión y la próxima, quiero hablar acerca de los dones sobrenaturales del Espíritu. Vamos a empezar simplemente leyendo la lista que se encuentra en l Corintios 12:8-10. Si busca la escritura, encontrará que hay nueve dones.
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Una práctica común entre los maestros bíblicos ha sido dividir los nueve dones en tres grupos. No se trata de una doctrina; se hace por conveniencia. Voy a hacer rápidamente esta división antes de concentrarnos en los dones específicos que quiero tratar en esta reunión.
Hay tres dones de revelación: la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, y ¿cual es el tercero? El discernimiento de espíritus. Éstos son los tres dones de revelación.
Hay tres dones que, por falta de otra palabra, llamaremos dones de poder: el don de fe, el don de milagros, y ¿cuál es el tercero? Eso es, el don de sanidades.
Luego nos quedan los tres que generalmente se llaman los dones vocales, ya que operan mediante el aparato vocal humano. Es interesante notar que los dones vocales son los que siempre causan problemas, ya que la lengua es el miembro que más problemas le causa al cuerpo. ¿Cuáles son los dones vocales? Lenguas, interpretación y profecía.
En esta reunión, sólo vamos a tratar con estos tres dones vocales. Ya hemos hablado del sello del bautismo en el Espíritu Santo: el hablar en nuevas lenguas; sin embargo, este sello en realidad no es el don de lenguas. Aquí, y en otros pasajes, la Biblia se refiere al don de lenguas como "diversos géneros de lenguas" o "diversas clases de lenguas". En otras palabras, este don implica más que simplemente hablar en otra lengua. Creo que cada creyente bautizado en el Espíritu Santo tiene el derecho y la habilidad de comunicarse personalmente con el Señor en otra lengua, en cualquier momento. En 1 Corintios l4, Pablo dice al respecto: "Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica". De modo que el hablar en lenguas tiene tres funciones o propósitos. Primeramente, al hablar en lenguas, hablamos con Dios. Éste es un privilegio. ¿Cuántos de ustedes estarían de acuerdo en que es un privilegio? Es tener comunicación directa, espíritu a espíritu, con el Dios viviente. En segundo lugar, hablamos misterios, secretos, cosas que nuestra mente tan engreída no entiende. En tercer lugar, nos edificamos a nosotros mismos. Muchas personas suelen preguntar: "¿De qué vale hablar en lenguas?" Pues hay tres respuestas específicas. El propósito de las lenguas es comunicarse directamente con Dios, hablar misterios, y edificarse. Si no hubieran otras razones, éstas bastarían.
Creo que el don de diferentes géneros de lenguas, en toda su extensión, va más allá de lo anterior. "Géneros de lenguas" se refiere a los diferentes usos de las lenguas. Otro género de lenguas es hablar en voz alta en una lengua desconocida delante de la congregación, a fin de dar una exhortación que será seguida por una interpretación. Otro uso de las lenguas es ser señal para los incrédulos. Esto es algo muy poco común, y la mayoría de los evangélicos no piensan mucho en ello. Sin embargo, en ciertas ocasiones, cuando el pueblo de Dios está reunido o está ministrando a otros, puede ser que un creyente dé un mensaje en un lenguaje que no conoce, pero que un incrédulo que está presente sí entiende. Ésta es una señal para los incrédulos.
Recuerdo el caso de un joven que ahora es mi yerno, que se convirtió a través de una reunión de evangelización en la calle en Londres hace muchos años. Era del País de Gales, y como saben, los galeses tienen su propio idioma del cual están muy orgullosos. Era, entre comillas, una reunión de evangelización y yo acababa de predicar el evangelio, y estaba a punto de hacer el llamado. Un caballero entrado en años que estaba presente habló en una lengua desconocida. Yo me indigné. Me pareció que estaba totalmente fuera de lugar, y que el hombre había echado a perder mi llamado. No recuerdo qué pasó después, pero una de mis hijas había traído a un joven a la reunión, y él le dio un codazo y dijo: "¿Por qué ese anciano le está contando a todo el mundo mis pecados aquí en público?" Tomó diez minutos convencerlo de que, aunque estuviera hablando en galés, el hombre en realidad no conocía el idioma en absoluto.
En Seattle, Washington, hace varios años ya, había una señora de la Iglesia Episcopal de San Lucas que estaba visitando a los enfermos en un hospital. Se acercó a la cama de cierto hombre, y le habló en inglés. Sin embargo, él no respondió porque no entendía. Estaba ahí en cama, enfermo. Como la señora era una de esas evangélicas un poco locas, simplemente le habló en lenguas. Él se animó y le contestó; ella le respondió y tuvieron una pequeña conversación. El señor recibió mucho ánimo. Ella no sabía en qué idioma había hablado. Después, se enteró de que había hablado en el español de las Islas Canarias, que era el idioma que hablaba el enfermo.
Una señora, amiga de nosotros, estuvo en Rusia hace poco. Estaba sentada al lado de un ruso en el subterráneo, y el hombre parecía estar tan triste y decaído que ella pensó: "Me encantaría hacer algo por él". De modo que simplemente puso su confianza en el Señor, abrió la boca y empezó a hablarle en ruso.
Éstas son excepciones. No pasan a menudo, pero sí son una manera en que Dios usa las lenguas.
Además, creo que hay muchas diferentes formas de hablar en lenguas. Por ejemplo, ¿cuántos de ustedes han tenido la experiencia de sentirse airados cuando hablan en lenguas? En estas ocasiones, es asombroso cómo las lenguas fluyen como un torrente. Creo que esto ocurre cuando confrontamos las fuerzas satánicas. Uno no sabe cómo orar ni qué decir, pero el Espíritu Santo obra a través de las lenguas.
También hay lenguas que sólo se usan para la adoración, es decir, para comunicarse con Dios. En otras palabras, el campo de las lenguas es muy rico.
No vamos a seguir con este tema ahora, sino que vamos a hablar de los otros dos dones vocales: la interpretación y la profecía. Tenemos que empezar con una definición. El don de interpretación no tiene ningún significado aparte del don de lenguas. Sin embargo, si alguien ha hablado en una lengua desconocida mediante el Espíritu Santo, el don de interpretación le permite a esa persona, o a otra persona, decir en un idioma conocido lo que fue dicho anteriormente en un idioma desconocido. El que interpreta lo hace, no a través de su intelecto, sino por inspiración del Espíritu Santo. Ahora bien, se trata de interpretación, no exactamente de traducción, lo cual es interesante. No sé cuántos de ustedes han hablado a través de un intérprete en un país extranjero. Yo lo he hecho muchas veces. Uno se da cuenta de que cada intérprete es diferente. Cada uno usa palabras diferentes. Algunos usan muchas palabras; otros pocas. Recuerdo que un canadiense fue a Kenya mientras yo estaba ahí. Cuando habló, lo hizo a través de uno de los mejores intérpretes del país. Dijo una oración corta, y el intérprete empezó a hablar y siguió hablando por unos dos minutos. El canadiense se volvió al intérprete y le dijo: "¿Yo dije todo eso?", y el intérprete respondió: "No, pero a fin de hacerles entender lo que usted dijo, tuve que decir todo eso". Eso es interpretar: es comunicar el mensaje.
Un hermano británico que conozco bastante bien, que ahora está en los Estados Unidos, me contó algo que ocurrió cuando se empezó a tener reuniones pentecostales de evangelización en el centro de Londres. Alguien dio un mensaje en lenguas, y esperaron la interpretación. El que lo dio fue un "Cockney". ¿Cuántos de ustedes saben lo que es un "Cockney"? Es una persona nativa de cierta zona de Londres, que habla con un dialecto y un acento característicos. No sé imitar el acento Cockney, pero la interpretación que vino decía: "Un momento, pueblo mío, un momento", en otras palabras: "No se apresuran tanto". Pero el inglés difería tanto del inglés oficial que dudo que alguien que no fuera "Cockney" lo entendiera. La interpretación definitivamente tenía un sabor muy "Cockney". Por lo tanto, es evidente que este campo de la interpretación admite mucha flexibilidad.
Sin embargo, la interpretación es comunicar en un idioma conocido el sentido de lo que se ha dicho en un idioma desconocido.
La profecía va un poco más allá. Consiste en expresar en un idioma conocido palabras inspiradas por el Espíritu Santo, es decir, palabras que no proceden del entendimiento humano, sino que surgen del Espíritu Santo de manera sobrenatural. La diferencia entre la interpretación y la profecía es que la interpretación va precedida de un mensaje en una lengua desconocida y gira en torno a ese mensaje. La profecía se expresa desde un principio en un idioma conocido. Con mucha frecuencia, estando el pueblo de Dios congregado, surge una exhortación en lenguas, que luego es seguida, no de una interpretación sino de una profecía. La exhortación en lenguas hace que el pueblo de Dios preste atención, y prepara el camino para la profecía que sigue.
Ahora quisiera llevarlos a interpretar y profetizar en los próximos treinta o cuarenta minutos, si es que desean hacerlo. Sé que se puede lograr porque lo he hecho con grandes multitudes de miles de personas. No importa que haya mucha o poca gente; lo único que importa es que las personas crean la Palabra de Dios y estén dispuestos a obrar según lo que ella dice. El recibir estos dones y moverse en ellos los llevará a una nueva dimensión en su comunión con Dios.
Ayer les hablé de encontrar su lugar en el cuerpo de Cristo. Me parece que a algunos los desafié a que buscaran a Dios a fin de encontrar su llamamiento. Ésta es una de las maneras en que Dios puede empezar a orientarlos. He visto los ojos de las personas llenarse de lágrimas de gratitud al darles Dios palabras de dirección para su vida, mediante interpretación que ellos mismos recibían. A través de esta experiencia, Dios llegó a ser mucho más real para ellos, y su vida espiritual cobró un sentido más profundo.
Quiero empezar por leer algunas escrituras a fin de animarlos a usar estos dones. Ése es el primer paso. El primer pasaje es 1 Corintios 12:7 y 11. Como introducción a esta lista de los nueve dones espirituales, Pablo dice:
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho...
Fíjese que los dones son manifestaciones del Espíritu. El Espíritu que mora en nosotros es invisible; no lo percibimos con los sentidos. Sin embargo, los dones que fluyen del Espíritu sí afectan nuestros sentidos. De esta manera, se crea un vínculo entre el Espíritu invisible que mora en el creyente y el mundo natural. Aunque el Espíritu reparte los dones a creyentes individuales, fíjese que son para el bien de todos. En otras palabras, si Dios le da a usted una profecía, y usted no tiene el valor de decirla, no solamente se defrauda a sí mismo, sino también a los demás miembros del cuerpo de Cristo. ¿Entiende? Somos mayordomos de los dones; no son algo que usamos sólo para nuestro propio bien, si nos place hacerlo. Somos responsables ante Dios. Tal vez él quiera usarnos para hablarle a la persona a nuestro lado, o quizás quiera hablarle a toda la congregación, o al predicador. Por lo tanto, no debemos decir: "Si no me da la gana, no ejercitaré estos dones", porque sería una actitud irresponsable. Cada uno recibe dones para el beneficio de todos. El Espíritu nos da dones a cada uno de nosotros.
Al final del versículo 11 del mismo capítulo, dice:
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
¿Se da cuenta? Fíjese que el pasaje empieza y termina con la frase "a cada uno". Pablo nos hacer ver que cada creyente tiene derecho a tener la manifestación del Espíritu en su vida. Sin embargo, el Espíritu es quien decide qué tipo de manifestación tendremos cada uno.
Al final de ese capítulo, el versículo 31 dice:
Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.
Se refiere, por supuesto, al camino del amor en el próximo capítulo. Muchas personas usan esa escritura para azotar a los pentecostales. Dicen: "El amor es el camino más excelente". Sin embargo, no toman en cuenta el hecho de que Pablo nos dice que debemos procurar, es decir, desear ardientemente, los dones mejores. El amor no es un don; es un camino, y también un fruto. De modo que si no procuramos los dones mejores, ¿qué estamos haciendo? Estamos desobedeciendo las Escrituras, ya que las Escrituras nos dicen que procuremos los dones.
Permítame repetir lo que dije ayer: los dones no son juguetes; son herramientas. Las necesitamos para hacer la obra. Si usted rehusa usar las herramientas de Dios y no logra completar la obra, tendrá que responderle a Dios por el trabajo que no hizo.
Luego en el capítulo 14, versículo 1, dice:
Seguid el amor...
Muchas personas dejan de leer ahí, pero no termina ahí.
Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
No dice: "Seguid el amor o bien procurad los dones". No se trata de dos alternativas u opciones. Dice que sigamos el amor y que también procuremos los dones espirituales, sobre todo que profeticemos. ¿Está usted procurando el don de profecía esta mañana? Si no lo está haciendo, está desobedeciendo las Escrituras.
Y luego el versículo 26 dice:
¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.
Cuando el pueblo de Dios se reúne, cada uno de nosotros debería venir, no sólo para recibir, sino con algo para dar. Una de las principales maneras en que podemos colaborar es mediante los dones del Espíritu. Es lo que Dios usa para ponernos a todos en el mismo plano. Algunas personas nacen dotadas: son inteligentes, instruidas y saben expresarse; no les da pena hablar en público, ¡y a menudo hablan demasiado! En cambio, hay muchas otras personas que son un poco tímidas; no son muy dotadas, y dicen: "¿Qué puedo hacer yo?" Si dependiera de sus habilidades naturales, quizás no podrían hacer mucho, pero lo cierto es que Dios nos capacita sobrenaturalmente. Pablo dice que Dios da dones a las partes del cuerpo que más los necesitan. Imagínese a dos personas en la iglesia. Una de ellas es doctor, y la otra empleada doméstica, es decir, alguien que limpia las casas ajenas. En la iglesia promedio no muy espiritual, el doctor llega a ser diácono y la empleada se queda sentada en un banco de la iglesia. Todos saben que ése es su lugar. Sin embargo, cuando se mueve el Espíritu Santo, el doctor se queda diácono, pero la empleada llega a ser profetisa. ¿Entiende la idea? Esto nos muestra la sabiduría y la justicia de Dios. Si nos rehusamos a entrar en el ámbito sobrenatural, quedaremos atados a nuestras propias limitaciones.
Ahora bien, tengan en cuenta que el número dos y el número tres en la guía están invertidos. Se lo digo para que no se descuiden. Sigamos ahora con el número tres en la guía, que para nosotros es el número dos. Se trata de la interpretación. Ahora llegamos al momento en que voy a llevarlos a ejercitar el don de interpretación. ¿Están listos para seguirme? Depende de ustedes. Quisiera señalar que la Biblia nos anima a interpretar. 1 Corintios 14:5 dice:
Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas...
¿Cuántas iglesias bautistas reconocen esto? "Quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas". ¿Cuántas personas son todas? Todas quiere decir todas, ¿verdad? Pero no termina ahí; eso no es sino la primera parte.
Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
Las palabras claves en este capítulo son "edificar" y "edificación". Todo va dirigido a la edificación del individuo y de la iglesia. Pablo dice que está bien hablar en lenguas, pero que, al hacerlo, sólo nos edificamos a nosotros mismos. Si profetizamos, edificamos a la iglesia, es decir, a toda la congregación. Dice también que si hablamos en una lengua y luego interpretamos, es como si profetizáramos.
Por lo tanto, sigue diciendo en los versículos 12 y 13 del mismo capítulo:
Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales...
¿Anhela usted los dones espirituales? Muy bien. De ser así, esta escritura es para usted:
...procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. [No sólo para usted mismo.] Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.
Ahora bien, yo soy lo suficientemente ingenuo para creer que si la Biblia nos dice que pidamos algo, es porque Dios quiere que lo tengamos. No me imagino que la Biblia nos diría que pidiéramos algo en oración si no fuera la voluntad de Dios dárnoslo. Me parece que eso sería totalmente ilógico. De modo que la Biblia dice que el que ora en lengua desconocida, ¿haga qué? Pida en oración poder interpretarla. Por lo tanto, si usted habla en lenguas, ¿cuál es el segundo paso? Pedir que Dios le dé la habilidad de interpretar.
Ahora vayamos al final de la guía un momento. Quiero leer algo para animarlos. Aquí vemos dos principios de la petición. Primero, en 1 Juan 5:14-15, dice:
Y esta es la confianza que tenemos en él [es decir, Dios], que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
Mi pregunta es: ¿Estamos orando conforme a la voluntad de Dios? Si lo estamos haciendo, sabemos que él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. De modo que lo que tenemos que ver es si estamos orando conforme a su voluntad. Si estamos orando de esta manera, sabemos que Dios nos oye. Al saber que él nos oye, sabemos que tenemos lo que le hemos pedido.
Ahora, el hecho de que Dios diga que el que ora en una lengua debe pedir en oración poder interpretar, me parece una señal de que Dios quiere que interpretemos. De no ser así, Dios no nos diría que interpretáramos.
Luego, es muy importante entender en qué momento recibimos. Marcos 11:24 dice:
Por tanto, [Habla Jesús] os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Ésta no es una traducción cien por ciento exacta. No se ha traducido correctamente el tiempo del verbo. En griego, lo que dice es: "crean que lo reciben y les vendrá". Dice: "Por tanto, todo lo que pidan orando, crean que lo reciben y les vendrá". ¿Cuándo se recibe? Así es: en el momento de orar. Y si estamos orando conforme a la voluntad de Dios, sabemos que él nos oye y que tendremos lo que pedimos.
Veamos la escritura que habla de lo que podemos esperar recibir de Dios. La leímos la última vez; no tenemos que buscarla en la Biblia. Jesús dijo que si pidiéramos pan, nunca recibiríamos una piedra; si pidiéramos pescado, nunca recibiríamos una serpiente; y si pidiéramos un huevo, nunca recibiríamos un escorpión. Si pedimos algo bueno, nunca recibiremos algo malo. Vuélvase a la persona que está a su lado y dígaselo. "Si pedimos algo bueno, nunca recibiremos algo malo". Bien.
Ahora todo lo que vamos a hacer es actuar en ello. ¿Están todos listos? Así es como lo vamos a hacer. Ante una señal mía, cada uno de ustedes se volverá hacia el Señor, silenciará y hablará en lenguas. ¿Está bien? Recuerden, su voluntad es el interruptor. Lo encienden, lo apagan. No hablen durante unos cinco minutos porque su mente inquieta dirá: “¿Cómo puedo interpretar todo eso?” ¿Ven? Comiencen con un minuto o dos y no se deslicen. Ese es un error terrible al hablar en lenguas. Hablen y deténganse. ¿Está bien? Como persona que ejerce el don de interpretación, a veces la gente habla en lenguas y piensas: “Voy a comenzar a interpretar” y luego continúan con otro pequeño desliz. Y luego otro pequeño desliz. No se deslicen. Hablen, deténganse y ¿qué hacen después? Dicen: “Ahora, Señor, en el nombre de Jesús, por favor, dame la interpretación.” ¿Está bien? ¿Cuál es la siguiente cosa que hacen? Interpretan, eso es correcto. Creen que lo han recibido. Si creen que lo han recibido, ¿qué hacen con ello? Lo usan. No sigan hablando en lenguas. Esto es lo opuesto al bautismo. El problema con el bautismo es que la gente sigue hablando su propio idioma y por eso no pueden hablar en lenguas. Porque no se puede hablar en dos idiomas simultáneamente. Ahora es al revés. Hablan en lenguas, han llegado hasta ahí, dicen lo que sienten que Dios les haría decir, pero Dios tiene mucha gracia. Quiero decir, no los llevará más allá de la medida de su fe. Luego se detienen, no más hablando en lenguas. Dicen: “Señor, en el nombre de Jesús, por favor, dame la interpretación.” Luego toman una respiración profunda y interpretan. ¿Está bien?
Quiero asegurarle que con mis propios ojos he visto funcionar esto en la vida de miles de personas. Cada uno de nosotros es un individuo. A Dios no le importa que estén presentes unas doscientas personas. Usted está en contacto directo con él.
Al hablar, no hable tan alto como para molestar al que está a su lado, pero hable lo suficientemente alto como para oírse. ¿Entiende? Rompa la barrera del sonido. Después de un tiempo, nos detendremos para ver cuáles han sido los resultados.
Permítame decirle algo interesante. Generalmente, cuando se interpreta, la interpretación consistirá en una de dos cosas: o bien, será alabanza y adoración a Dios, o bien un mensaje para usted de parte de Dios. Cuando empecé a hacer esto con grupos así, el sesenta por ciento de las veces la interpretación era alabanza y adoración, y el cuarenta por ciento era Dios hablando a su pueblo. Sin embargo, las cosas están cambiando y ahora es al revés: generalmente, el sesenta por ciento de las personas recibe un mensaje personal de Dios y el cuarenta por ciento recibe alabanza y adoración. Esto nos muestra que Dios está cada vez más interesado en hablarle a su pueblo. Usted no decide lo que va a recibir; eso lo decide el Espíritu Santo. Déle gracias sea cual sea el mensaje que recibe; siempre es glorioso. Bien. ¿Estamos todos listos?
Ahora hablas en una lengua, paras, y dices: "En el nombre de Jesús, por favor, dame la interpretación." ¿Está bien?
Ya debieran haber terminado de hablar en lenguas. Algunos de ustedes ya han recibido la interpretación. Les daré uno o dos minutos más, pero no más. Bien. Vamos a detenernos ahora a ver qué ocurrió. ¿Cuántos de ustedes recibieron una interpretación? Levanten la mano. Mantengan la mano en alto un momento. Un buen número de personas. Yo diría que alrededor del noventa por ciento recibió algo. Bajen la mano y escuchen bien. ¿Cuántos de ustedes recibieron alabanza y adoración? Bien. ¿Cuántos encontraron que Dios usó sus labios para hablarles? ¡Mire eso! Es increíble. Es verdaderamente una señal de lo que Dios está haciendo en la Iglesia. ¿Cuántos de ustedes están contentos? Quiero decir, ¿cuántos de ustedes recibieron una palabra de ánimo o de dirección del Señor? ¡Qué maravilloso! Bueno.
No se sientan excluidos si no recibieron nada. Sólo tienen que hacer lo que hicieron estos hermanos. Dios no tiene hijos favoritos. Vamos a hacerlo una vez más, y esta vez será la última. Simplemente vamos a orar en lenguas, detenernos, y pedirle a Dios la interpretación. ¿De acuerdo? No les voy a dar mucho tiempo porque mientras más tiempo tienen, menos será la probabilidad de que reciban. Simplemente deben lanzarse.
Bien. Ahora vamos a ver que pasó. Quería animar a las personas que necesitaran ánimo. ¿Cuántas personas que no recibieron la última vez sí lograron recibir esta vez? Por favor levanten la mano. Hay una mano allí. ¿Alguien más? Otra mano. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Muy bien. La señora que está manejando la cámara recibió. ¡Qué bien! Ella merece que la animemos de manera especial. Amén.
Bien. Ahora, el tercer paso es muy sencillo. ¿Cuál es el tercer paso? Es la profecía, ¿verdad? Volvamos a leer unas cuantas escrituras que nos animan a profetizar. Empecemos en 1 Corintios 14:1. Leámoslo todos juntos. Es probable que entre todos aquí haya unas cuatro versiones diferentes, pero leámoslo todos para que estemos seguros de que está en la Biblia. ¿De acuerdo? Esperemos hasta que todos lo encuentren. 1 Corintios 14:1:
“Persigan el amor y deseen los dones espirituales, pero especialmente que puedan profetizar.”
Ahora vuélvase a la persona a su lado y léaselo. La Biblia dice que podemos exhortarnos unos a otros. Bueno. 1 Corintios 14:23-25. Aquí se habla de una reunión de la Iglesia; todos se han congregado en un lugar. Pablo dice:
Si, pues... todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
Si se reúnen los creyentes, y lo único que hacen es hablar en lenguas --lo cual sucede en algunas iglesias-- los no creyentes simplemente dirán que están locos. Sin embargo, Pablo dice:
Si todos profetizan...
Fíjese en esto. Él supone que todos saben profetizar.
Pero si todos profetizan, [es decir, hablan en un idioma entendible], y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.
Entiendan, el problema con muchos pentecostales es que nunca llegaron lo suficientemente lejos. Hablaron en lenguas y no fueron más allá. Y muchas, muchas personas han entrado en reuniones pentecostales y han dicho: "Estas personas están locas, no me acercaré a ellas." El problema no estaba en la provisión de Dios, sino en el pueblo de Dios que no se aprovechó de la provisión. Lo que necesitamos hacer es avanzar de hablar en lenguas a profetizar. A dar a las personas palabras sobre sí mismas que saben que no podríamos conocer naturalmente. ¿Entiendes? Los secretos de su corazón se manifiestan.
Bien. Dos escrituras más. El versículo 31 dice:
Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
¿Cuántos pueden profetizar? ¿Estás seguro? Dilo de nuevo. “Todos.” Así es. Gira hacia tu vecino y léelo para él o ella.
Bueno. Eso es lo que estamos haciendo. Pablo dice que se puede aprender a profetizar; es decir, no tener un culto completo con toda la iglesia, sino una reunión en la cual los hermanos puedan aprender a profetizar. Es exactamente lo que estamos haciendo. Todos pueden profetizar para que aprendan, y si confían en el Señor, todos serán animados.
Veamos también el versículo 39:
Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.
Procurad profetizar. Le pido a Dios que ponga dentro del corazón de cada persona aquí el anhelo de profetizar. Al desear profetizar no está siendo presumido ni vanidoso; está obedeciendo a Dios. Todos pueden profetizar, uno por uno, individualmente. No vamos a darnos profecías unos a otros; quizás lo hagamos más adelante. En este momento, sólo estamos practicando. ¿Cuántos de ustedes reconocen que es provechoso practicar en privado antes de lanzarse a profetizar delante de la congregación? ¿Se da cuenta?
Ahora bien, ya que ustedes son personas religiosas, voy a orar por ustedes antes de que empiecen. Funcionaría sin la oración, pero ustedes se sentirán mejor si oro. Luego, ¿saben lo que van a hacer? No van a hablar en lenguas; van a... No los oigo. Eso es. ¿Cuántos creen que lo pueden hacer? Amén. Muy bien.
Así que, “Padre, te agradecemos por tu bendita presencia con nosotros aquí a través del Espíritu Santo. Espíritu Santo, te damos la bienvenida. Te reconocemos como el representante personal residente de la Deidad ahora en la tierra. Te damos el honor que te corresponde. Eres Señor y eres Señor aquí esta mañana. Señor, nos has traído a este punto donde tu pueblo desea con fervor profetizar. Así que ahora, Señor, en el nombre de Jesús, te pido que liberes en ellos y a través de ellos el don de profetizar. Para tu gloria, en el nombre de Jesús, amén.”
Está bien hablar lo suficientemente alto como para oírse. Ocurre algo cuando uno rompe aquella barrera.
(Profecía dada por alguien en la congregación)
Hijos míos, los he convocado para sanarlos. Los he convocado; los amo, hijos míos. Los enviaré a todas las naciones del mundo a enseñar mi Palabra. Los amo, hijos míos. Descansen en mí. Enseñen mi Palabra. Háganme conocer en todo el mundo. Los amo, hijos míos. Descansen en mí. Los amo, hijos míos.
Amén. Eso fue algo bueno que no nos esperábamos, ¿verdad? Sin embargo, no deje que lo desvíe de tener un encuentro personal con el Señor. Ésa fue una palabra de ánimo para todos nosotros, y le doy gracias a Dios por ella, pero quiero que cada uno de ustedes llegue a fluir en el don de profecía individualmente.
Dios quiere que les diga en este momento que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús. Si siente condenación, no la reciba.
(Una profecía fue dada por alguien en la congregación, pero no se oyó en el casete.)
Gloria a Dios. ¿En qué idioma recibió esa profecía? ¿Sí? ¿Cuál es su idioma nativo? ¿Entonces, por qué no recibe una palabra en francés? No, en serio. Yo solía profetizar en francés en una época. Durante la Segunda Guerra Mundial, estando con un marinero francés, recibí una profecía hermosísima en francés. Sabe, hay tanta variedad. No se sienta limitado.
¿Cuántos de ustedes recibieron una profecía? Levanten la mano. ¡Magnífico! Amén.
Ahora, aquellos de ustedes que no lo hicieron, les daremos una oportunidad más para el salto, ¿de acuerdo? No se sientan desanimados. Simplemente volteen al Señor y digan: “Señor, ayúdame. Si estoy atado, libérame.” Algunos están atados por el miedo, otros por la vergüenza, pero no dejen que eso los detenga. ¿Está bien? “Padre, gracias por lo que has hecho por tu pueblo aquí esta mañana. Oramos ahora para que liberes a aquellos que están atados por el miedo o la vergüenza o cualquier otra fuerza, Señor, y les des este hermoso regalo de profetizar. En el nombre de Jesús, amén.”
¡Magnífico! Ahora permitiremos que algunos de ustedes que sienten que tienen una palabra que no es sólo para ustedes lo digan delante del pueblo de Dios. Pónganse de pie. Si van a hablar allá, den la vuelta y hablen a los hermanos para que puedan oír. Díganles todo lo que Dios les haya dicho.
(De la congregación)
“Esto es para glorificar al Señor. Es para usted y Ruth si quieren aceptarlo”.
Sí, lo aceptamos con gusto.
“Bueno. El Señor está abriendo una puerta para que vayan a la India...”
¡Ay, Señor! Disculpe que me ría, pero ¡hemos estado tratando de evitar ir a la India por tanto tiempo! Hay un creyente judío en Jerusalén que es muy amigo de nosotros que ha orado hasta más no poder para que vayamos a la India, así que lo que dijo no es realmente una profecía sino una palabra de ciencia, pero es muy buena. Gracias. ¡Era lo que necesitaba!
¿Hay alguien más que tiene una palabra que quisiera dar a los hermanos? Recuerde que no es para su propio beneficio, sino para el beneficio de todos. Sí, póngase de pie y hable claramente.
(De la congregación:)
“Oh, hijos míos, ¡cuánto anhelo estar con ustedes. Lo deseo ardientemente. Quiero que se acerquen a mí (No se entiende) y vengan a mis pies. Acérquense a mí. Quiero que deseen ardientemente estar conmigo, así como yo deseo estar con ustedes. Ansío tenerlos a mi lado. Acérquense; siéntense a tener comunión íntima conmigo. (No se entiende) Los amo. (No se entiende).
Amén. Ahora, un peligro es que escuchamos profecía y decimos: “Eso fue maravilloso”, y no hacemos nada al respecto. ¿Ves? Y al final, la profecía se vuelve ineficaz. Eso ha sucedido en cientos de iglesias pentecostales y carismáticas. El Señor habló específicamente y dijo: “Quiero que te acerques a mí y esperes a mis pies en privado”, ¿entiendes? Así que hay dirección para muchos de ustedes sobre cómo Dios quiere que pasen parte de su, entre comillas, tiempo libre. ¿Entiendes? Pásalo en la presencia del Señor.
¿Cuántos de ustedes están dispuestos a ponerlo por obra si es una palabra para ustedes? Muy bien. Bueno. Gloria a Dios.
Ahora veamos si hay otras profecías. ¿Cuántos estarían de acuerdo en que hemos tenido unas profecías hermosas? Además, advertirá que cuando empiezan a fluir los dones proféticos, tienden todos a hablar de un mismo tema, aun si profetizan diferentes personas. El tema aquí ha sido el amor de Dios, su deseo de atraernos a él y enviarnos al mundo entero como sus embajadores. ¡Qué hermoso! Mi corazón dice un amén a eso. Por lo tanto, esperemos en el Señor; no tenga pena ni vergüenza. Si siente que Dios le ha dado algo --y si su corazón está palpitando, probablemente sí se lo haya dado-- levante primero la mano, y luego póngase de pie y usted será el próximo en dar su profecía. La señora aquí, póngase de pie.
(No se escuchó la señora.)
Amén. Gracias.
(De la congregación:)
“Yo soy el Señor; yo soy tu Señor. Nunca te dejaré. Te amaré por siempre. (No se entiende).
Amén. Fíjese que el tema de la profecía era el amor y el ánimo de Dios. Sí. Póngase de pie, dé la vuelta y hable a los hermanos.
(De la congregación:)
“Éste es mi mundo. Y mi protección va delante de ustedes mientras salen. Por lo tanto, no tienen por qué temer nada”.
Amén. Quisiera decir que parte de lo que recibimos es profecía incompleta. Es totalmente válida, pero, sabe, la primera vez que se nada, no se nada diez largos de la piscina. Recuerde que esto es algo que aprendemos; es algo progresivo. Al empezar a moverse en los dones del Espíritu, muy pocas personas lo hacen perfectamente. Sin embargo, los que quieran ejercitar los dones perfectamente antes de usarlos, nunca los usarán.
Así que gracias, hermano. Le agradezco. ¿Hay alguien más? Que hable primero mi esposa, y luego la persona que está detrás de ella. ¿Quieres venir a compartir mi micrófono? Si me lo pude poner, me lo puedo quitar.
“He visto sus dudas y sus temores. Pero también he visto su amor por mí, y ahora quiero quitar sus dudas y temores, y asegurarles de que estaré con ustedes en cada situación. Nunca los dejaré ni los desampararé. Enviaré a mis ángeles delante de ustedes, y ellos prepararán el camino, y al entrar ustedes, sólo tendrán que entrar y recoger el fruto. Hay una gran cosecha por recoger, y yo les estoy capacitando para ser labradores, para ser los que recogen esta cosecha. Por lo tanto, desechen sus dudas y temores, póngalos a mis pies”, dice el Señor, “y yo les daré mi gozo, mi paz y mi poder”.
Ahora actuemos según lo que dice el Señor. Es muy importante que no solo escuchemos la profecía y digamos: “Bueno, eso fue interesante.” He estado en iglesias pentecostales y carismáticas donde la gente salía de la iglesia diciendo: “Tuvimos una reunión maravillosa. Cuatro profecías.” Yo pregunto: “¿Qué decían las profecías?” “No lo recuerdo.” Bueno, ¿de qué sirve que Dios hable si no actuamos según lo que Él dice?
Ahora, el Señor habló a través de Ruth y dijo que hay muchos que tienen dudas y miedos y deben dejarlos a un lado. Quiero orar por aquellos que están atormentados por dudas y miedo en este momento. Si pudieras levantar tu mano, voy a orar por ti. ¿Ves? Dios mío. ¿Cómo va a entrar la iglesia en el mundo a este ritmo? Creo que lo que necesitas hacer es que te guiaré en una oración. Creo que necesitas decirlo después de mí. Di estas palabras. “Señor Jesús, confío en ti. Me amaste lo suficiente como para morir por mí. Eres mi salvador, mi redentor. Te pertenezco por tiempo y por eternidad. Mi vida está en tus manos. Nadie puede arrebatarme de tus manos. Señor Jesús, quiero dejar a un lado el miedo, la duda y la incredulidad. Te pido que me liberes de estas cosas ahora, en tu nombre, Señor Jesús. Dame tu valentía, dame tu coraje, dame tu fuerza. Por tu Santo Espíritu, oro. Por fe levanto mis manos y recibo ahora de ti. Amén, Señor.”
“Jesús, derrama tu Espíritu de amor, denuedo y fe sobre estas personas ahora. En el nombre de Jesús, derrámalo sobre ellos; te lo pido en el nombre de Jesús. Amén, Señor.
Ahora reciban de él. No bajen las manos demasiado rápidamente; reciban de él. Empiecen a darle gracias. Levántense y sacúdanse; sacúdanse las ataduras que tienen alrededor del cuello. Libérense de aquellas cadenas que le imponen su mente natural, el razonamiento intelectual y sus propias habilidades tan limitadas. Tienen un Dios grande, un Dios maravilloso. Así es. Ahora démosle una ofrenda de alabanza. Gracias, Señor. Amén.
Ahora, la hermana en la segunda fila detrás de mi esposa, usted tenía algo. Póngase de pie.
(En la cinta no se pudo oír la señora.)
Gracias. Me parece que toma mucho valor profetizar cuando su primer idioma no es el español. Le agradezco mucho. Gracias.
Una vez más, me gustaría decir que eso no es una profecía completa, es solo el comienzo. Una vez que lo inicias, no mires atrás. ¿Ves? Cuando recibo una profecía, generalmente solo obtengo la primera oración. Ahora, si me siento allí y pienso: "Me pregunto qué voy a decir después de eso", no obtengo más. Porque, sin fe, es imposible agradar a Dios. Pero si doy la primera oración, entonces el resto sigue. ¿Ves?
¿Alguien más? Sí. Allí arriba, hay un joven con la mano izquierda en alto. Eso es. Lo vi la primera vez. Póngase de pie. ¡Es una señora! No la veía bien. ¿La oímos?
“Novia mía, tú eres lo más bello de la tierra y la niña de mis ojos. El propósito y el plan que tengo para ti es que el mundo (No se oyó) el resplandor de mi amor y de mi alabanza. (No se oyó) levanta tu voz y (no se oyó). No temas lo que piensen los demás. Habla mi palabra, y obedécela. (No se oyó).
Amén. Gloria a Dios. Ésa sí fue una profecía completa. Gloria a Dios por eso. Ésta no es la primera vez que profetiza, ¿o sí? La primera vez en mucho tiempo. Ha dejado que su don se oxide. Necesita decirle al Señor que no va a permitir que vuelva a suceder. Bien.
Tenemos tiempo para una más. Que hable este joven aquí. Usted sí es hombre; ¡esta vez estoy seguro!
(En el casete no se oyó bien lo que dijo el joven)
Amén. Gracias. ¿Es la primera vez que ha hecho algo así? Bueno, felicitaciones. No se detenga. Fíjese cómo todo gira alrededor del mismo tema: el amor de Dios, el cuidado que tiene de nosotros, el hecho de que él quiere que estemos libres de cualquier carga o temor, y que tengamos denuedo.
Amén. Creo que ahora deberíamos ponernos de pie y darle al Señor una ofrenda de alabanza. Gracias, Señor. Gloria a tu maravilloso nombre, Señor. Gracias, Señor Jesús. Gloria a tu nombre. Aleluya, gloria a Dios. Gracias, Señor. Amén.
Que Dios le bendiga. Creo que nos volvemos a ver en cinco minutos.
Código: MV-4155-100-SPA